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diciembre 2015

4 lecciones que TVE debe aprender del primer Telepasión (VÍDEOS)

Hace 25 años, nacía Telepasión. TVE reinventaba los tradicionales programas que resumen las imágenes del año con un formato, a cargo de Julia Otero, que pretendía poner a todos los profesionales “serios” de la cadena a interpretar atrevidas versiones de canciones populares.

El formato, que se emitió por primera vez en Nochevieja, sorprendió y se convirtió, en años posteriores, en una cita obligada en la noche familiar del 24 de diciembre, realizando, cada año, ediciones temáticas que sorprendían por su historia y capacidad de producción.

Esta Nochebuena, Telepasión regresa a TVE. Sin embargo, vuelve en formato gala. La esencia del programa se ha ido desvirtuando con el paso de los años. Pero de aquel primer Telepasión de Julia Otero y Xavier Manich debemos aprender 4 lecciones para una televisión mejor. Porque aquel Telepasión Española es una joya de la historia más lúcida de nuestra televisión pública.

1. Reírse de uno mismo con capacidad autocrítica

Las brillantes presentaciones de Julia Otero realizaban una radiografía inteligente, irónica y corrosiva de la televisión del momento. La cadena se atrevía, desde dentro, a un sano ejercicio de autocrítica que, además, servía para divulgar la evolución de la televisión ante el reciente alunizaje de las televisiones privadas: se mostraba una cadena más próxima, más traviesa, más inquieta, más crítica, con menos condescendencias y poco conformista.

2. Versiones musicales (raras)

Por primera vez, la larga lista de rostros de la cadena se atrevían a cantar e interpretar un número musical. Pero los temas no se quedaban en la versión evidente y tópica, el programa apostaba por sorprender al espectador con diferentes guiños cómplices. Porque la mejor televisión es la que huye de lo obvio, Telepasión Española no era una sucesión de gente berreando: era una historia de principio a fin, donde todo estaba integrado con amplitud de miras.

3. Realización vanguardista

El Telepasión Española original fue rompedor a nivel visual. Ya el comienzo del programa presentaba una carta de ajuste “barrida” por una señora de la limpieza. Se sentaban las bases (irónicas) de un programa con una realización mimada: desde en la cabecera (resplandecientemente blanca) hasta las presentaciones, que huían de cualquier corset para apostar por un diseño de calculados rítmicos movimientos de cámara. Sin olvidar, la mimada puesta en escena de cada número musical. Y es que Telepasión Española planteaba una realización global: intentando seducir al espectador con una coreografía vibrante de planos de cámara, donde había hueco para la innovación pero no para el caos de la mala improvisación.

4. El trabajo en equipo que ilusiona

El elenco de rostros de aquel Telepasión es apabullante: en aquella TVE coincidió el mayor volumen de profesionales imprescindibles de la historia nuestra pequeña pantalla. A cada cual más mítico. Y el programa los unía en un mismo espacio, en el que interactuaban en una serie de gags y actuaciones hasta terminar, prácticamente todos, coincidiendo en una canción final al estilo de We are the World, “Que no se acabe el mundo“.

En todo este camino de sketches, actuaciones musicales, nostalgia, refrito de mejores momentos y un gran final para la historia, se generaba marca de cadena pública: todos juntos en las bambalinas y platós de TVE (que vista a través de Telepasión parecía más icónica). Todos a una, profesionales de pantalla y detrás de cámara, cómplices por llevar a cabo un proyecto alentador. Porque ese primer Telepasión Española reunió muchos equipos para crear un trabajo en equipo compacto, laborioso e imaginativamente bien hilado.

En tiempos en los que las gestiones de las cadenas públicas fomentan parrillas como productos deslavazados, que van por libre, Telepasión Española representa una de las claves del éxito de la pequeña pantalla: el instinto de la televisión como reconocible y entusiasta punto de encuentro de la información, la divulgación, la curiosidad y, no menos importante, la ilusión del entretenimiento que se atreve con la creatividad sin demasiados complejos.

