Eurodrama: las influencias de Chikilicuatre en los ensayos de Barei en Eurovisión

Eurodrama. Ya está aquí Eurovisión 2016. La gran competición entre las televisiones públicas europeas (y algunos países del extrarradio) es uno de los más importantes acontecimientos musicales, mediáticos y también virales, pues el eurofestival ha entendido la esencia de las redes sociales, abriendo los ensayos a los eurofans. De esta forma, el programa se convierte en una especie de reality para los propios artistas que ven como son examinados por su público durante cada pase previo de su número.

El efecto sorpresa no es tan importante como ver las tripas del festival. Así Eurovisión logra su objetivo de que se comenten intríngulis, se genere debate y, sobre todo, se amplifique la expectación por la gran gala final del sábado 14.

Y Barei ya está sufriendo esta particular contraindicación de este gigante talent show internacional. Los espectadores pueden ver a través de Internet los primeros ensayos, especialmente gracias a las propias grabaciones de eurofans acreditados en el pabellón y, como consecuencia, opinan. De hecho, opinan mucho.

Los vídeos del segundo ensayo de Barei, celebrado este domingo, nos han remitido a otro clásico de España en Eurovisión: al mismísimo (y recordado) Rodolfo Chililicuatre. ¿Por qué? Lo diseccionamos a continuación.

1. En estos ensayos previos, las coristas del Say Yay!, que así se llama el tema, guardan la espalda de Barei con coreografía incluida. Unos pasos de baile muy al estilo del ‘robocop’. Y ya se sabe que el robocop fue una de las reivindicaciones de Chikilicuatre en su propuesta eurovisiva.

coristas robocop

2. Además, en el segundo ensayo, Barei ha acudido con un peinado con una cierta reminiscencia al tupé de Chikilicuatre. Rodolfo fue un adelantado a su tiempo, está claro.

barei y chikilicuatre

3. Y, sobre todo, Barei propone una caída en plena actuación, como giro dramático sorpresa. Se cae, para luego levantarse. Será una metáfora de la letra en inglés pero inevitablemente recuerda a otro tropezón clásico, que también fue el gran momento del ‘Chiki Chiki‘ : el trompazo de Silvia Abril como bailarina oficial de Rodolfo. Inolvidable y desternillante instante para la historia de la televisión.

-Caída Barei

barei caida

– Caída Silvia Abril

caida silvia abril

La única diferencia es que la caída de Silvia Abril era pura comedia. España se reía de Eurovisión y de sí misma, sin complejos y con sano sentido del humor. Con Barei el traspiés pretende llamar la atención del público europeo, como seña de identidad para que el espectador europeo recuerde la actuación a la hora del televoto. ¿Lo conseguirá? ¿O parecerá que tenemos mala pata? Lo que está claro es que Barei cuenta con una excelente calidad vocal y ese es su valor añadido para triunfar en Eurovisión 2016.


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Eurovisión cambia su mítico sistema de votación: los motivos de la decisión

Eurovisión rompe audiencias. Pero no es en las actuaciones cuando se dispara la cuota de pantalla, los audímetros implosionan durante el televoto.

Las votaciones de los diferentes países son tradicionalmente una de las 10 emisiones más vistas del año. El público siente la trepidante emoción de “sufrir” en qué posición queda su representado.

Pero, en este 2016, la organización de Eurovisión ha decidido dar un vuelco en las míticas votaciones. Ya no serán igual. A partir de ahora, el veredicto del jurado y el televoto se anunciarán por separado.

La tensión en la dinámica del eurofestival se amplifica. En la primera parte, no hay casi cambios, sigue la carismática tradición de los portavoces de las diferentes televisiones participantes, en conexión en directo desde su habitual chroma (con la foto de postal de su monumento nacional proyectada en el fondo del plató), anunciando los ansiados 12 points.

La gran novedad está en que los presentadores titulares de Eurovisión, desde el propio escenario de la “final”, serán los encargados de comunicar el cómputo del voto del público desde casa. El resultado será anunciado de menor a mayor votación.

