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‘Got Talent’: lo mejor y lo peor del estreno de las galas en directo

Tras las audiciones, Got Talent ha estrenado sus galas en vivo y en directo. Sin posibilidad de edición, ni montaje, ni postproducción, sin cambios de look del jurado. Sin red. Un salto en dificultad no sólo para el equipo del programa producido por Fremantlemedia, también para el vertiginoso nervio de los concursantes.

Así ha sido (a nivel televisivo) lo mejor y lo peor del primer directo de la versión española de Got Talent:

  • Lo peor

La realización no ha lucido al máximo. Cámaras que temblaban al enfocar al jurado y una realización solvente pero con falta de personalidad. Y eso es una oportunidad que no hay que perder nunca en un prime time televisivo: para hacer más grande y emocionante el show, para crear un acontecimiento extrasensorial.

Quizá por falta de tiempo de planificación de cada número, tal vez por escasez de costosas horas de ensayo. La realización no ha sido tan estética como obliga un formato de estas características; donde es tan importante ver todo, como la forma en que vemos todo. La realización de Got Talent ha aprobado, pero ha faltado carisma visual a la gala.

  • Lo mejor

Got Talent ha abandonado su teatro de ciudad de provincias para dar el salto a uno de los platós más grandes de Telecinco. Y Santi Millán lo ha dicho, haciendo referencia al lugar exacto en el que se encuentran, los Estudios Picasso de Mediaset (donde se hacía Al Salir de Clase). Un detalle que no es baladí: otorga un carácter de evento especial, pues se transmite la percepción de que el programa se realiza desde un enclave especial e icónico.

Así ha empezado una noche con una escenografía con derroche de leds (que lograba que pareciera más grande el propio estudio) y una escaleta atinada para mantener el nervio del espectador. Un acierto el arranque con un subidón musical que invitaba a levantarse del sofá. También durante la emisión, con músicas (bien arriba de volumen, apostando especialmente por el apoteósico hit Sax de Fleur East) que aderezaban el discurrir del show para impregnar ese vibrante espíritu de fiesta. Perfecto para el tele-sábado-noche.

Y se ha continuado con la línea del jurado en positivo. Jesús Vázquez, Edurne, Eva Hache y Jorge Javier Vázquez, experimentados en la televisión en directo, funcionan como rostros que se complementan entre sí y, al mismo tiempo, son identificables para el público. De la rapidez de reflejos de Eva Hache a la imprevisibilidad traviesa de Jorge Javier, pasando por el descubrimiento de una Edurne espontánea o las tablas de Jesús Vázquez. La elección de los jueces, de primera línea y que dictan sentencia más allá de las frases hechas, ha sido el mayor de los aciertos para una audiencia resabiada de castings de cazatalentos.

En este sentido, la adaptación española del mejor show internacional del género ha dado en la diana para el triunfo. Porque va al grano: muestra el talento, el contrapunto del jurado, el expresivo ruido del público y no se pierde en dinámicas que dan rodeos. También en su salto al directo, que fusionado la esencia del éxito del formato a nivel global con el particular carácter cañí.

Las niñas y niños bailarines de Badalona realizando un homenaje a Jorge Javier Vázquez (incorporando la imagen en directo del presentador emocionado en la gran pantalla del fondo), el cantante friki Antolín (con petición de matrimonio incluida), los equilibrios de Donete Donet….

Un carrusel de números para todos los gustos, que van saliendo en un orden bien planificado, para una larga emisión en tiempo real que obliga a una gala más convencional, con Santi Millán de presentador de ceremonias al uso (sin posibilidad de colocar sus interrupciones durante las actuaciones, con esos comentarios desde las bambalinas que dinamizaban y complementaban cada número).

Sin embargo, esta gala sí que ha sabido cebar con rotundidad los contenidos a través de pequeñas píldoras (sello del formato), incorporar grandes planos del plató que han transmitido energía y retratar determinados guiños cómplices del jurado como impulso juguetón al desfile de actuaciones en un contexto televisivo idóneo para brillar. Porque Got Talent ha recuperado en Telecinco el instinto del espectáculo a lo grande, con perspectiva de la televisión de hoy… y siempre.

