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Eurovisión

Eurodrama: las influencias de Chikilicuatre en los ensayos de Barei en Eurovisión

Eurodrama. Ya está aquí Eurovisión 2016. La gran competición entre las televisiones públicas europeas (y algunos países del extrarradio) es uno de los más importantes acontecimientos musicales, mediáticos y también virales, pues el eurofestival ha entendido la esencia de las redes sociales, abriendo los ensayos a los eurofans. De esta forma, el programa se convierte en una especie de reality para los propios artistas que ven como son examinados por su público durante cada pase previo de su número.

El efecto sorpresa no es tan importante como ver las tripas del festival. Así Eurovisión logra su objetivo de que se comenten intríngulis, se genere debate y, sobre todo, se amplifique la expectación por la gran gala final del sábado 14.

Y Barei ya está sufriendo esta particular contraindicación de este gigante talent show internacional. Los espectadores pueden ver a través de Internet los primeros ensayos, especialmente gracias a las propias grabaciones de eurofans acreditados en el pabellón y, como consecuencia, opinan. De hecho, opinan mucho.

Los vídeos del segundo ensayo de Barei, celebrado este domingo, nos han remitido a otro clásico de España en Eurovisión: al mismísimo (y recordado) Rodolfo Chililicuatre. ¿Por qué? Lo diseccionamos a continuación.

1. En estos ensayos previos, las coristas del Say Yay!, que así se llama el tema, guardan la espalda de Barei con coreografía incluida. Unos pasos de baile muy al estilo del ‘robocop’. Y ya se sabe que el robocop fue una de las reivindicaciones de Chikilicuatre en su propuesta eurovisiva.

coristas robocop

2. Además, en el segundo ensayo, Barei ha acudido con un peinado con una cierta reminiscencia al tupé de Chikilicuatre. Rodolfo fue un adelantado a su tiempo, está claro.

barei y chikilicuatre

3. Y, sobre todo, Barei propone una caída en plena actuación, como giro dramático sorpresa. Se cae, para luego levantarse. Será una metáfora de la letra en inglés pero inevitablemente recuerda a otro tropezón clásico, que también fue el gran momento del ‘Chiki Chiki‘ : el trompazo de Silvia Abril como bailarina oficial de Rodolfo. Inolvidable y desternillante instante para la historia de la televisión.

-Caída Barei

barei caida

– Caída Silvia Abril

caida silvia abril

La única diferencia es que la caída de Silvia Abril era pura comedia. España se reía de Eurovisión y de sí misma, sin complejos y con sano sentido del humor. Con Barei el traspiés pretende llamar la atención del público europeo, como seña de identidad para que el espectador europeo recuerde la actuación a la hora del televoto. ¿Lo conseguirá? ¿O parecerá que tenemos mala pata? Lo que está claro es que Barei cuenta con una excelente calidad vocal y ese es su valor añadido para triunfar en Eurovisión 2016.



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Eurovisión cambia su mítico sistema de votación: los motivos de la decisión

Eurovisión rompe audiencias. Pero no es en las actuaciones cuando se dispara la cuota de pantalla, los audímetros implosionan durante el televoto.

Las votaciones de los diferentes países son tradicionalmente una de las 10 emisiones más vistas del año. El público siente la trepidante emoción de “sufrir” en qué posición queda su representado.

Pero, en este 2016, la organización de Eurovisión ha decidido dar un vuelco en las míticas votaciones. Ya no serán igual. A partir de ahora, el veredicto del jurado y el televoto se anunciarán por separado.

La tensión en la dinámica del eurofestival se amplifica. En la primera parte, no hay casi cambios, sigue la carismática tradición de los portavoces de las diferentes televisiones participantes, en conexión en directo desde su habitual chroma (con la foto de postal de su monumento nacional proyectada en el fondo del plató), anunciando los ansiados 12 points.

La gran novedad está en que los presentadores titulares de Eurovisión, desde el propio escenario de la “final”, serán los encargados de comunicar el cómputo del voto del público desde casa. El resultado será anunciado de menor a mayor votación.