Con este movimiento, Eurovisión (que se celebra el próximo 14 de mayo) hace suyo el formato de votación que se realiza en Suecia para elegir su candidato y pretende que la emoción aguante hasta el final del programa. No sabremos el ganador hasta el último minuto.

Un táctica que surge como reacción a que, en los últimos años, la suma de votos ya daba un ganador claro cuando aún quedaban tediosas votaciones por delante. De esta forma, se pretende que la imprevisibilidad aguante hasta el último minuto.

Y ahí está el gran éxito de Eurovisión: es un gran formato televisivo que ha sabido crecer aprovechando los avances tecnológicos, televisivos… y también ha sido rápido en incorporar las bondades participativas de las redes sociales. Un talent show que convierte sus meses previos en todo un reality show gracias a la red. La euroemoción no para. Oit Points.

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Los 7 errores ‘made in spain’ que no debe cometer Barei en Eurovisión (VÍDEOS)

Barei ya es la representante oficial de España en Eurovisión. Su tema, Say Yay!, en inglés, ha triunfado en la (mala) final nacional de TVE (artículo sobre la gala, aquí). Pero ahora toca prepararse para Estocolmo. ¿Tiene la suficiente personalidad la canción para triunfar en Europa? A priori, visualmente, sólo destacó el baile de los hiperactivos pies de la cantante. Pero Eurovisión es un show televisivo global, donde la puesta en escena bien definida es importante para redondear una propuesta musical.

De momento, Barei debe aprender de siete errores cañís del pasado que mejor no volver a repetir. Siete actuaciones que intentaron llamar la atención del público con unas escenografías que quisieron sorprender y sólo lograron sonrojarnos.

Nada de vueltas en sillas giratorias

Dando vueltas en unas rojas sillas de oficina, como funcionarias poseídas, las Ketchup pidieron a Europa un Bloody Mary, por favor. Lo entendemos. Necesitaban alcohol para soportar esta coreografía, una de las más absurdas de la historia del festival.

Nada de trucos de magia

Con sábana incorporada. Ahora la ves, ahora no la ves. Ahora está, y ahora desaparece Soraya. Y, claro, la cantante tuvo millones de problemas en los ensayos con el equipo de realización. Las cámaras captaban ese impagable momento de Soraya arrastrándose por la parte trasera del escenario. Por suerte, no se vio en directo. Pero, definitivamente, la noche (y la sábana) no fue para ella.

Nada de cantar a lámparas

Raquel del Rosario dedicó la canción a un farol de diseño. Intentó cantar a la lámpara inerte con arrollador sentimiento, pero al escuchar los desafines la luz cogió y decidió volverse al techo.

Nada de hacer el barco

Por obra y gracia de la votación de Boris Izaguirre en el programa previo, Lucía Pérez tuvo que cantar ‘Qué me quiten lo bailao’ en Eurovisión. Lola González fue la coreógrafa. Si la cantante ya tenía trauma con la canción, encima le obligaron a “hacer el barco” en mitad del escenario.

Nada de arlequines

La actuación de Dani Diges en Eurovisión es recordada por la irrupción en el escenario de un espontáneo de cuyo nombre no queremos acordarnos, aunque si no hubiéramos sido testigos de la rapidez con la que le expulsaron, quizá el infiltrado podría haber pasado como parte del delirante numerito pequeñito. Los disfraces de los arlequines se siguen guardando en el almacén de vestuario de TVE. Pobre Espinete. No debe ser fácil convivir con ellos.

Nada de trajes venidos del espacio

D’Nash quisieron deslumbrar. Y lo consiguieron. Sus trajes espaciales de blanco nuclear se fusionaban con la iluminación eurovisiva. Lograron su cometido, aunque parecían más un anuncio de detergente.

Nada de arrancarse el vestido

Ya tuvimos suficiente con Edurne y su capa que salía volando. Nos empeñamos por reproducir efectismos rococós en el eurofestival, aunque en televisión el triunfo está en la capacidad del tema a la hora de traspasar la pantalla a través de una puesta en escena donde sobran parafernalias. Pinta a que ese será el camino de Barei.

