Caída libre, Zahara, Likes de Cero y el noctambulismo

He llegado 12 meses tarde a esta actuación. Aquel 11 de julio de 2016 estaría yo, probablemente, abstraído pensando en planes vacacionales que nunca llegaron. Pero ha sido ahora cuando he visto esta interpretación de Zahara y su Caída Libre en Likes de Cero.

Yo soy muy fan de Zahara. El otro día, de hecho, compartí un intenso vídeo suyo en mi perfil de Facebook. Lo hice a altas horas de la madrugada (Muerdo el agua por ti / Te deslizas por mí /  Y jugamos a ser dos gatos que no se quieren dormir) y hasta me escribió gente pensando que me iba a cortar las venas. Incluso me llegó un guasap de un terapeuta sexual para ver cómo estaba. Oye, y lo agradecí, que en estos tiempos no es muy habitual que se preocupen por uno.

Pero no, no estaba en drama, sólo estaba escuchando música en plan nostálgico-noctámbulo. Y así llegué por culpa de un vídeo relacionado de Youtube a la actuación de Caída Libre en el plató del programa de Raquel Sánchez Silva, donde Zahara colabora y que sirvió como chimpún final de un episodio cualquiera de este show de tarde-noche, producido por 7 y Acción, que no termina de encontrar su sitio visible, tal vez porque necesita un chute de calle.

Y ahí estoy, viendo y reviendo esta actuación. No sólo porque el tema sea adictivo, también por la forma en la que se cuenta una historia a través de la puesta en escena y la realización, marcando la aparición de cada extra-pseudobailarín. Primero con la entrada de guionistas y colaboradores -que el espectador fiel reconoce- y, después, como presencia estelar final, con la llegada inesperada de la propia Raquel Sánchez Silva, haciendo sus pasitos también.

Así son los buenos colofones en televisión. Aunque el programa sea pequeñito, es clave intentar transmitir una historia organizando bien los elementos de los que se disponga. Aunque sean tres. Aquí había una canción de promoción y, en vez de atarse a un pie de micro, se incorpora el equipo con una narrativa que termina en alto, con la entrada estelar de la presentadora siguiendo la coreografía, sabiendo contagiar sonrisa a una cámara que no deja de mirar gracias a una realización que tiene las ideas claras y la intuición en su punto.

Eso es la tele, la que entiende que también los finales deben tener intención para que de ahí fluya esa particular emoción que produce en el espectador implicación.

El señor X que difamó al señor Y: cuando el periodismo se olvida del periodismo

Un señor X difama sobre otro señor Y en un programa de radio. Los medios se hacen eco de lo que difama este señor X. Lo comparten en sus redes, en sus portadas, en sus post. La audiencia de sus webs se dispara. La polémica está servida. Pero nadie llama al otro señor Y, que protagoniza las declaraciones (falsas), para completar la información con su versión Y.

Días más tarde, hay una gran rueda de prensa donde está el señor Y. Entonces, los periodistas que publicaron esas declaraciones, realizadas para intoxicar, preguntan por las acusaciones del señor X al señor Y. El señor Y no contesta. Pero, cuando termina el corrillo de preguntas y las grabadoras están apagadas, el señor Y explica que no ha contestado porque no entiende que nadie llamara a su productora, a su cadena de televisión o a él mismo para completar las “noticias” que se realizaron con los bulos del señor X con la otra versión, la versión Y.

Y el señor Y se fue y hubo periodistas que se quedaron con cara de qué nos está contando el señor Y. Pero el señor Y estaba dando en la diana de la crisis del velocímetro con el que se escribe en los medios de comunicación en la actualidad. Las prisas de Interné relegan una de las funciones claves del periodismo: dar al espectador, oyente o lector los contextos necesarios para entender y digerir bien la noticia.

No tiene sentido propagar una declaración X si el artesano de la información no contextualiza, contrasta, documenta y explica para que el receptor tenga las herramientas con las que sacar sus propias conclusiones. Es un concepto muy básico, pero no son buenos tiempos en los que se mime a los profesionales que trabajan desde y con la perspectiva de querer contar una historia con el tiempo suficiente para masticar la historia. Y lo que es peor, a veces, parece que se nos está olvidando contar historias para pasar a ser sólo difusores de dimes y diretes de usar y tirar. Por suerte, sólo a veces.

‘Las bicicletas son para el verano’, 35 años después

Tal día como hoy, 24 de abril, pero de hace 35 años, se estrenaba en Madrid Las bicicletas son para el verano, la brillante obra de Fernando Fernán Gómez. De hecho, fue tal éxito que se estiró su tiempo en cartel, llevando la función del Teatro Español al Centro Cultural de la Villa, donde triunfó durante tres largos meses.

Y, ahora, tres (también largas) décadas después, ha vuelto a este mismo teatro de cómodas butacas -escondido debajo de la Plaza de Colón- y que, en la actualidad, lleva el nombre del propio Fernán Gómez. La función ha regresado renovada, con dirección de César Oliva, pero manteniendo la esencia de esa España divida entre miedos, frustraciones e ingenuidades cocinadas sin demasiados víveres durante una cruenta Guerra Civil que no terminó en Paz, acabó en Victoria.

Un día antes de este 35 aniversario de su estreno en 1982, he acudido al Centro de la Villa, al Fernán Gómez, para ver, por primera vez, este texto tan emblemático. Había llegado el momento de descubrir Las Bicicletas son para el verano sobre las mismas tablas en las que brilló en plena resaca de la dictadura, cuando yo sólo acababa de nacer. Y la adaptación no defrauda.

