La televisión y su reputación a análisis en la Carlos III

Este lunes, la Delegación de Estudiantes de la Universidad Carlos III me ha invitado a participar en una ponencia de sus terceras Jornadas sobre Periodismo.

El título de la charla: “La demonización de la información en televisión“. Está claro que estos futuros periodistas ya saben titular con la intensidad del momento que vivimos.

Y allí estuve, junto al veterano periodista Fermín Bocos y el profesor Iván Darias. Y allí hablamos de como la pequeña pantalla ha ganado reputación, tras años de superioridad moral de la prensa tradicional. Ejemplo de ello es el caso de los programas Salvados o El Objetivo (incorporando el periodismo de datos en un prime time de una cadena generalista privada). También programas como Tabú de Jon Sistiaga o Cuando ya no esté de Iñaki Gabilondo (ambos de Movistar+), que muestran hacia donde vuelven los programas informativos: la conexión en directo es importante, pero también lo es el programa-acontecimiento del género documental, elaborado con más tiempo para buscar enfoques y sumergirse en la historia.

Un nuevo escenario interactivo, en donde las diferencias entre radio, televisión y prensa tradicional se difuminan. Las ventanas y soportes tecnológicos cambian, pero no cambia lo más decisivo: contar una historia con mirada propia y honesta.

Ahí está el reto del periodismo, y de eso reflexionamos, sobre la importancia de la honestidad crítica como válvula para explicar lo que ha pasado, lo que pasa y lo que va a pasar sin caer en la trampa constante del maquillaje informativo. Porque trabajamos con informaciones interesadas que intentan reinventar la realidad constantemente. No es nada nuevo, siempre ha sucedido. O que se lo pregunten a Napoleón.

También ha existido tiempo para analizar la televisión pública, observar a sus homólogas europeas y explicar la situación de los operadores privados de televisión en España. Una industria audiovisual, muy concentrada, que necesita movilizarse y serán las nuevas generaciones, que estaban en este aula, las que vivirán la regeneración real de la televisión de primera mano. Porque la radio no mató la prensa, la televisión no mató a la radio, pero Internet y las redes han engullido todo el universo mediático.

Alizee, el éxito efímero y el realizador atacado

¿Alguien recuerda Alizee? Esa jovencita francesa que alcanzó la popularidad sintiéndose literalmente una lolita. Calentó al personal por las televisiones europeas y extrarradios con su sensual candidez de falda corta. Y, después, continuó su carrera con J’en Ai Marre (no confundir con “Ay, madre”). La disquetera o discográfica dio en la diana con la puesta en escena. Una coreografía incontrolable para ella y para el espectador…

Las teles aprovecharon, de nuevo, el show de la sugerente Alizee. Pero especialmente este programa francés del que recuperamos su actuación. Abrimos ya desde falsodirecto.com el club de fans de el realizador de este formato por su capacidad de bailar con la música en cada fugaz plano. Cámaras pinchadas con el tiempo exacto. A corte. Sin miedo a la velocidad. Al ritmo. Al compás. Al sonido del público (incluso a los silbidos). Trasmitiendo la fuerza del tema y con Alizee sabiendo mirar a una cámara de referencia. Tele que te deja pegado. Levantando a los franceses del sofá. Y a mi mismo.

Alizee-actuacion

El primer videoclip de la historia: Nancy Sinatra, ¡scopitone!

No está muy claro cuál fue el primer videoclip. Desde que existen las imágenes, la música se ha complementado como un guante a los encuadres, a los movimientos de cámara, al zoom. Primero como un arte, después como una creativa manera de promoción. Así nació el videoclip, género que ha traspasado la pantalla hasta viralizarse en Internet. Casi siempre vivo, casi siempre imaginativo, casi siempre contando una historia. Porque los mejores videoclips son los que narran. Son los que crean sensaciones. Son los que arriesgan. Son los que creen en la música, la realización y la puesta en escena que no entiende de fronteras, que crece en el lenguaje universal.

Eurodrama: las influencias de Chikilicuatre en los ensayos de Barei en Eurovisión

Eurodrama. Ya está aquí Eurovisión 2016. La gran competición entre las televisiones públicas europeas (y algunos países del extrarradio) es uno de los más importantes acontecimientos musicales, mediáticos y también virales, pues el eurofestival ha entendido la esencia de las redes sociales, abriendo los ensayos a los eurofans. De esta forma, el programa se convierte en una especie de reality para los propios artistas que ven como son examinados por su público durante cada pase previo de su número.

El efecto sorpresa no es tan importante como ver las tripas del festival. Así Eurovisión logra su objetivo de que se comenten intríngulis, se genere debate y, sobre todo, se amplifique la expectación por la gran gala final del sábado 14.

Y Barei ya está sufriendo esta particular contraindicación de este gigante talent show internacional. Los espectadores pueden ver a través de Internet los primeros ensayos, especialmente gracias a las propias grabaciones de eurofans acreditados en el pabellón y, como consecuencia, opinan. De hecho, opinan mucho.

