Browsing Tag

TVE

La Bola de Cristal: el motivo por el que sería imposible de emitir hoy

“Tienes quince segundos para imaginar; si no se te ha ocurrido nada, a lo mejor deberías ver menos la tele”. La Bola de Cristal nos dejó frases para la historia, para esa historia que nos hace más creativos, más inquietos, más críticos.

Porque La Bola de Cristal era un programa valiente y comprometido con su época, y probablemente también con nuestro futuro. Era un formato que ponía al espectador, padre o hijo, a pensar.

El programa de Lolo Rico hasta se atrevía con crítica al gobierno del momento, aquel de Felipe González, o incluso satirizaba con las reglas del todopoderoso mercado.

Era posible desde la televisión pública que unos títeres llamados los Electroduendes estuvieran en paro y dijeran aquello de “no somos revolucionarios, solo queremos ser explotados por un empresario“, que Alaska interpretara a una estudiante obsesionada con hacer novillos en el billar (decía que lo que le gustaba vagabundear, era la chica del pupitre de atrás), que una bruja (Avería) gritara “viva el mal, viva el capital“, que el “Librovisor” transgrediera grandes obras clásicas… Un programa que realizaba una radiografía inteligentemente autocrítica de su tiempo. Pero, treinta años después de su estreno, algo así resulta imposible, impensable.

¿Avanzamos o retrocedemos? La Bola de Cristal no podría ver la luz en la televisión de 2016. Pero no sólo por la propia televisión o por el control político actual de TVE, también por la evolución (o tal vez involución) de la susceptibilidad de la sociedad. Tenemos las redes sociales, sí, una gran ventana al mundo, pero a la vez hemos sucumbido a la vorágine del extremismo de lo políticamente correcto, que atropella y desvirtúa casi todo. Porque hoy es muy complicado no “herir” a la sociedad cada dos por tres, y que tal o cual colectivo “ofendido” ponga el grito en el cielo a través de Twitter. Y enseguida brota el murmullo airado, la indignación general, las ansias por cortar cabezas.

En las últimas décadas, hemos ganado fundamentales valores de conciencia social y respeto pero, también, se ha perdido, en buena medida, el tan importante sentido del humor autocrítico, tan necesario para evolucionar, romper miedos enquistados y ganar perspectiva sobre muchos de los actuales contenidos audiovisuales.

Como consecuencia, la censura y autocensura crecen, y la sátira o la parodia se miran con recelo, siempre a punto para ser malinterpretada o tergiversada por quien quiera malinterpretrar y tergiversar. Los creadores, por tanto, se sienten cada vez con menos libertad a la hora de contar determinadas historias.

Y, mientras tanto, también se desvirtúan determinados valores sociales. Quizá, entre tanta catarsis de información, falta aprender a aprender. A digerir mejor, a distinguir lo que es verdaderamente importante o dañino de lo que no lo es. Nos quedamos en la superficie. Por eso, en 2016, La Bola de Cristal sería inimaginable, porque el foco de la indignación se pondría en la transgresión de la creatividad, esa transgresión que en los ochenta despertaba inquietudes y nos hacía pensar y que, hoy, resultaría escandalosa o prohibitiva.

> ‘La Bola de Cristal’, el programa que rompió esquemas (VÍDEOS)

@borjateran

Y ADEMÁS…

Lo que debe aprender TVE de su propia historia

La gran mentira de TVE

Twitter, el periodismo y la histeria colectiva

50 años de los Estudios de Prado del Rey (infografía)

El emocionante primer plano con el que ‘Cuéntame’ ha despedido a Toni Alcántara

Con un emocionante y largo primer plano, lloroso y pensativo, el personaje de Toni Alcántara se ha despedido de Cuéntame cómo pasó en un avión rumbo a Londres.

El hijo mayor, el periodista de vocación, que tantos quebraderos de cabeza ha dado a la familia en los últimos años, ha tenido que escapar para salvar su vida, tras sumergirse en una complicada investigación de los GAL.


 
Nada volverá a ser lo mismo para los Alcántara desde este angustioso final de enero de 1984 en el que ha partido Toni. Desaparece, por tanto, uno de los pilares de la serie.

Después de 15 años trabajando frente a las cámaras de Cuéntame, Pablo Rivero ha decidido abandonar la producción de Ganga para seguir avanzando como intérprete en otros proyectos.

Porque Cuéntame ha sido para Rivero una especie de Boyhood, esa premiada película en la que filmaron el crecimiento de un niño durante doce años. A Pablo también le hemos visto crecer, de adolescente a adulto, de  actor novato (en plena edad del pavo) a actor consolidado y con recursos dramáticos.

Y se ha ido, y esa marcha ha dejado unos de los episodios más emocionantes de la ficción más longeva de nuestra televisión, incombustible, que avanza hacia al futuro sobreviviendo al implacable paso del tiempo de los audímetros, sabiendo evolucionar con inteligencia de la mano de su propio público y la historia de España.

Y, esta noche, una vez más, Cuéntame ha realizado ese poderoso retrato de nuestro reciente pasado. Un retrato que ninguna serie actual se atreve a realizar sobre nuestro convulso presente.