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Este es el cociente intelectual de Ylenia (según los golpes de efecto de ‘Sálvame’)

Gandía Shore, Gran Hermano VIP, Sálvame… Pero, visto lo visto, tal vez debería estar participando en Saber y Ganar. Porque Ylenia es superdotada. O al menos eso ha dictaminado la última entrega del test de inteligencia de Salváme.

Efectivamente, la psicóloga Irene López Assor ha certificado que la intérprete del éxito ‘Pégate’ es superdotada, pues cuenta con un cociente intelectual de 130, dato que en teoría apenas posee un 2% de la población. De los colaboradores del programa de Telecinco, sólo Jimmy Giménez Arnau supera, hasta la fecha, con un 136, a la de Benidorm.

De nuevo, el equipo de Sálvame recurre a los test de inteligencia para estirar la cuerda de la exposición de sus colaboradores. No sólo bastan los polígrafos, el programa necesita constantes acontecimientos que aviven la expectación de su audiencia, generen noticias en los medios y provoquen más piques entre los protagonistas del show.

Otra cosa es la credibilidad del espectador. Lo que menos importa es que el público se crea (o no) los “rigurosos” datos que estos tests o polígrafos aportan. Son, simplemente, una herramienta más para montar el espectáculo. Si el cociente de Ylenia es de 130, no está tan lejos del 160 de Albert Einstein o Stephen Hawking.

Igual España se está perdiendo a una lumbreras que bien podría reformular las teorías físicas… Como mínimo, seguro que la creadora del “hasta nunqui” es capaz de dar con una fórmula infalible para seguir viviendo del cuento el tiempo que haga falta.

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‘Got Talent’ y el motivo del mareante cambio de look constante del jurado en cada programa

Ha chocado en las redes sociales. El jurado de Got Talent, compuesto por Jesús Vázquez, Edurne, Eva Hache y Jorge Javier Vázquez, va cambiando de look en cada actuación. Diferentes peinados y distintas ropas en la misma noche. A esto, antiguamente, se llamaba fallo de “racord”. Y era crucial para dotar de credibilidad a un programa, como sucede en el cine o las series, donde se cuida al máximo que el montaje no evidencie distintos días de grabación.

Sin embargo, en los programas de entretenimiento ya no importa. El cambio constante de look de los miembros del jurado de Got Talent no esconde que cada actuación se ha rodado en días diferentes y que luego se ha reorganizado todo el material para que el ritmo del show no sufra con números consecutivos que pueden coincidir más flojos o muy parecidos entre sí. También, así, se puede calcular que las grandes sorpresas del casting caigan en horarios más competitivos del prime time y que no se solapen en mismas galas.

Lo mismo pasa en La Voz. Aunque con una gran diferencia: el talent show de las sillas giratorias ha promovido, desde sus inicios, que sus famosos “coaches” lleven en todas las grabaciones de las audiciones ciegas la misma ropa. El ojo del espectador no sufre. No existe fallo de “racord”.

En cambio, los responsables de Got Talent, en sus diferentes versiones internacionales, han preferido dar un paso más allá: está permitido el cambio de vestuario, maquillaje y peinado en cada maratoniana jornada de grabación. Es la televisión que no oculta que es grabada con antelación (estas galas de Got Talent España se grabaron en octubre) y que admite que los espectadores lo saben. Lo crucial es el dinamismo frenético de los números y mantener en alto el clímax de todo el programa, no tanto mimar la ingenuidad perdida de una audiencia que ya sabe que el show está enlatado.

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Belén Esteban, el éxito de llevar una folclórica dentro

Anoche, de nuevo, Belén Esteban ha sido entrevistada, sin filtros, frente a la mirada cómplice de Jorge Javier Vázquez en Sálvame Deluxe.

El culebrón de su vida no tiene fin: ahora el malo de la telenovela es su propio representante, Toño Sanchís, que supuestamente ha estado robando, en los últimos años, grandes cantidades de dinero que pertenecían a la Esteban. Otro giro dramático perfecto para seguir alimentando la historia de la ex del torero. Ríete de Cristal. Ríete de Falcon Crest. Esto es mucho mejor, porque la protagonista es real, y de aquí, del barrio de San Blas.

No se agotan las tramas de la existencia de Esteban, siempre existe una nueva. Y esta de Toño es especialmente jugosa, pues el representante de los famosos, posiblemente el que tiene menos escrúpulos del panorama nacional, había alcanzado cierta popularidad mediática. Era inseparable de la colaboradora de Sálvame.

