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Sálvame

Este es el cociente intelectual de Ylenia (según los golpes de efecto de ‘Sálvame’)

Gandía Shore, Gran Hermano VIP, Sálvame… Pero, visto lo visto, tal vez debería estar participando en Saber y Ganar. Porque Ylenia es superdotada. O al menos eso ha dictaminado la última entrega del test de inteligencia de Salváme.

Efectivamente, la psicóloga Irene López Assor ha certificado que la intérprete del éxito ‘Pégate’ es superdotada, pues cuenta con un cociente intelectual de 130, dato que en teoría apenas posee un 2% de la población. De los colaboradores del programa de Telecinco, sólo Jimmy Giménez Arnau supera, hasta la fecha, con un 136, a la de Benidorm.

De nuevo, el equipo de Sálvame recurre a los test de inteligencia para estirar la cuerda de la exposición de sus colaboradores. No sólo bastan los polígrafos, el programa necesita constantes acontecimientos que aviven la expectación de su audiencia, generen noticias en los medios y provoquen más piques entre los protagonistas del show.

Otra cosa es la credibilidad del espectador. Lo que menos importa es que el público se crea (o no) los “rigurosos” datos que estos tests o polígrafos aportan. Son, simplemente, una herramienta más para montar el espectáculo. Si el cociente de Ylenia es de 130, no está tan lejos del 160 de Albert Einstein o Stephen Hawking.

Igual España se está perdiendo a una lumbreras que bien podría reformular las teorías físicas… Como mínimo, seguro que la creadora del “hasta nunqui” es capaz de dar con una fórmula infalible para seguir viviendo del cuento el tiempo que haga falta.

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Belén Esteban, el éxito de llevar una folclórica dentro

Anoche, de nuevo, Belén Esteban ha sido entrevistada, sin filtros, frente a la mirada cómplice de Jorge Javier Vázquez en Sálvame Deluxe.

El culebrón de su vida no tiene fin: ahora el malo de la telenovela es su propio representante, Toño Sanchís, que supuestamente ha estado robando, en los últimos años, grandes cantidades de dinero que pertenecían a la Esteban. Otro giro dramático perfecto para seguir alimentando la historia de la ex del torero. Ríete de Cristal. Ríete de Falcon Crest. Esto es mucho mejor, porque la protagonista es real, y de aquí, del barrio de San Blas.

No se agotan las tramas de la existencia de Esteban, siempre existe una nueva. Y esta de Toño es especialmente jugosa, pues el representante de los famosos, posiblemente el que tiene menos escrúpulos del panorama nacional, había alcanzado cierta popularidad mediática. Era inseparable de la colaboradora de Sálvame.

Aunque el conflicto con el manager (de ser el mejor amigo íntimo ha pasado a ser dibujado con un maquiavélico personaje de manual) no es lo más importante. La clave del éxito del drama de la vida de Esteban está en el magnetismo que ella desprende a la hora de narrar cualquier episodio de su vida, con una naturalidad de descansillo de escalera o, en su defecto, tendedero de corrala. Y esto traspasa la pantalla despertando un colosal grado de empatía e identificación en el público. Su presencia en primer plano casi hipnotiza. No puedes dejar de escuchar lo que dice. Es un tópico pero es verdad: es un animal televisivo en toda regla.

Porque Belén Esteban es como esas folclóricas que ya casi no quedan y que te dejaban pegado a la pantalla. Como lo fueron, salvando todas las distancias artísticas, Lola Flores o Rocío Jurado. Ellas hablaban en los platós sin demasiadas corazas, sin conocer el significado de lo políticamente incorrecto y, sobre todo, controlando poco o nada la información que soltaban. Simplemente se dejaban llevar por su instinto. Y lo aderezaban con un aluvión de datos accesorios (nombres, direcciones donde sucedían las cosas…) que daban a las historias una proximidad tangible aún mayor.

Belén Esteban no canta, no baila (ya lo demostró en aquel carnaval de Tenerife) y ha vivido de su intimidad televisada durante más de 20 años. Pero la fascinación que desprende tiene mucho de aquellas folclóricas que se bastaban consigo mismas para resultar interesantes ante una cámara.

Porque es indudable que ella tiene un talento especial para explicar su vida como un torbellino del que es difícil escapar si te lo encuentras delante, seas consumidor de la información rosa o no. Esteban es una folclórica de nuevo cuño, propia de la televisión de nuestro tiempo, en la que lo de menos es el mérito artístico. Basta con una personalidad abrumadora, capaz de generar filias y fobias con la misma intensidad. De eso ella anda sobrada. Por eso, le pese a quien le pese, se ha convertido en un personaje clave de la cultura popular de los últimos años.