@borjateran

Y ADEMÁS…

‘Cuéntame’, la mejor ficción española

Así revivieron Los Alcántara el ‘Un, dos, tres’

La gran mentira de TVE

5 prejuicios sobre TVE que debemos derribar para tener una televisión pública mejor

Lo que TVE debe aprender de su propia historia

 

‘Historias para no dormir’: así nos aterrorizó Chicho Ibáñez Serrador

Un 4 de febrero como este, pero de 1966, aparecía Narciso Ibáñez Serrador en aquellas emisiones, en blanco y negro, de Televisión Española. Era el presentador de su propia ficción, Historias para no dormir.

Si Alfred Hitchcock introducía su Alfred Hitchcock Present, Chicho hacía lo propio, dando paso a cada capítulo con un hipnótico prólogo. Porque Chicho siempre ha sido nuestro Hitchcock particular.

Y se lo pasaba muy bien presentando cada episodio, pues el mítico realizador de TVE reunía cuatro claves para traspasar la pantalla: las habilidades comunicativas del carismático maestro de ceremonias (siempre tuvo alma de actor), el malicioso instinto del guionista perverso, cierta capacidad de autocrítica social (y televisiva) y una buena dosis de humor negro, infalible en televisión para dar en la diana de la complicidad con el espectador.

La imaginación de Chicho Ibáñez Serrador iba más allá de los miedos de manual. Sabía que las limitaciones estaban para saltárselas o, en su defecto, esquivarlas. Y en esa habilidad para inventar a través de los resortes clásicos del género del terror siempre ha estado latente toda su obra, tanto en ficción como en programas, enriqueciendo cada historia con un magnetismo perenne. Porque, ya sea una película, una serie o un concurso (o hasta en un espacio de recetas de cocina), la meta es la misma: narrar una historia con carácter y buenos giros dramáticos.

Chicho fue un adelantado a su tiempo. Un visionario. Él inventaba la televisión. Experimentaba con sus engranajes. Y creaba estampas sin fecha de caducidad. Ya el logotipo de Historias para no dormir era una escalofriante (y reconocible) imagen de marca redonda: la puerta a contraluz abriéndose, con su chirrido y con su grito seco final. Una carta de presentación que había llegado para quedarse en la memoria colectiva.

Entonces no había demasiados medios, pero la falta de presupuestos no era un obstáculo ni excusa (como ahora). Desde los rudimentarios estudios de TVE de la época, desde el corazón de un recién inaugurado Prado del Rey (no en el Paseo de La Habana), Serrador evidenció su maestría para engarzar unas tramas que funcionaban a la perfección gracias a un ingenio al que no empalagaban las truculencias.

Chicho, que firmaba los guiones con el seudónimo de Luis Peñafiel, consiguió disimular esa escasez de medios para explorar en la química entre los elementos teatrales y los lenguajes de una televisión que se construía al mismo tiempo que un ingenuo público la iba descubriendo.

Y acertó. Pues creó unas historias con una textura inmortal. La primera ‘El cumpleaños’, adaptada de un relato de Fredric Brown. Después vendrían  otros episodios como ‘La Alarma’, ‘El último reloj’, ‘El Muñeco’, ‘El extraño Sr. Killerman’, ‘El Museo de Cera’, ‘El Doble’, ‘El Tonel’, ‘El Pacto’, ‘El Cuervo’, ‘El Asfalto’ (con escenografía de Mingote y premiado con la Ninfa de Oro de Montecarlo en 1967) o ‘La Pesadilla’, cintas que siguen aterrorizando aún hoy. Incluso el envejecimiento de la grabación genera una experiencia más turbadora en el espectador. Es la televisión que no envejece en su concepción. El motivo: cuenta con una mirada tan incontestable que la forma de ejecución de determinadas ideas de Serrador sigue siendo vanguardista cinco décadas después.

La sombra alargada de Narciso Ibáñez Serrador deja en evidencia que hay que disfrutar del terror, sí, pero sin aterrorizarse cuando toca experimentar con la inventiva. Y eso, en 2016, nos pasa demasiado.

El truco de Chicho Ibáñez Serrador que sigue vigente hoy

@borjateran

MÁS ARTÍCULOS SOBRE CHICHO, TVE Y ‘UN, DOS, TRES’

Secretos que nunca te contaron de ‘Un, dos, tres…’

11 recuerdos de los 40 años de historia del ‘Un, dos, tres…’

De Miliki a Chicho Ibáñez Serrador. Homenaje a los profesionales que ‘jugaron’ a crear televisión

El día que Chicho envenenó al equipo de ‘Con las manos en la masa’

La última imagen de ‘Un, dos, tres…’

Los personajes más icónicos de la historia de ‘Un, dos, tres’

Paula Vázquez, azafata número uno

Adiós a Josep María Bachs, histórico presentador catalán y conductor de ‘Un, dos, tres’

La demolición de los Estudios Buñuel ya es una realidad: 22 vídeos de su historia en TVE

6 programas que TVE no emitiría hoy

La gran mentira de TVE

5 prejuicios sobre TVE que debemos derribar para tener una televisión pública mejor

Lo que TVE debe aprender de su propia historia

Así se justifica la manipulación de TVE (más allá de un gráfico)

Una vez más, una gráfica en el Telediario ha evidenciado la manipulación en TVE. Las barras distorsionadas para maquillar la realidad se repiten con frecuencia desde que la actual dirección ha tomado los mandos de la cadena pública. Pero el problema no está sólo en el gráfico. Está también en la noticia. Con imprecisiones, medias verdades. Malas prácticas que van contra cualquier ética periodística.