Aunque el conflicto con el manager (de ser el mejor amigo íntimo ha pasado a ser dibujado con un maquiavélico personaje de manual) no es lo más importante. La clave del éxito del drama de la vida de Esteban está en el magnetismo que ella desprende a la hora de narrar cualquier episodio de su vida, con una naturalidad de descansillo de escalera o, en su defecto, tendedero de corrala. Y esto traspasa la pantalla despertando un colosal grado de empatía e identificación en el público. Su presencia en primer plano casi hipnotiza. No puedes dejar de escuchar lo que dice. Es un tópico pero es verdad: es un animal televisivo en toda regla.

Porque Belén Esteban es como esas folclóricas que ya casi no quedan y que te dejaban pegado a la pantalla. Como lo fueron, salvando todas las distancias artísticas, Lola Flores o Rocío Jurado. Ellas hablaban en los platós sin demasiadas corazas, sin conocer el significado de lo políticamente incorrecto y, sobre todo, controlando poco o nada la información que soltaban. Simplemente se dejaban llevar por su instinto. Y lo aderezaban con un aluvión de datos accesorios (nombres, direcciones donde sucedían las cosas…) que daban a las historias una proximidad tangible aún mayor.

Belén Esteban no canta, no baila (ya lo demostró en aquel carnaval de Tenerife) y ha vivido de su intimidad televisada durante más de 20 años. Pero la fascinación que desprende tiene mucho de aquellas folclóricas que se bastaban consigo mismas para resultar interesantes ante una cámara.

Porque es indudable que ella tiene un talento especial para explicar su vida como un torbellino del que es difícil escapar si te lo encuentras delante, seas consumidor de la información rosa o no. Esteban es una folclórica de nuevo cuño, propia de la televisión de nuestro tiempo, en la que lo de menos es el mérito artístico. Basta con una personalidad abrumadora, capaz de generar filias y fobias con la misma intensidad. De eso ella anda sobrada. Por eso, le pese a quien le pese, se ha convertido en un personaje clave de la cultura popular de los últimos años.

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‘Gran Hermano VIP’: el fracaso de un casting (y los intentos para remediarlo)

El casting de esta cuarta edición de Gran Hermano VIP no funciona. Es un hecho. Y Telecinco lo sabe. Curiosamente, el asunto no es demasiado preocupante para el share, pues sus datos de audiencia siguen siendo aceptables (el público fiel al reality de Telecinco es así, casi inamovible y con mandos a distancia propensos a la inercia), pero la repercusión social y en redes del programa dista enormemente de lo conseguido en la edición anterior.

Los habitantes de la casa, sencillamente, no crean conflicto. Se dedican a vagar sin gracia por ese hogar de Guadalix. Así que, antes de que el sopor vaya a peor, los responsables de GH han tomado decisiones de choque. ¿Que los de este año no funcionan? Pues nos inventamos un balneario de invitados temporales y metemos a los del año pasado. Aunque sea unos días para que intenten animar el cotarro. Como sea.

Sin duda, el hecho de volver a ver en la casa a Víctor Sandoval, Belén Esteban, Ylenia o Kiko Matamoros (que también participó en la edición VIP de 2005) es una clara medida desesperada de Telecinco, que asume así que su casting de este año le ha salido defectuoso, aburre y no sirve para mantener vivo el show. Y si algo tiene claro la cadena, es que cuando se trata de dar espectáculo, poco importan las supuestas normas que sustentan el reality.

¿Recordáis aquello de que los que venían de fuera tenían prohibido dar cualquier información del exterior? Da la sensación de que a Víctor Sandoval, por ejemplo, le han dado instrucciones totalmente contrarias, porque nada más entrar en la casa, no ha parado de intentar desquiciar a los concursantes llamándoles “muebles” (por el nulo juego que dan vistos desde fuera) o aportándoles datos que les puedan perturbar (a Rosa Benito le ha dicho que la ex gran hermana Mayte Galdeano intenta conquistar a Amador Mohedano).