>> ver el programa íntegro 

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Sofía gana ‘Gran Hermano 16’: la fórmula de éxito del reality continúa

Gran Hermano 16 ya es historia. Sofía se ha convertido en la ganadora de los 300.000 euros de una edición, de secretos y verdades a medias, que ha demostrado que el concurso sigue en buena forma.

Porque GH ha sabido reinventarse e ir por delante de lo que los concursantes esperan o podrían imaginar. Porque en Gran Hermano tienen claro la fórmula para que el show perdure: la búsqueda constante de lo imprevisible.

Objetivo cumplido, pues esta temporada Gran Hermano 16 no solo ha intentado impresionar al espectador, sino también sorprender (y descolocar) constantemente a los habitantes de la casa, que ya están resabiados de tele-realidad. Así, el programa juega con secretos, pruebas o giros dramáticos que rompen cualquier estrategia para que la emoción sea lo más genuina posible. Como esta noche, cuando el programa ha enfrentado a Aritz y Sofía con cientos de sus fans en un set creado para la ocasión en la versátil casa de Guadalix de la Sierra. Los dos finalistas han sufrido el shock de pasar, en sólo un segundo, de la soledad absoluta al baño de multitudes.

Aunque la final de la presente edición ha sido descafeinada. Sin helicóptero, sin grandes efectos especiales. Se iluminó la fachada de Telecinco, sí, hubo confenti y fanfarrias, sí, pero faltó ese sentimiento de gran apoteosis de temporada que acostumbraba GH en otras épocas. Importaba más las morbosas entrevistas con la ganadora y el semifinalista (y su particular relación de amor con Han), como si se tratara de un Sálvame Deluxe. No obstante, es lo que el público de GH demanda.

Así que fue una gala más de GH. Además, en Telecinco, ya están pensando en la edición VIP del reality, que llegará en enero e intentará repetir los excelentes resultados de la pasada temporada. De hecho, Rosa Benito y Rappel ya entraron anoche en la casa. Aunque solo por un ratito. Lo malo: este próximo año no tendrán encerrada a Belén Esteban, La Princesa de la Cuota de Pantalla.

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7 aciertos televisivos de la línea editorial de La Sexta

Los resultados de audiencia de la última gran noche electoral han constatado que La Sexta se ha convertido en la cadena de referencia para los españoles en las grandes citas informativas. Un puesto que ha conseguido gracias a su capacidad de tomar el pulso a la actualidad con el oficio de un periodismo creíble y cómplice que crece, a nivel televisivo, a través de 7 importantes decisiones:

1. Reporteros de carácter

En los grandes acontecimientos, los enviados especiales de La Sexta en los epicentros de la información no son bustos parlantes recitando la última hora con una solvencia olvidable. Al contrario, la cadena opta por periodistas reconocibles y con personalidad, como Cristina Pardo en la sede del PP. Tiene carisma, aporta sus argumentos desde una valiosa mirada propia y hasta lanza pullas e ironías inteligentes cuando toca. Es una profesional cómplice y creíble para el espectador: la audiencia quiere escuchar su perspectiva, el espectador espera con interés su conexión en directo.

2. En busca de la pluralidad

La Sexta ha adquirido una línea editorial definida: el periodismo combatiente, crítico y repreguntón. Aunque en España siempre vivimos en la necesidad de etiquetar a los medios en una tendencia política definida, la cadena verde tiene una línea editorial evidente pero en la que también realiza un ejercicio de pluralidad en sus programas con entrevistas que no permiten evidenciar cuáles son las siglas que vota el periodista de turno. Parecido sucede con la elección de tertulianos: es diversa en la política nacional (con flecos sueltos en el tema catalán, eso sí), donde (a nivel televisivo, gusten más o menos) cobran fuerza perfiles polémicos como Eduardo Inda. Porque en la estrategia de la televisión privada, el espectador, piense como piense, también necesita antagonistas a los que odiar o terminar amando.

