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septiembre 2015

Los errores que deben evitar los nuevos canales de TDT

  • Secuoya, Real Madrid, Kiss, 13TV, Mediaset y Atresmedia han logrado las nuevas licencias de emisión.


La resintonización de la TDT continúa. Tras el cierre de nueve canales y la reorganización de las emisoras por el dividendo digital, ya han trascendido las empresas que se harán con las preciadas nuevas concesiones de televisión.

Atresmedia y Mediaset recuperarán parte de la presencia perdida en la TDT. Los operadores más veteranos en la TV privada han sido valorados por el gobierno y obtendrán un canal de alta definición cada uno. El ejecutivo premia así la experiencia en el sector de los grupos propietarios de Antena 3 y Telecinco.

También logran licencia 13 TV, que venía años peleando por un canal propio (la licencia actual es alquilada), Real Madrid y el grupo Secuoya, que ya ha anunciado que lanzará un nuevo canal de corte familiar.

Además consigue cadena propia Kiss TV, de Blas Herrero, que ya emite en la TDT de la Comunidad de Madrid su nonstop de videoclips musicales. Peor suerte han corrido Prisa, Net TV y El Corte Inglés, que se quedan fuera del concurso público.

Con este nuevo escenario, Mediaset sigue a la cabeza en número de cadenas, contando con un canal más que Atresmedia. No obstante, ambas compañías, las más veteranas, mantienen su poder en el mercado.

Y es que pocas cadenas que nacieron con la TDT, han sobrevivido a la propia TDT.

Al final, los numerosos canales han terminado en una concentración de operadores, donde el grueso mayoritario ha regresado a manos de los grandes grupos de siempre, los conocedores del medio: TVE, Antena 3 y Telecinco.

En los últimos meses, además, Atresmedia ha decidido recuperar en abierto la licencia que tenía arrendada a Mediapro, GOL TV. Y es que el grupo de comunicación, surgido de la fusión de Antena 3 y La Sexta, es al que más afectó el cierre de canales. No sólo porque realizó una importante inversión de marca en sus temáticos, sino también porque perdió más número de frecuencias que su rival directo, Mediaset.

GOLTV ha dejado su hueco a Mega, unos de los mejores lanzamientos de un canal temático en términos de audiencia. Su programación está dedicada a series internacionales, acontecimientos deportivos, títulos cinematográficos y programas de actualidad. Es decir, una ensalada con ingredientes de Nitro, Explora y La Sexta 3 Todo Cine. De hecho, estrenará las nuevas temporadas de Empeños a lo bestia, La casa de empeños, Los Restauradores o Buscadores de Fantasmas. Un acierto: Mega ha construído una parrilla reconocible para un tipo de espectador.

EL PORVENIR DE LOS NUEVOS CANALES

Ahora habrá que ver la manera en la que definen su estrategia de programación los nuevos adjudicatarios en un escenario en el que la tarta de contenidos ya parece estar más que repartida. Más aún en un país como España, de inversión publicitaria ajustada.

Los responsables de estas compañías deben aprender de errores de anteriores adjudicatarios, que intentaron reproducir viejos modelos de televisión generalista. Estos operadores no apostaron por la personalidad propia, perdieron la oportunidad de invertir en talento nacional y evidenciaron nula capacidad de producir contenidos propios competitivos. Como consecuencia, NET TV y VEO TV, licencias que adjudicó el Gobierno de Aznar, terminaron alquilando sus canales a otros operadores de mayor experiencia televisiva, como Paramount Channel o Discovery Max.

El futuro de estas nuevas licencias, que llegarán en los próximos seis meses, pasa por su tematización. En este sentido, Real Madrid (deporte) y Kiss TV (música) son las que más facilidades a priori pueden tener para encontrar un nicho de negocio claro.  Sin embargo, las temáticas musicales predecesoras no triunfaron. 40 Latino, de hecho, nunca cuajó. MTV tampoco, sólo cuando definió producción propia. Desde Kiss deberán abrir su mirada musical e incorporar algún programa llamativo que estructure y haga reconocible su parrilla.

13 TV también cuenta con nueva licencia y un modelo claramente definido, sustentado en formatos de tertulia política, aunque deberá evolucionar su fórmula e intentar atraer a públicos más amplios para conseguir su sostenibilidad.