El objetivo de los visitantes es descolocar, inquietar y generar el ansiado conflicto entre los habitantes de la casa. Y todo vale con tal fin. Rosa Benito y Raquel Bollo han sido las principales destinatarias de las pullas de Sandoval y Matamoros. Con estas “indirectas”, a ambas les ha resultado evidente que, como concursantes, están pasando mucho más desapercibidas de lo que se esperaba. Ellas son, quizá, la gran decepción de esta edición, pues, curtidas como están en las entrañas de Sálvame, prometían mucho más juego del que finalmente han dado. Y bueno, ahora al menos Sandoval ha conseguido que las dos se estén comiendo la cabeza por si tienen descontento al mandamás de la cadena Paolo Vasile…

Así es la televisión. Así es Gran Hermano, capaz de recurrir a rostros de la infalible pasada edición, donde el casting funcionó tan bien. Veremos estos días qué consiguen Belén Esteban o Ylenia. Que no cunda el pánico. El nuevo pijama de la Esteban aún puede salvar el show.

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Gran Hermano VIP
es un éxito de audiencias. Pero la sombra de la pasada edición es alargada y favorece la percepción de que esta temporada tiene menos tirón. Sin las salidas de tono de Belén Esteban, Víctor Sandoval e Ylenia, la casa de Guadalix de la Sierra se siente más vacía y, sobre todo, menos identificable por parte del espectador fiel de Telecinco. Porque, a nivel televisivo, este Gran Hermano está sufriendo cuatro problemas para crecer en espectadores.

1. ¿Sálvame o Gran Hermano?

La presencia de determinados perfiles, como Laura Matamoros, genera más contenidos para Sálvame que para el propio el reality. Telecinco siempre intenta arrastrar contenidos de un programa a otro, pero en esta edición de GHVIP, la endogamia puede a llegar a excluir a un tipo de público que no sigue las tramas diarias del programa de Jorge Javier Vázquez y Paz Padilla. En ocasiones, surgen más tramas para comentar en Sálvame que para vivirlas realmente dentro de la casa.

2. La saturación

El equipo de Gran Hermano es hábil a la hora de generar pruebas y giros dramáticos para que los internados en la casa no caigan en la aburrida monotonía. Lo malo es que GH se ha transformado en el programa comodín de Telecinco. Ocupa varios prime time. El reality debe rellenar 4 horas en 3 noches a la semana. Y esta edición no tiene material para hacer interesantes tantas horas. Como consecuencia, las tramas se diluyen. No hay suficientes momentazos en la convivencia y se nutren de mucho relleno. Esta paja diluye el interés del espectador, que necesita un vaivén constante de frenéticos vuelcos en el culebrón para que su atención no decaiga.

3. Expertos en tele-realidad

Rosa Benito era una de las bazas del programa. Heredera natural de Belén Esteban. Sin embargo, cuenta con una contraindicación: ya venía demasiado experta en tele-realidad, pues participó en Supervivientes. Pero ahora su comportamiento no es como en la isla de los náufragos, sino que controla y calcula mucho más la situación. Lo mismo pasa con Liz, tan curtida en las trampas para propulsar el share en televisión, que es difícil creerse nada de lo que hace. El público de Telecinco desconfía de estrategias, se identifica menos con personajes que andan faltos de un temperamento espontáneo que se olvide, de verdad, de las cámaras. En la anterior sí hubo muchos concursantes (con Belén Esteban a la cabeza) totalmente fuera de control, por eso resultó más auténtica.

4. Vips que no son vips

La empatía, en su máximo esplendor, escasea en GHVIP 2016. Cuesta que alguien te caiga bien. Y además hay famosos que no son famosos ni para los más fieles de Telecinco. Ese es otro problema. Las cadenas saben que pueden fabricar celebrities en tiempo exprés y con las tramas adecuadas, pero a esta edición no le está resultando nada fácil crear personajes que den verdadero juego durante la semana o en las galas en directo. Todo es, sencillamente, soso, aburrido, olvidable.

Telecinco se ha asentado como la cadena de la tele-realidad y sus fieles no faltan a la cita. Están ahí casi por inercia. Pero este Gran Hermano VIP no tiene la misma fuerza mediática y social que el anterior, no genera filias y fobias, no provoca conversaciones en la calle ni da para vines, memes y gifs que circulen por la red. Y esto último, hoy en día, es esencial.

GHVIP sigue infalible para mantener la media de Telecinco pero es un fracaso en eso de hacer ruido. Más bien, está transcurriendo en completo silencio.