Con este movimiento, Eurovisión (que se celebra el próximo 14 de mayo) hace suyo el formato de votación que se realiza en Suecia para elegir su candidato y pretende que la emoción aguante hasta el final del programa. No sabremos el ganador hasta el último minuto.

Un táctica que surge como reacción a que, en los últimos años, la suma de votos ya daba un ganador claro cuando aún quedaban tediosas votaciones por delante. De esta forma, se pretende que la imprevisibilidad aguante hasta el último minuto.

Y ahí está el gran éxito de Eurovisión: es un gran formato televisivo que ha sabido crecer aprovechando los avances tecnológicos, televisivos… y también ha sido rápido en incorporar las bondades participativas de las redes sociales. Un talent show que convierte sus meses previos en todo un reality show gracias a la red. La euroemoción no para. Oit Points.

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Los 7 errores ‘made in spain’ que no debe cometer Barei en Eurovisión (VÍDEOS)

Barei ya es la representante oficial de España en Eurovisión. Su tema, Say Yay!, en inglés, ha triunfado en la (mala) final nacional de TVE (artículo sobre la gala, aquí). Pero ahora toca prepararse para Estocolmo. ¿Tiene la suficiente personalidad la canción para triunfar en Europa? A priori, visualmente, sólo destacó el baile de los hiperactivos pies de la cantante. Pero Eurovisión es un show televisivo global, donde la puesta en escena bien definida es importante para redondear una propuesta musical.

De momento, Barei debe aprender de siete errores cañís del pasado que mejor no volver a repetir. Siete actuaciones que intentaron llamar la atención del público con unas escenografías que quisieron sorprender y sólo lograron sonrojarnos.

Nada de vueltas en sillas giratorias

Dando vueltas en unas rojas sillas de oficina, como funcionarias poseídas, las Ketchup pidieron a Europa un Bloody Mary, por favor. Lo entendemos. Necesitaban alcohol para soportar esta coreografía, una de las más absurdas de la historia del festival.

Nada de trucos de magia

Con sábana incorporada. Ahora la ves, ahora no la ves. Ahora está, y ahora desaparece Soraya. Y, claro, la cantante tuvo millones de problemas en los ensayos con el equipo de realización. Las cámaras captaban ese impagable momento de Soraya arrastrándose por la parte trasera del escenario. Por suerte, no se vio en directo. Pero, definitivamente, la noche (y la sábana) no fue para ella.

Nada de cantar a lámparas

Raquel del Rosario dedicó la canción a un farol de diseño. Intentó cantar a la lámpara inerte con arrollador sentimiento, pero al escuchar los desafines la luz cogió y decidió volverse al techo.

Nada de hacer el barco

Por obra y gracia de la votación de Boris Izaguirre en el programa previo, Lucía Pérez tuvo que cantar ‘Qué me quiten lo bailao’ en Eurovisión. Lola González fue la coreógrafa. Si la cantante ya tenía trauma con la canción, encima le obligaron a “hacer el barco” en mitad del escenario.

Nada de arlequines

La actuación de Dani Diges en Eurovisión es recordada por la irrupción en el escenario de un espontáneo de cuyo nombre no queremos acordarnos, aunque si no hubiéramos sido testigos de la rapidez con la que le expulsaron, quizá el infiltrado podría haber pasado como parte del delirante numerito pequeñito. Los disfraces de los arlequines se siguen guardando en el almacén de vestuario de TVE. Pobre Espinete. No debe ser fácil convivir con ellos.

Nada de trajes venidos del espacio

D’Nash quisieron deslumbrar. Y lo consiguieron. Sus trajes espaciales de blanco nuclear se fusionaban con la iluminación eurovisiva. Lograron su cometido, aunque parecían más un anuncio de detergente.

Nada de arrancarse el vestido

Ya tuvimos suficiente con Edurne y su capa que salía volando. Nos empeñamos por reproducir efectismos rococós en el eurofestival, aunque en televisión el triunfo está en la capacidad del tema a la hora de traspasar la pantalla a través de una puesta en escena donde sobran parafernalias. Pinta a que ese será el camino de Barei.