3. Expertómetro

La Sexta no sólo centra sus retransmisiones en contertulios gurús que analizan la situación desde su posicionamiento ideológico previsible, la cadena de Atresmedia hace hincapié en expertos para analizar el fondo de los asuntos y contextualizar de forma didáctica cada movimiento. Tampoco faltan las pruebas de verificación de El Objetivo para examinar a los políticos. El espectador accede a la información con datos y opiniones contrastadas más allá de la opinión mediatizada.

4. Colorines

El grafismo de las coberturas especiales de La Sexta no da tregua. Es crucial. Más aún en un escrutinio electoral, donde se produce en la pantalla una sobredosis de impactos. La última noche electoral los rótulos en emisión se multiplicaron (el estado del recuento, el resultado del pactómetro de Ferreras, los titulares de la jornada…) Pero lo que podría ser saturación informativa para el espectador se convierte en un estímulo: la audiencia va realizando desde casa sus propios cálculos, pues cuenta a un golpe de vista con los datos coloreados y masticados.

5. Platós con cartón-piedra

En un tiempo en el que todos los platós de televisión parecen iguales, ya sea un informativo, un concurso, un show de variedades o un magazine, La Sexta ha invertido en decorados identificables con elementos diferenciados. Los responsables de la emisora no se han quedado en la clónica gran pantalla de Led y la mesa con formas curvas. Se apuesta por una mezcla de escenografías tradicionales (de cartón-piedra) con las nuevas tecnologías (pantallas planas, puntos de luz leds). De esta forma, el espectador ve una marca diferenciada en cada producto frente a los rivales: Al Rojo Vivo y su gran ventanal neoyorquino, El Objetivo y su mesa con pantalla táctil incorporada, La Sexta Noche y sus grandes andamios-grada, Más vale tarde y su larga mesa de autopsias, el especial elecciones y la mesa giratoria… Todos los platós, además de contar con amplitud, favorecen un sello particular que rompe con la monotonía visual de nuestra tele.

6. Mucho directo

La parrilla de programación se estructura a través de marcadas franjas de programas de actualidad política en directo. El compromiso con la imagen de cadena vinculada con la información no es puntual: es diario, constante y está asentado en horarios muy definidos para el público. El espectador interioriza que si algo pasa, ahí está está La Sexta para contarlo.

7. Periodistas de temperamento

Como en la BBC u otras cadenas que son referencia informativa, los presentadores de La Sexta transmiten apasionados reflejos periodísticos. Todo el rato. No son parte del decorado, contagian seguridad y pasión. Y, además, hablan el mismo lenguaje de la calle, con claridad, incisión y sin miedo a mojarse cuando toca. Pero también sin dogmas, creyendo en la inteligencia del espectador. Así, la cadena multiplica su interés. Así, la cadena se ha hecho con la marca de televisión que ha recuperado la inversión en el periodismo para la sociedad y no para los despachos de las altas esferas.

@borjateran

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‘Mar de Plástico’ descubre al asesino y cierra temporada por delante de la semifinal de ‘GH’

En el día que el Sorteo de la Lotería Nacional rompió los shares de audiencia (46.6 por ciento y 2.026.000), Mar de Plástico ha cerrado su primera temporada con éxito, liderando todas sus emisiones y superando a la semifinal de Gran Hermano (17,7 por ciento y 2.535.000). En total, un 20.3 por ciento de share y 3.687.000 espectadores descubrieron anoche al asesino del thriller policíaco, que ha narrado el homicidio de una joven en el océano de invernaderos de Almería.

Una localización brutal para una serie con una factura espectacular, rodada desde la fuerza de las localizaciones reales que se transforman en decorados más angusiosos gracias a una fotografía amarillenta que inunda todo.

La emoción del espectador no tiene escapatoria. Los responsables de Mar de Plástico han diseñado el envoltorio visual para impulsar, en cada encuadre, el clímax de la historia. Incluso la producción ha arriesgado en realización: jugando con planos extraños, invirtiendo tiempo en grandes planos generales en exterior y forzando planos cortos en interior. Así, el espectador se impregna de un sentimiento opresión y zozobra mayor.