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Sálvame: así ha revolucionado Telecinco (y la TV convencional)

En marzo de 2009 arrancaba un programa noctámbulo bajo el nombre de Sálvame. Su función: comentar el devenir de la edición de Supervivientes de turno, pero de una forma especialmente divertida y desenfadada. La aceptación por el formato fue rápida, tanto que, apenas un mes después, Telecinco decidía que Sálvame probara suerte también en formato diario en la tarde.

Casi 7 años después, lejos de desgastarse, el programa de la compañía ‘La fábrica de la tele’ está cosechando competitivos resultados de audiencia. Los logra con una forma de entender la televisión que ha descolocado la parrilla televisiva tradicional.

Ruptura con lo preestablecido

Los grandes creadores de la historia de la televisión aprovechaban la parte trasera de la televisión para enriquecer el espectáculo de sus programas. Valerio Lazarov, Chicho Ibáñez Serrador, Emilio Aragón e incluso Jesús Hermida salían del plató en pleno show cuando tocaba. Hasta se atrevían a mostrar a los cámaras y el equipo técnico. Hacían a la gente partícipe de las bambalinas del estudio. También sucede en Sálvame, es una de sus señas de identidad, aunque este particular magazine ha dado un paso más allá y ha convertido con inteligencia el plató en un reality incontrolable, donde nunca hay cuarta pared, donde lo importante es la historia por encima de los tradicionales protocolos de la televisión.

Picnic

En tiempos de vídeos caseros de Youtube, grabaciones de móviles y nuevas narrativas audiovisuales, el equipo de Sálvame no ha tenido complejos a la hora de compartir con el público las necesidades humanas más terrenales y no atarse a esos previsibles protocolos del supuesto buen gusto catódico. No importa tanto la calidad de la imagen de un vídeo si existe una historia detrás. Tampoco ver a Belén Esteban comiendo, o correr al baño sin disimulo. La audiencia de Telecinco se siente (más) cerca de sus particulares estrellas. No usan eufemismos ni se pierden en (excesivas) formas.

Terrenalización del famoseo

Sálvame ha terrenalizado el universo del corazón. Los vividores de la fama han dejado de ser millonarios con chalet en Marbella para dar paso a un abanico de personajes más reconocibles por parte de la audiencia. Del barrio. El sentimiento de ‘aspiración’ ha pasado el testigo a la ‘identificación’ de un determinado tipo de público. La democratización del personaje por encima de su pedigrí.

Imaginario colectivo

Y en esa pérdida de importancia del pedigrí, Sálvame ha revolucionado el panorama de famosos de las revistas rosas. Los propios colaboradores del formato de Telecinco se han convertido en lo más comentado del cuore. El corazón español ya no es tan pomposo, ahora es más de andar por casa. Sálvame ha mutado el imaginario colectivo de famosos.

Desdramatización

El género de programas del corazón se tomaban ron la crónica rosa demasiado en serio. Vivían instalados en un ‘peloteo’ por encima de sus posibilidades. Ahora el tóxico tratamiento ‘cortesano’ ya no abunda. Programas como Qué me dices tuvieron mucho que ver en este natural cambio de tendencia, pero uno de los secretos de Sálvame es que todas las polémicas de culebrón van salpicadas con cierto humor. Porque este tipo de programas mejor si son digeridos con la trascendencia intrascendente que merecen. Y ahí Jorge Javier Vázquez (también Paz Padilla) ha tenido mucho que decir: ha sido el maestro de ceremonias que ha salvado el show por su ironía, corrosión y humor. Sabe cuando no toca estar más serio de la cuenta. El espectador observa el programa al lado de su complicidad.

Por encima del presentador

Y siete años después, el formato ha logrado un estatus que no es tan habitual como parece en la televisión: Sálvame está por encima de sus presentadores. Es un producto coral, que no depende de nadie para lograr un gran dato de cuota de pantalla. Jorge Javier Vázquez, Paz Padilla, Terelu Campos, María Patiño. Incluso los directores se transforman en maestros de ceremonias, como Carlota Corredera. Es un programa que es versátil, se adapta a las necesidades de cada momento, de cada contenido, pero sin perder su esencia de reunión golfa. Un valor crucial en la televisión en directo: la versatilidad (y la picaresca, claro).

