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Estudios Buñuel

Lo que nos enseñó la tele en 2015

De la televisión en 2015 aprendimos que los prejuicios están para derribarlos. Que el formato de Bertín Osborne no era mala idea: por guion, realización, intuición y emoción. Que la política funciona como espectáculo de horario de máxima audiencia. Que los políticos saben que los indecisos se captan a través de los programas, mejor si son de entretenimiento.

De la televisión en 2015 aprendimos que los niños ya no juegan con la tele, ahora es la tele la que juega con los niños. Que los programas musicales están en peligro de extinción y que sólo vuelven a casa por Navidad. Que el gorgorito en directo ha ganado la batalla al playback.

De la televisión en 2015 aprendimos que los espectadores ya no se tragan los decorados de cartón-piedra, prefieren las series rodadas en localizaciones reales. Que iluminar (mucho) es importante para que el programa o ficción entre por los ojos de la audiencia, pero que más importante es una buena historia. Que ya no es tan necesario centrarse en series pensadas para toda la familia. Que incluso la audiencia agradece riesgos narrativos, con personajes extremos y oscuros, con protagonistas que no siempre tienen que caer bien. Como en Vis a Vis.

De la televisión en 2015 aprendimos que la audiencia también consume entretenimiento a lo grande en los viernes. Tu cara me suena ha demostrado que cuando se hace un buen show, de forma global (plató, luces, guion, interpretación, implicación, buen rollo…), el público se reúne frente al televisor también en fin de semana. Que los Goya no tienen tanto que envidiar a los Oscars. Que Ibiza no quiere sufrir un Gandía Shore. Que los documentales cada vez son más show y menos periodismo.

De la televisión en 2015 aprendimos que las alfombras rojas tienen mucho ácaro. Que Eva Hache dejó muy alto el listón de El club de la Comedia. Y se nota. Que el humor es mejor si es corrosivo (y un poco malvado). Que las cadenas se acuerdan poco de los universitarios y se centran en los Ni-Ni. Incluso buscando sus referentes en personajes como Ylenia. Que la figura del esfuerzo para alcanzar el reconocimiento no está en alza. Que alguien tiene que enseñar a los figurantes de las series españolas a no sobreactuar tanto. Que las señoras de los fondos de los planos de El Secreto de Puente Viejo se vienen muy arriba…

De la televisión en 2015 aprendimos que, además de las audiencias tradicionales, se deben valorar los consumos que se producen después de la emisión a través de las nuevas plataformas. Que los anunciantes necesitan nuevas fórmulas para integrarse mejor en los contenidos, pues el espectador ya está inmune a las pausas para la publicidad. Que hay una crisis de ideas de nuevos formatos a nivel internacional. Y que los directivos españoles no se atreven a confiar en la creatividad autóctona. Sólo producen éxitos ‘probados’ en el exterior, aunque no tengan nada que ver con la idiosincrasia del interior.

De la televisión en 2015 aprendimos que Heidi en 3D no emociona tanto como la textura artesanal del dibujo original. Que la aplicación Vine, con sus vídeos en 6 segundos, es la nueva forma de zapear. Que las audiencias cada vez cuentan con menos paciencia. Que los programadores cada vez cuentan con menos paciencia. Que nadie cuenta con paciencia. Que existen buenos programas cancelados porque no se ha otorgado el tiempo suficiente para asentarse en la parrilla. Que los directivos están más pendientes de la media de share mesual que de mimar la fidelidad de su cliente, su público.

De la televisión en 2015 aprendimos que la televisión ya no se ve sólo por la televisión. Incluso te puedes ver grandes momentos de Friends en Instagram. Que Twitter se está convirtiendo en una peligrosa fuente informativa para las emisiones en directo. Que al jurado de MasterChef no le gustan los leones come gamba. Que los programas de gastronomía han tocado techo. Todos, menos las campechanía de Arguiñano.

De la televisión en 2015 aprendimos que los políticos aún no entienden la esencia de TVE. Que la televisión pública es crucial como motor social. Que el canal que mejor tenga ordenada su parrilla tendrá más posibilidades de dar a conocer sus programas. Que hemos agotado la cantera de talentos para talent shows.

De la televisión en 2015 aprendimos que la resintonización de la TDT no tiene fin. Que Belén Esteban sigue aupando la cuota de pantalla. Que, aunque lo parezca, el público de Telecinco no se traga cualquier contenido. Que un reality de famosos sin famosos de verdad no funciona. Que nos encanta el revival. Y a los norteamericanos también. De ahí que recuperen clásicos como Padres Forzosos o Expediente X. Que todo vuelve. Incluso los programas de sorpresas. Pero, ojo, no funcionarán si los realizas a medio gas: las sorpresas deben sorprender.

De la televisión en 2015 aprendimos que la regeneración política empezó en el periodismo, con formatos contracorriente al convencional prime time como Salvados o El Objetivo. Que Justin Bieber va sin gorro (pero sólo fuera de los platós). Que la cuota andaluza es importante para formar parte como jurado de un concurso. Que las operaciones de cirugía estética de los colaboradores de Sálvame siempre suben el share.