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14 claves para entender las audiencias de 2015: el año en el que las cadenas marcaron territorio

1. 2015 ha definido con fuerza los roles de las cadenas. El público identifica, más que nunca, información con La Sexta, ficción con Antena 3 y realities con Telecinco. Las tres estrategias han salido bien a los tres canales.

2. Telecinco se mantiene como la cadena más vista por cuarto año consecutivo con un 14,8 por ciento de de cuota de pantalla (tres décimas más que en 2014). A pesar de que ya no cuenta con una rotunda supremacía en prime time, el canal principal de Mediaset tiene consolidada una parrilla diaria, reconocible para el espectador, con dos grandes franjas de referencia en magazines de directo. De esta forma, su programación se estructura con claridad alrededor de formatos de éxito (El programa de Ana Rosa y Sálvame) que sirven como pilares sencillos de identificar por parte de la audiencia. Esto propicia, además, la imagen de que “si algo pasa”, sabes que Telecinco puede estar contándolo en directo.

3. Antena 3 continúa como segunda opción, con 13,4 por ciento de cuota. El canal principal de Atresmedia se ha afianzado como la mayor factoría de series, adelantando a su emisora rival en la percepción de productora de ficciones de calidad. Ha hecho marca, por tanto, con sus producciones dramáticas. Antena 3 destaca en los horarios de máxima audiencia, sabe vender muy bien sus productos y, en la franja del daytime (por el día), mantiene buenos datos con series como El Secreto de Puente Viejo y Espejo público, magazine muy competitivo, a pesar de que su fórmula está más pegada a la actualidad y menos versátil en contenido (no cuenta con realities para comentar).

4. La 1 de TVE no frena su caída: mínimo histórico con un 9,8 por ciento de cuota. La cadena pública sigue sufriendo los daños colaterales de la mala gestión política. La grave y constante pérdida de credibilidad de los informativos arrastra a todo el canal que, además, sufre una programación desestructurada, que en los últimos años ha ido a rebufo de las privadas. TVE destaca cuando se invierte y arriesga en ideas con mirada propia, como ha sucedido con el programa de Bertín Osborne (bien programado y planificado) y con El Ministerio del Tiempo (valiente propuesta).

5. TVE sigue como referencia en los grandes acontecimientos. La audiencia mayoritaria elige la cadena pública para ver el mensaje de Navidad del Rey o las campanadas de Nochevieja, por ejemplo. De hecho, este 31 de diciembre, desde la corporación han aprovechado esta retransmisión de forma inteligente. Así han dedicado estos minutos de gran concentración de público para promocionar sus estrenos del mes de enero y recordar el 60 aniversario de TVE. En cambio, la tradición y el despliegue técnico ya no sirve a TVE en acontecimientos de calado político (como la noche electoral), en donde el contenido está gestionado por los actuales responsables de informativos. Una parte importante del público se va. ¿No se fía de lo que le están contando?. Se trata un nuevo escenario consecuencia del quebranto de la credibilidad.

6. La Sexta abraza su récord histórico con un 7,4 por ciento de share (+0.2 puntos) fruto de una definida gestión de la identidad de marca como canal comprometido con la información por excelencia. En este sentido, al igual que Telecinco en formatos de entretenimiento y tele-realidad, La Sexta ha ordenado su programación a través de pilares informativos (Al Rojo Vivo -en la mañana- y Más vale Tarde -en la tarde-) o en los sábados La Sexta Noche, más en la línea del espectáculo político. También sigue su apuesta por formatos de altura periodística y televisiva como Salvados, La Sexta Columna o El Objetivo, que ha logrado adaptar el periodismo de datos al horario de máxima audiencia. Sin olvidar, de El Intermedio, otro pilar estructural clave de La Sexta. La cadena verde se ha hecho con el nicho de interesados en la política, justo en tiempos de cambios.

7. Cuatro se queda en quinta posición con un 7,2 por ciento de share. El canal rojo mantiene la herencia recibida de sus inicios: sigue atrayendo a un público joven y urbano, jugoso para los anunciantes. Aunque su producción propia no puede disimular la aureola de la forma de entender la televisión de Paolo Vasile. La cadena se ha convertido en una versión joven de Telecinco, un buen complemento para diversificar contenidos.