Como, por ejemplo, esta pieza sobre el PIB de 2015 (ver aquí) en la que, al final, se relata que hemos crecido el doble de Alemania y más del triple que Francia pero, sin embargo, Alemania creció un 1,7% y Francia un 1,1%. No salen las cuentas, España creció un 3,2%.

Además, se prioriza emitir todos los actos de Rajoy. Incluso hasta cortando la señal del Consejo de Ministros para conectar con un acto de partido, de menor relevancia, en Valladolid. Se justifican diciendo que se puede ver en una aplicación móvil, en la web, pero saben que el público clave aún está en la emisión tradicional.

Así está la situación en la televisión pública en la que han sido apartados los periodistas de oficio, para agrupar todos los contenidos sensibles en un grupo de personas afines. En su mayoría, los contratados de otros medios (como Intereconomía) con marcada prioridad ideológica o por aquellos que tienen contratos interinos o en prácticas, que no pueden plantar cara.

Mientras tanto, los profesionales que pueden defender la esencia del periodismo son relegados. Los gráficos son la anécdota. El problema está en el fondo de la situación.

Tras años de prestigio en los TVE había sido reconocida por su credibilidad a nivel internacional, la independencia de Televisión Española se ha hundido por una gestión de sus informativos nefasta, en la que tampoco ha ayudado que los cargos de confianza demuestren un desconocimiento de las actuales narrativas televisivas, quedándose en crónicas visualmente de los años noventa.

La culpa de este decepcionante panorama es de aquellos políticos que aún no entienden el sentido y significado de una televisión pública. Al contrario, muchos cargos creen, con una terrible normalidad, que TVE debe ser propiedad del partido que está en el poder. Ni siquiera se plantean lo detestable que resulta maquillar información, pues sienten que están haciendo un servicio a los intereses de la patria… y de su partido. Ahí está la raíz de la debacle que sufre Televisión Española y la transparencia de determinados organismos públicos.

Los políticos, y determinados ‘expertos’ que parecen viajar de un pasado que parecía superado, entienden que la cadena pública debe estar controlada por el gobierno, ya que es una prebenda que se les otorga por haber ganado las elecciones generales. No hablan de televisión pública, se refieren a televisión institucional.

Pero se equivocan de lleno. Aquellos que piensan así crecerán el día que asuman y entiendan que una cadena pública realmente independiente, en informativos y en contenidos, será la mejor aliada para el propio Gobierno: fomentará la credibilidad de los representantes públicos y, sobre todo, será un valor añadido para la sociedad, pues fomentará un país más rico en confianza, cultura y creatividad. Y esa es la mejor baza también para animar incluso a los mercados.

El viejo ente ha involucionado con responsables que confunden el valor añadido de una emisora pública. La ven solo como un altavoz, que no se debe salir del guion preestablecido, que responde intereses estratégicos políticos, enterrando, así, su verdadera esencia: ser una factoría de información, formación y entretenimiento de calidad para un país mejor.

TVE debe aprender de su pasado y mirar al resto de televisiones públicas de países con altura democrática. Y no de países donde se coarta la libertad informativa desde el poder, como Venezuela. Ganamos todos, también la imagen del propio partido del gobierno que impulsará su credibilidad al permitir a los medios públicos trabajar desde la honestidad plural. Y este camino sólo se logrará confiando la dirección de RTVE a profesionales independientes, que conozcan los engranajes de este complejo medio que es la televisión pública. Mejor si son de la plantilla de la cadena.

Porque la televisión pública, bien gestionada y con la visión suficiente, es un motor clave para el impulso social de un país como el nuestro. Porque TVE debe ser un inquieto punto de encuentro, donde quepamos todos y todos nos sintamos reflejados. Sin exclusión.

> Lo que TVE debe aprender de su propia historia (VÍDEOS)

> La gran mentira de TVE

5 prejuicios sobre TVE que debemos derribar para tener una televisión pública mejor

@borjateran

Y ADEMÁS…

TVE: de ser la gran factoría de TV en España, a quedarse sin platós

50 años de los Estudios de Prado del Rey (infografía)

El problema de TVE con la susceptibilidad de la audiencia

4 programas de entrevistas para entender la TVE de los 80

La demolición de los Estudios Buñuel ya es una realidad: 22 inolvidables vídeos de su historia

El error de la gala de elección del representante español de Eurovisión

Primer gran eurodrama de la gala donde se elegirá al representante de TVE en Eurovisión, que se emitirá este lunes (22:30h): el jurado en plató estará compuesto sólo por cantantes. Se repite el error de ediciones anteriores.

