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Si te importa el periodismo y el universo mediático, tienes que ver esta entrevista de 2009

Me habré visto esta charla entre Julia Otero y Andreu Buenafuente unas 765 veces. Aunque intente disimular mi fanatismo oterílico, al final, siempre me sale a flote, pues me identifico con su forma de entender este oficio. Una entrevista de Buenafuente a Otero que es todo un retrato de su momento (año 2009) pero, también, de la situación actual del universo mediático (2017…).

Un retrato de las trincheras, del periodismo, del jugar sin demasiadas corazas en un plató, de la influencia o no de los “confidenciales”, de que en la tele se va a toda hostia no se sabe a dónde, de perder el respeto, de ser light y aburrir a tu propia familia, de la prensa basura, de enseñar la patita pero, al mismo tiempo, hacer el ejercicio hacia la ecuanimidad que conecta con la inteligencia cómplice del espectador.

Por cierto, yo sí tengo chandal. Otra cosa es que lo utilice.

Caída libre, Zahara, Likes de Cero y el noctambulismo

He llegado 12 meses tarde a esta actuación. Aquel 11 de julio de 2016 estaría yo, probablemente, abstraído pensando en planes vacacionales que nunca llegaron. Pero ha sido ahora cuando he visto esta interpretación de Zahara y su Caída Libre en Likes de Cero.

Yo soy muy fan de Zahara. El otro día, de hecho, compartí un intenso vídeo suyo en mi perfil de Facebook. Lo hice a altas horas de la madrugada (Muerdo el agua por ti / Te deslizas por mí /  Y jugamos a ser dos gatos que no se quieren dormir) y hasta me escribió gente pensando que me iba a cortar las venas. Incluso me llegó un guasap de un terapeuta sexual para ver cómo estaba. Oye, y lo agradecí, que en estos tiempos no es muy habitual que se preocupen por uno.

Pero no, no estaba en drama, sólo estaba escuchando música en plan nostálgico-noctámbulo. Y así llegué por culpa de un vídeo relacionado de Youtube a la actuación de Caída Libre en el plató del programa de Raquel Sánchez Silva, donde Zahara colabora y que sirvió como chimpún final de un episodio cualquiera de este show de tarde-noche, producido por 7 y Acción, que no termina de encontrar su sitio visible, tal vez porque necesita un chute de calle.

Y ahí estoy, viendo y reviendo esta actuación. No sólo porque el tema sea adictivo, también por la forma en la que se cuenta una historia a través de la puesta en escena y la realización, marcando la aparición de cada extra-pseudobailarín. Primero con la entrada de guionistas y colaboradores -que el espectador fiel reconoce- y, después, como presencia estelar final, con la llegada inesperada de la propia Raquel Sánchez Silva, haciendo sus pasitos también.

Así son los buenos colofones en televisión. Aunque el programa sea pequeñito, es clave intentar transmitir una historia organizando bien los elementos de los que se disponga. Aunque sean tres. Aquí había una canción de promoción y, en vez de atarse a un pie de micro, se incorpora el equipo con una narrativa que termina en alto, con la entrada estelar de la presentadora siguiendo la coreografía, sabiendo contagiar sonrisa a una cámara que no deja de mirar gracias a una realización que tiene las ideas claras y la intuición en su punto.

Eso es la tele, la que entiende que también los finales deben tener intención para que de ahí fluya esa particular emoción que produce en el espectador implicación.

El señor X que difamó al señor Y: cuando el periodismo se olvida del periodismo

Un señor X difama sobre otro señor Y en un programa de radio. Los medios se hacen eco de lo que difama este señor X. Lo comparten en sus redes, en sus portadas, en sus post. La audiencia de sus webs se dispara. La polémica está servida. Pero nadie llama al otro señor Y, que protagoniza las declaraciones (falsas), para completar la información con su versión Y.

Días más tarde, hay una gran rueda de prensa donde está el señor Y. Entonces, los periodistas que publicaron esas declaraciones, realizadas para intoxicar, preguntan por las acusaciones del señor X al señor Y. El señor Y no contesta. Pero, cuando termina el corrillo de preguntas y las grabadoras están apagadas, el señor Y explica que no ha contestado porque no entiende que nadie llamara a su productora, a su cadena de televisión o a él mismo para completar las “noticias” que se realizaron con los bulos del señor X con la otra versión, la versión Y.

