Las 3 (rápidas) razones por las que no te puedes perder ‘Cabaret’

1. Los protagonistas perfectamente imperfectos.

Cristina Castaño (Sally Bowles), Edu Soto (Emcee) y Daniel Muriel (Clifford) son los cabezas de cartel de una temperamental versión de Cabaret, que va más allá de la interpretación solvente de perfectos cantantes de musical para  abrirse a los actores de carácter. Los intérpretes que enriquecen el personaje con un torbellino de texturas, con fondo y trasfondo, lo que se traduce en un plus de emoción para el espectador.

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2. La imaginación hecha realidad

Esas texturas con fondo, trasfondo y carácter de los personajes impregnan de realidad el viaje que supone la historia de Cabaret. Y esa realidad también ayuda el otro protagonista de la adaptación, el Teatro Rialto, que acoge el Kit Kat Club. El antiguo cine madrileño traslada al espectador al propio universo cabaretero gracias a sus propias paredes y a una escenografía que las aprovecha, descubriendo, por momentos, los ladrillos reales del fondo del escenario. Más realidad. Y es que el escenario no es muy grande, pero la puesta en escena lo estruja con una soltura pasmosa, que juega sin dar tregua a la imaginación del espectador hasta el mismo final, cuando el decorado sufre un giro dramático espectacularmente conmovedor.

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3. El sello Azpilicueta

Azpilicueta lo ha vuelto a conseguir. En Cabaret, hace compatible lo elegante con lo rimbomante, pues abraza con naturalidad la esencia de las escenas dramáticas con las coreografías del show cabaretero. Una combinación sin medias tintas: en vestuario, en coreografía, en iluminación, en versiones de los icónicos temas musicales y en vibrantes interpretaciones (Castaño y Muriel, especialmente) que convierten a este Cabaret en más que un musical: una historia comprometida con la historia.