8. Año de crecimiento de la inversión publicitaria, lo que se debería traducir también en un repunte de la inversión. También 2015 ha sido el año del incremento de la TV de pago en España, que ha pasado del 17,4 por ciento al 18,8 por ciento del total de cuota, según Barlovento. Un gran salto que no ha sido fruto tanto de los contenidos de los operadores “codificados” como de las competitivas ofertas de las compañías telefónicas que incluyen su propuesta televisiva en completos packs de móvil, fijo e Internet.

9. La 2, con sólo un 2,7 por ciento de share, ha mutado en un canal casi invisible. Cierta audiencia, que se siente huérfana de un tipo de televisión, no llega a conocer propuestas inteligentes de la segunda cadena de TVE. Una cadena con una programación que se debe ordenar a través de franjas reconocibles e identificables para el espectador. En 2015 ha sido un caótico cajón desordenado. No ha ayudado el retraso a la una de la mañana de uno de los formatos más emblemáticos y de mayor prestigio de la emisora, La 2 Noticias.

10. La Champions y Eurovisión han vuelto a ser las emisiones más vistas de 2015. En el ranking de los cincuenta programas más visto, destaca el debate entre Albert Rivera y Pablo Iglesias en Salvados (en la foto de arriba). El cara a cara se cuela en el número 27 de la lista, posición reseñable para emisión no deportiva desde una cadena de las dimensiones de La Sexta. Ejemplo de un año en el que la política ha sido protagonista de los audímetros.

11. Los viernes es un día perfecto para grandes shows de entretenimiento. Así lo ha demostrado Tu cara me suena, que ha desmontado la mentira instalada de que la primera noche del fin de semana no es apta para apostar por un gran formato televisivo. El talent de famosos imitadores ha recuperado a la tele a una audiencia que no contaba con ninguna oferta atractiva los viernes, por encima de Sálvame Deluxe.

12. Sálvame Deluxe, aunque mantiene a su audiencia afín, que es muy fiel y no falta a la cita, sí que evidencia un cierto desgaste de la fórmula en contenidos basados en el conflicto cíclico. Y su presentador, Jorge Javier Vázquez, transmite menor implicación, tal vez fruto de la larga duración del formato y de sus nuevos retos teatrales. Esto se contagia al público. Sólo los líos de Belén Esteban siguen siendo infalibles para subir con energía el share. Eso sí, la versión diaria sigue fluyendo viento en popa, como meritorio culebrón diario de la realidad.

13. Los espectadores de más de 45 años son los que más tiempo dedican al medio televisivo. Son un sustento importante para las medias de share mensual de las cadenas de televisión. Y los canales lo saben, y lo aprovechan a la hora de diseñar sus parrillas. También son aquellos que consumen los contenidos televisivos de forma lineal tradicional. Sin embargo, este 2015, supone el punto de inflexión en el análisis de las ‘audiencias +1’, los consumos que se producen después de la emisión tradicional a través del universo online. La TV deslinealizada ya no es ciencia ficción, la forma de ver e interactuar con los contenidos televisivos ha cambiado para siempre. Y ahí el público, sobre todo las nuevas generaciones, va por delante de los análisis de audiencias basados en un implacable titular del día después de la emisión.

14. Con la pérdida de fuelle de TVE (tras la supresión de su publicidad), los dos grandes grupos privados, Mediaset y Atresmedia, se han repartido la gran tarta del negocio televisivo. Reúnen el 58 por ciento de cuota de pantalla y reciben el 86 por ciento de la inversión publicitaria en televisión, según datos de Barlovento. Hay más canales pero, al mismo tiempo, más de la mitad del peso de las audiencias recae en las compañías surgidas de Telecinco y Antena 3. Los dos grandes operadores parecen sentirse cómodos en este sistema, con sus roles bien definidos.

La asignatura pendiente en España está en contar con una televisión pública más creativamente fuerte y con más diversidad de operadores privados que remuevan la industria audiovisual e impulsen una necesaria mayor pluralidad de contenidos a la altura de los grandes países de nuestro entorno.

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Pablo Alborán quiere parar dos años su carrera musical, ¿dará el salto a la tele?

  • “He decidido parar dos años mi carrera musical”

La primera gran oportunidad televisiva de Pablo Alborán fue de la mano de María Teresa Campos en ¡Qué tiempo tan feliz! El malagueño, que ya había despuntado en Youtube, rápidamente, se convirtió en un artista superventas en tiempos en los que ya es difícil ser eso. Sus canciones transmitían personalidad y talento, pero también contaba con una telegenia que enamoraba, que traspasa la pantalla.