Los vídeos del segundo ensayo de Barei, celebrado este domingo, nos han remitido a otro clásico de España en Eurovisión: al mismísimo (y recordado) Rodolfo Chililicuatre. ¿Por qué? Lo diseccionamos a continuación.

1. En estos ensayos previos, las coristas del Say Yay!, que así se llama el tema, guardan la espalda de Barei con coreografía incluida. Unos pasos de baile muy al estilo del ‘robocop’. Y ya se sabe que el robocop fue una de las reivindicaciones de Chikilicuatre en su propuesta eurovisiva.

coristas robocop

2. Además, en el segundo ensayo, Barei ha acudido con un peinado con una cierta reminiscencia al tupé de Chikilicuatre. Rodolfo fue un adelantado a su tiempo, está claro.

barei y chikilicuatre

3. Y, sobre todo, Barei propone una caída en plena actuación, como giro dramático sorpresa. Se cae, para luego levantarse. Será una metáfora de la letra en inglés pero inevitablemente recuerda a otro tropezón clásico, que también fue el gran momento del ‘Chiki Chiki‘ : el trompazo de Silvia Abril como bailarina oficial de Rodolfo. Inolvidable y desternillante instante para la historia de la televisión.

-Caída Barei

barei caida

– Caída Silvia Abril

caida silvia abril

La única diferencia es que la caída de Silvia Abril era pura comedia. España se reía de Eurovisión y de sí misma, sin complejos y con sano sentido del humor. Con Barei el traspiés pretende llamar la atención del público europeo, como seña de identidad para que el espectador europeo recuerde la actuación a la hora del televoto. ¿Lo conseguirá? ¿O parecerá que tenemos mala pata? Lo que está claro es que Barei cuenta con una excelente calidad vocal y ese es su valor añadido para triunfar en Eurovisión 2016.


> CHIKILICUATRE: LOS MOTIVOS QUE DEMUESTRAN QUE HA SIDO LA MEJOR PROPUESTA DE ESPAÑA EN EUROVISIÓN

Así son los nuevos pictogramas que identifican los programas de La Sexta

La Sexta ha estrenado logotipo e identidad visual. Pero no se ha quedado sólo en evolucionar su característico seis hexagonal, también ha incorporado unos pictogramas propios a sus programas. Así se otorga una mayor entidad de La Marca Sexta en todos los productos de la emisora. Así el espectador identifica mejor los productos de La Sexta y su particular sello. No son productos estancos, cuentan con un ADN unitario: La Marca Sexta:

laSexta_Pictogramas

> Así es la nueva marca de La Sexta: más periodística, más hipster, pero sin perder su esencia

Fleur East y su ‘Play That Sax': los motivos por los que idolatro su actuación en ‘Likes’

Deformación profesional. O mejor dicho, pasión profesional. Desde adolescente he invertido demasiadas horas de mi vida en comparar actuaciones musicales del mismo artista en diferentes programas. Con esta particular obsesión, me he recorrido los tele-tours promocionales de cantantes, especialmente internacionales.

Disfruto descubriendo la misma interpretación musical en distintos shows. Comparo realización, escenografía, platós, discurro ideas…

Y una de mis últimas obsesiones es recorrerme los platós de la tele internacional a través de Fleur East y su pegadizo Sax. Ella ya es una grande y, como las grandes, canta en directo. Es más, cuela siempre el nombre de aquel programa que pisa en el mismo minuto de la canción. Porque la mejor improvisación es la que está muy ensayada. También, como las grandes, lleva su propio grafismo para incluir en las grandes pantallas de leds que inundan los decorados de las cadenas del mundo.

Aunque, curiosamente, una de las versiones televisivas que más veo y reveo del Sax de Fleur East es en un programa español que, además, no cuenta con espectaculares alardes escenográficos ni gigantes pantallones caros colgados de la pared.

Y es que Likes no tendrá el plató más grande. Es minúsculo. De hecho, ese lugar antes era un matadero de pollos. Pero el formato sabe contagiar la energía del tema a través de una realización brillante, que dibuja una historia de principio a fin. Con reflejos, pero también definiendo el tono y los personajes. Incluso contextualizando al espectador el instante en el que se mueven la presentadora, Raquel Sánchez Silva, y sus colaboradores de la mesa a la grada, para despedir el show bailando con el público.