ANÁLISIS

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Barei representará a España en Eurovisión 2016. Lo mejor y lo peor de una gala de selección infumable

La antitelevisión. Así se puede definir la gala de selección de representante a Eurovisión que ha celebrado esta noche TVE, donde ha sido elegida Barei. Elegida sin confeti, sin fanfarrias, sin redoble: como si hubiera llegado su turno en la charcutería.

Antitelevisión porque la gala española de Eurovisión no ha estado a tono con el tiempo de hoy. Una escaleta estancada en el tópico, un plató deslucido (con un cartel gigante de Eurovisión que no aportaba nada, más que encorsetar el fondo y dar la sensación de concurso de un centro comercial con Pryca en 1993) y, sobre todo, unas puestas en escena muy poco trabajadas por parte de los candidatos. Parecían de otra época. Maverick sacando a una espontánea sobreactuada del público a lo loco, Barei bailando con sus botas como Xuxa

Tampoco ha funcionado el sonido ni la iluminación ni la movilidad de los cámaras (la steady tenían más espacio para moverse por la espalda del set, que por delante del escenario). Ha faltado un formato definido para congregar a un interés de la audiencia más allá de los eurofans, que ya estaban en plató (con sus banderitas y globitos -desterremos a la gente con globitos en el patio de butacas, que Eurovisión no es un Chikipark).

Por tanto, han sobrado tópicos y ha faltado una escenografía a la altura de 2016. No hace falta grandes presupuestos, sí ideas. Porque a Eurovisión se le puede sacar jugo: con mayor amplitud de miras en lo que se refiere al espectáculo catódico y con mayor participación en las redes sociales.

Y eso fue lo mejor de la gala. Los vídeos de presentación de cada concursantes, realizados con atino: aprovechando las narrativas audiovisuales actuales y con un inteligente punto cómplice con el espectador. También Anne Igartiburu y el realizador Luis Campoy, presentadora y el equipo de realización ha salvado una ceremonia low cost, que denotaba constantemente una falta de medios, imaginación y contenido.

Demasiado relleno prototípico y sin fuerza. ¿Así cómo consumar un show de prime time? Misión (casi) imposible. Por no hablar del constante bucle de reposición de las actuaciones que invitaba al zaping. Además, como punto muy negativo, estos fragmentos de los cantantes eran playback. Lo que denota falta de confianza en tu propio producto. Como también sucedió en el medley posterior de tópicos eurovisivos.

La clave de las selecciones europeas que funcionan en audiencias se centran en el sonido, de gran calidad, y en una puesta en escena diferenciada de cada propuesta. Se trata de que cada número en sí derroche entidad propia para alcanzar un interés televisivo genuino, que sorprenda, que emocione, que no produzca indiferencia y que no sólo sea una pachanga que se queda en un parche. Como ha sucedido en Objetivo Eurovisión esta noche.

Son las consecuencias de cuando un programa deja de ser televisión para convertirse en un mero trámite. Y eso lo transmite esta gala, que se puede denominar antigua. Pero ni eso, porque antiguamente TVE realizaba programas más modernos y vanguardistas que este de anoche que, por suerte, olvidaremos rápido. Porque el público ha ido abandonando TVE (incluso el más mayor) porque la cadena se ha quedado desconectada de su capacidad histórica de crear grandes acontecimientos televisivos con carisma.

Porque lo de esta noche de lunes no ha sido un show eurovisivo. Fue más bien una versión low cost con 3 leds de una gala de Murcia, qué hermosa eres. Eso sí, esperemos que Barei no realice en Eurovisión su baile de las catiuscas/botas hiperactivas, a lo Xuxa. Chikilicuatre llevaba una coreografía más elaborada.

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El error de la gala de elección del representante español de Eurovisión

Primer gran eurodrama de la gala donde se elegirá al representante de TVE en Eurovisión, que se emitirá este lunes (22:30h): el jurado en plató estará compuesto sólo por cantantes. Se repite el error de ediciones anteriores.