Un viaje, con elementos de la La isla mínima, con un buen casting de actores en el que ha destacado un sublime Pedro Casablac (B, La Película). En el otro extremo del elenco, el más mediático, Jesús Castro, que ha estado en el punto de mira por su plana interpretación.

Pero Mar de Plástico ha aprobado con nota. Y su trepidante final de anoche sienta las bases de un buen arranque de una segunda temporada. Porque la emoción del thriller asfixiante también funciona en el prime time español.

@borjateran

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La trampa de Jordi Évole en aquel Sorteo de la Lotería de Navidad (VÍDEO)

Ya es 22 de diciembre. Los niños del colegio de San Ildefonso ponen banda sonora (gritona) al día de la buena suerte o, en su defecto, de la salud. Los posibles e imposibles pactos de los resultados de las últimas elecciones nos dan un respiro y dejan paso a la ilusión. De ahí que el Sorteo Extraordinario de la Lotería Nacional de Navidad sea uno de los acontecimientos del año. La retransmisión de TVE siempre rompe las audiencias, incluso acariciando un colosal cincuenta por ciento de share. Todos los medios corren en busca de ganadores. Todos quieren narrar la mejor historia en primera persona.

Y ese frenetismo conlleva una búsqueda ansiosa de triunfadores con particularidades y anécdotas imposibles. Lo malo: no hay tiempo para contrastar la veracidad de los hechos, pues es un día para la emoción instantánea.  Así que es una jornada fácil para colársela a las televisiones con unidades móviles desplazadas por todo el territorio patrio.

Jordi Évole lo hizo en 2008. Puso a prueba el periodismo del vivo y el directo con una adorable anciana, que había lavado por error su décimo de lotería con el número premiado. Catástrofe. El giro dramático que cualquier medio soñaba.

La entrañable ama de casa, muy nerviosa, se presentó en la administración con el décimo hecho añicos y envuelto en un plástico transparente, con el que habitualmente congelaba los guisantes, decía. La trama perfecta para abrir informativos, magazines y copar portadas de periódicos. Y así fue:

Todo era un invento de Jordi Évole y su equipo. Eran los primeros atrevimientos de un novedoso programa que venía para pasar a la historia de la televisión… y  reinventar el periodismo en prime time e incluso ponerlo a prueba. Era Salvados.

Aunque no fue la primera vez que los medios caían en una inocentada en la Lotería Nacional. José Antonio Abellán ya ideó una trampa mediática en 1996. Y esta vez fue en el mismo salón de la lotería. En el instante en el que se cantó el Gordo, uno de los asistentes como público se levantó con el número ganador. La noticia estaba frente a los niños del Colegio San Ildefonso. La prensa rodeó con fruición al triunfador. Cámaras, fotógrafos, periodistas… la hecatombe.

El caos se apoderó del patio de butacas. Pero sólo era El Pulpo, popular locutor de Cadena 100 (ahora también en Cope), que se hizo pasar por un premiado para promocionar un nuevo programa deportivo de Telecinco, Vuelta y Vuelta, que dirigía el propio Abellán. No sirvió de mucho, el formato no funcionó.

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Lo mejor y lo peor (a nivel televisivo) de la noche electoral en la que arrasó La Sexta

TVE realizó anoche la mejor puesta en escena de las diferentes retransmisiones electorales. La cadena pública convirtió el exterior del Congreso de los Diputados en su decorado y dibujó en la propia fachada los sondeos y los resultados oficiales. Siguiendo la estela de la BBC, un acierto utilizar el hemiciclo como icono. También sus columnas, que sirvieron como barras de las gráficas del escrutinio electoral.

Una puesta en escena emocionante, que arrancó con una cuenta atrás, proyectada en la fachada del Congreso y que fue vista desde una cámara aérea. Así aparecieron, a las ocho de la tarde, los primeros datos de la encuesta en los colegios electorales. Era el pistoletazo de salida del especial.

