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Cristina Pedroche

La imprudencia de Cristina Pedroche

De nuevo, Cristina Pedroche en el punto de mira. Pero esta vez no es debido a una polémica por unas inofensivas transparencias, ni por un golpe de guion en sus apariciones televisivas. Si hace sólo unos días se quejaba por convertirse en trending topic tras decir en La Vanguardia que nunca querrá tanto a un hijo como a su marido, ahora el diario Marca ha rescatado una entrevista con unas declaraciones ya no sólo polémicas, sino que también inapropiadas.

“Soy bastante chico al volante. Eso sí, tengo algunas manías. Como por ejemplo no poner el intermitente nunca porque me da mucha rabia el sonidito ese de ‘tic, tac, tic, tac’ que hacen cuando están conectados”, sentenció Pedroche en esa entrevista, realizada hace un año y que se ha recuperado mediáticamente esta semana. Incluso la Dirección General de Tráfico y la Guardia Civil han tenido que lanzar tuits frenando esa temeraria idea que soltó Pedroche como si tal cosa. 

No sólo eso, en esa misma entrevista la presentadora realizó una reflexión tan machista como perturbadora: “Cuando hay alguien que te la está liando en la carretera, normalmente suele ser una chica. Se ve que dudan, que van más despacio… Es el 90% de los casos. Es lo que veo. Quizás sea porque algunas veces se trata de madres que van con el bebé en el coche y te vuelves más protectora…”. Tantos años intentando derribar este prejuicio, para que una mujer joven como la Pedroche lo rebata de una forma tan superficial.

Pero Cristina ya ha contestado y “zanjado” el tema en su blog de la revista Hola con un “no quiero tener que dar más explicaciones, así que supongo que lo que tendré que hacer es medir más las palabras y convertirme en la chica políticamente correcta que parece que queréis que sea. Nada de diversión ni ironías en las entrevistas”.

Con estas declaraciones, parece que Cristina Pedroche demuestra que aún no ha entendido que no se trata de ser más o menos políticamente correcta, tampoco que hay determinadas ironías que no se entienden cuando haces una entrevista por escrito.

Lo que que no debe perder de vista Pedroche es la responsabilidad que conlleva ser, le guste o no, un referente social con más de dos millones de seguidores en Twitter (un millón más que Mariano Rajoy) y siempre en el disparadero de los titulares. Y sabe que lo que dice, aunque lo diga entre risas en contextos relajados, tiene una inevitable repercusión. Por eso no puede hablar en el mismo tono de normas de tráfico que de vestidos. Y encima reconocer luego que lo de los intermitentes lo dijo en una entrevista “de humor, superficial, irónica y hecha en un evento de publicidad”.

Porque está bien mojarse y dejarse llevar con naturalidad, pero se atraviesa una fina línea cuando una popular presentadora roza lo imprudente lanzando afirmaciones a la ligera en asuntos delicados. Es el problema del que Cristina Pedroche aún no se ha percatado: está realizando una carrera televisiva inteligente, sabe jugar dentro de un plató y forma parte de programas que saben hacer brillar su personalidad, pero cuando simplemente es ella misma en entrevistas en las que habla sin filtros, el luminoso personaje que ha dibujado la televisión se desvanece para parecer una chica que confunde espontaneidad con frivolidad, ironía con banalidad, sinceridad con irresponsabilidad.

@borjateran

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La contestación de Cristina Pedroche a sus críticos

Tendré un hijo y le querré mucho, pero nunca tanto como a David”. Es el titular de Cristina Pedroche, publicado en una entrevista de La Vanguardia, que ha generado polémica en las redes sociales.

La colaboradora de Zapeando es una artista viral, diana perfecta de las redes sociales. No crea indiferencia. Cada uno de sus movimientos es vigilado y comentado. Pero esta declaración venía impregnada de un mensaje perturbador que ha descolocado incluso a los que pasan de esa sensación tuitera que produce la presentadora.