Cuatro horas en directo

La fórmula de Sálvame es inaudita en las grandes cadenas de nuestro entorno. Un gran formato, de cuatro horas de duración, que genera grandes dosis de contenido y que se adapta a las necesidades de la cadena con una rentable elasticidad empresarial. Un único show con un público muy fiel, en donde otras emisoras deben emitir varios productos diferentes. Y es que Sálvame ha sabido dar en la diana de la telenovela de toda la vida, pero a través de las poderosas realidades del día a día de unos rostros que no son actores y se han convertido en parte de la familia de los espectadores de Mediaset. Esa telenovela de barrio, sin fin y sin decorados de cartón-piedra, que evade con dramas en los que (casi) siempre termina ganando la comedia.

@borjateran

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Telecinco emite su propio ‘debate decisivo’ con Belén Esteban, Kiko Hernández, Mila Ximenez y Lydia Lozano

Telecinco ha reaccionado al debate electoral de Atresmedia. A su manera, claro. Sólo un día después de la cita histórica (lo más visto del año con 9,2 millones de espectadores y un vertiginoso 48.2% de share en simulcast en Antena 3 y La Sexta), Sálvame ha creado su propio debate a cuatro bandas moderado por Paz Padilla y Terelu Campos. Un encuentro en el que también las interrupciones han sido válidas, la única diferencia es que aquí sí han existido atriles. Y de cristal. Incluso uno de estos púlpitos se ha roto durante la emisión. Tal vez no soportó la fuerza de la dialéctica de los contrincantes…

Belén Esteban, Kiko Hernández, Mila Ximenez y Lydia Lozano han sido los cuatro ponentes, que han reflexionado sobre los problemas que afectan a su audiencia. O lo que es lo mismo: quién logra más o menos exclusivas. Un gag con el que Sálvame, además de rellenar tiempo de programa, ha aprovechado el tirón de la resaca del encuentro de Soraya Sáenz de Santamaría, Pedro Sánchez, Albert Rivera y Pablo Iglesias para realizar su particular parodia del mediático formato de debate de su grupo competidor, Atresmedia.

Los responsables de Antena 3 y La Sexta se han apuntado un tanto con el exitoso debate, que sirve además de impulso para la imagen de marca como referencia informativa de Atresmedia. Como consecuencia, los adversarios informativos de Mediaset han ignorado los hechos noticiosos del encuentro de candidatos. No quieren dar ni un resquicio de publicidad a su empresa rival y hacen como que no ha ocurrido.

Sálvame, en cambio, va por libre y se ha atrevido a dar la vuelta a la solemnidad del debate a cuatro, llevando el formato a su terreno: los delirios del patio de vecinos. Con este lúdico guiño, sin quererlo, la diferencia de personalidad entre las dos cadenas rivales, Antena 3 y Telecinco, se hace más grande y a golpe de vista. En Antena 3 se enfrentaron los líderes que llevarán las riendas del país; en Telecinco, Kiko Hernández y Mila Ximénez terminaron haciendo la croqueta.

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El último giro dramático de Sálvame

Pocos aseguran ver Sálvame, pero casi todos están al tanto del último giro dramático de Sálvame. El representante de Belén Esteban, Toño, presuntamente podría haber robado una ingente cantidad de dinero a la princesa del pueblo. Y ella ha explotado. En directo, claro, como explotan las princesas del pueblo

Si yo hablo, se cae Telecinco“, ha soltado Esteban en plena vorágine de indignación aderezada con música de tensión. Porque el culebrón de Sálvame no cesa, no baja la guardia. Ya sea con sensores del polígrafo, o con exageradas tramas entre sus colaboradores.

Así es este particular surrealismo televisivo que ha creado escuela en la televisión. Todo es Sálvame. Hasta existen programas informativos con vídeos que ceban las noticias como el programa de Telecinco.

Y ahora, en la propia trastienda del programa, surge la ruptura hecatómbica de un representante con su artista. Aunque no es un representante cualquiera, tampoco una artista al uso. Él es el manager de los famosos. Ella su mayor negocio: la figura más rentable de la prensa rosa en los últimos 20 años.

La televisión se ha hecho eco de cada movimiento de su vida: rupturas, enamoramientos, adicciones, traumas, cambios estéticos… y cuando parecía que el guion se agotaba para siempre ¡zas! El representante. Lo que faltaba. Sálvame introduce un nuevo tipo de separación: el divorcio laboral del show business.

Porque Sálvame ha logrado convertir el género del magazine en un infinito culebrón con el valor añadido de que está narrado sobre hechos reales, que muchas veces suceden en directo en plató. Y todos pierden los papeles. Y todos se desquician. Y todos se ríen de sí mismos. Y todos se dejan llevar frente a las cámaras en un programa que está a medio camino entre un tebeo, la revista de Lina Morgan, un documental de BBC Exclusive y una película de suspense.