Y el señor Y se fue y hubo periodistas que se quedaron con cara de qué nos está contando el señor Y. Pero el señor Y estaba dando en la diana de la crisis del velocímetro con el que se escribe en los medios de comunicación en la actualidad. Las prisas de Interné relegan una de las funciones claves del periodismo: dar al espectador, oyente o lector los contextos necesarios para entender y digerir bien la noticia.

No tiene sentido propagar una declaración X si el artesano de la información no contextualiza, contrasta, documenta y explica para que el receptor tenga las herramientas con las que sacar sus propias conclusiones. Es un concepto muy básico, pero no son buenos tiempos en los que se mime a los profesionales que trabajan desde y con la perspectiva de querer contar una historia con el tiempo suficiente para masticar la historia. Y lo que es peor, a veces, parece que se nos está olvidando contar historias para pasar a ser sólo difusores de dimes y diretes de usar y tirar. Por suerte, sólo a veces.

La televisión, su influencia y su reputación, a análisis en la Carlos III

Este lunes, la Delegación de Estudiantes de la Universidad Carlos III me ha invitado a participar en una ponencia de sus terceras Jornadas sobre Periodismo.

El título de la charla: “La demonización de la información en televisión“. Está claro que estos futuros periodistas ya saben titular con la intensidad del momento que vivimos.

Y allí estuve, junto al veterano periodista Fermín Bocos y el profesor Iván Darias. Y allí hablamos de como la pequeña pantalla ha ganado reputación, tras años de superioridad moral de la prensa tradicional. Ejemplo de ello es el caso de los programas Salvados o El Objetivo (incorporando el periodismo de datos en un prime time de una cadena generalista privada). También programas como Tabú de Jon Sistiaga o Cuando ya no esté de Iñaki Gabilondo (ambos de Movistar+), que muestran hacia donde vuelven los programas informativos: la conexión en directo es importante, pero también lo es el programa-acontecimiento del género documental, elaborado con más tiempo para buscar enfoques y sumergirse en la historia.

Un nuevo escenario interactivo, en donde las diferencias entre radio, televisión y prensa tradicional se difuminan. Las ventanas y soportes tecnológicos cambian, pero no cambia lo más decisivo: contar una historia con mirada propia y honesta.

Ahí está el reto del periodismo, y de eso reflexionamos, sobre la importancia de la honestidad crítica como válvula para explicar lo que ha pasado, lo que pasa y lo que va a pasar sin caer en la trampa constante del maquillaje informativo. Porque trabajamos con informaciones interesadas que intentan reinventar la realidad constantemente. No es nada nuevo, siempre ha sucedido. O que se lo pregunten a Napoleón.

También ha existido tiempo para analizar la televisión pública, observar a sus homólogas europeas y explicar la situación de los operadores privados de televisión en España. Una industria audiovisual, muy concentrada, que necesita movilizarse y serán las nuevas generaciones, que estaban en este aula, las que vivirán la regeneración real de la televisión de primera mano. Porque la radio no mató la prensa, la televisión no mató a la radio, pero Internet y las redes han engullido todo el universo mediático.

Alizee, el éxito efímero y el realizador atacado

¿Alguien recuerda Alizee? Esa jovencita francesa que alcanzó la popularidad sintiéndose literalmente una lolita. Calentó al personal por las televisiones europeas y extrarradios con su sensual candidez de falda corta. Y, después, continuó su carrera con J’en Ai Marre (no confundir con “Ay, madre”). La disquetera o discográfica dio en la diana con la puesta en escena. Una coreografía incontrolable para ella y para el espectador…

Las teles aprovecharon, de nuevo, el show de la sugerente Alizee. Pero especialmente este programa francés del que recuperamos su actuación. Abrimos ya desde falsodirecto.com el club de fans de el realizador de este formato por su capacidad de bailar con la música en cada fugaz plano. Cámaras pinchadas con el tiempo exacto. A corte. Sin miedo a la velocidad. Al ritmo. Al compás. Al sonido del público (incluso a los silbidos). Trasmitiendo la fuerza del tema y con Alizee sabiendo mirar a una cámara de referencia. Tele que te deja pegado. Levantando a los franceses del sofá. Y a mi mismo.