Y Cristina Pedroche ha contestado a aquellos que le han convertido en trending topic durante 7 horas. No ha querido dejar pasar este vorágine de comentarios en una red social que critica tan rápido como olvida en el mismo instante en el que aparece otra historia de la que opinar.

Esto es lo que ha argumentado, intentando rebatir (o tal vez alimentando inconscientemente más las críticas) en su blog de la revista Hola:

Y digo yo… ¿por qué no señalamos con el dedo a esa gente que dice querer por encima de todo a sus mascotas? No, no, peor, a esas mujeres que deciden ellas solas no tener hijos. ¡¡¡Ooohhh!!! ¡¡¡Esas sí que son malas!!! ¡¡¡Jajajaja!!! ¡¡Por favor, no seamos absurdos!! Que haya gente que no piense o no sienta como nosotros no es malo. De hecho, ¡es lo más lógico y normal! Yo no juzgo y no me gusta ser juzgada… Yo abogo por la libertad y que cada uno sienta como quiera. No quiero decirle a nadie a quién tiene que querer, ni si más o si menos. Oye, pero de verdad, si durante unos segundos os sentís mejor metiéndoos conmigo… ¡¡hacedlo!!” (>lee su post al completo)

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@borjateran

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4 factores para reflexionar ante la indignación por el vestido de Cristina Pedroche

Siete días después de las campanadas de año nuevo, aún se escuchan comentarios sobre el vestido de Cristina Pedroche. El patio de vecinos del cotilleo nacional ha encontrado en la colaboradora de Zapeando a la celebrity perfecta para canalizar indignación. Una indignación que nos hace reflexionar sobre cuatro factores que surgen en la era de la crítica incontrolable desde la red social.

1. El aumento de la susceptibilidad

España sufrió décadas de represión y censura. Los profesionales de la televisión tenían que estrujarse la imaginación para esquivar las tijeras del censor oficial de TVE, Don Francisco se llamaba. Con la llegada de la democracia, llegó una explosión de libertad creativa. Y con ella, también el destape de los prejuicios a través de la vestimenta. De cualquier tipo de vestimenta. Sin embargo, en la actualidad, la opresión parece avanzar en un tiempo de supuesta madurez social en donde aparente se debería prejuzgar menos la forma de engalanarse o desengalanarse. Pedroche lo ha sufrido. Incluso con aluvión de rabiosos insultos en sus redes sociales.

2. La audiencia que confunde machismo con show televisivo

Beyoncé se pone un vestido de similares características y se habla de gran espectáculo. En cambio, en España, se lo enfunda una presentadora en un acontecimiento festivo como Nochevieja y se tilda de que sucumbe al machismo o al patriarcado. ¿No puede ponerse lo que le de la gana? Un debate complicado, en el que probablemente ni unos ni otros tienen la razón. Pero lo que está claro es que cada uno debe contar también con libertad de expresión a través de la ropa que quiera lucir. Más aún en una emisión de estas peculiaridades, porque solo se trata de un show televisivo: el cabaret de las doce uvas.

3. Pedroche despierta una ola de comentarios, que no propician otras

En realidad, la expectación y críticas que se han generado sobre Cristina Pedroche se traducen en que la de Vallecas cuenta con un carisma televisivo sin paliativos. De hecho, mucho más provocativos fueron los rostros de Cámbiame a la misma hora en Telecinco y no han llamado tanto la atención. Porque lo de las transparencias no es nuevo en televisión: se ve constantemente. El público está inmune de transparencias. Existen hasta programas con participantes completamente desnudos, Eva y Adán, y pasan desapercibidos para la masa. Pero a Pedroche se le mira de otra manera, donde se permiten menos licencias. Es el efecto de la pelusa viral: chica de barrio obrero que termina triunfando en televisión y, encima, sabe reírse de sí misma, con sus virtudes y sus defectos. Y esa característica le diferencia de muchas de sus compañeras. Y sus detractores gastan horas y horas en criticar haga lo que haga. Aunque salga tapada hasta los tobillos será vituperada.

4. ¿Ha comenzado una tradición televisiva?