Una película, tal vez una españolada, que, aunque la competencia crezca, mantiene enganchado a un público fiel, que no falla a su cita con Jorge Javier Vázquez, Paz Padilla and friends. Una audiencia ansiosa de evadirse con las miserias de un reconocible patio de vecinos, formado por un batiburrillo de colaboradores, que ha triunfado por su anormalidad dentro de la normalidad. Hasta convertirse en parte de la famlia de sus propios espectadores, cómplices y aliados. Están prendidos por las tramas de la realidad de la vida en directo, la vida contada a través del instinto televisivo, intensidades e ironías de Sálvame. La tele-realidad del superrealismo.

@borjateran

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Ylenia versus Silvia Abril: las 4 razones por las que la imitación ha mejorado a la versión original

Ylenia ha sido la protagonista televisiva de la noche. El clonador de Tu cara me suena decidió que Silvia Abril reprodujera el hit musical del verano (así lo constatan los diez millones de reproducciones de Youtube) y Sálvame ha optado por contraatacar llevando a la verdadera a su plató. Pero, ¿qué interpretación del Pégate es mejor? ¿Original o copia? Lo que está claro es que en TCMS, la Ylenia de mentira ha derrochado cuatro cualidades que aún no ha demostrado la real. Paradojas de nuestra televisión (e industria musical).

1. Ylenia de mentira canta en directo <> Ylenia de verdad necesita autotune

Ylenia Padilla aún está en primero de playback. Probablemente, Silvia Abril haya ensayado más horas para la actuación de esta noche que la de Benidorm para afrontar toda la grabación de su primer éxito. Ni falta que le hace, pues ella es un producto de la tele-realidad. Esa tele-realidad que crea ídolos. Incluso musicales. Pero ha sido Silvia Abril la persona que ha interpretado por primera vez el Pégate en directo en la televisión. Y sin retoques por ordenador, claro.


 
2. Ylenia de mentira se ríe de sí misma <> Ylenia de verdad cree que sube las audiencias

Ylenia Padilla publicó este jueves un tuit en el que arremetía contra la imitación en Tu cara me suena, reprochando que quisieran subir las audiencias con una parodia de ella. No se daba cuenta, tal vez, de que es un programa donde se clona a iconos de la música. Debería ser un honor para Ylenia estar en el plantel de imitados, junto a Freddie Mercury, Madonna, Anastasia  Katy Perry, que también han sido interpretados esta noche. Quizá es que Ylenia está más acostumbrada a las polémicas y discusiones televisadas que a los formatos de espectáculo musical. Menos aún está familiarizada con los programas de humor. Porque con la Ylenia de Silvia Abril sabe reírse de sí misma. Te ríes con ella, no de ella. 


 
3. Ylenia de verdad perrea <> Ylenia de mentira hace show

Ylenia Padilla se contonea. Mucho. Se nota el bagaje de la experiencia en las fiestas de Gandia Shore. Pero el videoclip está muy fragmentado.  Se puede resumir en un zaping de perreos y caras seductoras de discoteca a las cuatro de la mañana. En cambio, Ylenia de mentira hasta se aprende una coreografía. Y hace toda la canción del tirón. No sólo un playback abriendo y cerrando la boca. Hace un show. Un show delirantemente surrealista, pero show al fin y al cabo. Porque hasta para hacer las cosas divertidamente mal hay que saberlas hacer bien.


 
4. Ylenia de verdad se enfada mucho <> Ylenia de mentira levanta carcajadas

Ylenia Padilla es fruto de la televisión de la polémica. Así se ha convertido en un referente para una parte de la juventud que se identifica con su forma de entender la vida y su capacidad de superación. La verdadera Ylenia ejemplifica que es posible el triunfo con un golpe de suerte. Tiene talento para la tele de usar y tirar. Se desenvuelve con soltura en realities, programas de corazón, bolos de discoteca y no para de acuñar frases hechas para la posteridad, que se terminan contagiando socialmente. Las dicen tanto sus fans como sus detractores como otros que ni siquiera saben quien es la revelación de Gandía Shore que después fue a Gran Hermano Vip.

Pero la imitación de Ylenia, a cargo de Silvia Abril, no ha necesitado de ningún cabreo, de ninguna rebeldía, de ninguna polémica. Sólo ha necesitado espectáculo, algún que otro tropiezo y mucho sentido del humor para arrancar sonrisas a miles de personas. Es el valor añadido del arte de entretener con buen rollo, con capacidad de reírnos de nosotros mismos y nuestra propia sociedad. Y sin necesidad de enemistarse con nadie.

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