ANÁLISIS

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Barei representará a España en Eurovisión 2016. Lo mejor y lo peor de una gala de selección infumable

La antitelevisión. Así se puede definir la gala de selección de representante a Eurovisión que ha celebrado esta noche TVE, donde ha sido elegida Barei. Elegida sin confeti, sin fanfarrias, sin redoble: como si hubiera llegado su turno en la charcutería.

Antitelevisión porque la gala española de Eurovisión no ha estado a tono con el tiempo de hoy. Una escaleta estancada en el tópico, un plató deslucido (con un cartel gigante de Eurovisión que no aportaba nada, más que encorsetar el fondo y dar la sensación de concurso de un centro comercial con Pryca en 1993) y, sobre todo, unas puestas en escena muy poco trabajadas por parte de los candidatos. Parecían de otra época. Maverick sacando a una espontánea sobreactuada del público a lo loco, Barei bailando con sus botas como Xuxa

Tampoco ha funcionado el sonido ni la iluminación ni la movilidad de los cámaras (la steady tenían más espacio para moverse por la espalda del set, que por delante del escenario). Ha faltado un formato definido para congregar a un interés de la audiencia más allá de los eurofans, que ya estaban en plató (con sus banderitas y globitos -desterremos a la gente con globitos en el patio de butacas, que Eurovisión no es un Chikipark).

Por tanto, han sobrado tópicos y ha faltado una escenografía a la altura de 2016. No hace falta grandes presupuestos, sí ideas. Porque a Eurovisión se le puede sacar jugo: con mayor amplitud de miras en lo que se refiere al espectáculo catódico y con mayor participación en las redes sociales.

Y eso fue lo mejor de la gala. Los vídeos de presentación de cada concursantes, realizados con atino: aprovechando las narrativas audiovisuales actuales y con un inteligente punto cómplice con el espectador. También Anne Igartiburu y el realizador Luis Campoy, presentadora y el equipo de realización ha salvado una ceremonia low cost, que denotaba constantemente una falta de medios, imaginación y contenido.

Demasiado relleno prototípico y sin fuerza. ¿Así cómo consumar un show de prime time? Misión (casi) imposible. Por no hablar del constante bucle de reposición de las actuaciones que invitaba al zaping. Además, como punto muy negativo, estos fragmentos de los cantantes eran playback. Lo que denota falta de confianza en tu propio producto. Como también sucedió en el medley posterior de tópicos eurovisivos.

La clave de las selecciones europeas que funcionan en audiencias se centran en el sonido, de gran calidad, y en una puesta en escena diferenciada de cada propuesta. Se trata de que cada número en sí derroche entidad propia para alcanzar un interés televisivo genuino, que sorprenda, que emocione, que no produzca indiferencia y que no sólo sea una pachanga que se queda en un parche. Como ha sucedido en Objetivo Eurovisión esta noche.

Son las consecuencias de cuando un programa deja de ser televisión para convertirse en un mero trámite. Y eso lo transmite esta gala, que se puede denominar antigua. Pero ni eso, porque antiguamente TVE realizaba programas más modernos y vanguardistas que este de anoche que, por suerte, olvidaremos rápido. Porque el público ha ido abandonando TVE (incluso el más mayor) porque la cadena se ha quedado desconectada de su capacidad histórica de crear grandes acontecimientos televisivos con carisma.

Porque lo de esta noche de lunes no ha sido un show eurovisivo. Fue más bien una versión low cost con 3 leds de una gala de Murcia, qué hermosa eres. Eso sí, esperemos que Barei no realice en Eurovisión su baile de las catiuscas/botas hiperactivas, a lo Xuxa. Chikilicuatre llevaba una coreografía más elaborada.