Edurne, Loreen y un integrante de Il Divo, de nombre Carlos Marín, son los jueces que tendrán peso a la hora de decidir y opinar frente a las actuaciones de los eurocandidatos españoles. Se podría entender la elección de estos miembros del jurado como gancho para los audímetros. Aunque, en este caso, estos tres artistas no generan ningún tipo de expectación a efectos televisivos para un prime time de estas características.

Los eurofans, fieles seguidores del festival, pensarán que Loreen puede arrastrar muchos seguidores. Sin embargo, en realidad, el perfil de público de la euroganadora de 2012 es limitado y cuenta con la dificultad añadida del idioma.

Por tanto, se repite la historia y se cae, de nuevo, en un fallo que va directo a la credibilidad de la selección española. Tres cantantes que están, además, viciados a la hora de decidir. Loreen comparte compositor con Xuso. Edurne tiene vínculos directos con Xuso (participaron en la misma edición de Tu cara me suena) y con Barei, que ha sido la compositora de su tema La última Superviviente, incluido en el álbum Adrenalina. Como consecuencia, la opinión de Edurne y Loreen está en el punto de mira de lógicas suspicacias.

Pero ese no es el único problema. Eurovisión es un gran espectáculo de televisión. Un show global que necesita un jurado con diferentes visiones. Esto se paliará con un jurado internacional, que como una asesoría externa, valorará también este año a los candidatos. Eso sí, desde fuera del plató.

Y es que Eurovisión no sólo es voz, también en espectáculo y puesta en escena. De ahí que, entre los jueces, es importante que participen y aporten su crítica constructiva personas con mayor perspectiva del festival, como productores musicales, realizadores televisivos u otro tipo de profesionales especializados y diferenciados, que se complementen entre sí. Como realizaba tradicionalmente TVE. Y esa experiencia histórica de TVE es una buena referencia.

De hecho, es bueno para potenciar el interés televisivo contar con otros personajes con carisma, más allá del cantante que suele querer quedar bien con otros cantantes (a no ser que sea Massiel).

La gala de selección de Eurovisión apunta maneras de nuevo trámite, que se olvida del principal cometido de un prime time: realizar un espectáculo con personalidad propia, que emocione, ilusione, sorprenda, despierte la curiosidad y no cree indiferencia.

Lejos queda el apasionante camino que se emprendió en 2008, año en el que TVE aprovechó la plataforma de MySpace para hacer el proceso participativo y próximo.

No se ha vuelto a repetir, a pesar de que abrir democraticamente el concurso también supone un acercamiento de la televisión pública a la gente y, especialmente, a los jóvenes, una estrategia de marketing que TVE necesita ahora más que nunca, con unas nuevas generaciones que no han conocido sus épocas más creativas.

En este sentido, sería una buena herramienta recuperar los procesos de selección a través de las plataformas online. Con este sistema, la audiencia se siente arte y parte y, de esta forma, la compañía alimenta una valiosa percepción de cadena más cercana. Más en la actualidad, con las posibilidades que otorga Youtube. La red social de vídeos es la mejor aliada para acercar a las nuevas generaciones la televisión tradicional (aunque en las televisiones no lo saben).

No hay riesgo, y desde la apuesta por la selección abierta por MySpace, en 2008, tampoco ha existido un recambio en las ideas que mueven Eurovisión. Pero el futuro de Eurovisión, como el de la propia televisión pública, pasa por el riesgo.

Y ahí es donde queda todo el camino por recorrer. Y ahí está la causa de los malos resultados de la candidatura española en Eurovisión y, no menos importante, los bajos datos de audiencia que cosechan los programas previos. No se entiende que un festival con tanta potencia mediática no sea aprovechado con más visión por parte de TVE. Porque Televisión Española y Eurovisión es una vibrante, vanguardista e inseparable pareja por exprimir.

> 7 factores que TVE debe tener en cuenta para no hacer el ridículo en ‘Eurovisión’

@borjateran

Y ADEMÁS…

Los tentáculos de Eurovisión en las redes sociales: una táctica calculada

Las debilidades y fortalezas de las canciones que se disputan el puesto

La gran mentira de TVE

Lo que TVE debe aprender de su propia historia

5 prejuicios sobre TVE que debemos derribar para tener una televisión pública mejor

El truco de Chicho Ibáñez Serrador que sigue vigente hoy

Las trampas que realizan los concursos de TV

4 anomalías de la TV en España que hemos terminado interiorizando como normales

Las 3 mentiras televisivas que ha derribado ‘Tu cara me suena’ en viernes

Los tres errores de las cadenas en las redes sociales

5 razones por las que no podríamos hacer ‘Juego de Tronos’ en España

28 frases célebres de la televisión que jamás nos podremos quitar de la cabeza (VÍDEOS)

Se han convertido en frases cotidianas. Con ellas socializamos, bromeamos e incluso reflexionamos. Son las frases célebres que la historia de la televisión ha dejado marcadas en la memoria colectiva y que resumen el secreto del éxito catódico: la fuerza del carisma.

1. “Un poquito de por favor”. Aquí no hay quien viva.


 
2. “He venido a hablar de mi libro“. Francisco Umbral.

3. “Para dentro, Romerales“. Farmacia de Guardia.


 
4. “Como el Luisma es tonto“. Aída.


