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Dime qué red social prefieres y te diré tu género televisivo favorito

Las redes sociales se han convertido en aliciente a la hora de consumir la televisión tradicional. Sin embargo, paradójicamente, nada es lo que parece. La audiencia social no equivale a la audiencia real. Los presentadores de canales más minoritarios son los que más rápidamente han visto como se multiplicaban sus seguidores: Cristina Pedroche, Buenafuente o Jordi Évole, en su paso por La Sexta, han destacado en follows por encima de rostros de las grandes emisoras tradicionales. ¿Por qué? Su público es más joven y más activo en las plataformas sociales, especialmente en Twitter. Porque cada tipo de televisión cuenta con una red social predilecta. Porque, aunque se picotee por todas las redes, los gustos de cada espectador no casan igual con todas las redes.

– Twitter

La Sexta y Cuatro son los canales hechos para ti, tuitero. Necesitas acceder a la información rápido y comentar la actualidad con un sólo clic. Además, disfrutas comentando sin piedad los realities, talent shows, docushows y sucedáneos. De Pesadilla en la Cocina a Quién quiere casarse con mi hijo. Porque información y reality show no es incompatible y menos en Twitter que, en cierto sentido, transforma todo en una especie de reality interactivo.

Como consecuencia, la emisión convencional crece a través de la red social del pajarito. Es más, potencia la experiencia del consumo colectivo, que se estaba perdiendo. Un universo perfecto para fans de la pequeña pantalla basada en la realidad, ya sea desde la seriedad informativa o desde el ámbito del entretenimiento más cómico, donde el espectador participa con sus memes, parodias y gags propios.

– Facebook

Utilizas Facebook para descubrir lo que ha sucedido en la tele y debatir con otros usuarios, pero sin demasiadas prisas. El comentario en tiempo real no es lo tuyo y cuentas con más paciencia a la hora de consumir contenidos.

Facebook es la red social más poderosa y en la que están los espectadores más tradicionales. De ahí que Facebook congregue los mayores “me gusta” en cadenas con público más adulto. En este sentido, Facebook es perfecto para enterarse de lo que se cuece en formatos como Sálvame o El Programa de Ana Rosa. El espectador acude a curiosear, siendo menos activo que en Twitter. Participa, sí, pero más desde un lado voyeur donde no hay que discurrir un tuit ingenioso, sólo basta con dar al botón de “me gusta” y pinchar en el enlace o foto.

– Instagram

Es la red social en alza. Y es perfecta para los adictos a series, pues en ella han encontrado refugio los actores. De Paula Echevarría (@pau_eche) a Pablo Rivero (@pabloriverooficial). Los intérpretes saben que es la plataforma ideal para promocionarse, sí, pero sin meterse en líos con tuits o reflexiones que propician polémica, o se pueden sacar de contexto. Solo se necesita una foto. Al poder ser, bonita.

Así, en Instagram, los actores comparten imágenes de sus rodajes, posados con otros compañeros de sus series e intríngulis de su vida privada. Todo un apasionante contenido extra para los espectadores de cada ficción, que en esta red social encuentran entresijos de la trastienda de los rodajes y, además, pueden descubrir trucos de sus producciones favoritas. Incluso comentar (o criticar) el capítulo de marras justo en la foto que ilustra, con filtro Amaro, el día en el que se rodó.

– Youtube

Disfrutas con el espectáculo a lo grande. Y necesitas revivir los momentos memorables de tus programas favoritos. Después de la emisión, te sumerges en Youtube en la búsqueda y captura de la actuación que te ha emocionado o sorprendido. Deseas el revival de esas ocurrencias televisivas que te han dejado con la boca abierta.

Las puestas en escena de las imitaciones de Tu cara me suena, los tartazos de Silvia Abril o los experimentos de El Hormiguero son claros ejemplos. De hecho, el programa de Pablo Motos cuenta con fieles seguidores que también crean sus propios contenidos en Youtube, como Foro Hormiguitas. Sucede lo mismo en la televisión internacional, sobre todo con el Tonight Show de Jimmy Fallon o el show de Ellen DeGeneres, donde los espectadores más fieles realizan un segundo visionado de sus formatos favoritos en Youtube.