Falta por ver la marca que lanzará Secuoya, pues arrancar otro canal generalista familiar, como se ha anunciado, puede encontrar sus dificultades. No hay hueco. Más aún si quieren dibujar una programación de canal tradicional. El porvenir de esta licencia pasa por definir unos contenidos claros, modernos y diferenciados, que no se parezcan en nada a la forma en la que se lanzaron en los noventa Telecinco y Antena 3. En este error cayeron las anteriores ganadoras del concurso de TDT,  Vocento (con la desaparecia La10) y Veo TV. Sus magazines, tertulias y concursos no ofrecían una alternativa contundente.

Los tiempos han cambiado. Y las formas de consumo televisivo también. Más de lo que parece. Más aún entre los jóvenes. Ellos son los que evidencian, con su forma de acceder a los contenidos, el nuevo rumbo hacia el que se encamina la verdadera revolución televisiva: la convergencia de Internet, redes sociales, aplicaciones móviles y contenidos a la carta.

La tele está mutando para siempre. Y si, más allá de la licencia oficial, la cadenas tradicionales privadas no innovan realmente (se creen que con hacer un trending topic y colgar los contenidos en la web ya están en el futuro), la visión e intuición de las empresas surgidas en el ámbito de la red y el VOD (Vídeo Bajo Demanda), como Google, Amazon, Netflix y las que vendrán, pueden terminar poniendo el negocio patas arriba.

La televisión tradicional no debe quedarse a la cola. La TDT debe dejar de inspirarse en el modelo de la televisión de cable norteamericana de hace dos décadas. España ha sufrido esta tendencia, salvo (gratas) excepciones, poco imaginativa. Toca romper con la conservadora obsesión de reproducir roles pasados que ha perdido la oportunidad de crear nuevas marcas con una mirada propia identificable por parte del espectador. De ahí que la TDT no termine de cuajar. De ahí que nunca acabemos de resintonizar el receptor. Y lo que nos queda…

@borjateran

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‘Se ha escrito un crimen’: el secreto del misterio del éxito de Jessica Fletcher

Donde quiera que esté Jessica Fletcher siempre se acaba cometiendo un asesinato. O eso nos hizo creer Se ha escrito un crimen. La serie que reencarnó a Agatha Christie a través de una entrañable escritora de novela policíaca.

Las creadores de la ficción, Richard Levinson y William Link, habían aprendido del fracaso de Ellery Queen (1975), producción que buscaba que la audiencia jugara desde casa a destapar un misterio. Lo hacía de forma literal, pues al final de cada capítulo se daba unos segundos al público para que acertara el desenlace.

Un concepto de ficción que llegó demasiado pronto. No se entendió este pionero formato “interactivo”. Sin embargo, sentó las bases de Se ha escrito un crimen (1984-1996). La mejor serie para jugar en familia a adivinar el asesino. Incluso treinta años después de ser rodado el crimen.

Y es que CBS acertó con la fórmula del éxito de Murder, She Wrote, que estaba en su sencillez. El espectador sabía lo que se iba a encontrar en cada capítulo. Es más, antes de la pegadiza sintonía, el propio episodio desvelaba diferentes momentos de la trama, a modo de cebo, aunque sin desvelar nada. De hecho, esta introducción estaba calculada para despistar…

De esta manera, la historia robaba elementos clásicos del culebrón y la telecomedia para incorporarlos al género del suspense. No importaba tanto el modo en el que se había cometido el asesinado (que Fletcher solucionaba en cuatro rápidas frases, cuando reunía a todos los sospechosos), la trama se asentaba en un lúdico retrato de las circunstancias sociales y personales que rodeaban al siniestro.

Aunque la gran fortaleza de la mítica producción estuvo en la elección de su protagonista. El papel fue rechazado por Jane Stapleton y Doris Day. Así que, al final, el proyecto fue a parar a Angela Lansbury, que aceptó el reto tras una sobresaliente trayectoria (con personajes como la Señorita Price de La bruja novata,Salomé Otterbourne en Muerte en el Nilo o la Señora Lovett de Sweeney Todd). En la decisión, ayudó que la actriz tenía ganas de descansar de su intenso paso por Broadway.