Aunque, además, Alborán ha demostrado otro valor añadido para eso de la “promoción”: cada vez se desenvuelve mejor en los platós de televisión: es espontáneo, no escatima en gestos de complicidad con el presentador de turno e incluso bromea cuando toca. Así, Alborán enamora aún más.

Porque Pablo Alborán es un artista global. Como Alejandro Sanz o Laura Pausini, no sólo crea emociones para interpretar encima del escenario, también entiende lo importante que es dejarse llevar desde la naturalidad en un plató, lo que podría desembocar en un papel más activo en formatos de prime time. Por ejemplo, sería un buen candidato a las sillas giratorias de la nueva temporada de La Voz. Su fichaje impulsaría el interés del talent show. Por su trayectoria, por su popularidad y, no menos importante, por su capacidad de jugar delante de las cámaras.

Y ayer esa capacidad televisiva de Pablo Alborán se ha vuelto a manifestar ayer con María Teresa Campos en ¡Qué tiempo tan feliz!, con la que bromeó y hasta se sinceró a su manera, controlando muy bien los límites. De hecho, el cantante hasta habló de su vida privada. “Hace un año que no quedo con mis amigos para cenar. Es muy difícil ser yo y lo peor de la fama son los prejuicios. Yo soy muy normal y quiero recuperar mi normalidad”, afirmó Alborán.

Así anunciaba a María Teresa Campos una inesperada noticia: “He decidido parar dos años mi carrera musical” Y lo ha dicho en una entrevista con una inteligente realización visual,  que enriquecía la conversación con constantes planos de reacción de las fans que se encontraban en el plató. Con sus rostros de sorpresa o fascinación por el músico.

Un escenario perfecto para comunicar un parón que también es hábil: para así no sobre-exponer más su imagen y que el regreso coja a sus fieles con más expectación, con más ganas. Porque el talento mejor cuando va revestido de inteligencia, y Pablo Alborán es un producto que se transmite en el multipantalla: de las redes sociales a la televisión tradicional. Ha aprovechado todos los cauces para expandir sus canciones. Incluso en un plató de Telecinco.

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La relación entre Han y Aritz en Gran Hermano, ¿realidad o ficción?

La fuerza de Gran Hermano se vuelve especialmente palpable cuando las historias que surgen en la casa son capaces de superar la imaginación del guionista más retorcido. Cuando se puede decir eso de que la realidad supera la ficción. Es el poder del reality como género que se sustenta en lo incontrolable de los sentimientos y en la propia imprevisibilidad del ser humano.

Así ha sucedido, una vez más, en esta edición con los concursantes Han y Aritz, dos amigos que, poco a poco, han cimentado una inclasificable relación a medio camino entre lo amistoso y lo amoroso, entre lo sexual y lo tántrico, entre lo inocente y lo tóxico. Un vínculo nunca antes visto en una edición de GH que ha descolocado a Mercedes Milá y, sobre todo, a los seguidores del programa y fervientes usuarios de las redes sociales. Y, ante lo que no sabemos explicar fácilmente, siempre brotan opiniones para todos los gustos. ¿Se trata de una estrategia por parte de ambos o de alguno de los dos? ¿O de verdad es un enamoramiento raro y sin etiquetas?

“Nada es lo que parece”, se han hartado de repetirnos. La premisa de esta edición de GH era que cada concursante llegaba con un secreto. Todos menos Aritz, el vasco heterosexual que no veía la tele. Ese mismo Aritz que ha ido acercándose tanto al chino-granadino Han. Este detalle ha hecho saltar las alarmas: ¿y si Aritz y Han se conocían antes de entrar en la casa y ambos han recibido el encargo de ocultarlo hasta el final? Los responsables del programa ya han negado esa opción. No se conocían. Pese a que, como si estuviéramos en un capítulo de Perdidos, alguien decidió que una foto de Aritz apareciera sobreimpresionada en una marquesina en el vídeo de presentación de Han para tapar la publicidad real que allí se anunciaba. ¿Respondía esto simplemente a una ganas juguetonas de generar especulaciones en la audiencia más observadora?