En la Plaza, desde un plató portátil, Sergio Martín comandó una mesa de debate con políticos que se iba compaginando con otro espacio de tertulia entre periodistas, situado en el plató del Telediario. Este set estuvo moderado por María Casado que, también, mostraba datos y grafismos que se incorporaban a la escenografía del estudio gracias a la “realidad aumentada” (en la imagen de abajo). Sin embargo, este espacio es demasiado pequeño para una retransmisión de estas características (hasta ahora estos programas se hacían en los Estudios Buñuel, ya desaparecidos) y propiciaba pequeños fallos de realización, además de cierta sensación de claustrofobia en el espectador. A pesar de las grandes pantallas, faltaba profundidad detrás de los tertulianos. El blanco nuclear de la escenografía del TD tampoco ayuda.

La integración del Congreso, como reconocible pantalla para presentar los datos, ha sido lo más interesante de la noche. Una apuesta por explorar aún más, como acercamiento de la televisión pública a la calle. También fue un acierto mantener las músicas durante la emisión, arropando el vaivén de conexiones y datos. No obstante, el formato no ha destacado en audiencias con un mal 9.8 por ciento de cuota de pantalla y 1.860.000 espectadores.

El motivo del grave descenso de interés: la pérdida de credibilidad de los informativos de la cadena en la última legislatura y el planteamiento de los contenidos de la emisión, faltaron expertos y sobraron tertulianos de evidente color político en Torrespaña. La audiencia no confía en TVE, a diferencia de hace sólo cuatro años cuando era contundente referente informativo.

La Sexta fue la emisora que lideró la noche electoral del 20D. De hecho, arrasaron con un gran 17,6 por ciento de cuota y 2.578.000 espectadores.  Los de la cadena verde empezaron la emisión especial los primeros (pasadas las siete y cuarto de la tarde) y terminaron los últimos, casi a las dos de la madrugada. La Sexta ha sabido construir, en los últimos años, una consistente imagen como referencia informativa con periodistas que transmiten pasión por su trabajo y reflejos para la repregunta. Y ha seguido la misma estructura que en anteriores citas electorales: el plató de Al Rojo Vivo con periodistas y el estudio de El Objetivo con políticos, una estructura que, por cierto, ha clonado TVE también la pasada noche.

 

Aunque en estas elecciones generales, la mesa de Ana Pastor ha estado en un plató de mayores dimensiones: el estudio 10 de Atresmedia, mismo donde se celebró el debate a 4 y se realiza La Sexta Noche. Pastor contaba con una mesa giratoria que podía haber aportado dinamismo. Sin embargo, se ha quedado en un mero efecto especial.

Lo mejor del programa ha sido incorporar estudiantes que han realizado las preguntas más incisivas a los políticos que allí se encontraban. Lo peor: no lució el decorado en emisión, La Sexta contaba con el plató más grande de todas las cadenas y, en cambio, sus dimensiones no se evidenciaron en cámara.

Al final, la cadena se centró más en la ágil pantalla partida que muestra todas las conexiones y los datos del escrutinio real. Si bien, aunque son importantes los datos sobreimpresionados, el diseño de La Sexta cada vez se sobrecarga más y corre el peligro de parecerse a un efectista concurso de casino de altas horas de la madrugada (llama ya). Eso sí, a nivel televisivo, este aluvión de impactos en imagen favorece más gancho emocional del espectador.

Aunque el gran protagonista de la noche fue el pactómetro de Ferreras, ordenador que servía al periodista para calcular posibles pactos. Una idea muy inteligente para explicar y clarificar al espectador el reparto de poder en el Congreso.

La Sexta ganó, por tanto, la batalla de la emoción en una emisión muy apasionada y viva, donde además de Pastor, Ferreras o Sardá, destacó, una vez más, los avispados y mordaces apuntes de Cristina Pardo desde la sede del Partido Popular. Un valor añadido (y gratamente imprevisible) para la cadena.