La capacidad interpretativa de Lansbury fue perfecta para encarnar a Fletcher. Una intuitiva mujer que representaba a ese tía-abuela que es habitual en cada familia: responsable, conservadora, cándida pero muy cotilla y capaz de ridiculizar a la policía o lo que se tercie. La empatía, tan importante a la hora de dibujar a los protagonistas de las series de cadenas comerciales, estaba asegurada por parte de las grandes audiencias.

También ayudaron las apariciones estelares de cada episodio. Práctica habitual en aquella época con series como Vacaciones en el mar. Las tramas conclusivas favorecía los personajes capitulares que eran la excusa perfecta, además, para invitar a actores de renombre.

Y la serie aguantó con su perioricidad semanal hasta 1996. Fue cancelada por un evidente desgaste que se acrecentó cuando la CBS decidió cambiar su horario de programación a la noche del jueves, frente a la emisión de Friends en NBC. Un crimen perfecto, pues con la comedia de jóvenes amigos neoyorquinos nada había que hacer.

La escritora Jessica Fletcher cerraba un ciclo, aunque Se ha escrito un crimen regresó en formato tvmovie en diversas ocasiones y sus capítulos aún hoy siguen reponiéndose en televisiones de todo el mundo. Porque la estructura televisiva de la ficción de CBS sigue estando en buena forma 31 años después de su estreno. La emoción de adivinar el desenlace de un misterio a través de la temeraria curiosidad de las abuelas.

@borjateran

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6 reflexiones imprescindibles de Risto Mejide en ‘Al rincón’

Mensajes raros, bailes infinitos, abrazos de los que te da tiempo a respirar. En una televisión con cierto miedo a la mirada propia, Risto Mejide ha instalado en su programa de Antena 3, Al Rincón de pensar, un prólogo comprometido.  Unas píldoras que ‘hacen pensar’ a través del comentario de autor, sí, pero también gracias a una refulgente coreografía de imágenes de la vida urbana.

En una televisión con cierto miedo a la reflexión sin estreses, por temor a que la audiencia salga en estampida, los comentarios de Risto realizan una radiografía de nuestro tiempo sensata, necesaria, identificable e incluso emocionante. Falta nos hacía. Es la televisión que va más allá de la cuota de pantalla. Es la televisión que cuida el contenido y el continente. Es la televisión que perdurará:

“Todo parece pequeño ahora que no estás”

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“Cada uno de vosotros sois especiales, diferentes, únicos”

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“Jamás dejes de bailar”

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Abrazos

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“Si fuera fácil lo haría cualquiera”

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“Exactamente el mismo número de cromosomas”

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‘Rabia’: los aciertos y errores del ‘The Walking Dead’ español

  • ‘Rabia’ se ha estrenado con un buen 10.6 por ciento de share y 1.801.000 espectadores.

Cuatro ha vuelto a la ficción con un arriesgado proyecto. Se llama Rabia, se estrenó anoche y es algo así como un The Walking Dead a la española con toques de Perdidos. Un virus muta a cientos de personas que se sometieron a un tratamiento experimental para curar sus enfermedades. Los transforma en incontrolablemente seres sanguinarios y terminales. Así que las fuerzas del orden deciden aislar a aquellos que se sometieron al tratamiento pero aún no han manifestado la rabia. No vaya a ser que la líen… Pero un grupo de estos sujetos, potencialmente peligrosos, escapa cuando es trasladado en una especie de bus municipal rumbo a un futuro desconocido. Resultado: huyen, claro, y se esconden en un refugio.

Así arranca una ficción que cuenta a su favor con un nutrido y solvente reparto, compuesto por nombres reputados como Carles Francino, Patricia Vico, Paco Tous, Malena Alterio, Adriana Ozores, Concha Cuetos, Fele Martínez, Elisa Mouliaá o Diego Martínez, que encarna a un agente detrás del caso y que es el descubrimiento de la serie.

Los actores son el ingrediente que destaca en una producción que, innegablemente, cuenta con cierto magnetismo a la hora de contar su historia. Los clichés más tópicos se suceden, pero el ritmo es tan frenético que la serie, al menos en su primer capítulo, entretiene y funciona narrativamente como lo que es: un producto lúdico y de género que solo pretende lo que consigue, fijándose en producciones internacionales que juegan las mismas cartas con presupuestos mucho mayores.