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La televisión modernícola: Nancy Sinatra, ¡scopitone!

No está muy claro cuál fue el primer videoclip. Desde que existen las imágenes, la música se ha complementado como un guante a los encuadres, a los movimientos de cámara, al zoom. Primero como un arte, después como una creativa manera de promoción. Así nació el videoclip, género que ha traspasado la pantalla hasta viralizarse en Internet. Casi siempre vivo, casi siempre imaginativo, casi siempre contando una historia. Porque los mejores videoclips son los que narran. Son los que crean sensaciones. Son los que arriesgan. Son los que creen en la música, la realización y la puesta en escena que no entiende de fronteras, que crece en el lenguaje universal.

Así lo consumo Nancy Sinatra. Cuando la televisión estaba aún conociéndose a sí misma (también en España, desde los Estudios de Prado del Rey), Nancy llegó con su transgresora y arrolladora actitud frente a la cámara. Inventó un videoclip para la historia sin saber lo que era un videoclip, su visibilidad ayudó a que las televisiones se atrevieran más a la hora de envolver la música y las discográficas entendieran mejor la importancia de contar una historia atractiva a través de las canciones. Era 1966. Con ustedas y ustedes, un espectáculo de realización, escena e interpretación. Con ustedas y ustedes, These Boots Are Made For Walkin. Vanguardia aún HOY.

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Eurodrama: las influencias de Chikilicuatre en los ensayos de Barei en Eurovisión

Eurodrama. Ya está aquí Eurovisión 2016. La gran competición entre las televisiones públicas europeas (y algunos países del extrarradio) es uno de los más importantes acontecimientos musicales, mediáticos y también virales, pues el eurofestival ha entendido la esencia de las redes sociales, abriendo los ensayos a los eurofans. De esta forma, el programa se convierte en una especie de reality para los propios artistas que ven como son examinados por su público durante cada pase previo de su número.

El efecto sorpresa no es tan importante como ver las tripas del festival. Así Eurovisión logra su objetivo de que se comenten intríngulis, se genere debate y, sobre todo, se amplifique la expectación por la gran gala final del sábado 14.

Y Barei ya está sufriendo esta particular contraindicación de este gigante talent show internacional. Los espectadores pueden ver a través de Internet los primeros ensayos, especialmente gracias a las propias grabaciones de eurofans acreditados en el pabellón y, como consecuencia, opinan. De hecho, opinan mucho.

Los vídeos del segundo ensayo de Barei, celebrado este domingo, nos han remitido a otro clásico de España en Eurovisión: al mismísimo (y recordado) Rodolfo Chililicuatre. ¿Por qué? Lo diseccionamos a continuación.

1. En estos ensayos previos, las coristas del Say Yay!, que así se llama el tema, guardan la espalda de Barei con coreografía incluida. Unos pasos de baile muy al estilo del ‘robocop’. Y ya se sabe que el robocop fue una de las reivindicaciones de Chikilicuatre en su propuesta eurovisiva.

coristas robocop

2. Además, en el segundo ensayo, Barei ha acudido con un peinado con una cierta reminiscencia al tupé de Chikilicuatre. Rodolfo fue un adelantado a su tiempo, está claro.

barei y chikilicuatre

3. Y, sobre todo, Barei propone una caída en plena actuación, como giro dramático sorpresa. Se cae, para luego levantarse. Será una metáfora de la letra en inglés pero inevitablemente recuerda a otro tropezón clásico, que también fue el gran momento del ‘Chiki Chiki‘ : el trompazo de Silvia Abril como bailarina oficial de Rodolfo. Inolvidable y desternillante instante para la historia de la televisión.

-Caída Barei

barei caida

– Caída Silvia Abril

caida silvia abril

La única diferencia es que la caída de Silvia Abril era pura comedia. España se reía de Eurovisión y de sí misma, sin complejos y con sano sentido del humor. Con Barei el traspiés pretende llamar la atención del público europeo, como seña de identidad para que el espectador europeo recuerde la actuación a la hora del televoto. ¿Lo conseguirá? ¿O parecerá que tenemos mala pata? Lo que está claro es que Barei cuenta con una excelente calidad vocal y ese es su valor añadido para triunfar en Eurovisión 2016.