No es gratuito, por tanto, que muchos espectadores hayan intentado encontrar una explicación coherente, tras asistir al surgimiento de la a ratos desconcertante relación entre Han y Aritz. No han tardado en circular incluso teorías que dicen que en la gala final se desvelará que estos dos concursantes ya se conocían… y que incluso habrá ¡boda en directo! Desde luego, es obvio que a los artífices de GH les encanta provocar este ruido, pero si esta edición terminara revelando una mentira así, se establecería un peligroso precedente para el formato.

Si Gran Hermano hubiera ocultado que Han y Aritz se conocían de antes, estaría faltando a la complicidad con el espectador, que es clave en el éxito del espacio. Sería tirar piedras contra el propio programa. Y es que el triunfo duradero de GH, que ya acumula en España 16 ediciones, radica en fomentar que el espectador siempre tenga la sartén por el mango. Si los habitantes de la casa entran con un secreto, la audiencia debe ser conocedora de ese secreto para poder disfrutar de los conflictos que esto despierta. Porque se puede engañar a los concursantes, se les puede manipular y hasta torturar, pero el espectador ha de ser siempre dueño de toda la información para que pueda sentirse superior. Porque de eso va GH, de sentirnos como dioses capaces de saberlo todo las 24 horas del día.

Si de pronto se desvelara que Han y Aritz han estado interpretando un paripé alentado por el programa durante tres meses, la sensación de falacia sería enorme. Se evidenciaría que GH es capaz de mentirnos, de engañarnos, de guionizar una trama a espaldas de la audiencia. Y eso, sin duda, defraudaría. Y nunca más nos creeríamos nada en Gran Hermano, un formato que precisamente se ha hecho grande demostrando al espectador que cuando se mezcla a seres humanos diversos en un mismo lugar, todo es posible. Hasta un vínculo como el de Han y Aritz.

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El último giro dramático de Sálvame

Pocos aseguran ver Sálvame, pero casi todos están al tanto del último giro dramático de Sálvame. El representante de Belén Esteban, Toño, presuntamente podría haber robado una ingente cantidad de dinero a la princesa del pueblo. Y ella ha explotado. En directo, claro, como explotan las princesas del pueblo

Si yo hablo, se cae Telecinco“, ha soltado Esteban en plena vorágine de indignación aderezada con música de tensión. Porque el culebrón de Sálvame no cesa, no baja la guardia. Ya sea con sensores del polígrafo, o con exageradas tramas entre sus colaboradores.

Así es este particular surrealismo televisivo que ha creado escuela en la televisión. Todo es Sálvame. Hasta existen programas informativos con vídeos que ceban las noticias como el programa de Telecinco.

Y ahora, en la propia trastienda del programa, surge la ruptura hecatómbica de un representante con su artista. Aunque no es un representante cualquiera, tampoco una artista al uso. Él es el manager de los famosos. Ella su mayor negocio: la figura más rentable de la prensa rosa en los últimos 20 años.

La televisión se ha hecho eco de cada movimiento de su vida: rupturas, enamoramientos, adicciones, traumas, cambios estéticos… y cuando parecía que el guion se agotaba para siempre ¡zas! El representante. Lo que faltaba. Sálvame introduce un nuevo tipo de separación: el divorcio laboral del show business.

Porque Sálvame ha logrado convertir el género del magazine en un infinito culebrón con el valor añadido de que está narrado sobre hechos reales, que muchas veces suceden en directo en plató. Y todos pierden los papeles. Y todos se desquician. Y todos se ríen de sí mismos. Y todos se dejan llevar frente a las cámaras en un programa que está a medio camino entre un tebeo, la revista de Lina Morgan, un documental de BBC Exclusive y una película de suspense.

Una película, tal vez una españolada, que, aunque la competencia crezca, mantiene enganchado a un público fiel, que no falla a su cita con Jorge Javier Vázquez, Paz Padilla and friends. Una audiencia ansiosa de evadirse con las miserias de un reconocible patio de vecinos, formado por un batiburrillo de colaboradores, que ha triunfado por su anormalidad dentro de la normalidad. Hasta convertirse en parte de la famlia de sus propios espectadores, cómplices y aliados. Están prendidos por las tramas de la realidad de la vida en directo, la vida contada a través del instinto televisivo, intensidades e ironías de Sálvame. La tele-realidad del superrealismo.

@borjateran

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