De la televisión en 2015 aprendimos que Silvia Abril es un animal televisivo. Y que Lolita también. Que el espectador espera lo imprevisible. Que cada vez es más exigente. Que nada de excederse con el dorado en Eurovisión. Que Gran Hermano es capaz de seguir descolocando al espectador con relaciones imposibles (que desecharían los directivos de las cadenas por poco creíbles). Que la mejor improvisación es la que mejor preparada está. Que el patrimonio audiovisual no se protege lo suficiente. Que, al final, desaparecieron los míticos Estudios Buñuel.

De la televisión en 2015 aprendimos que la telegenia no sirve de mucho sin cierto carisma delante de la cámara. Que se puede cancelar un programa hasta dos veces (Hable con ellas). Que aún es pronto para vivir un tiempo nuevo. Que Youtube es una vía imprescindible para amplificar la imagen de marca de los contenidos de la televisión tradicional.

De la televisión en 2015 aprendimos que mejor no utilizar animales en un talent show. Que te pueden despedir por llevar un lazo en defensa de la televisión pública (véase Loles León). Que vivimos en una burbuja de series de época, desperdiciando la oportunidad de invertir en ficciones sobre el efervescente presente. Que ya no hay desayunos como los de Médico de Familia. Que los programas que arriesgan en concepto y cuidan el continente son los que se terminan quedando marcados en nuestra memoria. Que los finales son tan importantes como los comienzos. Que no siempre ganan los buenos. Pero que, a veces, triunfa la creatividad más valiente. Que la imaginación nos salvará.

@borjateran

| Foto José Irún

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La demolición de los míticos Estudios Buñuel ya es una realidad: 22 vídeos de su historia con TVE

La legislatura termina con la demolición de los míticos Estudios Buñuel de TVE. La emblemática factoría cinematográfica y televisiva del tejido cultural de nuestro país desaparece tras la venta de la cadena pública a la inmobiliaria Pryconsa.

Diseñados en 1935 por Rafael Bergamín, representante clave de la arquitectura racionalista en España, y salvados por Pilar Miró en los años 80, que entendía la importancia de preservar este centro de producción, su interior contenía el plató de televisión más grande de España con más de 2000 metros cuadrados, además de otros dos estudios de competitivas dimensiones.

Películas como 55 días en Pekín o La caída del Imperio Romano, programas como Un, dos, tres… responda otra vez o Con las manos en la masa, especiales como los de Martes y Trece o Cruz y Raya y series como Don Quijote de la Mancha o La Forja del Rebelde se han creado en el interior de estos estudios, que representan un patrimonio industrial del siglo XX como el que ya no se construye, con grandes y diáfanas dependencias.

Pero sus emblemáticos cimientos son destruidos estos días, y con ellos parte de la historia audiovisual española. Porque los Estudios Buñuel, como la estación de Delicias (hoy Museo del Ferrocarril) o el Matadero de Madrid (hoy centro cultural), son más que un edificio, han sido un centro de creación que consiguió que creyéramos en la imaginación. Sin embargo, por su magnifica situación en Chamartín, el complejo arquitectónico se convertirá pronto en una urbanización de lujo para un país en el que sobran pisos pero escasean los platós emblemáticos, que reflejan formas y maneras de hacer cine y TV.

Nos queda el consuelo de que siempre pervivirán en videotecas, y en la red, esas grandes producciones que se realizaron en su interior. Recordamos 22 variopintos momentos de la televisión a lo grande que parió la edad de oro de TVE en estos ya desaparecidos Estudios Buñuel:

1. En los Estudios Buñuel, Chicho Ibáñez Serrador hizo las temporadas más espectaculares de su Un, dos, tres…

2. Incluso el propio Chicho ya demolió ficticiamente el plató más grande de Buñuel con su habitual perversidad. Quería terminar con Un, dos, tres… No lo consiguió. Premonitorio…

3. En los Estudios Buñuel, Martes y Trece realizaron sus programas más recordados. El taller de decorados estaba en constante ebullición para crear las puestas en escena de sus delirios…

4. En los Estudios Buñuel, se realizó la primera temporada de ¡Hola Raffaella! En el último día en el L-3, Carrá se despidió del programa emocionada e inundó el plató de ¡espuma! Era cuando las metáforas de brindar con champagne se nos iban de las manos…

5. A ese mismo estudio regresaría Raffaella en 2008 para elegir a Chikilicuatre como candidato para Eurovisión. Magnético, emocionante y tenso momento a la vez. Con Rosa de España intentando poner paz:

6. En los Estudios Buñuel, se levantó uno de los decorados más impresionantes de la historia de nuestra televisión. El plató de mayor tamaño era el único estudio en España que podía cobijar la espectacular fortificación de las pruebas interiores de La Noche de los Castillos.

7. En los Estudios Buñuel, resurgió La 2 con Carta Blanca. En el plató L3 se desarrolló una brillante puesta en escena formada por cuatro grandes pantallas que se transformaban a tono con cada protagonista de cada edición temática. Una exquisitez de programa, en fondo y forma.