Edurne, Loreen y un integrante de Il Divo, de nombre Carlos Marín, son los jueces que tendrán peso a la hora de decidir y opinar frente a las actuaciones de los eurocandidatos españoles. Se podría entender la elección de estos miembros del jurado como gancho para los audímetros. Aunque, en este caso, estos tres artistas no generan ningún tipo de expectación a efectos televisivos para un prime time de estas características.

Los eurofans, fieles seguidores del festival, pensarán que Loreen puede arrastrar muchos seguidores. Sin embargo, en realidad, el perfil de público de la euroganadora de 2012 es limitado y cuenta con la dificultad añadida del idioma.

Por tanto, se repite la historia y se cae, de nuevo, en un fallo que va directo a la credibilidad de la selección española. Tres cantantes que están, además, viciados a la hora de decidir. Loreen comparte compositor con Xuso. Edurne tiene vínculos directos con Xuso (participaron en la misma edición de Tu cara me suena) y con Barei, que ha sido la compositora de su tema La última Superviviente, incluido en el álbum Adrenalina. Como consecuencia, la opinión de Edurne y Loreen está en el punto de mira de lógicas suspicacias.

Pero ese no es el único problema. Eurovisión es un gran espectáculo de televisión. Un show global que necesita un jurado con diferentes visiones. Esto se paliará con un jurado internacional, que como una asesoría externa, valorará también este año a los candidatos. Eso sí, desde fuera del plató.

Y es que Eurovisión no sólo es voz, también en espectáculo y puesta en escena. De ahí que, entre los jueces, es importante que participen y aporten su crítica constructiva personas con mayor perspectiva del festival, como productores musicales, realizadores televisivos u otro tipo de profesionales especializados y diferenciados, que se complementen entre sí. Como realizaba tradicionalmente TVE. Y esa experiencia histórica de TVE es una buena referencia.

De hecho, es bueno para potenciar el interés televisivo contar con otros personajes con carisma, más allá del cantante que suele querer quedar bien con otros cantantes (a no ser que sea Massiel).

La gala de selección de Eurovisión apunta maneras de nuevo trámite, que se olvida del principal cometido de un prime time: realizar un espectáculo con personalidad propia, que emocione, ilusione, sorprenda, despierte la curiosidad y no cree indiferencia.

Lejos queda el apasionante camino que se emprendió en 2008, año en el que TVE aprovechó la plataforma de MySpace para hacer el proceso participativo y próximo.

No se ha vuelto a repetir, a pesar de que abrir democraticamente el concurso también supone un acercamiento de la televisión pública a la gente y, especialmente, a los jóvenes, una estrategia de marketing que TVE necesita ahora más que nunca, con unas nuevas generaciones que no han conocido sus épocas más creativas.

En este sentido, sería una buena herramienta recuperar los procesos de selección a través de las plataformas online. Con este sistema, la audiencia se siente arte y parte y, de esta forma, la compañía alimenta una valiosa percepción de cadena más cercana. Más en la actualidad, con las posibilidades que otorga Youtube. La red social de vídeos es la mejor aliada para acercar a las nuevas generaciones la televisión tradicional (aunque en las televisiones no lo saben).

No hay riesgo, y desde la apuesta por la selección abierta por MySpace, en 2008, tampoco ha existido un recambio en las ideas que mueven Eurovisión. Pero el futuro de Eurovisión, como el de la propia televisión pública, pasa por el riesgo.

Y ahí es donde queda todo el camino por recorrer. Y ahí está la causa de los malos resultados de la candidatura española en Eurovisión y, no menos importante, los bajos datos de audiencia que cosechan los programas previos. No se entiende que un festival con tanta potencia mediática no sea aprovechado con más visión por parte de TVE. Porque Televisión Española y Eurovisión es una vibrante, vanguardista e inseparable pareja por exprimir.