– Vine

Lo tuyo son los vídeos breves. No más de seis segundos en los que comprimes frases, normalmente delirantes. Esas salidas de tono que te dejan los personajes de formatos como Gran Hermano o Supervivientes. Y lo inmortalizas aunque sea grabando la pantalla del ordenador con la misma cámara de tu móvil. No importa el encuadre, lo crucial es preservar el delirio de turno.

De esta forma, Vine se ha convertido en una nueva forma de zapear por el surrealismo televisivo y, además, verlo literalmente en bucle. El motivo: cada vídeo se repite automáticamente. Sin fin, haciéndolo aún más adictivo (o cómico).

– Snapchat

Te gusta la música y eres de los pocos que encuentra la hora en la que ponen videoclips en la parrilla de MTV. De hecho, MTV ha sido un canal precursor en incorporar Snapchat como forma de interacción directa con los espectadores.

También es una red utilizada para estar al tanto de la saga Shore. Porque Snapchat es la ventana social que parece hecha a medida de los participantes del más famoso reality de la cadena, ahora con el nombre de SuperShore, pues lo que compartes en Snapchat se autodestruye. Desaparece. Se esfuma. Y a este elenco de participantes les viene muy bien eso de que se borren las pruebas digitales en su universo de fiesta, ligues volátiles y desfase perpetuo.

– Periscope

Las grandes competiciones son lo tuyo. Quieres colarte en estos rimbombantes eventos y charlar con tus propios ídolos. En riguroso directo, claro. Ya sea en el ámbito deportivo (Piqué y Casillas han protagonizado uno en los últimos días) o en el show eurovisivo.

En esto último, Periscope es una herramienta imprescindible. Ya aprovechó esto de hablar por una cam la pionera Ruth Lorenzo. Y ahora también Barei, que resuelve las dudas a los eurofanes a través de esta particular red social que te permite retransmitir a todo el planeta estés donde estés con simplemente un clic.

Además, Periscope es una aplicación muy interesante como apoyo de la televisión tradicional. Así lo han hecho Irene Mahia y César Vallejo, de RTVE.ES, que han aprovechado su estancia en la eurovisiva ciudad de Estocolmo (con motivo del rodaje de un documental) para compartir las entretelas profesionales de su viaje con los más fieles de @eurovision_tve. Eso sí, no se han quedado en la emisión convencional y, demostrando su instinto televisivo, han inventado un programa con entidad propia, #FindingABBA, un periscopoteshow en busca de alguno de los componentes del mítico grupo Abba por la ciudad sueca a través de pistas de las personas que se iban encontrando.

Prueba no superada, no se toparon con ningún intérprete oficial del Dancing Queen. Pero Mahia y Vallejo sí han logrado convertir a los usuarios de Periscope en partícipes de sus aventuras y desventuras durante este particular reto y, de paso, divulgar su trabajo desde la televisión pública. Y todo en vivo y en directo.

Porque gracias a Periscope sólo basta un móvil y una buena conexión a Internet para retransmitir una idea cómplice a todo el planeta. Ese es el valor de las redes sociales, sea cual sea tu favorita y bien utilizadas, pueden ser una arma de invasión creativa para enriquecer la televisión.

@borjateran

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Los 3 consejos de Buenafuente para no pifiarla en Twitter


 
Buenafuente es uno de los rostros televisivos pioneros en Twitter. El cómico observó rápido el potencial de la red social. Lo aprovechó. Y, claro, ahora da consejos a los novatos. Así lo ha hecho en el último capítulo de Late Motiv (su late night en Movistar+) al recibir al futbolista Joaquín (@joaquinarte), que se abrió la cuenta en “directo”. Estos son los tuit-trucos de Andreu para no pifiarla en Twitter.

CONSEJO 1. Cuidado con lo que te mojas.


 
CONSEJO 2. Lúcete, lo justo


 
CONSEJO 3. Piénsatelo, con la almohada


 
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@borjateran

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Twitter: así desvirtúa la percepción de la televisión (y de la realidad)

Lo que se dice en Twitter no se queda en Twitter. La red social del pájaro azul influye en la percepción de la televisión de hoy. Y mucho. Incluso hay directivos que toman decisiones en virtud de aquello que se comenta en las redes sociales.

Pero… ¿es Twitter realmente un buen termómetro social? No. Es una interesante plataforma para acceder a la información, interactuar y conseguir que la gente se sienta partícipe de un proyecto, una vida o una idea. Sin embargo, aún Twitter no está democratizado. El público que ve la televisión es colosalmente mayor que el número de usuarios de la red social, que todavía solo equivale a un porcentaje ínfimo de espectadores.