 
5.  “Si me queréis, irse“. Lola Flores.

6. “Quién me pone la pierna encima para que no levante cabeza“. Gran Hermano.

7. “El milenarismo va a llegar“. Fernando Arrabal.

8. “Cruza la pasarela“. Operación Triunfo.


 
9. “A jugar“. El Precio Justo.

10. “Multiplícate por cero“. Los Simpsons.


 
11. “¿Cómo están ustedes?”Los payasos de la tele.

12. “Si lo sé no vengo“. Jordi Hurtado.

13. “¡Chanquete ha muerto!“. Verano azul.

14.  “Rico, rico”. Karlos Arguiñano.

15. “Hasta luego, Lucas“. Chiquito de la Calzada.

16. “Chechuuu“. Médico de Familia.


 
17. “Me cago en la leche, Merche”. Antonio Alcántara, Cuéntame.

18.  “¿Cómo estaba la plaza? Abarrotá“. El dúo Sacapuntas.

19. “Ahora vas y lo cascas“. Cruz y Raya.

20. “Conectamos con la casa“. Mercedes Milá.


 
21. “A mediodia… ¡alegría!“. Leticia Sabater.


 
22. “Lo que diga la rubia”. El Informal.

23. “No me vais a grabar más“. Isabel Pantoja.

24. “¿He sido yooo?“. Steve Urkel.

25. “Si hay que ir se va, pero ir para nada es tontería”. Cruz y Raya

26. “Kitt, te necesito“. El Coche Fantático.


 
27. “Y hasta aquí puedo leer“. Mayra Gómez Kemp.

28. “Esto es todo, amigos”. Bugs Bunny.

@borjateran

Y ADEMÁS…

El círculo vicioso de la creatividad en las cadenas de TV en España

Lo que TVE debe aprender de su propia historia

Los Goya de Buenafuente, ¿por qué nadie ha logrado superar aún el éxito de su ceremonia?

Lo que nos enseñó la tele en 2015

La otra regeneración: 7 factores que agitarán la televisión en 2016

4 anomalías de la TV en España que hemos terminado interiorizando como normales

8 peculiaridades de los decorados televisivos cuando aún no hay pantallas de Led

5 razones por las que no podríamos hacer ‘Juego de Tronos’ en España

 

El asesinato del late night

Era el placer culpable para acabar el día. Un aliciente, una especie de resquicio golfo para experimentar con el entretenimiento televisivo.

Incluso las cadenas cuidaban esta franja con rostros estrella: luchaban por liderar las últimas horas de la noche. Había hasta mercado de fichajes. Nombres como Jesús Vázquez, Carolina Ferre, Eva Hache, Máximo Pradera o Francis Lorenzo llegaron a tener late night propio.

Las cadenas sabían que, este tipo de programas, servían para definir la imagen de marca del canal y fidelizar espectadores. Peleaban por triunfar en los últimos coletazos del día. Pero, de repente, los late shows desaparecieron. Se apagaron.

Sólo Buenafuente ha ido sobreviviendo en emisión. Ahora ya desde el pago, en Movistar+, y en un horario más tempranero, de 11 a 12 de la noche. En esta nueva etapa, ha optado por recuperar el formato clásico de late norteamericano: con su monólogo, con su escritorio, con su sofá, con su telón, con su orquesta en directo. Buena alternativa para un target más definido.

Pero, en el peculiar contexto de las grandes audiencias de la televisión en España, los estandartes de este género se han afianzado con programas de marcado carácter nacional. Sin necesidad de monólogo. Así lo hizo Pepe Navarro con Esta noche cruzamos el Mississippi o Javier Sardá con Crónicas Marcianas.

No se quedaron en adaptar la fórmula de triunfo norteamericano y tomaron el pulso del interés de la sociedad cañí que estaba a esas horas frente a la trasnochada tele: conseguían que público esperara hasta última hora de la noche para ver con qué sorprendían.

Pero la receta del éxito se desvaneció. Con la crisis, las cadenas decidieron ajustar presupuestos y aprovechar esta franja para apostar por formatos semanales, con menor entidad, o para alargar hasta las dos de la madrugada lo que se emite en prime time. De esta forma, se ahorra el coste de otro programa extra y, además, se eleva el dato de audiencia del show principal a fuerza de estirar su contenido hasta las tantas, un horario donde existe menos competencia. Y, por tanto, ya sin rival en esa franja, la media de share crece. Como consecuencia, los realities o concursos terminan pasadas las dos de la madrugada.

Así se asesinó silenciosamente el late night y se reorganizaron ofertas que podrían encajar a las 12 de la noche en otros espacios de la parrilla, como El hormiguero en el access prime time.

Sin embargo, la medianoche sigue siendo una oportunidad para los canales. Porque contar con un late night fuerte y con personalidad es una baza para congregar a un interesante target publicitario, más joven y más favorable para experimentar en contenidos.

Un late night que también sirve para ordenar la programación y conciliar horarios, al ajustar el tiempo del prime time a una duración más sensata. Sin olvidar, la importancia para los canales de cimentar un público fiel gracias a una marca reconocible diaria (Crónicas Marianas, lo era) que, además, es perfecta para retraolimentar sobre otros programas de la cadena (y, de paso, promocionarlos).

