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7 factores que debe tener en cuenta TVE para no hacer el ridículo en Eurovisión 2016

Se avecina un eurodrama. TVE está decidiendo el nombre de su próximo representante en Eurovisión. Suenan artistas tan diversos como María Isabel (antes muerta que sencilla, uy, que sencilla), Marta Sánchez, Abraham Mateo e incluso Mago de Oz. Aunque la cadena pública, para aprovechar el eurofestival como aliado de su imagen de marca, debe evitar caer (otra vez) en errores de manual para estar a la altura del mayor espectáculo televisivo del viejo continente.

1. Error por imitación

La candidatura española suele sufrir una especie de síndrome perverso de querer repetir aquello que ha funcionado antes en Eurovisión. Casi siempre llegamos tarde. Muy tarde. No hay que copiar lo que ya está hecho y fue un éxito en el pasado. No te hagas el sueco, si no eres sueco. Lo ideal es apostar por el carácter propio. En Eurovisión las tendencias hay que inventarlas, no imitarlas.

2. Error por spanglish

TVE no debe tener complejos con su propio idioma. Pero Eurovisión no es la OTI y en Europa se habla poco español. Ya no nos entienden ni en Italia. Menos aún si llevamos los temas mal adaptados a la lengua predominante, el inglés. La música es un lenguaje emocional, si una canción ha sido compuesta con una determinada cadencia y un medido léxico, traducir la historia es ir en contra de la esencia del presunto hit. Así es imposible contagiar el mensaje. Que se entienda la canción, vamos. Si apostamos por una canción pop en inglés que sea en inglés de verdad. De lo contrario, presentemos directamente temas latinos.

3. Error por infravaloración

Eurovisión arrasa en audiencias. Pero en TVE sólo parece existir la gran final del eurofestival, los prolegómenos se quedan en un mero trámite. ¿Por qué no aprovechar el tirón durante varios meses para potenciar y acercar la identidad de la cadena pública? Hay que apostar por una candidatura de calidad que orgullezca a la población, que la sienta próxima y participativa. Tal vez sea hora de salir de los despachos, de los intercambios de cromos entre discográficas (ya sean más grandes o pequeñas) y dar la oportunidad a jóvenes promesas con algo especial. Ese debería ser uno objetivo crucial de TVE: descubrir talentos con aspiraciones incluso internacionales, no el último cartucho para relanzar la carrera de un artista en España.

4. Error por egocentrismo

No se debe elegir jamás un candidato sólo por la repercusión en España. Hay que situarse en el contexto de Eurovisión, Se equivocan desde TVE si piensan que multiplicarán audiencias por escoger artistas españoles populares. El poder del eurofestival no lo necesita. La promoción, la participación social y la emoción que transmita la candidatura es lo que provocará mayor interés por parte de la audiencia. En Austria pasaron del 10 por ciento de cuota en 2013 a un 80 por ciento con Conchita Wurst como protagonista.

5. Error por ¿antisociales?

TVE parece no congeniar demasiado con las demás televisiones, ni con la UER (que ya no se creen ni nuestros informativos). Esto dificulta intercambios promocionales que son imprescindibles para generar ‘points’ en países que tradicionalmente nos rehuyen por el juego de afinidades que tan bien controlaba José Luis Uribarri. Ucrania consiguió ganar en 2004 por una gran estrategia publicitaria. Incluso las buenas posiciones que alcanzaron Rosa (2002), Beth (2003) o Ramón (2004) fueron fruto del eco de Operación Triunfo en el Canal Internacional. Ahora, además, son cruciales las redes sociales, fomentando que el público se sienta más involucrado que nunca con el festival y, como consecuencia, si esta circunstancia es bien aprovechada, de la propia televisión pública.

6. Error por prefrabricación

Los grandes vencedores estos años han sido canciones radio-friendly. O lo que es lo mismo: temas perfectos para las emisoras musicales. Es capital que el producto pueda apuntar maneras de éxito dentro y fuera de Eurovisión. Los trajes eurovisivos a medida no existen, son un mito. Es un fallo introducir retales en un tema para convertirlo en eurovisivo. Así sólo se logra un Frankenstein musical. ¿Alguien recuerda alguna candidatura española en los últimos años que fuera un hito de ventas y apariciones de radio? De nuevo, es clave confiar en lo genuino.