Las cadenas deben prestar atención a Twitter, sí, pero tampoco perder la perspectiva en función de lo que griten los tuiteros, que suelen constituir un perfil de público limitado si se compara con la multitud de targets que contemplan los programas.

Con el paso de los años, y la popularización completa de las redes sociales, sí que se podrá afirmar que Twitter dibuja un mayor retrato de la opinión social, sus gustos, sus fobias y sus aspiraciones. Será una arma progresivamente más poderosa, también para el propio espectador.

Aunque, cuidado, porque Twitter se ha convertido en una excelente forma de acceder a la información pero con una contraindicación de fábrica: propicia un flujo de impactos informativos frenético, y tan rápido como los consumimos los olvidamos. Convertimos en trending topic programas y noticias que en teoría nos marcan y, sin embargo, al día siguiente ya las hemos olvidado.

Hay casos más perturbadores. Como ha pasado con la muerte del gran Miliki que, tres años después de su fallecimiento, ha vuelto a ser noticia recientemente, colocándose como una de las más informaciones más comentadas de la red social. Resulta que había usuarios que se habían topado con la crónica del fallecimiento del mítico payaso de la saga Aragón y la estaban compartiendo como actual porque, al parecer, no recordaban que se trataba de una triste noticia que, probablemente, ya compartieron cuando de verdad pasó, el 18 de noviembre de 2012. Hechos como este suceden a menudo en la era de la multicomunicación, como si viviéramos en una nebulosa de links de usar y tirar en la que ya nos cuesta diferenciar lo ocurrido de lo que no ha ocurrido o simplemente ubicar los hechos en el tiempo.

Las redes sociales, y Twitter en concreto, nos sobreinforman, y el usuario debe saber digerir ese caudal que no da tregua. Cada nuevo impacto empuja al anterior al ostracismo. Somos insaciables, cada día queremos en nuestro timeline una novedad que compartir, sufrir, amar u odiar. Y ahí la televisión debe poner el foco, para contextualizar, contrastar y perpetrar lo relevante entre la enorme morralla. Ese es uno de los pilares esenciales del futuro más próximo del periodismo: lograr que consigamos digerir lo que sucede en las redes sociales, jugando con la interacción con los usuarios, por supuesto, pero jamás dejándose llevar por el murmullo que simplemente desvirtúa.

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Hasta la familia Simpson es experta community manager. Las redes sociales ya son grandes aliadas de la televisión. Sin embargo, a las cadenas españolas aún les cuesta ver las posibilidades de estas plataformas que están revolucionando el consumo televisivo. Al contrario, intentan reproducir roles y costumbres de antaño en Twitter, Facebook, Instagram e incluso YouTube.

– FOBIA AL RETUITEO

Las cuentas oficiales de las cadenas aún no han entendido la esencia de las redes sociales. Creen que son unas ventana para el autobombo, desaprovechando la oportunidad de hacer al público partícipe de su proyecto televisivo. Se obsesionan con acrecentar el tráfico de sus webs, perdiendo la oportunidad de fortalecer la identidad de marca de su emisora.

Falta amplitud de miras. El modelo de comunicación de las redes sociales es distinto al de la televisión convencional. De ahí que las cadenas nacionales parezcan sufrir una enfermiza fobia al retuiteo ajeno. Y es que el retuiteo en los grandes perfiles de Twitter de las televisiones generalistas se reduce a cuentas verificadas de celebrities o spam desde perfiles del propio grupo de comunicación propietario de la emisora. No hay vida más allá.

Sin embargo, el poder del retuiteo está en interactuar con el espectador anónimo. Así, el público se sentirá valorado y escuchado. Esa audiencia desconocida es la que verdaderamente se ilusionará al sentir como es tenida en cuenta por los perfiles oficiales de Antena 3 o Telecinco.

Porque desde las redes hay que hablar con los usuarios: contestando sus opiniones, rebatiendo con argumentos positivos sus críticas y, por supuesto, retuiteando lo relevante. Incluso atreverse con dosis de sana e irónica autocrítica cuando toque. Cada espectador con el que interactúas, espectador que has ganado su fidelidad y confianza.