Si el grafismo de La Sexta rozaba la delicada línea de la saturación de información, Antena 3 presentó los mismos datos en unos rótulos más luminosos, más elegante y sofisticada. No podía ser de otra manera, pues el especial lo conducía Susanna Griso (esto ha sido un chiste). Aunque también el peso recayó en Vicente Vallés con su capacidad periodística de explicar hasta lo más difícil con una excelente claridad didáctica.

Como en TVE y en La Sexta, el especial de la noche electoral de Antena 3 fue aderezado con su propio fondo musical, que recordaba a nuestro subconsciente el momento crucial en el que estamos inmersos. Porque la música no es nada menor en una retransmisión de estas características.

Antena 3 fue la tercera opción de la noche con este formato especial identificable especial de Espejo Público, con el que la cadena fue a lo seguro y no arriesgó demasiado. Griso y Vallés lograron un 9,7 por ciento de share y 1.461.000 espectador, sin traspasar la barrera psicológica del diez por ciento de cuota de pantalla. Y es que había que retransmitir el escrutinio por responsabilidad (e imagen) de cadena, aunque sabían que el gato al agua se lo llevaba La Sexta.

Pedro Piqueras también fue coherente con la línea editorial de Telecinco en los últimos años, pero sólo congregó un 7,7 por ciento de share y 1.463.000 fieles. Lejos queda ya cuando el canal principal de Mediaset construía grandes decorados para las noches electorales, ahora centra su programación especial desde el plató de informativos. Un formato rápido y sencillo que, por momentos, parecía tener cierto complejo de telonero del debate de Gran Hermano, que se emitió justo después y rápidamente se coló como trending topic. Telecinco sabe jugar a programar con contenidos complementarios y, en este caso, ha sido la alternativa en una franja en la que los grandes canales se han centrado en las elecciones. La audiencia del debate de Gran Hermano en el late night es muy atractiva como para dejarla escapar.

La hermana menor de Telecinco, Cuatro, también centró su noche electoral en su fórmula probada:  el debate de Las Mañanas de Cuatro. Javier Ruiz fue el responsable de una emisión que se quedó en un pobre 5,2 por ciento de share y 934.000 seguidores. El dato de audiencia más bajo de las cadenas generalistas en una noche en la que se volvió a demostrar que la política es un gran espectáculo televisivo. Más aún con las sobreimpresiones que realizan las cadenas para “emitir” el escrutinio en directo, con un recuento de votos casi real. Aunque ni con estos adelantos aún hoy sabemos con rotundidad el nombre del próximo presidente del Gobierno.

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El grave error de la final de Miss Universo 2015: el presentador se equivocó de ganadora

Era el momento más esperado. El maestro de ceremonias, Steven Harvey, anunciaba el nombre de Miss Universo. Ariadna Gutiérrez, Miss Colombia, era la ganadora. Emocionada, saludó al público y fue coronada… pero el presentador se había equivocado. La verdadera Miss Universo era Miss Filipinas.

Miss Colombia se quedó paralizada. Harvey se disculpó. Aunque es curioso ver como Miss Filipinas, cuando se percata de que es la ganadora, rápidamente se pone a realizar el saludo de Miss, cual autómata, como si nada hubiera pasado. Así es la finura del universo Miss.

Ariadna Gutiérrez vio como le quitaban la corona en pleno directo para dársela a su compañera Wurtzbach. Y el presentador acababa de entrar en el reducido grupo de estrellas de la televisión que leen mal las tarjetas.

En España, sucedió algo parecido a Jaime Bores en 2000. El periodista, que venía ya con cierta fama de patoso, leyó los resultados al revés, dejando a Helen Lindes como segunda dama de honor. Pero no, era la ganadora. Luis María Ansón, presidente del jurado, se percató rápido del error y el notario puso orden. “Ha sido un poco duro, se lo puedo asegurar”, concluyó Bores.