Quizás su fallo puede ser que, dentro de esa vocación lúdica, Rabia comete el error de tomarse demasiado en serio a sí misma. Se nota en la dramática intensidad con la que los actores afrontan sus personajes.

Y ese dramatismo choca con el envoltorio de la producción. De nuevo, Mediaset cae en la trampa de primar una excesiva iluminación (sin ir más lejos, el capítulo de anoche arrancaba en una sala de cine en la que no podía haber más luz) que tenía sentido en las series de los noventa para engatusar al espectador pero que ahora, en el universo de la alta definición, sólo evidencia los defectos de los efectos especiales y propicia que la historia sea menos creíble. ¡Cuánta luz hay en ese refugio incluso de noche!

Con una fotografía más matizada, Rabia ganaría en atmósfera y efectismo. Y es que no se puede iluminar las series como si fueran el plató de Sálvame. Porque, aunque en ocasiones parezca que algunos colaboradores del Deluxe muestran síntomas de rabia, son productos muy diferentes.

Estamos, pues, ante un intento interesante por parte de Cuatro, una idea que bien podría resultar un impulso para la marca de la cadena roja. La consolidación de Rabia depende de que el espectador decida darle una oportunidad y no la compare en exceso con producciones americanas de corte similar. Porque todos sabemos que las comparaciones son odiosas. Y dan mucha rabia.

@borjateran

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‘Vis a Vis’: los agujeros de guion de una serie consolidada 

Un Emmy para todos en el desayuno del rodaje de ‘Juego de Tronos’ en España


 
Más de 400 extras y equipos técnicos españoles están viviendo el rodaje de Juego de Tronos estas semanas en España. En los últimos días, la serie ha grabado en el parque natural de las Bardenas Reales. Un espectacular desierto en el corazón de Navarra, que es protagonista habitual de anuncios y ficciones. También, desde ahora, de Game of Thrones.

Más de 400 extras ha movilizado la ficción de HBO para unas jornadas de rodaje que no permitieron a Emilia Clarke acudir a la ceremonia de los Emmy. De hecho, la actriz bromeó en su Instagram con su ausencia de la gala.


 
Pero la producción de la serie ha solucionado ese problema de agenda llevando el propio Emmy al rodaje de la serie. Pero no sólo para que lo vean los más vips del elenco. Al contrario, el galardón ha sido plantado en la mesa del desayuno para que lo toque, lo fotografíe y comparta cada miembro del equipo. Sea norteamericano o español.


 
Es una de las claves que más se desconoce del rodaje de Juego de Tronos: se valora a cada miembro del equipo con la importancia que merece. Es más, lo hace partícipe del proyecto.

Del actor protagonista a los ayudantes de producción, que borran cada huella del suelo antes de cada ‘¡acción!’. Sin olvidar al doble de luces o las cocineras. Se cuida que todos se sientan esenciales en el rodaje, pues lo son. Y así son valorados. Porque la mejor televisión no sólo es la que se hace en equipo, es la que cree en lo que aporta cada miembro del equipo. Del primer al último talento.

Y estos símbolos, como compartir un Emmy con cada trabajador de la producción en un seco desierto navarro a la hora del desayuno, hace aún más fuerte la esencia de Juego de Tronos. Más que una serie, un fenómeno que traspasará el tiempo.


 
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@borjateran

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6 claves para entender el liderazgo informativo de La Sexta en la noche electoral catalana

1.999.000 espectadores ( 12.2 por ciento de cuota de pantalla) han seguido el escrutinio electoral de las últimas elecciones catalanas por La Sexta. El especial del canal verde ha sido la referencia informativa de la televisión nacional, por encima de TVE (1.166.000 fieles, con un pobre 6,6 por ciento de share), cadena que reunía siempre un liderazgo holgado en este tipo de acontecimientos y que, sin embargo, en la última legislatura, ha perdido esa confianza de las grandes audiencias al apostar por una programación más irrelevante a nivel televisivo y periodístico. A diferencia de antaño, cuando la cadena pública era pionera en retransmisiones de acontecimientos de relevancia y calado social.

Ahora, en cambio, La 1 se centra en un formato encorsetado y cero atractivo visualmente. En el otro extremo está La Sexta, que anoche, con el programa de Antonio García Ferreras y Ana Pastor, demostró su modelo televisivo consolidado. Un modelo que ha incorporado con destreza al periodismo la esencia del instinto de la televisión.