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Las debilidades y fortalezas de las canciones de los aspirantes de TVE a Eurovisión 2016

TVE ha regresado a la fórmula de gala de selección para elegir a su representante en Eurovisión 2016. El tema se decidirá el próximo 1 de febrero. Será en un programa conducido por Anne Igartiburu. Y ya tenemos las canciones. No hay grandes sorpresas sonoras. Examinamos las posibilidades de los candidatos:

Barei: Say Yay!

Es la apuesta más innovadora y compacta. La producción parece la más profesional y sigue la estela de éxitos internacionales actuales: Jess Glyne, Ellie Goulding… El sonido club, donde destaca las melodías soul y piano percutido. Destaca claramente entre sus rivales españoles y puede ser una gran candidata para Eurovisión porque, además, Barei demuestra una talentosa fuerza vocal y seguridad en escena.

Electric Nana: Now!

La larga sombra de Lena, la vencedora alemana de 2010, está presente en Now! Se trata de un tema muy corto, con sonido muy año 2000, que en España luce por su diferenciación. Se nota la mano de Guille Mostaza (líder del grupo musical Ellos), detrás de la canción, que se marca un estribillo rompe-pistas-indi-rock. El problema es si dará la talla fuera del estudio de grabación, en plató. Necesitará de mucho carisma en su versión en directo para que acabe siendo una propuesta firme, que destaque entre las más de 40 de una competición que va más allá de canciones. Porque Eurovisión también es una competición de fuerza televisiva. Por suerte, Electric Nana y su canción cuentan con molduras para realizar una puesta en escena de hoy.

María Isabel: La vida sólo es una

Ganó Eurovisión Junior. Y tal vez por eso mismo no se entiende la necesidad de María Isabel por malograr el recuerdo de aquel “Antes muerta que sencilla, ay, que sencilla“. Porque, aunque la nostalgia del eurofestival infantil podría ser un buen aliado promocional en Europa, lo cierto es que el tema es más apto para una verbena de pueblo que para el gran talent show europeo. En los noventa estaba bien. Ahora no tiene la suficiente consistencia para conquistar Europa. La mano de David Santisteban, autor y productor, es evidente. Fue responsable, junto a David Demaría, de muchos éxitos en la década pasada. Pero el Eurovisión del siglo XXI no es una gala de Murcia, qué hermosa eres. De hecho, a día de hoy, la canción con la que María Isabel conquistó Eurovisión Junior parece más moderna que La vida sólo es una. Tenía personalidad contundente, esta no.

Maverick: Un mundo más feliz

Llega en un momento en que es reconocible en televisión gracias a su paso por La Voz y viene impulsado por el productor que más hits anuales consigue en España y Latinoamérica (Juan Magan). Sin embargo, su estribillo es digno del Caribe Mix 2002. Sólo falta que se lleve una coreografía de Poty. Un euro-error diferenciarse del reggaetón en su propuesta, porque ese sí es un sonido que ahora en Europa podría tener cabida.

Salvador Beltrán: Días de alegría

Beltrán puede tener un gran futuro en la industria discográfica de este país, pero Eurovisión no parece el lugar más adecuado en este punto de su carrera. No obstante, la gala de preselección será una gran oportunidad para amplificar su popularidad en España. Lo mejor de Días de alegría es que, como bien indica un nombre, es alegre. Con influencias de pop latino, que dan a la candidatura un carácter diferenciado. Pero por ahí no van los tonos de Eurovisión de la actualidad, que busca un espectáculo más completo. Eso sí, la propuesta necesitaría envolverse con una escenografía lejana al tópico lerele folclórico que, tradicionalmente, ha sido el enemigo de España en Eurovisión.