Toda esta aureola de pasiones que desprende Pedroche, sobre todo en las redes sociales, pueden convertir a la presentadora en un nuevo referente televisivo del cambio de año. Cristina Pedroche ya parece tener asegurado su balcón en la Puerta del Sol para el próximo 31 de diciembre. ¿Qué se pondrá entonces? El problema no es qué se pondrá, el problema estará en los ojos de quienes mirarán solo para ver lo que se pondrá y poder atacar luego. Porque a la hora de consumir la televisión de hoy: sobran susceptibilidades, falta humor.

@borjateran

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Audiencias Nochevieja: TVE arrasa y el efecto Pedroche da a Antena 3 sus mejores uvas en 11 años

El efecto Cristina Pedroche ha sido efectivo. Antena 3 ha amplificado su audiencia gracias a la expectación por descubrir el vestido. 15.4 por ciento de share y 2.044.000 espectadores siguieron las campanadas por la cadena principal de Atresmedia (el año pasado esta emisora sólo congregó un 8,5 por ciento del share y 1.212.000 fieles. Aunque la cadena líder indiscutible de la noche sigue siendo La 1, que arrasó como es habitual.

La audiencia eligió mayoritariamente la tradición de La 1 de TVE: el canal con mayor despliegue técnico y humano en la última noche del año. 40.8 por ciento de share y 5.396.000 espectadores pusieron su mirada en la seguridad de Ramón García y Anne Igartiburu. Llegando  al 47.5 por ciento de share y 6.484.000 seguidores en el minuto exacto de las campanadas (mejor share de los últimos 4 años pasado -en 2015 se congregó a un 45,6 por ciento de la audiencia con más de 6,5 millones de personas frente al televisor-).

La 1 sigue siendo referencia y las privadas en busca de la segunda plaza intentan llamar la atención a través del boca a boca que surge de las redes sociales. De ahí que los chicos de Cámbiame, que daban las uvas en Telecinco, jugaran con su rompa interior. Y el público fiel de Telecinco no les falló con 13.3 por ciento de share y 1.754.000 (igualando casi el dato del año pasado, donde los protagonistas de El Chiringuito de Pepe alcanzaron un 13,6 por ciento de share y 1.957.000 y se consolidaron como segunda opción tras TVE), pero en estas campanadas ni la lencería y ni la fidelidad de los fieles de Telecinco (valga la redundancia) han sido suficiente para desbancar la curiosidad por el Pedrochismo, quedando en tercera posición.

Pedroche ha sido el arma con la que Antena 3 ha logrado adelantar a Mediaset en el cambio del año. Su mejor dato en 11 años, desde el fervor por Aquí no hay quien viva en 2004. Objetivo cumplido por la dirección de la cadena. Sin embargo, esta estrategia ha hecho pupa a La Sexta que, después de alcanzar máximo histórico el año pasado con Frank Blanco, Cristina Pedroche y sus famosas transparencias (con un 9,7 por ciento y un seguimiento de 1.309.000), ha caído estrepitosamente con la propuesta de dar la bienvenida a 2016 con Chicote y Andrea Ropero. De hecho,  la cadena verde se ha hundido con sólo 3,6 por ciento de share y 483.000 fieles.

Atresmedia quería reunir público en Antena 3, el buque insignia del grupo lo necesitaba: ha sido su única propuesta relevante de unas Nochebuena y Nochevieja que ha rellenado con mucha reposición. Parece que la cadena naranja ha tirado la toalla y ha perdido la oportunidad de aprovechar la potencia simbólica de unas fechas tan importantes, en las que con una buena programación especial se amplifica la imagen de marca como referente televisivo. Lo tenía fácil, pues cuenta con productos identificables por el espectador que pueden producir especiales-acontecimientos. Como Tu cara me suena. Antena 3 debe superar su desgana en fechas señaladas con el refrito del refrito. Una desgana que probablemente surge porque saben que esa noche es historicamente de TVE. Aunque con una oferta competitiva eso ya no está tan asegurado.

JOSÉ MOTA TAMBIÉN ARRASA

Esta Nochevieja el público valoró, un año más, la capacidad de producción de La 1. El especial, muy cuidado, de Jose Mota lideró con un alto 32,2 por ciento y Feliz 2016, la fiesta musical posterior un 32,5 por ciento. También logra buenos datos el excelente especial de Cachitos de hierro y cromo. Todo un valor añadido que divulga la creativa (y valiosa) historia de la televisión española. Mientras que La noche en Paz, la gala de José Luis Moreno en Telecinco, se queda en segunda opción del fin de año con un 13,4 por ciento. Aunque muy por detrás de TVE, se mantiene en sus datos y en su formato previsible: la noche de fiesta de Moreno de siempre.

Ganó el despliegue y elegancia de TVE, pero estas uvas de 2016 evidencian los derroteros que ha emprendido la retransmisión de las campanas para conseguir la segunda plaza de las audiencias: el golpe de efecto carnal en busca del trending topic mundial. El sexo siempre ha sido un motor televisivo. Otra cosa es que nunca será el único motor televisivo.

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@borjateran

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Telecinco da la campanada con sus presentadores en ropa interior para superar a Pedroche en Nochevieja

Tras las transparencias del pasado año, el regreso de Cristina Pedroche a la Puerta del Sol venía impregnado de expectación. No ha decepcionado. De hecho, apareció con una capa para crear más suspense antes de descubrir su vestido. Y no defraudó: más transparencias aunque, ahora, realizadas a medida con “20.300 cristales”. Incluso la colaboradora de Zapeando salió a saludar al balcón. Como la Reina, pero más descocada. Funcionó su química con Carlos Sobera, curtido en las doce uvas y rápido de reflejos como maestro de ceremonias. Antena 3 se ha salido con la suya: llamar la atención tras años en los que su retransmisión de las campanadas pasaba desapercibida.

Pedroche ha sido un éxito viral, a golpe de trending topic, aunque Televisión Española es la que ha marcado el compás de la Nochevieja. Su fórmula se mantiene infalible y destaca frente a sus rivales, por calidad de producción: en guion, en realización y en propuestas con cuatro formatos diferentes (humor, show, nostalgia y directo). Después del sobresaliente especial de José Mota (con parodias de Manuela Carmena y Ada Colau), Ramón García ha celebrado el 20 aniversario de su primera vez en Sol. Aquel estreno fue con Ana Obregón de pareja. Ahora, a su lado, Anne Igartiburu, también veterana con 11 años consecutivos dándonos los cuartos.

Anne (con un espectacular vestido rojo ceñido) ha demostrado su luminosa elegancia habitual y Ramontxu (con clásica capa negra no ceñida) su seguridad, cómplice con la audiencia. Una retransmisión que es la más institucional de todas las cadenas, desde una TVE que, últimamente, se toma demasiado en serio en este tipo de acontecimientos. Falta implevisibilidad. TVE opta por la solvencia de la tradición con la que se aseguran tener todo controlado. Por suerte, Ramón, con su visión televisiva, realizó algún guiño que sirvió para quitar hierro a una de las emisiones más vistas del año. Una fiesta que, además, ha servido para dar el pistoletazo de salida al año del 60 aniversario de la televisión pública (con acertado grafismo especial-puedes verlo abajo-). Así lo recordaron Ramón García y Anne Igartiburu desde su balcón, el mejor localizado de todas las cadenas, justo delante del reloj.

Una planta más abajo de los experimentados Ramón y Anne, los referentes, había cuatro novatos estrenándose en este cometido en Telecinco y Cuatro. Estos primerizos han sido los protagonistas de Cámbiame, el show de cambios de look del mediodía. Marta Torné, Pelayo Díaz, Natalia Ferviú y Cristina Rodríguez llegaron sin complejos a Sol. Su emisión fue menos una retransmisión de relojería y más un show a tono con Telecinco. Y tal vez para hacer olvidar el efecto Pedroche de la cadena rival, los rostros de Telecinco han dado un paso más allá y se han aparecido en la Nochevieja en ropa interior. Sí, en ropa interior (roja, claro). Es lo que faltaba en nuestra tele. Un golpe de efecto que era con lo único con lo que podían destacar ante la dura y asentada competencia.

Eso sí, hicieron un corte para publicidad y se vistieron. Porque, aunque no lo parezca, pasar de año en paños menores se ve que es demasiado hasta para Telecinco. Pero el equipo de Cámbiame lo estaban disfrutando con sus habituales caracteres (Natalia Ferviú, se vino muy arriba). Pero lo mejor Marta Torné. La emisión en vivo de Nochevieja nos ha rescatado a la mejor Torné: un animal del directo.

A diferencia de Cuatro, engullida por la personalidad de Telecinco, La Sexta sigue manteniendo su entidad propia en las campanadas. Eso sí, la cadena mayor, Atresmedia, ha robado a Pedroche (con la que la cadena logró máximo el pasado año) para apostar por Alberto Chicote y Andrea Ropero, de La Sexta Noche. La emisión más austera.

EL ANTITELEVISIVO RELOJ DE SOL

El 31 de diciembre todos los ojos miran al reloj de la Puerta del Sol. Sin embargo, el enclave español para el cambio de año, es uno de los más deslucidos a nivel internacional. Un reloj desnudo, sin fuegos artificiales, sin contefi, sin proyectores de luz. Durante años, la Comunidad de Madrid intentaba hacer más atractiva su sede en la Real Casa de Correos, pero en los últimos tiempos se ha apostado por una rancia austeridad, sin amplitud de miras, que desaprovecha la posibilidad de realizar una atrayente postal de Madrid. A pesar de que poner cuatro focos que realicen haces de luces en el cielo no cuesta nada y aporta mucho. O incorporar una proyección a través de mapping (que no es sinónimo de anuncio publicitario de Coca-Cola, como se coló el año pasado).

España está huérfana de esa sensación de celebración que envuelva, de forma más icónica, la fachada del reloj que nos une cada 31 de diciembre. Pero, no, este 2015 que dejamos atrás, el reloj solo ha cambiado el cartel de luz que felicita el nuevo año. Del emblemático neón verde a un led con una tipografía con una personalidad modernizada. Justo lo que falta a Sol, personalidad apoteósica y festiva para amplificar la simbología del kilómetro cero de Madrid y que se contagie, a través de la tele y las redes, por todo el mundo. Lo que viene a ser hacer marca. Lo que viene a ser construir emblemas que sean referencia.

@borjateran

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Los presentadores de las campanadas: la táctica televisiva que está detrás de las 12 uvas

Ya están decididos los maestros de ceremonias de las campanadas de fin de año. Cada Nochevieja existe cierta expectación por conocer los nombres de las estrellas mediáticas que se comerán las doce uvas en directo. Una de las emisiones más simbólicas del año merece unos reconocibles rostros, capaces de retener a un público fiel y, de paso, dejar bien al canal. O, al menos, intentarlo. Con los presentadores elegidos, esto es lo que buscan las principales cadenas generalistas:

TVE – LA TRADICIÓN 

La tradición manda. La audiencia elige mayoritariamente TVE en el cambio de año. Y es que la cadena pública ha sido la encargada de realizar los grandes espectáculos de Nochevieja, antes y después de la llegada de las privadas. Este 2016, además, nacerá con un especial de Cachitos de hierro y cromo, que promete destapar tesoros del creativo archivo de Televisión Española.

Y Ramón García y Anne Igartiburu, otros tesoros (vivos) de la historia de TVE, repiten en su cometido. Los dos vascos son los más experimentados, son imagen de referencia de esta icónica retransmisión en la que, por cierto, este año Ramontxu cumplirá veinte aniversario de la primera vez que presentó las campanadas. Por tanto, La 1 apuesta por una retransmisión conservadora, con dos experimentados clásicos de la casa, que dan al cambio de año con un toque tan cercano como institucional.

ATRESMEDIA – EL VESTIDO DE PEDROCHE

Atresmedia sigue apostando por diferenciar sus dos canales principales con emisiones complementarias. Antena 3 y La Sexta volverán a ser vecinas de balcón: juntas, pero no revueltas. Una estrategia para no mezclar la identidad de marca de ambas cadenas. Sin confundir personalidades, como ha sucedido entre Telecinco y Cuatro. Aunque, desde Atresmedia, ya tampoco disimulen que son emisoras hermanas. De hecho, Pedroche ha dado el salto de La Sexta a Antena 3. Y es que la de Vallecas dio el año pasado récord de audiencia a la cadena verde en Nochevieja. Así que la emisora más mayor del grupo, Antena 3, utiliza el carisma de Pedroche en las redes sociales para despertar la atención del espectador.

Porque, tras las transparencias de año pasado, se ponga lo que se ponga, Cristina Pedroche dará de qué hablar. La gente sintonizará Antena 3 para descubrir el vestido de marras. A su lado estará Carlos Sobera, ya emblemático de la casa, que también tiene mucha práctica en tal cometido (en 2012 tuvo que abrochar en directo a Paula Vázquez su vestido roto).

Pero, sobre todo, con el cebo de Pedroche, Antena 3 intentará aupar su maltrecha media de cuota de pantalla desde la Puerta del Sol, que en los últimos años se había convertido en irrelevante. Ahora el morbo está asegurado. Es inegable.  Habrá comentarios asegurados sobre el look de la colaboradora estrella de Zapeando. Mientras que al mando de las uvas de La Sexta se queda de guardia Alberto Chicote, que ya hizo los honores en 2012 (con receta incluida), y que ahora repite con la periodista Andrea Ropero de La Sexta Noche. Dos rostros muy asociados con el canal verde, para delimitar con cierta claridad el sello Sexta.

MEDIASET – CÁMBIAME (de año)

Marta Torné, Pelayo Díaz, Natalia Ferviú y Cristina Rodríguez serán las estrellas del cambio de año de Mediaset. De esta manera, Telecinco sigue con su apuesta de arrastrar al público fiel a sus 12 uvas con el empujón de personajes muy reconocibles dentro del elenco de caras populares de la cadena. Los rostros de Cámbiame han logrado un hueco evidente y, desde los diferentes programas del grupo, podrán retroalimentar esta particular emisión de Nochevieja con facilidad.

De nuevo, se repite la fórmula de la retransmisión simultánea en Telecinco y Cuatro, pero este año el concepto es más acertado, pues los presentadores no darán vida a ningún personaje de ficción, como sucedió en las últimas campanadas con los protagonistas de El Chiringuito de Pepe. En la Puerta del Sol estaban Adrián Rodríguez, Jesús Bonilla, “El Langui” y Dafne Fernández aunque, sin embargo, estaban en la piel de sus papeles en la serie. Y esto de actores interpretando personajes en una emisión, en directo, de estas características queda muy extraño. El espectador no lo entiende y el programa brilla menos al atarse a un impostado guion con poco margen a la improvisación. Este 31 de diciembre no sucederá nada parecido: el clan de Marta Torné tendrá guion, sí, pero no dejarán de ser ellos mismos con sus peculiaridades, manías y caracteres reales. En definitiva, con su personalidad que tan bien reconoce el televidente fiel a la televisión del cinco.

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@borjateran

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Zapeando está de celebración por partida doble: la semana pasada ha cumplido dos años de existencia y esta misma tarde ha emitido su programa número 500.

Y, claro, un aniversario especial se merecía un golpe de guion especial. Así que los creadores del formato de La Sexta han reinventado por completo el look de su colaboradora estrella.

Cristina Pedroche se ha transformado en Mari Carmen, ‘La becaria’, con el cometido de preguntar a los ciudadanos qué opinan sobre la propia Pedroche. Encerrona al canto, vamos. Ni su padre reconoció a su famosa hija.

Ha sido el momento estelar del aniversario de un formato que arrancó para debatir sobre la tele. Lo hizo sin demasiado éxito, de hecho,parecía que iba a sufrir una cancelación inminente. Sin embargo, poco a poco, Zapeando se ha transformado en un producto asentado en la tarde de La Sexta, rejuveneciendo además la identidad de marca del canal verde.

El equipo del programa, producido por Globomedia, ha sabido dibujar y enriquecer la personalidad de sus colaboradores y del propio presentador, Frank Blanco con tramas trasversales, juegos y ciertos running gags. Algunas de esas tramas pueden acabar hasta con tatuajes en directo, como Blanco que este lunes se ha tatuado el logo del programa. Esperemos que sea un tattoo de usar y borrar.

El zaping televisivo ha mermado su importancia para dar paso a la comedia con entidad propia, que narra una historia casi de sitcom y que no temer reírse incluso de sí misma. Falta nos hace. Más aún en esa franja horaria.

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Los fans de Pekín Express están de enhorabuena. Atresmedia ha decidido renovar el concurso. Ya están abiertas las líneas telefónicas para participar en el casting de la nueva edición.

Sopresa este regreso, pues el programa no fue un gran éxito de audiencias. A pesar de que el formato volvió con un buen casting y demostrando su capacidad de movilizar al público más tuitero, Pekin Express no alcanzó las expectativas que se esperaban. Un resultado de share del que no era culpa ni del desparpajo de los aventureros ni la propia presentadora, Cristina Pedroche.

De cara a la próxima etapa, la dirección del espacio debe apostar, de nuevo, por Pedroche aunque sin caer en la trampa de atar en exceso su carisma al guion. Ya que en esta primera etapa sus presentaciones pecaron de demasiado rígidas e intensas. Se apagó su frescura para potenciar el estereotipo de “institucional” maestra de ceremonias de reality. Fue un error.

No se vio a la Pedroche espontánea de Zapeando o Los Viernes al Show. En este sentido, era curioso observar como la presentadora desprendía más química en el making of (que se emitía después) del programa que en la emisión real. No obstante, este fallo es fácil de arreglar: dejando a Pedroche más libertad para jugar durante la grabación, incluso participando en retos junto a los concursantes.

Otro fallo de la temporada pasada es que, aunque el montaje de imágenes del programa fue eficaz y los concursantes carismáticos, la mayoría de estos participantes evidenciaban que estaban resabiados de tele. Eran buenos, sí, pero el programa necesita perfiles que contagien más ingenuidad. El éxito está en el equilibrio entre el friki y el aventurero de verdad.

Tampoco ayudó que faltara la imprevisibilidad del directo. Y es que, en España, la tele-realidad que rompe los audímetros aún necesita un plató como identificable punto de encuentro, con un presentador que potencia la sensación de gala en directo en la que todo puede pasar (aunque sea grabada, como MasterChef). Pekín Express no tiene eso, ni lo necesita, pero el público de una cadena con las dimensiones de Antena 3 lo prefiere.

Y es que el género de docushow que representa Pekín Express aún no ha conectado con la curiosidad de las grandes cuotas de pantalla españolas. Hay una parte del público que se auto excluye de programas así, pues no entienden su dinámica, a medio camino entre documental y espectáculo de emociones.

Porque el gran problema de Pekín Express es el canal en el que se ha emitido, Antena 3. Su lugar era una cadena de dimensiones más jóvenes como La Sexta. Como en anteriores etapas se programó con éxito en otro canal, Cuatro, una frecuencia con un público objetivo que entiende las características del formato.

Pero ahora, en su regreso, Pekín Express sí podría relanzarse en La Sexta. Es su emisora natural. Y, además, La Sexta lo necesita para ampliar y rejuvenecer su oferta de programas de entretenimiento. Así que canal verde y Pekín Express se complementan a la perfección. Y ya si se les ocurre realizar un programa en directo que envuelva cada entrega del programa, el regreso de Pekín será un buen aliado para la marca Sexta. Aunque para eso hace falta más presupuesto, claro.

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@borjateran

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