1. Periodismo que entiende la televisión

Porque La Sexta hace periodismo sin olvidarse de que está haciendo televisión. En puesta en escena, en realización visual, en grafismo e incluso en música. La primera media hora del programa fue épica. La banda sonora se entremezclaba con una emisión en multipantalla, que dejaba constancia del importante despliegue de la cadena. Primero mostrando en emisión, de forma simultánea, a todos los periodistas de la cadena desplazados en los epicentros informativos de la jornada. Después, conectando con Ana Pastor y los distintos líderes políticos frente a la fachada de una espectacular casa Batlló, reformada por Gaudí.

A las puertas del mítico edificio, en pleno Paseo de Gracia, Pastor tomó el primer pulso de la noche.  Y, tras devolver la periodista la conexión a Madrid, el canal nos mostró hasta la forma en la que iban entrando los diferentes líderes políticos en el emblemático inmueble. De esta forma, el canal incorpora una narrativa televisiva a la información pura y dura, multiplicando el interés en las grandes audiencias gracias a una emisión con una versátil mirada propia.

2. La tecnología al servicio de la información

La realización multipantalla y el grafismo son los protagonistas silenciosos de la noche. Aquí La Sexta huye de grandes parafernalias efectistas (como hizo TV3 con su realidad virtual por las escaleras del Parlament) para apostar por una realización práctica que no deja escapar al espectador. El público vive en directo el escrutinio con el recuento sobreimpresionado a la izquierda de la imagen. También se incorpora un contador que marca los votos que hay a favor de la independencia y del resto de formaciones.

Como un gran carrusel deportivo, la audiencia cuenta con marcadores, muy prácticos, que dan los datos en tiempo real. Además, el equipo de realización va dividiendo la pantalla en diferentes conexiones que van mostrando lo que sucede en los distintos puntos calientes informativos, con una inteligente característica: la imagen incluso se adelanta a los propios presentadores. Está pasando, lo estás viendo. El canal aporta ese plus de emoción.

3. Pluralidad política y visual

La Sexta ha sabido ordenar con inteligencia a los diferentes analistas en dos mesas de debate diferenciadas. Por un lado, en Madrid con Ferreras, están los periodistas. En otro, en Barcelona con Pastor, acuden los diferentes líderes de las formaciones políticas. Así se organiza un debate que, a veces, puede convertirse en gallinero. Los analistas y los políticos se complementan, de esta forma, a la información de los periodistas desplazados a las diferentes sedes de los partidos. Con esta diversidad de escenarios, la retransmisión es más versátil. No sólo en opiniones, también visualmente: al encontrarse en dos espacios diferenciados.

4. El lugar reconocible

La casa Batlló se ha convertido en el cuartel general de La Sexta. Un icono de Gaudí como reconocible decorado para el espectador. La audiencia nota el despliegue. Y la emisión lo agradece, pues se enriquece al “pisar la calle” y salir del mundo paralelo de un frío estudio de TV. Eso sí, se podría haber sacado más partido al emblemático edificio. El interior que acogió el programa especial, con unos paneles decorativos que representan la antítesis de la arquitectura de Gaudí, recordaba a un plató pobre del canal. Una característica que se subsanó con planos de la fachada de la Casa Batlló en las transiciones a publicidad.

5. Sembrar (y recoger)

La Sexta se ha convertido en referente de credibilidad en este tipo de emisiones por su trabajo en el día a día como canal pegado a la información crítica. Lo hace con programas como Al Rojo Vivo, Más Vale Tarde, El Intermedio o La Sexta Noche. También con espacios que se han hecho socialmente relevantes al marcar la agenda informativa, como Salvados, La Sexta Columna o El Objetivo. La programación de La Sexta ha fidelizado al público comprometido con la información. Los datos evidencian que cuentan con la sólida confianza de este sector de la audiencia.

6. Periodismo vivo

El periodismo es nervio. El periodismo es emoción. El periodismo es honestidad crítica. El periodismo es contexto y análisis. Y La Sexta, en un especial como el de anoche, logra transmitir esa esencia del periodismo televisivo despierto, comprometido, rápido de reflejos, guerrero, que se moja pero no impone, que entra al trapo, repregunta, que incluso es distendido cuando el clima lo requiere. En definitiva, un periodismo que está vivo. Y eso no lo pudieron decir todos los canales anoche. La Sexta, sí.