Xuso Jones: Victorius

La televisión nos ha enseñado que Xuso Jones es un intérprete muy solvente en un gran escenario. Así lo ha demostrado en Tu cara me suena, aunque su trayectoria va más allá. Hijo de YouTube, Jones entiende el universo viral y puede tener amplitud de miras para crear un espectáculo global, que es lo que demanda Eurovisión. Pero el tema contiene un problema: suena demasiado prefabricado con elementos que ya han funcionado en los últimos cinco años del eurofestival. Los Glorious, Heroes y familia. Es la enésima “suecada” hecha en España. Seguimos teniendo el síndrome de que lo Sueco es lo que tira en Eurovisión, aunque se nos olvida de que nos falta lo más importante: no somos suecos, somos imitadores. Un tema de estas características debe ir acompañado de una apoteósica presencia escénica. Y aún (ni en Tu cara me suena) hemos visto a Xuso en esa tesitura.

La gala de elección del próximo 1 de febrero será decisiva para ver las propuestas al completo. Porque lo que atisban los temas por si solos es que quizá en TVE se ha confundido juventud y frescura con falta de personalidad. Y la televisión (y la música) es personalidad. Y los temas andan escasos de personalidad y las candidaturas vienen poco trabajadas. Lo que puede dar como resultado un inevitable desinterés (una vez más) de la audiencia por la gala de selección del representante.

> Escucha los temas

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Bertín Osborne entra en la carrera para representar a TVE en ‘Eurovisión 2016′

Mariano Rajoy ya lanzó la propuesta en su visita al programa En la tuya o en la mía. Y se ve que Bertín Osborne ha aceptado la propuesta, pues participará en la preselección que prepara TVE para elegir a su representante en Eurovisión 2016. Así lo acaba de confirmar Televisión Española.

 

Aún no se conocen al resto de los contrincantes de Osborne, ni el tema elegido. No sabemos sí optará por sus rancheras, pop o lírico. Aunque el presentador juega con la ventaja de que habla inglés a la perfección. Ideal para realizar una buena campaña de promoción en los meses previos de Eurovisión.

Si Bertín Osborne gana la gala de preselección, TVE se asegura subir la audiencia del eurofestival con la expectación que genera llevar a un rostro tan popular, referente del “cuñadismo” español, que cae bien o mal, pero no crea indiferencia.

Además, Osborne podrá realizar una cata de sus productos autóctonos (jamoncito, gazpachito y demás) en la greenroom. Y de paso hacemos publicidad (gratis y encubierta) de la buena mesa española. No sólo eso, también será más sencillo diseñar una puesta en escena que asombre a las millonarias audiencias eurovisivas: unos caballos bailongos junto a Bertín. Y olé.

Una apoteósica propuesta televisiva. Lástima que estemos en 28 de diciembre y esto pinte a una inocentada viral con mucho arte del equipo de RTVE, que entienden la esencia cómplice y juguetona de las redes sociales. Así están convirtiendo al público en arte y parte, en aliado, en partícipe, de los prolegómenos de un festival que es mucho más que un festival: es un fenómeno televisivo transmedia global. Eso sí, muy global, pero al que no va Bertín ni loco.

> Las 7 razones del inesperado éxito del programa de Bertín Osborne

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Se avecina un eurodrama. TVE está decidiendo el nombre de su próximo representante en Eurovisión. Suenan artistas tan diversos como María Isabel (antes muerta que sencilla, uy, que sencilla), Marta Sánchez, Abraham Mateo e incluso Mago de Oz. Aunque la cadena pública, para aprovechar el eurofestival como aliado de su imagen de marca, debe evitar caer (otra vez) en errores de manual para estar a la altura del mayor espectáculo televisivo del viejo continente.

1. Error por imitación

La candidatura española suele sufrir una especie de síndrome perverso de querer repetir aquello que ha funcionado antes en Eurovisión. Casi siempre llegamos tarde. Muy tarde. No hay que copiar lo que ya está hecho y fue un éxito en el pasado. No te hagas el sueco, si no eres sueco. Lo ideal es apostar por el carácter propio. En Eurovisión las tendencias hay que inventarlas, no imitarlas.