Pero para alcanzar este interés del público no vale con imitar, hay que romper con el cuadriculado estereotipo de late night. Como hizo Javier Sardá y Joan Ramón Mainat llevándose a Telecinco un plató marciano, perfecto para un show pillo. No se parecía a nada. Una puesta en escena espacial tan identificable como ideal para jugar con el espectáculo, dar alas a la imaginación y congeniar con el audímetro. Y ese sello distintivo es lo que falta en la televisión noctámbula de España de hoy, que parece estar más pendiente de emular que de inventar.

@borjateran

| Foto Buenafuente en los Goya de 2010

Y ADEMÁS…

El círculo vicioso de la creatividad en las cadenas de TV en España

Lo que TVE debe aprender de su propia historia

Los Goya de Buenafuente, ¿por qué nadie ha logrado superar aún el éxito de su ceremonia?

Lo que nos enseñó la tele en 2015

La otra regeneración: 7 factores que agitarán la televisión en 2016

4 anomalías de la TV en España que hemos terminado interiorizando como normales

8 peculiaridades de los decorados televisivos cuando aún no hay pantallas de Led

5 razones por las que no podríamos hacer ‘Juego de Tronos’ en España


Así ha revivido el ‘Un, dos, tres’ en ‘Cuéntame’: la ilusión de la televisión auténtica

Un, dos, tres… responda otra vez ha regresado, por una noche, a TVE gracias a Cuéntame cómo pasó. Mercedes y Antonio Alcántara se han convertido en concursantes del formato de Chicho Ibáñez Serrador en un capítulo brillante, que ya debe estar enmarcado en fosforito en la historia de Televisión Española.

Porque el episodio de Cuéntame sobre aquel Un, dos tres de la Botilde no se ha quedado en el evidente ejercicio melancólico y ha sabido retratar el sentir social que generaba el mítico programa.

Y lo ha logrado con una habilidad sublime. Porque el éxito perpetuo en la memoria colectiva de Un, dos, tres… responda otra vez no es cuestión de nostalgia, es fruto de la autenticidad que desprendía un show pluscuamperfecto, con el que Chicho Ibáñez Serrador supo tomar el pulso al momento en el que se encontraba el país y sacar más partido a la televisión, incorporando al género del concurso técnicas del universo de la ficción: como los actores y cómicos que entraban por la escalera (irrumpiendo al estilo de una sitcom), como la apuesta por los malvados como contrapunto del presentador y azafatas (las Tacañonas, por ejemplo), como las grandes escenografías temáticas de cada edición, como las músicas de fondo para aderezar los sentimientos del público y disimular los cortes de edición. Como tantos otros elementos creativos que hicieron mejor nuestra televisión.

Y Cuéntame, en un capítulo escrito por Joaquín Oristrell (que fue guionista en los años ochenta de aquel icónico Un, dos, tres…) ha conseguido mostrar la poderosa fuerza de aquel inolvidable programa a través de la reacción de la gente, sobre todo en las escenas finales. La emoción del público sintiéndose partícipe del espectáculo con una inocencia irrepetible.

No han faltado tampoco ciertos guiños irónicos al mito de la temperamental personalidad de Narciso Ibáñez Serrador, como en ese instante en el que la azafata insinúa a los concursantes que han estado de suerte porque hoy el director “estaba de muy buen humor” o cuando se escucha decir a Chicho aquello de “os he dicho que no me traigáis gente tan mayor”, en clara referencia a los Alcántara.

Unos toques de guion para aderezar un palpitante retrato de la televisión pública de una época a través de la mirada de Antonio y Mercedes. Además, aprovechando para la grabación del episodio localizaciones reales de Prado del Rey, sede de TVE, que siguen casi intactas treinta años después de aquel Uno, dos, tres. Como los baños o la sala de maquillaje, junto con algunos pasillos.

Todo narrado con un montaje que ha sabido equilibrar, con inteligencia, las imágenes reales con las recreaciones. No perdiéndose en alharacas para poner el punto de mira en lo que mejor define al Un, dos, tres: el nervioso cosquilleo de la emoción que sentía la sociedad al vivir el programa desde sus casas. Ese siempre será uno de los mejores sentidos de la televisión: contagiar en el espectador la experiencia de la ilusión. Esa ilusión que desprendía el Un, dos, tres… responda otra vez. Esa ilusión que desprende, con capítulos como el de esta noche, Cuéntame cómo pasó. La ilusión de la televisión auténtica.