@borjateran

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Pekín Express regresa: los errores que debe subsanar el programa

Los fans de Pekín Express están de enhorabuena. Atresmedia ha decidido renovar el concurso. Ya están abiertas las líneas telefónicas para participar en el casting de la nueva edición.

Sopresa este regreso, pues el programa no fue un gran éxito de audiencias. A pesar de que el formato volvió con un buen casting y demostrando su capacidad de movilizar al público más tuitero, Pekin Express no alcanzó las expectativas que se esperaban. Un resultado de share del que no era culpa ni del desparpajo de los aventureros ni la propia presentadora, Cristina Pedroche.

De cara a la próxima etapa, la dirección del espacio debe apostar, de nuevo, por Pedroche aunque sin caer en la trampa de atar en exceso su carisma al guion. Ya que en esta primera etapa sus presentaciones pecaron de demasiado rígidas e intensas. Se apagó su frescura para potenciar el estereotipo de “institucional” maestra de ceremonias de reality. Fue un error.

No se vio a la Pedroche espontánea de Zapeando o Los Viernes al Show. En este sentido, era curioso observar como la presentadora desprendía más química en el making of (que se emitía después) del programa que en la emisión real. No obstante, este fallo es fácil de arreglar: dejando a Pedroche más libertad para jugar durante la grabación, incluso participando en retos junto a los concursantes.

Otro fallo de la temporada pasada es que, aunque el montaje de imágenes del programa fue eficaz y los concursantes carismáticos, la mayoría de estos participantes evidenciaban que estaban resabiados de tele. Eran buenos, sí, pero el programa necesita perfiles que contagien más ingenuidad. El éxito está en el equilibrio entre el friki y el aventurero de verdad.

Tampoco ayudó que faltara la imprevisibilidad del directo. Y es que, en España, la tele-realidad que rompe los audímetros aún necesita un plató como identificable punto de encuentro, con un presentador que potencia la sensación de gala en directo en la que todo puede pasar (aunque sea grabada, como MasterChef). Pekín Express no tiene eso, ni lo necesita, pero el público de una cadena con las dimensiones de Antena 3 lo prefiere.

Y es que el género de docushow que representa Pekín Express aún no ha conectado con la curiosidad de las grandes cuotas de pantalla españolas. Hay una parte del público que se auto excluye de programas así, pues no entienden su dinámica, a medio camino entre documental y espectáculo de emociones.

Porque el gran problema de Pekín Express es el canal en el que se ha emitido, Antena 3. Su lugar era una cadena de dimensiones más jóvenes como La Sexta. Como en anteriores etapas se programó con éxito en otro canal, Cuatro, una frecuencia con un público objetivo que entiende las características del formato.

Pero ahora, en su regreso, Pekín Express sí podría relanzarse en La Sexta. Es su emisora natural. Y, además, La Sexta lo necesita para ampliar y rejuvenecer su oferta de programas de entretenimiento. Así que canal verde y Pekín Express se complementan a la perfección. Y ya si se les ocurre realizar un programa en directo que envuelva cada entrega del programa, el regreso de Pekín será un buen aliado para la marca Sexta. Aunque para eso hace falta más presupuesto, claro.

> Pekín Express: los 5 puntos fuertes de la primera temporada de Cristina Pedroche

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Ylenia versus Silvia Abril: las 4 razones por las que la imitación ha mejorado a la versión original

Ylenia ha sido la protagonista televisiva de la noche. El clonador de Tu cara me suena decidió que Silvia Abril reprodujera el hit musical del verano (así lo constatan los diez millones de reproducciones de Youtube) y Sálvame ha optado por contraatacar llevando a la verdadera a su plató. Pero, ¿qué interpretación del Pégate es mejor? ¿Original o copia? Lo que está claro es que en TCMS, la Ylenia de mentira ha derrochado cuatro cualidades que aún no ha demostrado la real. Paradojas de nuestra televisión (e industria musical).