Porque todo cuenta y este Sax no se hizo en el plató más espectacular, pero la realización sí supo transmitir el carisma de la cantante e impulsarlo. Porque lo más importante es narrar una historia. Siempre. También cuando solo dispones 3 minutos de un hit:

https://www.youtube.com/watch?v=8T1H_Ogf2E8

También acudió a El Hormiguero (está pegado al plató de Likes). Atención a los planos de Pablo Motos y Ana Obregón bailando. No se nota nada que, en realidad, Fleur East grabó su tema otro día. Pero lo que está claro que Obregón tiene práctica en estos menesteres. Tantas galas de varietés a sus espaldas…

Top Of The Pops, simplemente brutal:

La Voz Holanda (The Voice Holland, vamos)

The Jingle Bell Ball

Alan Carr: Chatty Man

Así imitaba Lina Morgan a Marujita Diaz

Lina Morgan también imitó a Marujita Diaz. Lo hizo con ese grado de corrosión con el que siempre se conecta con el público a la primera. Incluso soltó uno de los habituales ‘chimpún’ de los de la folclórica.

Sucedió en un capítulo del adictivo Hostal Royal Manzanares, adictivo porque es ponerte a ver fragmentos de la serie y no poder parar. Como también adictivo fue este peculiar momento de MaruMorgan, un instante para la telehistoria:


 

Porque el éxito de Morgan se basó en muchas circunstancias, aunque había una especialmente importante: sabía crear el guiño que congeniaba con la complicidad más espontanea de la audiencia.

ANÁLISIS A FONDO > Lina Morgan, la última gran cómica

Lo que esconde el canal ‘Non Stop People’

El Madrid más cosmopolita empezó a brillar cuando se inauguró el Edificio Grassy, en el número 1 de Gran Vía. Era 1917 y la construcción del inmueble no fue fácil. En plena Guerra Mundial, los materiales para dar forma a su estructura escaseaban. Como casi todo. Pero la finca se levantó hasta convertirse en un símbolo de la relojería y, más recientemente, incluso de algún que otro restaurante con transformistas, habitual de despedidas de soltera.

Casi un siglo después de su construcción y ya sin drag queens en el vecindario, el Grassy sigue abriendo la Gran Vía con un carisma indiscutible y hasta algo rococó. Pero, ahora, además, esconde una factoría televisiva en plena ebullición. Y es que, su segunda planta, acoge NonStopPeople, el nuevo canal de Movistar (pronto estará en más plataformas de pago) hecho por y para gente joven.

De la mano de José Manuel Lorenzo (que fue director de una de las etapas más doradas de Canal Plus España y luego cantó Hoy no me puedo levantar -produjo el musical, vamos-) y con la dirección de Antonio San José (que ya montó CNN+ y luego dio varios años ‘El Gordo’ -fue el jefazo de comunicación de Loterías y Apuestas del Estado-), NonStopPeople es una nueva ventana a las tendencias y la actualidad. Lo hace a través del enfoque de los periodistas y comunicadores más jóvenes (y telegénicos) del lugar. Este proyecto, por tanto, es un atrevimiento en un tiempo en el que la televisión abandonó a los jóvenes. Y ya por eso el canal merece la pena.

nonstoppeoplepresentadores

Ayer tuve la oportunidad de ir, en calidad de infiltrado-invitado, a uno de sus programas. Pasé por TheHub, presentado por Javi Torres y Mawi Durán (atención a estos dos, apuntan bastantes maneras). Y la cadena me sorprendió. Mucho. Para bien. Sobre todo las instalaciones de la emisora, que han sabido montar en un lugar emblemático una televisión pretendidamente cosmopolita, como tan bien saben hacer los norteamericanos, maximizando recursos y, de paso, creando iconos en el espectador (que tanto analizamos nosotros). Esos iconos que hacen marca, que crean identidad. Un lugar que, además, favorece el trabajo en equipo. Así lo evidencia la colocación de la redacción. Sin escritorios individuales separados, los periodistas trabajan en una gran y larga mesa compartida por todo el equipo.

Un equipo que, nada más entrar por la puerta, contagia ilusión. Y ahí está el valor añadido del canal: que logre transmitir esa ilusión del periodismo de base sin miedo a las imperfecciones, a las inseguridades e incluso a ser realmente jóvenes. Con todo lo que eso conlleva (pero eso ya lo analizaremos a nivel televisivo más adelante en lainformacion.com, que es donde toca). De momento, NonStopPeople está rodando durante el verano. Y ya promete ser una cantera de rostros. Triunfarán aquellos que jueguen a su personalidad propia y no caigan en la habitual trampa de imitar a ser presentador de informativos de los noventa. Porque ellos ya no son la televisión de los noventa. Son el futuro que ya es presente, un tiempo en donde la narrativa audiovisual ha cambiado mucho pero donde el trasfondo sigue intacto: contar historias con mirada propia.

Los cameos manipulados de Ellen DeGeneres, la televisión brillante (VÍDEO)

Ellen DeGeneres no sólo es una gran cómica, es sobre todo la gran cómplice de la audiencia de la televisión norteamericana.

Ese es el secreto. Esa complicidad que desprenden los buenos amigos, que con sólo una mirada entiendes su guiño, su comentario, su travesura, su mordacidad. Eso lo tiene Ellen. Y eso nunca deja de sorprenderme. Su programa es lo más naif y, al mismo tiempo, lo más chispeante.

ellen-degeneres-cameos