> CHIKILICUATRE: LOS MOTIVOS QUE DEMUESTRAN QUE HA SIDO LA MEJOR PROPUESTA DE ESPAÑA EN EUROVISIÓN

Así son los nuevos pictogramas que identifican los programas de La Sexta

La Sexta ha estrenado logotipo e identidad visual. Pero no se ha quedado sólo en evolucionar su característico seis hexagonal, también ha incorporado unos pictogramas propios a sus programas. Así se otorga una mayor entidad de La Marca Sexta en todos los productos de la emisora. Así el espectador identifica mejor los productos de La Sexta y su particular sello. No son productos estancos, cuentan con un ADN unitario: La Marca Sexta:

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> Así es la nueva marca de La Sexta: más periodística, más hipster, pero sin perder su esencia

Fleur East y su ‘Play That Sax’: los motivos por los que idolatro su actuación en ‘Likes’

Deformación profesional. O mejor dicho, pasión profesional. Desde adolescente he invertido demasiadas horas de mi vida en comparar actuaciones musicales del mismo artista en diferentes programas. Con esta particular obsesión, me he recorrido los tele-tours promocionales de cantantes, especialmente internacionales.

Disfruto descubriendo la misma interpretación musical en distintos shows. Comparo realización, escenografía, platós, discurro ideas…

Y una de mis últimas obsesiones es recorrerme los platós de la tele internacional a través de Fleur East y su pegadizo Sax. Ella ya es una grande y, como las grandes, canta en directo. Es más, cuela siempre el nombre de aquel programa que pisa en el mismo minuto de la canción. Porque la mejor improvisación es la que está muy ensayada. También, como las grandes, lleva su propio grafismo para incluir en las grandes pantallas de leds que inundan los decorados de las cadenas del mundo.

Aunque, curiosamente, una de las versiones televisivas que más veo y reveo del Sax de Fleur East es en un programa español que, además, no cuenta con espectaculares alardes escenográficos ni gigantes pantallones caros colgados de la pared.

Y es que Likes no tendrá el plató más grande. Es minúsculo. De hecho, ese lugar antes era un matadero de pollos. Pero el formato sabe contagiar la energía del tema a través de una realización brillante, que dibuja una historia de principio a fin. Con reflejos, pero también definiendo el tono y los personajes. Incluso contextualizando al espectador el instante en el que se mueven la presentadora, Raquel Sánchez Silva, y sus colaboradores de la mesa a la grada, para despedir el show bailando con el público.

Porque todo cuenta y este Sax no se hizo en el plató más espectacular, pero la realización sí supo transmitir el carisma de la cantante e impulsarlo. Porque lo más importante es narrar una historia. Siempre. También cuando solo dispones 3 minutos de un hit:

https://www.youtube.com/watch?v=8T1H_Ogf2E8

También acudió a El Hormiguero (está pegado al plató de Likes). Atención a los planos de Pablo Motos y Ana Obregón bailando. No se nota nada que, en realidad, Fleur East grabó su tema otro día. Pero lo que está claro que Obregón tiene práctica en estos menesteres. Tantas galas de varietés a sus espaldas…

Top Of The Pops, simplemente brutal:

La Voz Holanda (The Voice Holland, vamos)

The Jingle Bell Ball

Alan Carr: Chatty Man

https://www.youtube.com/watch?v=0Or8c43yLu8

Así imitaba Lina Morgan a Marujita Diaz

Lina Morgan también imitó a Marujita Diaz. Lo hizo con ese grado de corrosión con el que siempre se conecta con el público a la primera. Incluso soltó uno de los habituales ‘chimpún’ de los de la folclórica.

Sucedió en un capítulo del adictivo Hostal Royal Manzanares, adictivo porque es ponerte a ver fragmentos de la serie y no poder parar. Como también adictivo fue este peculiar momento de MaruMorgan, un instante para la telehistoria:


 

Porque el éxito de Morgan se basó en muchas circunstancias, aunque había una especialmente importante: sabía crear el guiño que congeniaba con la complicidad más espontanea de la audiencia.

ANÁLISIS A FONDO > Lina Morgan, la última gran cómica

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