1. Ylenia de mentira canta en directo <> Ylenia de verdad necesita autotune

Ylenia Padilla aún está en primero de playback. Probablemente, Silvia Abril haya ensayado más horas para la actuación de esta noche que la de Benidorm para afrontar toda la grabación de su primer éxito. Ni falta que le hace, pues ella es un producto de la tele-realidad. Esa tele-realidad que crea ídolos. Incluso musicales. Pero ha sido Silvia Abril la persona que ha interpretado por primera vez el Pégate en directo en la televisión. Y sin retoques por ordenador, claro.


 
2. Ylenia de mentira se ríe de sí misma <> Ylenia de verdad cree que sube las audiencias

Ylenia Padilla publicó este jueves un tuit en el que arremetía contra la imitación en Tu cara me suena, reprochando que quisieran subir las audiencias con una parodia de ella. No se daba cuenta, tal vez, de que es un programa donde se clona a iconos de la música. Debería ser un honor para Ylenia estar en el plantel de imitados, junto a Freddie Mercury, Madonna, Anastasia  Katy Perry, que también han sido interpretados esta noche. Quizá es que Ylenia está más acostumbrada a las polémicas y discusiones televisadas que a los formatos de espectáculo musical. Menos aún está familiarizada con los programas de humor. Porque con la Ylenia de Silvia Abril sabe reírse de sí misma. Te ríes con ella, no de ella. 


 
3. Ylenia de verdad perrea <> Ylenia de mentira hace show

Ylenia Padilla se contonea. Mucho. Se nota el bagaje de la experiencia en las fiestas de Gandia Shore. Pero el videoclip está muy fragmentado.  Se puede resumir en un zaping de perreos y caras seductoras de discoteca a las cuatro de la mañana. En cambio, Ylenia de mentira hasta se aprende una coreografía. Y hace toda la canción del tirón. No sólo un playback abriendo y cerrando la boca. Hace un show. Un show delirantemente surrealista, pero show al fin y al cabo. Porque hasta para hacer las cosas divertidamente mal hay que saberlas hacer bien.


 
4. Ylenia de verdad se enfada mucho <> Ylenia de mentira levanta carcajadas

Ylenia Padilla es fruto de la televisión de la polémica. Así se ha convertido en un referente para una parte de la juventud que se identifica con su forma de entender la vida y su capacidad de superación. La verdadera Ylenia ejemplifica que es posible el triunfo con un golpe de suerte. Tiene talento para la tele de usar y tirar. Se desenvuelve con soltura en realities, programas de corazón, bolos de discoteca y no para de acuñar frases hechas para la posteridad, que se terminan contagiando socialmente. Las dicen tanto sus fans como sus detractores como otros que ni siquiera saben quien es la revelación de Gandía Shore que después fue a Gran Hermano Vip.

Pero la imitación de Ylenia, a cargo de Silvia Abril, no ha necesitado de ningún cabreo, de ninguna rebeldía, de ninguna polémica. Sólo ha necesitado espectáculo, algún que otro tropiezo y mucho sentido del humor para arrancar sonrisas a miles de personas. Es el valor añadido del arte de entretener con buen rollo, con capacidad de reírnos de nosotros mismos y nuestra propia sociedad. Y sin necesidad de enemistarse con nadie.

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‘Priscilla, Reina del Desierto’: los 11 ingredientes para la receta del musical perfecto

Como los viejos teatros de Londres, París o Nueva York, el Nuevo Teatro Alcalá se esconde en una manzana de viviendas. Su fachada estrecha no evidencia el amplio espacio que guardan sus entrañas, donde se oculta un escenario que permite un complejo viaje como el que propone Priscilla, Reina del Desierto.

Un viaje entre la comedia sin complejos, la coreografía imposible y la purpurina que mata prejuicios. Un viaje, en definitiva, por la esencia del musical perfecto que se sustenta en 11 claves para el éxito.

1. TEMAZOS EN DIRECTO

La historia de Priscilla se cuenta a través de grandes éxitos de cuando las pistas de baile eran pistas de baile. De Tina Turner a Gloria Gaynor. Sin tregua. Y eso se agradece. En cualquier musical. Mejor aún, cuando no se meten las canciones con calzador. Como pasa en este, donde los temas están a tono con el momento, sin forzar en exceso la trama.