@borjateran

MÁS ARTÍCULOS SOBRE ‘UN, DOS, TRES’…

El truco de Chicho Ibáñez Serrador que sigue vigente hoy

El defecto que ve Mayra Gómez Kemp en la TV de hoy

Secretos que nunca te contaron de ‘Un, dos, tres…’

11 recuerdos de los 40 años de historia del ‘Un, dos, tres…’

De Miliki a Chicho Ibáñez Serrador. Homenaje a los profesionales que ‘jugaron’ a crear televisión

El día que Chicho envenenó al equipo de ‘Con las manos en la masa’

La última imagen de ‘Un, dos, tres…’

Los personajes más icónicos de la historia de ‘Un, dos, tres’

Paula Vázquez, azafata número uno

Adiós a Josep María Bachs, histórico presentador catalán y conductor de ‘Un, dos, tres’

La demolición de los Estudios Buñuel ya es una realidad: 22 vídeos de su historia en TVE

6 programas que TVE no emitiría hoy

La gran mentira de TVE

5 prejuicios sobre TVE que debemos derribar para tener una televisión pública mejor

Lo que TVE debe aprender de su propia historia

Aprende a triunfar en la tele como Bertín Osborne (en cuatro sencillos pasos)

  • 4 trucos (inconscientes) con los que Bertín Osborne despierta la complicidad en la audiencia.

Ni Jesús Vázquez ni Jorge Javier Vázquez ni Pablo Motos. Bertín Osborne es el presentador que más expectación mediática está generando en la presente temporada. Su programa, En la tuya o en la mía, ha dado la sorpresa en tiempos de sequía televisiva. Dicen que parte de su éxito es su campechanía. No se equivocan, y es que el cantante de “Buenas noches, señora” cuenta con cuatro osbornadas infalibles para subir la cuota de pantalla del prime time español. O eso parece.

1. Batallitas sin fin

Si quieres triunfar en la tele como Bertín Osborne no dudes en compartir historietas sobre tu existencia. Cuantas más, mejor. Si eres presentador en España, los espectadores quieren sentirte cercano y mejor aún si pueden cotillear sobre tu vida. Así que nada de ponerse corazas y evitar compartir tus intimidades. De hecho, ganarás adeptos si sacas a la parentela. Ya sea familia o amigos, ya sea mujer o amante, hijos o nietos. O todos juntos. Nada de cortarse, las batallitas son siempre un valor añadido. Haz como Bertín, que tiene una anécdota para cada invitado e incluso para cada tema político. El secreto es ser el ‘cuñado’ por excelencia: saber de todo y no tener respeto a soltarlo. A mojarse. Caiga quien caiga.

2. Pucheros humeantes

Si quieres triunfar en la tele como Bertín Osborne, no dudes en realizar guisos. Aunque no sepas cocinar. Aunque no tengas ni idea de la manera en la que se enciende tu vitrocerámica táctil. No pasa nada, así el público te amará más. Ser patoso siempre es un aliciente para atraer a la audiencia y generar comentarios en los sofás de las casas. Mejor aún si se te ven alrededor de una buena encimera, con jamón colgado. Porque la televisión también entra por el apetito. Y en España la cocina siempre es un valor añadido para subir el share. Así que intenta que tus invitados sufran el síndrome Elena Santonja, y de paso te dejen los tuppers llenos.

3. “Joé macho”

Si quieres triunfar en la tele como Bertín Osborne, no dudes en utilizar un lenguaje de tasca. Nada de ir de fino. La naturalidad por encima de todo. España es un país de bares, habla como si estuvieras en la taberna de Los Serrano. Siente el palillo en tu boca. “Joé macho”, es tu expresión comodín.  No te importe comerte los participios y soltar algún que otro taco. Eso te humaniza, macho.

4. La catarsis de la ingenuidad

Si quieres triunfar en la tele como Bertín Osborne, debes hacerte el memo. Sí, el memo. Es fundamental. Ya lo hacían los reporteros de Españoles por el mundo, ahora también Bertín. Es el viejo truco de la ingenuidad. Aunque tengas bien documentada la entrevista, debes hacerte el sorprendido constantemente. Sin miedo a transmitir una ingenuidad pasmosa en ciertos momentos. Ese es otro de los trucos del éxito de la televisión campechana: una simpleza que, en realidad, está revestida de una curiosidad que saca los instantes más jugosos a los convidados y subraya las características más peculiaridades de la historia que están narrando. No es baladí, en el éxito de las entrevistas acogedoras de Bertín es crucial su habilidad para borrar cualquier rastro de intermediarios e institucionalismos. Lo importante es asombrarse. Aunque ya te sepas de memoria lo que te está contando.

> Las 7 razones del inesperado éxito del programa de Bertín Osborne en TVE

@borjateran

Y ADEMÁS…

Los motivos que demuestran que esta es la mejor temporada de ‘Tu cara me suena’

4 anomalías de la TV en España que hemos terminado interiorizando como normales

Lo que TVE debe aprender de su propia historia

Lo que nos enseñó la tele en 2015

La otra regeneración: 7 factores que agitarán la televisión en 2016

8 peculiaridades de los decorados televisivos cuando aún no hay pantallas de Led

Las debilidades y fortalezas de las canciones de los aspirantes de TVE a Eurovisión 2016

TVE ha regresado a la fórmula de gala de selección para elegir a su representante en Eurovisión 2016. El tema se decidirá el próximo 1 de febrero. Será en un programa conducido por Anne Igartiburu. Y ya tenemos las canciones. No hay grandes sorpresas sonoras. Examinamos las posibilidades de los candidatos:

Barei: Say Yay!