2. Error por spanglish

TVE no debe tener complejos con su propio idioma. Pero Eurovisión no es la OTI y en Europa se habla poco español. Ya no nos entienden ni en Italia. Menos aún si llevamos los temas mal adaptados a la lengua predominante, el inglés. La música es un lenguaje emocional, si una canción ha sido compuesta con una determinada cadencia y un medido léxico, traducir la historia es ir en contra de la esencia del presunto hit. Así es imposible contagiar el mensaje. Que se entienda la canción, vamos. Si apostamos por una canción pop en inglés que sea en inglés de verdad. De lo contrario, presentemos directamente temas latinos.

3. Error por infravaloración

Eurovisión arrasa en audiencias. Pero en TVE sólo parece existir la gran final del eurofestival, los prolegómenos se quedan en un mero trámite. ¿Por qué no aprovechar el tirón durante varios meses para potenciar y acercar la identidad de la cadena pública? Hay que apostar por una candidatura de calidad que orgullezca a la población, que la sienta próxima y participativa. Tal vez sea hora de salir de los despachos, de los intercambios de cromos entre discográficas (ya sean más grandes o pequeñas) y dar la oportunidad a jóvenes promesas con algo especial. Ese debería ser uno objetivo crucial de TVE: descubrir talentos con aspiraciones incluso internacionales, no el último cartucho para relanzar la carrera de un artista en España.

4. Error por egocentrismo

No se debe elegir jamás un candidato sólo por la repercusión en España. Hay que situarse en el contexto de Eurovisión, Se equivocan desde TVE si piensan que multiplicarán audiencias por escoger artistas españoles populares. El poder del eurofestival no lo necesita. La promoción, la participación social y la emoción que transmita la candidatura es lo que provocará mayor interés por parte de la audiencia. En Austria pasaron del 10 por ciento de cuota en 2013 a un 80 por ciento con Conchita Wurst como protagonista.

5. Error por ¿antisociales?

TVE parece no congeniar demasiado con las demás televisiones, ni con la UER (que ya no se creen ni nuestros informativos). Esto dificulta intercambios promocionales que son imprescindibles para generar ‘points’ en países que tradicionalmente nos rehuyen por el juego de afinidades que tan bien controlaba José Luis Uribarri. Ucrania consiguió ganar en 2004 por una gran estrategia publicitaria. Incluso las buenas posiciones que alcanzaron Rosa (2002), Beth (2003) o Ramón (2004) fueron fruto del eco de Operación Triunfo en el Canal Internacional. Ahora, además, son cruciales las redes sociales, fomentando que el público se sienta más involucrado que nunca con el festival y, como consecuencia, si esta circunstancia es bien aprovechada, de la propia televisión pública.

6. Error por prefrabricación

Los grandes vencedores estos años han sido canciones radio-friendly. O lo que es lo mismo: temas perfectos para las emisoras musicales. Es capital que el producto pueda apuntar maneras de éxito dentro y fuera de Eurovisión. Los trajes eurovisivos a medida no existen, son un mito. Es un fallo introducir retales en un tema para convertirlo en eurovisivo. Así sólo se logra un Frankenstein musical. ¿Alguien recuerda alguna candidatura española en los últimos años que fuera un hito de ventas y apariciones de radio? De nuevo, es clave confiar en lo genuino.

7. Error por esteorotipación

Si la canción dice llover, tiene que llover, Si la canción dice amanecer, tiene que desprender una explosión de dorados. Eurovisión es la gran baza para evidenciar la creatividad española en el resto de Europa. Una creatividad que no es obvia ni tópica, que inventa y se atreve con ideas que marcan la diferencia. Por eso mismo, Eurovisión, como espectáculo televisivo global, se merece una candidatura española global: con una puesta en escena que no recuerde a nada y a nadie a través de un artista que transmita un carisma apabullante. Que emocione sin necesidad de muchas más alharacas.

Porque, al final, Eurovisión siempre premia la auténtica personalidad propia. Siempre. Fuera complejos: Eurovisión es más que un programa, es un fenómeno -como el fútbol- y no está siendo exprimido con todo su potencial: una poderosa manera de ilusionar y demostrar la verdadera Marca España musical… y televisiva.

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