2. COREOGRAFÍAS IMPOSIBLES

Un musical es sinónimo de coreografía. No sólo del elenco, también de los elementos escénicos de cartón-piedra. Todo va coordinado. Es más, si algún actor o bailarín se salta los movimientos marcados puede ser atropellado por cualquier decorado. Ejem. En Priscilla, el espectador vive la experiencia de asombrarse con las magnéticas coreografías de cada miembro del casting. Una explosión atlética.

3. UN MUERTO

Todo musical de éxito que se precie debe contar con un conflicto ñoño con final feliz. Un poco de sentimentalismo, vamos. Y ya mejor si hay algún muerto. Con su funeral. Y todo. Funeral en el que todos acaban cantando, claro. Y el ataúd termina dando más vueltas que una peonza por obra y gracia de la coreografía. El vivo al hoyo y el muerto al bollo. O era al revés. Porque lo musicales también son sensibles.

4. VESTUARIO DISCRETO

El vestuario debe ser excéntrico. Eso lo saben los grandes creadores de musicales. La señora suspira con su abanico en el patio de butacas “uy, qué pocholada“. Porque ver un musical como Priscilla supone descubrir diseños de moda imposibles e imponibles. La imaginación en telas. De hecho, en Priscilla, el escenario se acaba llenando de especies del desierto australiano y aledaños reproducidas en trajes.

5. CARNAZA

Por supuesto, como también sucede en el género español de La Revista, en el buen musical no puede faltar despelote del elenco. Porque un musical no es lo mismo sin el cuerpo de baile en paños menores. No iba a ser menos Priscilla. El erotismo es un saludable motor vital. También en el showbussines.

6. ALARDE ESCÉNICO

El gran valor añadido de Priscilla es que logra el más difícil todavía con la puesta en escena. Iluminación, leds, pantallas pero, no menos importante, tramoya tradicional. El epicentro es el autobus, un elemento vivo en escena, por dentro y por fuera. No para de metamorfosearse en toda la función gracias a alardes técnicos que lo convierten en una caja de emociones.

7. PÚBLICO PARTÍCIPE

Un buen musical también supone la experiencia colectiva entre amigos y conocidos. En Priscilla hay un momento que diferentes voluntarios suben al escenario para probar una coreografía. Un aliciente, pero que se consuma con inteligencia: pues no molesta a las personas que prefieren quedarse sentadas, sin ser arte y parte. Sólo es un guiño de entreacto.

8. LA HISTORIA

Ya sea un programa de televisión, un show de radio o un musical teatral, sin contar una historia no se va a ninguna parte. Una historia que sabe lo que debe narrar evitando esos rodeos de paja, en los que termina el espectador desconectando. Priscilla no te lo permite. Te mantiene atento. Y vivo toda la función. Con ganas de más.

9. El HUMOR CÓMPLICE

La comedia es básica en el espectáculo musical. Pero no cualquier tipo de comedia. La mejor es la que es cómplice con el espectador, se ríe de sí misma y se adapta, cuando el guion lo permite, a la idiosincrasia nacional.

10. ACTORES CON SUPERPODERES

Repetir a diario cualquier musical es un trabajo complicado. Pero todavía más complicado si en escena hay que lidiar con tantos cambios de vestuario, coreografías y movimientos de puesta en escena. Incluso con dos funciones seguidas en fin de semana. Pero ellos lo hacen como tal cosa, hasta consiguiendo hacer sentir al público que está viviendo una función especial. Y es verdad, pues nunca se repetirá. La fuerza expresiva de los protas del Priscilla español es digna de mención Christian Escuredo, Jaime Zatarain o José Luis Mosquera. Interpreta, cantan, bailan. También de las tres voces femeninas principales, que aparecen y desaparecen en los lugares más inesperados de la puesta en escena.

11. CHIMPÚN FINAL

Es cuando el patio de butacas y el escenario se convierten en uno. El público en pie, el saludo final de los actores y la sobredosis musical de despedida y cierre. La fiesta que no quieres que se acabe. Ese es el mejor adiós de un musical, aquí no se puede ser rácano. No hay que quedarse corto. Cuanto más dura ese clímax, ese chimpún final, más posibilidades tienes de que el espectador salga contento y de que el mejor marketing, del boca-oreja, surta efecto. De que tu musical sea un éxito.

priscilla el musical

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