8. En los Estudios Buñuel, se rodó Don Quijote de la Mancha, la legendaria serie con Fernando Rey.

9. En los Estudios Buñuel estaba la cocina de Con las manos en la masa, donde Chicho Ibáñez Serrador hizo un cameo y terminó envenenando (a su manera) al equipo del programa. ¿Se libró Elena Santonja?

10. En los Estudios Buñuel, 59 segudos vivió el periodismo plural. Incluso sentando en la misma mesa a Carrillo y Fraga:

11. En los Estudios Buñuel se realizaron los grandes despliegues de las noches electorales. También acudieron los líderes de los diferentes partidos políticos para responder las preguntas de los ciudadanos elegidos a través de una muestra representativa. Era el recordado y valorado formato Tengo una pregunta para usted. Un programa que congregó audiencias millonarios al lograr fusionar el interés periodístico con el atractivo de la realización televisiva:

12. En los Estudios Buñuel, en el mismo lugar donde se encontraba Tengo una pregunta para usted, se instaló también el ruedo de la vaquilla de El Grand Prix del Verano. Varias generaciones crecimos viendo jugar a los pueblos de España en un concurso en donde lo importante era participar y no competir.

13. En los Estudios Buñuel, Nieves Herrero perdió los nervios con las fans de los Backstreet Boys.

14. En los Estudios Buñuel, se desarrollaron las pruebas de ¿Qué apostamos? con Ana Obregón y Ramón García poniendo excusas para evitar la fría ducha que mantenía al espectador expectante hasta el final del show.

15. En los Estudios Buñuel, Cruz y Raya desarrollaron gran parte de su trayectoria. En este vídeo se ve parte del plató L1:

16. En los Estudios Buñuel hizo su último concierto Rocío Jurado. Inolvidable.

17. En los Estudios Buñuel, Concha Velasco se pegó un tropezón en pleno baile con Raffaella Carrá. Eran los tiempos de Viva el espectáculo.

18. En los Estudios Buñuel se celebró la mayor parte de las galas de Nochevieja, Nochebuena y Eurovisión de las últimas tres décadas de TVE. Tampoco faltó Telepasión, claro.

19. El último gran formato de éxito que se ha grabado en los Estudios Buñuel ha sido MasterChef. Antes, el mismo estudio grande, el L3, acogió un especial navideño con Joan Manuel Serrat, que fue una delicia de guion, realización y dirección. Con emocionantes giros dramáticas (y cómicos) incluidos. De principio a fin.

20. En los Estudios Buñuel se buscó El Precio Justo. Con Carlos Lozano.

21. El programa Alaska y Segura dio el último homenaje a los Estudios Buñuel sólo pocos meses antes de su demolición. Lo hizo con Ara Malikian y los tambores de Calanda. Un aquelarre mágico al grito de viva la imaginación:

22. Pero el primer programa de TVE que se rodó cuando reabrieron los Estudios Buñuel, en 1988, fue Los Mundos de Yupi. Con sus créditos, con la ilusión de la ingeniudad de un niño jugando en la tele, damos las gracias a todos aquellos profesionales que trabajaron en este lugar que desaparece en la madrileña Avenida de Burgos. Gracias por hacernos creer en una televisión hecha con ideas, instinto y dedicación. Una televisión capaz de sobrevivir a un derribo de grúas y piquetas. Así decimos adiós a los Estudios Buñuel:

@borjateran (fotos Borja Terán -realizadas este viernes-)

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Hoy es Martes 13. Día del mal fario, dicen. Aunque debería ser el día de la comedia pura. Porque Martes y Trece son los cómicos que lograron convertir el significado de esta supersticiosa expresión en sinónimo de humor, el humor más atinado de la historia de nuestra televisión.

Sus sketches acariciaban la esencia de la comedia mejor entendida: sabían arrancar con precisión la carcajada cómplice del espectador. También atreviéndose con parodias de programas de la competencia y de su propia cadena, TVE. Delirantes parodias que al tratar el mundo catódico eran rápidamente identificables por parte del espectador.

Una radiografía de un tiempo consumada a través de la genialidad de un humor que parece hoy imposible. ¿Por qué? Porque era la comedia sin miedo a lo políticamente incorrecto. Comedia sin miedo a la comedia.

La audiencia ha evolucionado. Nuestro país es menos ingenuo y está más resabiado de tele, sí, pero en el triunfo de Martes y Trece la gran libertad creativa que lograron fue crucial. No sufrieron esos exagerados temores de directivos de cadenas, que cortan alas por pavor.

Por pavor a un trending topic en contra del canal (claro, no existían los trendings topics), por pavor a recibir alguna llamadas de altas esferas, por pavor a tratar contenidos que promocionen a la competencia, por pavor a ridiculizar los anuncios que financian el canal o, lo que es peor, por pavor a que el público no lo entienda, infravalorando al propio espectador.

Vivimos en tiempos de suspicacias desorbitadas que terminan provocando miedos que frenan la creatividad más valiente. Miedos a segundas lecturas. Miedos a la autocrítica. Miedos a salirnos del guion más de la cuenta. Miedos a reírnos de nosotros mismos. Miedo a la imaginación.

@borjateran

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