Es la apuesta más innovadora y compacta. La producción parece la más profesional y sigue la estela de éxitos internacionales actuales: Jess Glyne, Ellie Goulding… El sonido club, donde destaca las melodías soul y piano percutido. Destaca claramente entre sus rivales españoles y puede ser una gran candidata para Eurovisión porque, además, Barei demuestra una talentosa fuerza vocal y seguridad en escena.

Electric Nana: Now!

La larga sombra de Lena, la vencedora alemana de 2010, está presente en Now! Se trata de un tema muy corto, con sonido muy año 2000, que en España luce por su diferenciación. Se nota la mano de Guille Mostaza (líder del grupo musical Ellos), detrás de la canción, que se marca un estribillo rompe-pistas-indi-rock. El problema es si dará la talla fuera del estudio de grabación, en plató. Necesitará de mucho carisma en su versión en directo para que acabe siendo una propuesta firme, que destaque entre las más de 40 de una competición que va más allá de canciones. Porque Eurovisión también es una competición de fuerza televisiva. Por suerte, Electric Nana y su canción cuentan con molduras para realizar una puesta en escena de hoy.

María Isabel: La vida sólo es una

Ganó Eurovisión Junior. Y tal vez por eso mismo no se entiende la necesidad de María Isabel por malograr el recuerdo de aquel “Antes muerta que sencilla, ay, que sencilla“. Porque, aunque la nostalgia del eurofestival infantil podría ser un buen aliado promocional en Europa, lo cierto es que el tema es más apto para una verbena de pueblo que para el gran talent show europeo. En los noventa estaba bien. Ahora no tiene la suficiente consistencia para conquistar Europa. La mano de David Santisteban, autor y productor, es evidente. Fue responsable, junto a David Demaría, de muchos éxitos en la década pasada. Pero el Eurovisión del siglo XXI no es una gala de Murcia, qué hermosa eres. De hecho, a día de hoy, la canción con la que María Isabel conquistó Eurovisión Junior parece más moderna que La vida sólo es una. Tenía personalidad contundente, esta no.

Maverick: Un mundo más feliz

Llega en un momento en que es reconocible en televisión gracias a su paso por La Voz y viene impulsado por el productor que más hits anuales consigue en España y Latinoamérica (Juan Magan). Sin embargo, su estribillo es digno del Caribe Mix 2002. Sólo falta que se lleve una coreografía de Poty. Un euro-error diferenciarse del reggaetón en su propuesta, porque ese sí es un sonido que ahora en Europa podría tener cabida.

Salvador Beltrán: Días de alegría

Beltrán puede tener un gran futuro en la industria discográfica de este país, pero Eurovisión no parece el lugar más adecuado en este punto de su carrera. No obstante, la gala de preselección será una gran oportunidad para amplificar su popularidad en España. Lo mejor de Días de alegría es que, como bien indica un nombre, es alegre. Con influencias de pop latino, que dan a la candidatura un carácter diferenciado. Pero por ahí no van los tonos de Eurovisión de la actualidad, que busca un espectáculo más completo. Eso sí, la propuesta necesitaría envolverse con una escenografía lejana al tópico lerele folclórico que, tradicionalmente, ha sido el enemigo de España en Eurovisión.

Xuso Jones: Victorius

La televisión nos ha enseñado que Xuso Jones es un intérprete muy solvente en un gran escenario. Así lo ha demostrado en Tu cara me suena, aunque su trayectoria va más allá. Hijo de YouTube, Jones entiende el universo viral y puede tener amplitud de miras para crear un espectáculo global, que es lo que demanda Eurovisión. Pero el tema contiene un problema: suena demasiado prefabricado con elementos que ya han funcionado en los últimos cinco años del eurofestival. Los Glorious, Heroes y familia. Es la enésima “suecada” hecha en España. Seguimos teniendo el síndrome de que lo Sueco es lo que tira en Eurovisión, aunque se nos olvida de que nos falta lo más importante: no somos suecos, somos imitadores. Un tema de estas características debe ir acompañado de una apoteósica presencia escénica. Y aún (ni en Tu cara me suena) hemos visto a Xuso en esa tesitura.

La gala de elección del próximo 1 de febrero será decisiva para ver las propuestas al completo. Porque lo que atisban los temas por si solos es que quizá en TVE se ha confundido juventud y frescura con falta de personalidad. Y la televisión (y la música) es personalidad. Y los temas andan escasos de personalidad y las candidaturas vienen poco trabajadas. Lo que puede dar como resultado un inevitable desinterés (una vez más) de la audiencia por la gala de selección del representante.

> Escucha los temas

> 7 factores que TVE debe tener en cuenta para no hacer el ridículo en ‘Eurovisión’

@borjateran

Y ADEMÁS…

Los tentáculos de Eurovisión en las redes sociales: una táctica calculada

La gran mentira de TVE

5 prejuicios sobre TVE que debemos derribar para tener una televisión pública mejor

El truco de Chicho Ibáñez Serrador que sigue vigente hoy

Las trampas que realizan los concursos de TV

4 anomalías de la TV en España que hemos terminado interiorizando como normales

Las 3 mentiras televisivas que ha derribado ‘Tu cara me suena’ en viernes

Los tres errores de las cadenas en las redes sociales

5 razones por las que no podríamos hacer ‘Juego de Tronos’ en España

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies