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El regreso de ‘Vis a vis’ no puede con ‘Cuéntame’ y ‘Gran Hermano VIP’

Noche de estreno. Noche de audiencias repartidas. El retorno de la reputada serie Vis a vis no ha logrado alzarse con el liderazgo, a pesar de la intensa promoción de su primer episodio, y se ha quedado en un  16.2 por ciento de cuota de pantalla y 2.848.000 espectadores, mínimo histórico de la ficción de Antena 3.

Si bien, la producción ha regresado a emisión en una noche muy competida, donde Gran Hermano VIP ha crecido hasta un 22.5 por ciento de share y 2.840.000 fieles. Liderazgo en share, con ayuda de la larga duración de su gala, para el reality de Telecinco que se ha convertido anoche en un intenso debate electoral entre los concursantes que aún siguen en la casa. Así desde GH han conseguido impulsar el conflicto en el directo.

Aunque lo más visto de la noche en espectadores ha sido Cuéntame cómo pasó. La familia Alcántara ha reunido a 3.167.000 espectadores, con un 16,8 por ciento de share, en un prime time con unos datos muy repartidos en el que el retorno de la fuerza dramática de Vis a Vis no ha logrado ensombrecer los asentados productos de la competencia. De hecho, el minuto de oro de la jornada también ha ido para Cuéntame cuando a las 23:42 horas ha marcado 3.715.000 televidentes y un 21.8 por ciento de share.

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‘Objetivo Eurovisión’ pincha: crónica de un fracaso de audiencias anunciado

La gala de elección del representante español para Eurovisión 2016 no ha interesado en audiencias. Objetivo Eurovisión ni siquiera ha logrado superar la barrera psicológica del diez por ciento de cuota de pantalla, quedándose en un 9,1 por ciento de share y 1.669.000 espectadores.

Son las consecuencias de una gala sin un formato televisivo definido, que se centra en contenidos que sólo aspiran a conectar con el minoritario colectivo eurofan (son los fieles del festival europeo) y que ni lo consigue.

Eurovisión suspende y se queda, por tanto, en la cuarta posición de una noche en la que el público mayoritario ha elegido el cine de La Sexta. El filme Atrápame si puedes ha congregado a un 13.9 por ciento de cuota de pantalla y 2.087.000 espectadores, por delante en share del docurreality que casa a desconocidos en Antena 3, Casados a primera vista, que se quedó en un 13.6 por ciento de share con 2.202.000 televidentes.

En tercera posición, El Chiringuito de Pepe. La serie de Telecinco, que sufre su largo parón de emisión con el que ha perdido público fiel, se mantiene en un 13.5 por ciento de cuota y 2.363.000 seguidores.

Un lunes muy repartido, con dos claros perdedores:  Un príncipe para tres princesas en Cuatro (6.9 por ciento y 1.121.000) y Objetivo Eurovisión. Unas audiencias que chocan con las que alcanza el festival, una de las pocas emisiones no deportivas que se cuela todos los años en el top 10 de los espacios más vistos: rompe las cuotas de pantalla. ¿Por qué TVE ya no logra atrapar a ese público en la gala nacional?

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14 claves para entender las audiencias de 2015: el año en el que las cadenas marcaron territorio

1. 2015 ha definido con fuerza los roles de las cadenas. El público identifica, más que nunca, información con La Sexta, ficción con Antena 3 y realities con Telecinco. Las tres estrategias han salido bien a los tres canales.

2. Telecinco se mantiene como la cadena más vista por cuarto año consecutivo con un 14,8 por ciento de de cuota de pantalla (tres décimas más que en 2014). A pesar de que ya no cuenta con una rotunda supremacía en prime time, el canal principal de Mediaset tiene consolidada una parrilla diaria, reconocible para el espectador, con dos grandes franjas de referencia en magazines de directo. De esta forma, su programación se estructura con claridad alrededor de formatos de éxito (El programa de Ana Rosa y Sálvame) que sirven como pilares sencillos de identificar por parte de la audiencia. Esto propicia, además, la imagen de que “si algo pasa”, sabes que Telecinco puede estar contándolo en directo.

3. Antena 3 continúa como segunda opción, con 13,4 por ciento de cuota. El canal principal de Atresmedia se ha afianzado como la mayor factoría de series, adelantando a su emisora rival en la percepción de productora de ficciones de calidad. Ha hecho marca, por tanto, con sus producciones dramáticas. Antena 3 destaca en los horarios de máxima audiencia, sabe vender muy bien sus productos y, en la franja del daytime (por el día), mantiene buenos datos con series como El Secreto de Puente Viejo y Espejo público, magazine muy competitivo, a pesar de que su fórmula está más pegada a la actualidad y menos versátil en contenido (no cuenta con realities para comentar).

4. La 1 de TVE no frena su caída: mínimo histórico con un 9,8 por ciento de cuota. La cadena pública sigue sufriendo los daños colaterales de la mala gestión política. La grave y constante pérdida de credibilidad de los informativos arrastra a todo el canal que, además, sufre una programación desestructurada, que en los últimos años ha ido a rebufo de las privadas. TVE destaca cuando se invierte y arriesga en ideas con mirada propia, como ha sucedido con el programa de Bertín Osborne (bien programado y planificado) y con El Ministerio del Tiempo (valiente propuesta).

5. TVE sigue como referencia en los grandes acontecimientos. La audiencia mayoritaria elige la cadena pública para ver el mensaje de Navidad del Rey o las campanadas de Nochevieja, por ejemplo. De hecho, este 31 de diciembre, desde la corporación han aprovechado esta retransmisión de forma inteligente. Así han dedicado estos minutos de gran concentración de público para promocionar sus estrenos del mes de enero y recordar el 60 aniversario de TVE. En cambio, la tradición y el despliegue técnico ya no sirve a TVE en acontecimientos de calado político (como la noche electoral), en donde el contenido está gestionado por los actuales responsables de informativos. Una parte importante del público se va. ¿No se fía de lo que le están contando?. Se trata un nuevo escenario consecuencia del quebranto de la credibilidad.

6. La Sexta abraza su récord histórico con un 7,4 por ciento de share (+0.2 puntos) fruto de una definida gestión de la identidad de marca como canal comprometido con la información por excelencia. En este sentido, al igual que Telecinco en formatos de entretenimiento y tele-realidad, La Sexta ha ordenado su programación a través de pilares informativos (Al Rojo Vivo -en la mañana- y Más vale Tarde -en la tarde-) o en los sábados La Sexta Noche, más en la línea del espectáculo político. También sigue su apuesta por formatos de altura periodística y televisiva como Salvados, La Sexta Columna o El Objetivo, que ha logrado adaptar el periodismo de datos al horario de máxima audiencia. Sin olvidar, de El Intermedio, otro pilar estructural clave de La Sexta. La cadena verde se ha hecho con el nicho de interesados en la política, justo en tiempos de cambios.

7. Cuatro se queda en quinta posición con un 7,2 por ciento de share. El canal rojo mantiene la herencia recibida de sus inicios: sigue atrayendo a un público joven y urbano, jugoso para los anunciantes. Aunque su producción propia no puede disimular la aureola de la forma de entender la televisión de Paolo Vasile. La cadena se ha convertido en una versión joven de Telecinco, un buen complemento para diversificar contenidos.

8. Año de crecimiento de la inversión publicitaria, lo que se debería traducir también en un repunte de la inversión. También 2015 ha sido el año del incremento de la TV de pago en España, que ha pasado del 17,4 por ciento al 18,8 por ciento del total de cuota, según Barlovento. Un gran salto que no ha sido fruto tanto de los contenidos de los operadores “codificados” como de las competitivas ofertas de las compañías telefónicas que incluyen su propuesta televisiva en completos packs de móvil, fijo e Internet.

9. La 2, con sólo un 2,7 por ciento de share, ha mutado en un canal casi invisible. Cierta audiencia, que se siente huérfana de un tipo de televisión, no llega a conocer propuestas inteligentes de la segunda cadena de TVE. Una cadena con una programación que se debe ordenar a través de franjas reconocibles e identificables para el espectador. En 2015 ha sido un caótico cajón desordenado. No ha ayudado el retraso a la una de la mañana de uno de los formatos más emblemáticos y de mayor prestigio de la emisora, La 2 Noticias.

10. La Champions y Eurovisión han vuelto a ser las emisiones más vistas de 2015. En el ranking de los cincuenta programas más visto, destaca el debate entre Albert Rivera y Pablo Iglesias en Salvados (en la foto de arriba). El cara a cara se cuela en el número 27 de la lista, posición reseñable para emisión no deportiva desde una cadena de las dimensiones de La Sexta. Ejemplo de un año en el que la política ha sido protagonista de los audímetros.

11. Los viernes es un día perfecto para grandes shows de entretenimiento. Así lo ha demostrado Tu cara me suena, que ha desmontado la mentira instalada de que la primera noche del fin de semana no es apta para apostar por un gran formato televisivo. El talent de famosos imitadores ha recuperado a la tele a una audiencia que no contaba con ninguna oferta atractiva los viernes, por encima de Sálvame Deluxe.

12. Sálvame Deluxe, aunque mantiene a su audiencia afín, que es muy fiel y no falta a la cita, sí que evidencia un cierto desgaste de la fórmula en contenidos basados en el conflicto cíclico. Y su presentador, Jorge Javier Vázquez, transmite menor implicación, tal vez fruto de la larga duración del formato y de sus nuevos retos teatrales. Esto se contagia al público. Sólo los líos de Belén Esteban siguen siendo infalibles para subir con energía el share. Eso sí, la versión diaria sigue fluyendo viento en popa, como meritorio culebrón diario de la realidad.

13. Los espectadores de más de 45 años son los que más tiempo dedican al medio televisivo. Son un sustento importante para las medias de share mensual de las cadenas de televisión. Y los canales lo saben, y lo aprovechan a la hora de diseñar sus parrillas. También son aquellos que consumen los contenidos televisivos de forma lineal tradicional. Sin embargo, este 2015, supone el punto de inflexión en el análisis de las ‘audiencias +1’, los consumos que se producen después de la emisión tradicional a través del universo online. La TV deslinealizada ya no es ciencia ficción, la forma de ver e interactuar con los contenidos televisivos ha cambiado para siempre. Y ahí el público, sobre todo las nuevas generaciones, va por delante de los análisis de audiencias basados en un implacable titular del día después de la emisión.

14. Con la pérdida de fuelle de TVE (tras la supresión de su publicidad), los dos grandes grupos privados, Mediaset y Atresmedia, se han repartido la gran tarta del negocio televisivo. Reúnen el 58 por ciento de cuota de pantalla y reciben el 86 por ciento de la inversión publicitaria en televisión, según datos de Barlovento. Hay más canales pero, al mismo tiempo, más de la mitad del peso de las audiencias recae en las compañías surgidas de Telecinco y Antena 3. Los dos grandes operadores parecen sentirse cómodos en este sistema, con sus roles bien definidos.

La asignatura pendiente en España está en contar con una televisión pública más creativamente fuerte y con más diversidad de operadores privados que remuevan la industria audiovisual e impulsen una necesaria mayor pluralidad de contenidos a la altura de los grandes países de nuestro entorno.

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Audiencias Nochevieja: TVE arrasa y el efecto Pedroche da a Antena 3 sus mejores uvas en 11 años

El efecto Cristina Pedroche ha sido efectivo. Antena 3 ha amplificado su audiencia gracias a la expectación por descubrir el vestido. 15.4 por ciento de share y 2.044.000 espectadores siguieron las campanadas por la cadena principal de Atresmedia (el año pasado esta emisora sólo congregó un 8,5 por ciento del share y 1.212.000 fieles. Aunque la cadena líder indiscutible de la noche sigue siendo La 1, que arrasó como es habitual.

La audiencia eligió mayoritariamente la tradición de La 1 de TVE: el canal con mayor despliegue técnico y humano en la última noche del año. 40.8 por ciento de share y 5.396.000 espectadores pusieron su mirada en la seguridad de Ramón García y Anne Igartiburu. Llegando  al 47.5 por ciento de share y 6.484.000 seguidores en el minuto exacto de las campanadas (mejor share de los últimos 4 años pasado -en 2015 se congregó a un 45,6 por ciento de la audiencia con más de 6,5 millones de personas frente al televisor-).

La 1 sigue siendo referencia y las privadas en busca de la segunda plaza intentan llamar la atención a través del boca a boca que surge de las redes sociales. De ahí que los chicos de Cámbiame, que daban las uvas en Telecinco, jugaran con su rompa interior. Y el público fiel de Telecinco no les falló con 13.3 por ciento de share y 1.754.000 (igualando casi el dato del año pasado, donde los protagonistas de El Chiringuito de Pepe alcanzaron un 13,6 por ciento de share y 1.957.000 y se consolidaron como segunda opción tras TVE), pero en estas campanadas ni la lencería y ni la fidelidad de los fieles de Telecinco (valga la redundancia) han sido suficiente para desbancar la curiosidad por el Pedrochismo, quedando en tercera posición.

Pedroche ha sido el arma con la que Antena 3 ha logrado adelantar a Mediaset en el cambio del año. Su mejor dato en 11 años, desde el fervor por Aquí no hay quien viva en 2004. Objetivo cumplido por la dirección de la cadena. Sin embargo, esta estrategia ha hecho pupa a La Sexta que, después de alcanzar máximo histórico el año pasado con Frank Blanco, Cristina Pedroche y sus famosas transparencias (con un 9,7 por ciento y un seguimiento de 1.309.000), ha caído estrepitosamente con la propuesta de dar la bienvenida a 2016 con Chicote y Andrea Ropero. De hecho,  la cadena verde se ha hundido con sólo 3,6 por ciento de share y 483.000 fieles.

Atresmedia quería reunir público en Antena 3, el buque insignia del grupo lo necesitaba: ha sido su única propuesta relevante de unas Nochebuena y Nochevieja que ha rellenado con mucha reposición. Parece que la cadena naranja ha tirado la toalla y ha perdido la oportunidad de aprovechar la potencia simbólica de unas fechas tan importantes, en las que con una buena programación especial se amplifica la imagen de marca como referente televisivo. Lo tenía fácil, pues cuenta con productos identificables por el espectador que pueden producir especiales-acontecimientos. Como Tu cara me suena. Antena 3 debe superar su desgana en fechas señaladas con el refrito del refrito. Una desgana que probablemente surge porque saben que esa noche es historicamente de TVE. Aunque con una oferta competitiva eso ya no está tan asegurado.

JOSÉ MOTA TAMBIÉN ARRASA

Esta Nochevieja el público valoró, un año más, la capacidad de producción de La 1. El especial, muy cuidado, de Jose Mota lideró con un alto 32,2 por ciento y Feliz 2016, la fiesta musical posterior un 32,5 por ciento. También logra buenos datos el excelente especial de Cachitos de hierro y cromo. Todo un valor añadido que divulga la creativa (y valiosa) historia de la televisión española. Mientras que La noche en Paz, la gala de José Luis Moreno en Telecinco, se queda en segunda opción del fin de año con un 13,4 por ciento. Aunque muy por detrás de TVE, se mantiene en sus datos y en su formato previsible: la noche de fiesta de Moreno de siempre.

Ganó el despliegue y elegancia de TVE, pero estas uvas de 2016 evidencian los derroteros que ha emprendido la retransmisión de las campanas para conseguir la segunda plaza de las audiencias: el golpe de efecto carnal en busca del trending topic mundial. El sexo siempre ha sido un motor televisivo. Otra cosa es que nunca será el único motor televisivo.

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TVE triunfa en las audiencias de la Nochebuena 2015 con Telepasión, Raphael y Malú

La Navidad es tradición. También en lo que a audiencias televisivas se refiere, pues los resultados de la programación de Nochebuena han sido fruto de la inercia.

Sin una programación destacable, el público ha optado por reproducir hábitos de consumo en una noche en la que la televisión ocupa un papel secundario, en el fondo de la ruidosa reunión familiar, como una sutil banda sonora que genera recuerdos, comentarios, batallitas y chascarrillos.

Cero sorpresas, por tanto: la audiencia eligió mayoritariamente La 1 de TVE para seguir el mensaje del Rey y la posterior programación especial. No obstante, también es la cadena que realizó mayor inversión y despliegue profesional para arropar este 24 de diciembre. Sus especiales fueron los más cuidados.

2.056.000 espectadores y un 20,1 por ciento de cuota siguieron el primer discurso desde el Palacio Real del monarca en la cadena pública, seguido por Telecinco (15,1 por ciento de share y 1.549.000) y Antena 3 (13% y 1.329.000).

En total, el mensaje navideño del rey Felipe VI reunió a 6,66 millones de espectadores, un 65,1% de cuota de pantalla, en las 23 cadenas que lo emitieron de forma simultánea. Un millón y medio menos que el pasado año.

Después lideró el retorno de Telepasión (19,3% y 1.901.000) y el especial de Raphael desde su casa de pega, que destacó en cuota de pantalla (19,6% y 1.896.000).

Malú también logró un buen resultado (17,5% y 1.712.000), lo mismo que el programa nostálgico que arrancó pasada la media noche, Viaje al centro de la tele (18,9% y 1.400.000), rescatando memorables imágenes del fondo documental de TVE.

Pisando los talones a TVE, Telecinco. A pesar de que la cadena principal de Mediaset apuesta por una repetitiva gala de José Luis Moreno, la emisora resiste en segunda posición con un 16,3 por ciento de share y 1.415.000 fieles. El motivo de este buen dato: la gala La noche en Paz es muy sencilla de seguir, cuenta con una larga duración (lo que convierte al formato en más competitivo para los audímetros) y se desarrolla desde un Telecinco que ha construido una base de público muy fiel. No fallan, el programa mantiene datos (el año pasado alcanzó un 17 por ciento de cuota y 1.547.000 seguidores).

Antena 3, por su parte, es el gran canal generalista que peor lleva la Nochebuena. Su primer episodio de Los Simpson se queda en un 11 por ciento de share y 1.106.000 espectadores. Dato que va disminuyendo a lo largo del prime time hasta quedarse en un 8,8 por ciento de share y 604.000 seguidores con el programa de refrito, Los Más TV. Antena 3 denota que esta fórmula ya está agotada y que, en próximos años, debería reinventar su estrategia navideña para fortalecer su papel como referente en fechas señaladas. Lejos quedan aquellos inteligentes especiales de Farmacia de Guardia.

En la liga de las cadenas de menores dimensiones, Cuatro tampoco logra destacar con el especial de la serie Gym Tony (5,1 por ciento y 501.000 espectadores) y La Sexta pierde fuelle con su edición solidaria de El Club de la Comedia (7,4 por ciento de share y 728.000). El año pasado el espacio de monólogos, en cambio, fue la revelación de la noche superando el diez por ciento de cuota e incluso a Antena 3.

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La televisión también vive su particular regeneración. 7 factores apuntan maneras de cambiar este medio (a mejor) en 2016:

1. La pluralidad de la TDT más definida

Las nuevas empresas concesionarias han aprendido la lección de los errores de sus antecesores y parece que van a diseñar nuevos canales de televisión en abierto con temáticas más definidas y complementarias, donde la producción propia será un pilar crucial en las parrillas. No caerán en la trampa de realizar cadenas generalistas a rebufo de Antena 3 y Telecinco, como sucedió en el nacimiento de la TDT con las frecuencias de Vocento (La10) y Unidad Editorial (Veo TV), que reprodujeron viejos modelos de televisión convencional en los noventa. El porvenir de estas nuevas emisoras pasa por su personalidad concreta y su mirada propia evidente.

2. La oportunidad de TVE

2016 es el año clave en el futuro de Televisión Española. En la mano de los partidos políticos estará una cadena pública que ejerza como tal y que revolucione la industria audiovisual invirtiendo en contenidos en los que no se atreven a arriesgar las cadenas privadas, muy acomodadas en su particular bipartidismo (Atresmedia-Mediaset). Sin la preocupación del share instantáneo, TVE debe realizar una radiografía interesante del hoy, analizando el ayer e innovando en contenidos sin exclusión, adelantándose al mañana y los nuevos lenguajes audiovisuales. Creyendo en la información plural pero, también, en el entretenimiento con amplitud de miras, ese entretenimiento que cree en las ideas, impulsa la inquietud social y cree en la imaginación, porque la inversión en creatividad e información accesible para todos los públicos desde una plataforma como TVE, crucial para un país mejor. Y sostenible con una estructura de producción propia sinérgica.

3. El impulso definitivo de las plataformas de pago

En 2016 la televisión de pago realizará una gran inversión en formatos propios. El pistoletazo de salida lo dará Buenafuente desde #0, un nuevo canal que pretende seguir el camino que emprendió en los noventa Canal Plus y que siguió en su fundación el primer Cuatro. Ahora surge desde Movistar+ una marca generalista sin la obsesión de ser para todos los públicos. Sus responsables quieres que el espectador que consuma #0 se sienta especial y diferente. Una interesante apuesta que amplifica la pluralidad televisiva global. Eso sí, para verlo, hay que estar abonado en un país en el que aún no se está acostumbrado a pagar por programas. A no ser que contengan retransmisiones exclusivas de fútbol, claro.

4. El repunte publicitario

Las grandes cadenas privadas llevan dos años remontando en facturación por publicidad. El modelo de programas con una estética monotemática low cost empieza a mostrar ciertos síntomas de desgaste. La audiencia ya no admite series con factura visual regulera y agradece los programas que cuidan tanto el contenido como realización y puesta en escena. Los canales que inviertan en tecnología para grandes formatos no sólo sorprenderán más y mejor al público, también se posicionarán mejor en el mercado publicitario. Porque 2016 es el año en el que los programas remontarán sus presupuestos. Aunque los responsables de las cadenas intentarán evitarlo. Aún no saben que ese crecimiento de la inversión, acorde con el aumento de ingresos, será bueno para el futuro de sus compañías.

5. La política espectáculo

Habrá que observar la evolución de la relación de los políticos con la televisión tras sus apariciones catódicas constantes en esta intensa campaña política, la más televisiva de la historia ¿Desaparecerán de los medios?¿Seguirán rindiendo cuentas a periodistas? ¿Volverá Rajoy a la casa de Bertín Osborne? Probablente no, pero lo que está claro es que las cadenas han enterrado el miedo a producir formatos informativos más allá de los Telediarios. Espacios como El Objetivo, Salvados o La Sexta Columna han demostrado que la política interesa y los políticos también. Y no sólo en campaña, todo el año. No hay marcha atrás. El periodismo en horario de máxima audiencia seguirá creciendo en este 2016. Lo hará con nuevos formatos, de todos los géneros: del más oficioso informativo al más irónico y reivindicativo show con trasfondo político.

6. Las nuevas audiencias

La televisión ya no sólo se ve por la televisión. Comienza el fin de la dictadura de la cuota de pantalla tradicional. Arranca la era de la TV Conectada, con contenidos a la carta, bajo demanda, formatos interactivos y espacios multisoporte, donde los encorsetados titulares de las audiencias, tal y como los conocemos, se están quedando atrás. El análisis se debe realizar en contextos más amplios. a televisión está transformándose para siempre, pero más rápido lo está haciendo su propio público. Los tradicionales sistemas de medición son tan claves como los denominadas ‘audiencias +1′, que computan los visionados que han seguido un producto tras su emisión tradicional. Los programadores televisivos ya no sólo deben de pensar en estrategias para la televisión lineal de siempre, 2016 es tiempo de posicionarse en la generación de la tele interactiva: aquella en la que no existen parrillas encorsetadas, aquella que no considera los consumos en “Internet” como algo menor, aquella que ves y consumes cuando quieres, como quieres y donde quieres.

7. La ficción no apta para todos los públicos

Tras el paso adelante que han dado series como Vis a Vis El ministerio del tiempo, 2016 debe comenzar a recuperar la ficción de autor que no tenga como principal obsesión encontrar el multitarget. Será tiempo para las series que se dirijan a audiencias más específicas, en un momento en el que, más que nunca, el espectador consume y demanda ficción de calidad, capaz de arriesgar, como ocurre en la apabullante televisión estadounidense. Ahí tendrá que demostrar su valor TVE, pero también las plataformas como Movistar+ o Netflix, que precisamente pretenden crear en España productos distintos para un público exigente. Porque las series se han convertido en pilar fundamental para afianzar el prestigio de una cadena, y en los años venideros, la importancia de la ficción que se sale de los cánones preestablecidos no hará más que crecer.

@borjateran

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Mariano Rajoy: el éxito de contraprogramar el debate electoral al que no acudes

El atril de Mariano Rajoy se quedó vacío en El Debate de El País, que se celebró anoche y que enfrentó a Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera. Sin embargo, el presidente del Gobierno ha realizado su particular contraprogramación al evento del periódico del grupo Prisa. Y es que, mientras sus rivales dialogaban, Rajoy se sentaba en el plató de Informativos Telecinco para ser entrevistado por Pedro Piqueras.

Crónica de una audiencia anunciada: la entrevista a Mariano Rajoy. en el informativo de Piqueras, logró un buen 16,6 por ciento de cuota con 2.869.000 espectadores, mientras que la emisión televisiva de El Debate de El País por 13TV con Alfredo Urdaci, que conectó con la señal cedida del periódico, alcanzó 12 puntos menos, con un 4 por ciento de cuota de pantalla y 755.000 espectadores (retransmisión por la TV convencional, sin contar su seguimiento en Internet).

Se trata de un muy buen dato para 13TV (suele estar en una media que ronda el 2,9 por ciento de cuota a la semana), cadena con menor capacidad competitiva del canal principal de Mediaset. Así que este lunes era un día perfecto para la presencia de Rajoy en una gran cadena generalista líder como Telecinco e intentar congregar a ese público que no sigue las emisiones en streaming.

El presidente del Gobierno y candidato del Partido Popular está midiendo sus apariciones para evitar una sobreexposición que afecte al rédito electoral. Aunque, estas próximas semanas, Rajoy acudirá a más programas de televisión que en toda la legislatura.  Para empezar, el miércoles estará con Bertín Osborne, en La 1, y el sábado en La Sexta Noche. Será su primera vez en la cadena verde.

Las elecciones están en juego y la televisión se ha posicionado como determinante para promocionar a los candidatos. Porque la regeneración política ha comenzado en el periodismo de prime time a través de formatos que han aproximado la política a la calle y que han servido de plataforma a nuevos políticos, que tienen claro que para hacer llegar su mensaje son más importantes los debates vivos (con derecho a réplica) que los arcaicos mítines de autobombo (con banderolas al viento).

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De Jánovas a Malala: la valentía de La Sexta en tiempos de dictadura de las audiencias

España ha vivido durante muchas años la dictadura televisiva de los audímetros. Había cierto miedo al rechazo de cualquier tipo de producto que marcara la diferencia en prime time. En televisiones privadas y públicas. Resultado: una programación sin gran pluralidad de contenidos, a pesar del incremento de canales.

Los directivos de las cadenas de televisión frenaban cualquier atisbo de riesgo de periodistas, guionistas, realizadores y otros creadores de formatos. En programas de entretenimiento y en espacios informativos. Y esta atadura sigue presente en España en la televisión de hoy. “Esto no lo va a entender la señora de Cuenca”. “Con esto se nos va a enfadar tal anunciante”. “Esto ya no funciona, la gente sólo quiere Gran Hermano y conflicto”.

Pero la evolución de la televisión, como de la propia sociedad, sólo es posible con decisiones valientes y ambiciosas, que no se conforman, creen en la inteligencia del espectador, arriesgan, rompen con los complejos y dejan atrás lo preestablecido.

En este sentido, La Sexta ha dado un importante paso adelante en la noche de los domingos gracias a formatos como Salvados o El Objetivo. Dos programas que van más allá de los contenidos más conservadores, previsibles a la hora de alcanzar estratosféricas audiencias y marcan su propia agenda, convirtiéndose en referentes consolidados incluso a nivel internacional (los fact check de El Objetivo son observados con interés por países de nuestro entorno).

Y esta última noche, esa capacidad de no tener miedo al riesgo de apostar por contenidos que a priori no son tan masivos (pero sí son cruciales para entender nuestro tiempo y avanzar hacia un futuro mejor) se ha ejemplificado con la edición de Salvados sobre Jánovas y la entrevista con Malala en El Objetivo, la joven que los talibanes intentaron asesinar por ir a estudiar a la escuela. A simple vista, de corte más minoritario aunque con un interés que traspasa perfiles de público.

Porque el periodismo en prime time de La Sexta está sabiendo poner el foco en informaciones claves para un mundo mejor que, sin embargo, eran borrados de la programación por el poder del share. Y los da visibilidad real, pues estos formatos de la cadena verde no olvidan la importancia de los engranajes televisivos para hacer cada contenido más atractivo y atraer a las competitivas audiencias (con una mimada edición, grafismo, realización, banda sonoras o hasta planos de reacción -como la expresiva imagen de Ada Colau sobreimpresionada en una pequeña ventana mientras veía la entrevista a Malala).

La Sexta, consiga más o menos cuota de pantalla este domingo 1 de noviembre, lleva años logrando un cambio esencial en la historia de la televisión privada en España: el regreso del periodismo que hace periodismo al prime time.

La televisión ya no se puede conformar con quedarse en ese guion que marcan las notas de prensa de las agencias de prensa o los gabinetes de comunicación. El porvenir del periodismo televisivo se escribe con las historias que cambian el mundo, sean grandes o pequeñas, las historias contadas con mirada propia. 

@borjateran

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