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El error de la gala de elección del representante español de Eurovisión

Primer gran eurodrama de la gala donde se elegirá al representante de TVE en Eurovisión, que se emitirá este lunes (22:30h): el jurado en plató estará compuesto sólo por cantantes. Se repite el error de ediciones anteriores.

Edurne, Loreen y un integrante de Il Divo, de nombre Carlos Marín, son los jueces que tendrán peso a la hora de decidir y opinar frente a las actuaciones de los eurocandidatos españoles. Se podría entender la elección de estos miembros del jurado como gancho para los audímetros. Aunque, en este caso, estos tres artistas no generan ningún tipo de expectación a efectos televisivos para un prime time de estas características.

Los eurofans, fieles seguidores del festival, pensarán que Loreen puede arrastrar muchos seguidores. Sin embargo, en realidad, el perfil de público de la euroganadora de 2012 es limitado y cuenta con la dificultad añadida del idioma.

Por tanto, se repite la historia y se cae, de nuevo, en un fallo que va directo a la credibilidad de la selección española. Tres cantantes que están, además, viciados a la hora de decidir. Loreen comparte compositor con Xuso. Edurne tiene vínculos directos con Xuso (participaron en la misma edición de Tu cara me suena) y con Barei, que ha sido la compositora de su tema La última Superviviente, incluido en el álbum Adrenalina. Como consecuencia, la opinión de Edurne y Loreen está en el punto de mira de lógicas suspicacias.

Pero ese no es el único problema. Eurovisión es un gran espectáculo de televisión. Un show global que necesita un jurado con diferentes visiones. Esto se paliará con un jurado internacional, que como una asesoría externa, valorará también este año a los candidatos. Eso sí, desde fuera del plató.

Y es que Eurovisión no sólo es voz, también en espectáculo y puesta en escena. De ahí que, entre los jueces, es importante que participen y aporten su crítica constructiva personas con mayor perspectiva del festival, como productores musicales, realizadores televisivos u otro tipo de profesionales especializados y diferenciados, que se complementen entre sí. Como realizaba tradicionalmente TVE. Y esa experiencia histórica de TVE es una buena referencia.

De hecho, es bueno para potenciar el interés televisivo contar con otros personajes con carisma, más allá del cantante que suele querer quedar bien con otros cantantes (a no ser que sea Massiel).

La gala de selección de Eurovisión apunta maneras de nuevo trámite, que se olvida del principal cometido de un prime time: realizar un espectáculo con personalidad propia, que emocione, ilusione, sorprenda, despierte la curiosidad y no cree indiferencia.

Lejos queda el apasionante camino que se emprendió en 2008, año en el que TVE aprovechó la plataforma de MySpace para hacer el proceso participativo y próximo.

No se ha vuelto a repetir, a pesar de que abrir democraticamente el concurso también supone un acercamiento de la televisión pública a la gente y, especialmente, a los jóvenes, una estrategia de marketing que TVE necesita ahora más que nunca, con unas nuevas generaciones que no han conocido sus épocas más creativas.

En este sentido, sería una buena herramienta recuperar los procesos de selección a través de las plataformas online. Con este sistema, la audiencia se siente arte y parte y, de esta forma, la compañía alimenta una valiosa percepción de cadena más cercana. Más en la actualidad, con las posibilidades que otorga Youtube. La red social de vídeos es la mejor aliada para acercar a las nuevas generaciones la televisión tradicional (aunque en las televisiones no lo saben).

No hay riesgo, y desde la apuesta por la selección abierta por MySpace, en 2008, tampoco ha existido un recambio en las ideas que mueven Eurovisión. Pero el futuro de Eurovisión, como el de la propia televisión pública, pasa por el riesgo.

Y ahí es donde queda todo el camino por recorrer. Y ahí está la causa de los malos resultados de la candidatura española en Eurovisión y, no menos importante, los bajos datos de audiencia que cosechan los programas previos. No se entiende que un festival con tanta potencia mediática no sea aprovechado con más visión por parte de TVE. Porque Televisión Española y Eurovisión es una vibrante, vanguardista e inseparable pareja por exprimir.

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