 > 7 horteradas de gala de Miss que (por suerte) la TV en España ya ha superado

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El “pactómetro”, la revelación televisiva de la noche electoral

No estaba jugando al Candy Crush. No estaba tuiteando. Ferreras estaba calculando las posibilidades de Gobierno con su “pactómetro“. El aparato que ha inventado La Sexta para la noche electoral más imprevisible.

Y ha sido útil, pues ha sido una pantalla táctil muy práctica para divulgar al espectador las posibilidades de coaliciones entre los diferentes partidos. Pero el ‘pactómetro’ lo ha tenido complicado: ni un pacto de PSOE y Podemos, ni un acuerdo entre PP con Ciudadanos logrará traspasar la línea de la mayoría absoluta.


El ‘pactómetro’, por tanto, ha sido el primer ganador de la noche televisiva como elemento reconocible para el espectador y muy funcional. Más allá de hacer bromas en las redes sociales, esta aplicación ha sido una buena idea para responder, de forma visual y rápida, dudas en plena ebullición de los datos del escrutinio, en una noche electoral donde no han existido ganadores claros. Ha ganado el ‘pactómetro’. Pero Ferreras, cuidado, engancha.

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Así vivió TVE la primera noche electoral de la democracia: con una gala musical (VÍDEO)

Con una gran fiesta desde la mítica sala Florida Park, donde a Lola Flores perdió el pendiente. Así TVE pasó la noche electoral de las primeras elecciones generales de la democracia, el 15 de junio de 1977.

Se trataba de una edición especial del programa Esta noche… fiesta, presentado por José María Ínigo y realizado por Fernando Navarrete (realizador también del reciente Cara a Cara entre Rajoy y Sánchez).

Julio Iglesias, Susana Estrada, Manolo Escobar, Lolita, Georgie Dann (con una apasionante coreografía) o Bigote Arrozet fueron algunos de los artistas que actuaron en el show, que se alargó durante casi cinco horas y en el que el propio José María Íñigo iba conectando con el Palacio de Congresos para ir conociendo el escrutinio de votos.

37 años después de esta ceremonia, ya no hay actuaciones musicales para amenizar las noches electorales en televisión, aunque poco nos falta con los índices de espectacularización de la política a los que hemos llegado. Este 20D, los informativos de TVE realizarán su dispositivo desde un set instalado frente al Congreso de los Diputados y desde el pequeño estudio del Telediario (ya que en estos momentos no dispone de platós propios de grandes dimensiones, pues este tipo de retransmisiones se venían realizando desde los Estudios Buñuel, en proceso de derribo).

Los tiempos han cambiado, mucho, pero ver hoy aquel escrutinio, con show incorporado, desde un Florida Park lleno de celebrities de la época entre el público, define un momento de cambio e ilusión, un momento en el que Televisión Española apostó por un formato consolidado de entretenimiento para arropar la digestión de los datos de la jornada electoral.  Era lo que necesitaba aquella particular, sensible y trascendental noche, fue el primer día que la política se acercó a los engranajes de la televisión de masas:

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Siete horteradas de Miss Mundo que (por suerte) la televisión en España ya ha superado

España ya tiene una Miss Mundo. Se llama Mireia Lalaguna y ha sido coronada, a sus 23 años, en la edición número 65 del certamen de belleza, celebrado en la ciudad tropical china de Sanya.

A falta de ser los primeros en Eurovisión, ya tenemos algo para enorgullecernos: una española ha ganado en una emisión que reúne todos los esperpentos del panorama hortera internacional. Porque si hay algo que no ha evolucionado son los concursos de belleza, quizá porque la evolución inteligente desembocaría en su desaparición.

Y es que Miss Mundo sigue existiendo hasta las últimas consecuencias. Pero, ¿por qué ya no funcionan este tipo de ceremonias en España? Son extremadamente aburridas, transmiten unos valores tan vacíos como retrógrados y, sobre todo, porque caen en siete artimañas que, por suerte, ya ha superado la televisión en España.

1. Los chorretones de agua

Un buen concurso de Miss debe tener fuentes ornamentales. Con mucho chorro intentando bailar una coreografía perfecta, aunque siempre hay uno que se descoordina y salpica (véase la foto). En Miss Mundo rodean el escenario de agua, en nuestro país los juegos acuáticos también eran habituales en los programas de José Luis Moreno. Pero, tranquila, Mireia, aquí esto no lo volverás a tener que sufrir. Ya lo hemos superado. Sabemos que, en los decorados, menos es más. Y los responsables de las cadenas no piensan gastar en agua.

2. Fuegos artficiales de mentira

Para qué pagar fuegos artificiales de verdad, si los puedes sobreimpresionar de mentira en un pantallón. Eso piensan en Miss Mundo, reyes del artificio impostado. Pero, Mireia, no te preocupes, aquí somos más dados a a pirotecnia real en escena, con sus chispas y todo. La llamarada viste mucho en cualquier actuación musical, sobre todo en las galas de Nochevieja. Nada de proyecciones falsas, viva la tele-realidad pirotécnica. Edurne ya sufrió chispazos en las actuaciones previas a Eurovisión.  Sus músicos salieron ilesos por los pelos (ver vídeo). Todo sea por el espectáculo.

3. Los vestidos de princesa

Mireia, en España, estás de suerte: no tendrás que ponerte más esos vestidos de princesa de polígono. A no ser que acudas a una boda en los Salones París de la periferia, este tipo de vestuario ya no engancha en nuestra televisión: la audiencia prefiere una vestimenta más sencilla y menos rococó. Más identificable.

4. Saludo con la manita

En Miss Mundo, al ganar, es tradición realizar un paseillo saludando con la manita al personal como si fueras una reina en su coche de caballos o Baltasar en la Cabalgata de Reyes. Por suerte, Mireia, en España este saludo eterno está en desuso en la tele, no hay tiempo para tanta mano en lento movimiento Aquí sólo se lo reservamos a los invitados de Pablo Motos cuando hacen su aparición en el plató de El Hormiguero. Eso sí, saludan con mucho más ritmo y velocidad. O baja el share.

5. Sobredosis de dorado

Sólo algún que otro programa de videntes a altas horas de la madrugada mantiene un sillón pintado de amarillo, como queriendo imitar a oro. En la TV en España, por el momento, sólo te tendrás que sentar en un trono de estas características si quieres coger el testigo de Aramís Fuster. La escenografía de los platós va por otro camino, más ligera y menos intensamente falsa.

6. Canción de amor fraternal

En España nos gusta mucho cantar al final de los programas. Como en Miss Mundo. Lo que pasa es que en este certamen de belleza se toman demasiado en serio y plantan a berrear en riguroso playback a todas sus modelos, agarradas de la mano, como si fueran autómatas. En la televisión cañí ya hemos aprendido que lo mejor es siempre reírse de uno mismo. Incluso cuando cantas agarrado de la mano de tus competidoras. Hay estampas que sólo funcionan si no se toman demasiado en serio. Al contrario que en Miss Mundo.

7. “La belleza siempre tiene un propósito”

La locutora de la emisión del vídeo termina su retransmisión sentenciando la lapidaria frase de “la belleza siempre tiene un propósito”: Una de estas frases que pueden sonar muy bien pero que, en realidad, no dicen nada. En la televisión en España hemos aprendido ya hace tiempo que la belleza puede ayudar para enamorar a través del televisor, pero no sirve de nada si no va acompañada de un carisma arrebatador. Y es que para triunfar en la tele no hace falta ser miss, sólo necesitas comunicar con instinto, reflejos, espontaneidad y una pizca de corrosión. Lo demuestran los grandes presentadores de nuestra historia, casi ninguno hubiera ganado un concurso de Miss: Joaquín Prat, José María Iñigo, Mercedes Milá, Jorge Javier Vázquez, María Teresa Campos… La belleza de manual no existe: existe la personalidad propia.

@borjateran

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