Y es que es habitual que, desde las redes, se solicite opinión de los espectadores y que estos cuando contesten se encuentren con un muro. Nadie interacciona, ni con un sencillo ‘FAV’. Al final, ese usuario de la red tiene la sensación de que todo es un mero trámite: fría publicidad. De esta forma, los responsables de las cadenas dan la espalda a una sencilla y barata oportunidad de hacer crecer la imagen de marca del canal.

TVE es la compañía que mejor ha entendido este valor añadido de las redes. No teme hablar, retuitear e incluso colgar enlaces de otros medios que aportan un plus favorable a sus programas o series. Los trabajadores de la cadena pública entienden el intuitivo trasfondo de las redes y lo demuestran con El Ministerio del Tiempo o Cachitos de Hierro y Cromo. También lo han hecho MasterChef o Insuperables, entre otros innumerables programas que participan con sus espectadores más activos en redes solo con el veto de la lógica. Como debe ser. Las privadas, en cambio, van a la zaga con una mentalidad más cuadriculada y atrapada en mecánicas de batallas empresariales anteriores a Internet, en donde lo que menos importa es interactuar con los usuarios. No crean comunidad.

– LA CASTRACIÓN DE YOUTUBE

En la obsesión cortoplacista de fardar de un gran dato de audiencia de su página web, las televisiones nacionales han descuidado la plataforma más potente a la hora de compartir vídeos: YouTube.

Mientras que los norteamericanos cuelgan los grandes momentos de sus programas en YouTube porque saben que eso supone beneficios extra (sobre todo a la hora de atraer a nuevos públicos a la emisión tradicional de sus programas), en España no se ha apostado con rapidez de reflejos por la red de vídeos más popular.

Sólo Atresmedia (Antena 3 y La Sexta) ha explorado con buenos resultados esta plataforma que es una ventana al entretenimiento en sí mismo, aunque a veces ponen obstáculos antipáticos para visualizar el vídeo de su canal de YouTube cuando lo incrustas en webs o blogs. En el caso de Mediaset la compañía ha decidido dar la espalda a YouTube por completo. De nuevo, se prefiere que el espectador enlace la web oficial de la cadena, para inflar el titular de las visitas convencionales, pero se desaprovecha la oportunidad de que los fragmentos de programas de la cadena sean más virales gracias al poder de expansión de Youtube, que no lo tienen ninguna web corporativa, pues las corporativas son menos intuitivas y favorecen menos el ‘compartir’.

Un error de estrategia a largo plazo que denota que nuestra industria aún va muy por detrás de los norteamericanos a la hora de ver las posibilidades de negocio en las redes. Ya que has hecho el gasto en un producto de entretenimiento para una televisión en abierto, aprovéchalo e intenta un rendimiento extra sin medias tintas en las plataformas donde realmente está la gente. No hay inversión que perder, pero sí mucho por ganar.

– NO SÓLO REPOSICIÓN

Las redes no sólo deben de ser una plataforma para la reposición, también debe ser una ventana para contenidos exclusivos que arropen cada formato televisivo. Las cadenas deberían aportar piezas propias de entresijos de sus grabaciones, rodajes de sus series y hasta crear microformatos sólo para Internet o especiales que aporten información complementaria.  En este sentido el equipo de ‘interactivos’ de RTVE también ha ido por delante del resto.

Los contenidos extra son cruciales en la viralidad de las redes sociales, más eficaces que cualquier tuit-anuncio al que la mayor parte de los usuarios ya están inmunes. Se trata de lograr la atención del espectador tratándole de tú a tú, apelando a su inteligencia y a su curiosidad, sin venderle sólo la moto. Porque la reposición de imágenes ya vistas por la tele agota, el autobombo también.

La audiencia se sentirá especial recibiendo ese trato casi en primera persona. Hasta el público puede sentir que puede aportar ideas al canal de televisión en cuestión. Porque una televisión es mejor si escucha, interactúa y valora. Y eso se consigue haciendo al público partícipe del proyecto, de su gestación y desarrollo.

Porque las cadenas siguen viendo las redes como un canal de propaganda y no como lo que realmente son: un punto de encuentro para interconectarnos e intercambiar sensaciones. Porque el verdadero poder de las redes sociales no está en alcanzar un trending topic, está en sembrar un público que es activamente cómplice de tu marca, de tu cadena, de tu forma de entender la televisión.

@borjateran

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