7. Error por esteorotipación

Si la canción dice llover, tiene que llover, Si la canción dice amanecer, tiene que desprender una explosión de dorados. Eurovisión es la gran baza para evidenciar la creatividad española en el resto de Europa. Una creatividad que no es obvia ni tópica, que inventa y se atreve con ideas que marcan la diferencia. Por eso mismo, Eurovisión, como espectáculo televisivo global, se merece una candidatura española global: con una puesta en escena que no recuerde a nada y a nadie a través de un artista que transmita un carisma apabullante. Que emocione sin necesidad de muchas más alharacas.

Porque, al final, Eurovisión siempre premia la auténtica personalidad propia. Siempre. Fuera complejos: Eurovisión es más que un programa, es un fenómeno -como el fútbol- y no está siendo exprimido con todo su potencial: una poderosa manera de ilusionar y demostrar la verdadera Marca España musical… y televisiva.

@borjateran

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Pekín Express regresa: los errores que debe subsanar el programa

Los fans de Pekín Express están de enhorabuena. Atresmedia ha decidido renovar el concurso. Ya están abiertas las líneas telefónicas para participar en el casting de la nueva edición.

Sopresa este regreso, pues el programa no fue un gran éxito de audiencias. A pesar de que el formato volvió con un buen casting y demostrando su capacidad de movilizar al público más tuitero, Pekin Express no alcanzó las expectativas que se esperaban. Un resultado de share del que no era culpa ni del desparpajo de los aventureros ni la propia presentadora, Cristina Pedroche.

De cara a la próxima etapa, la dirección del espacio debe apostar, de nuevo, por Pedroche aunque sin caer en la trampa de atar en exceso su carisma al guion. Ya que en esta primera etapa sus presentaciones pecaron de demasiado rígidas e intensas. Se apagó su frescura para potenciar el estereotipo de “institucional” maestra de ceremonias de reality. Fue un error.

No se vio a la Pedroche espontánea de Zapeando o Los Viernes al Show. En este sentido, era curioso observar como la presentadora desprendía más química en el making of (que se emitía después) del programa que en la emisión real. No obstante, este fallo es fácil de arreglar: dejando a Pedroche más libertad para jugar durante la grabación, incluso participando en retos junto a los concursantes.

Otro fallo de la temporada pasada es que, aunque el montaje de imágenes del programa fue eficaz y los concursantes carismáticos, la mayoría de estos participantes evidenciaban que estaban resabiados de tele. Eran buenos, sí, pero el programa necesita perfiles que contagien más ingenuidad. El éxito está en el equilibrio entre el friki y el aventurero de verdad.

Tampoco ayudó que faltara la imprevisibilidad del directo. Y es que, en España, la tele-realidad que rompe los audímetros aún necesita un plató como identificable punto de encuentro, con un presentador que potencia la sensación de gala en directo en la que todo puede pasar (aunque sea grabada, como MasterChef). Pekín Express no tiene eso, ni lo necesita, pero el público de una cadena con las dimensiones de Antena 3 lo prefiere.

Y es que el género de docushow que representa Pekín Express aún no ha conectado con la curiosidad de las grandes cuotas de pantalla españolas. Hay una parte del público que se auto excluye de programas así, pues no entienden su dinámica, a medio camino entre documental y espectáculo de emociones.

Porque el gran problema de Pekín Express es el canal en el que se ha emitido, Antena 3. Su lugar era una cadena de dimensiones más jóvenes como La Sexta. Como en anteriores etapas se programó con éxito en otro canal, Cuatro, una frecuencia con un público objetivo que entiende las características del formato.

Pero ahora, en su regreso, Pekín Express sí podría relanzarse en La Sexta. Es su emisora natural. Y, además, La Sexta lo necesita para ampliar y rejuvenecer su oferta de programas de entretenimiento. Así que canal verde y Pekín Express se complementan a la perfección. Y ya si se les ocurre realizar un programa en directo que envuelva cada entrega del programa, el regreso de Pekín será un buen aliado para la marca Sexta. Aunque para eso hace falta más presupuesto, claro.

> Pekín Express: los 5 puntos fuertes de la primera temporada de Cristina Pedroche

@borjateran

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