Llum Barrera, Patxi Freytez, Esperanza Elipe, Alvaro Fontalba, Teresa Ases. Agustín Otón, María Beresaluze. Adrián Labrador, Ana Caso y Lola Escribano interpretan, con complicidad y sensibilidad, este viaje que es un emocionante acto de reivindicación de nuestra memoria histórica.

Interesante la apuesta de mantener a todos los personajes en escena en el fondo del escenario. Aunque no sea su turno. Ellos son los que montan y desmontan los diferentes sets de un texto con una fuerza que en 2017 ya no necesita grandes alardes de decorados o atrezzo. Ellos son los que dan forma con sentimiento, intensidad y cierta dosis de comedia a una obra que retrata la guerra sin mostrar la guerra: sólo con la resquebrajante potencia de la cotidianidad de una familia y sus vecinos en plena Guerra Civil.

Interesante redescubrir a Llum Barrera dando vida al dramático personaje principal de Doña Dolores con una energía cargada de realidad. Una todoterreno.

Interesante sentirse dentro de una irritante época que, a veces, parece que no existió. Pero existió. Y vamos que si existió. Un tiempo que Fernán Gómez inmortalizó a través del vigor del tangible e incluso identificable retrato costumbrista que traspasa generaciones aunque, ahora, las bicicletas ya no sean sólo para el verano.

‪Flipando con el trabajo actoral de #lasbicicletassonparaelverano Y brillante @_llumbarrera, actriz todoterreno‬.

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El día que pisé el control de ‘Julia en la Onda’

Mi abuelo tenía un transistor. Un señor transistor de esos grandes, con unas rejillas plateadas y una antena telescópica, que se abría hasta el infinito. Él era de Radio Nacional de España y, probablemente, le fastidiaba que le zapeara en la onda modulada. Pero yo lo hacía, pues ya era de la generación que nació con un mando a distancia bajo el brazo.

Me gustaba jugar con la ruedilla de aquella radio para ir cazando programas, la mayoría engolados, algunos incluso con locutoras muy enfadadas, que me llamaban la atención por su indignación constante con el mundo y que hablaban desde púlpitos que parecían de una alcurnia marciana. Era magnético todo, sí, hasta que un día me paré en un dial en el que se miraba y escuchaba los grandes pero también pequeños detalles que construyen nuestra realidad. Allí me quedé. Aquel programa se llamaba La Radio de Julia y me enseñó que se podía conseguir un magazine interesante y, a la vez, inteligente en una época en la que mandaban otros contenidos mediáticos, más impostados y más atados a las vísceras ajenas. Me enganché a esa radio, que fluía de otra manera, sin necesidad de grandes intensidades musicales ni rimbombancias narrativas.

Ha pasado un tiempo, mucho tiempo, y hace unas semanas tuve la oportunidad de agazaparme en el control de la segunda vida de esa radio con el que tanto me identifiqué, me sigo identificando e hizo descubrir (y querer tanto) la radio a un abducido por la tele.

Y corroboré que Julia en la Onda, Jelo para los más fieles, es un formato que ejemplifica la esencia del porvenir hertziano, aprendiendo de su pasado pero con la intuición suficiente para tomar el pulso a los compases que vienen. Un programa que rompe con clichés y ha dado un impulso a las narrativas radiofónicas, con un lenguaje consciente de su tiempo (algo que es menos habitual de lo que parece en la radio española). Un magazine que escucha, se moja y consigue hacer al espectador partícipe sin medias tintas ni parafernalias.

He ahí el quid de la cuestión: la complicidad que desprende el equipo en emisión y que se mantiene intacta si te cuelas en el control. De hecho, yo llegué para un rato y me quedé todo el programa, ya que pocas veces he estado en un estudio de radio (y ya he pisado unos cuantos) en los que se respire tanta complicidad entre el periodista y el realizador de Jelo. Julia Otero y Joan Quintanilla son pura química. Entienden las necesidades del formato con una intuición abismal y no hay corte de audio (o guasap de oyente) que se les resista. Pero, sobre todo, lo más importante, Otero y Quintanilla en acción evidencian y contagian que están disfrutando de su trabajo. No es baladí, esa es la clave de todo. Y eso tampoco es tan habitual como parece. Y esa es la lección que me llevé.

Con esta visita casual a Onda Cero, cerraba una semana por trabajo en Barcelona que resultó llena de coincidencias mágicas. Y, al salir de la radio, como esa locutora impostada antigua que tanto repelé, me vi plantado en medio de Las Ramblas, con mi mochila a cuestas, cargada de inestabilidades, retos y miedos, pero con las mismas lágrimas de ilusión de aquel adolescente que descubría la radio y que no imaginaba que algún día trabajaría en ella.

Pestañas Asesinas, el librojuego de Fidel Lorite

“Fidel Lorite was born on March 30, 1978 in Granada, Andalucía, Spain as Fidel Martínez Lorite. He is a writer and director, known for Mrs. Carrington (2009), Pestañas Asesinas (2008) and Dulces Pesadillas (2015)”. Esto es lo que dice de Fidel Lorite la IMDB, esa enciclopedia del mundo audiovisual que rastrea todas las trayectorias profesionales con una precisión perturbadora.

Pero de lo que aún no es capaz de narrar la IMDB es la mirada propia. Esa mirada propia que no todo el mundo contagia y que Lorite transmite en sus trabajos con una personalidad e intuición especial, que aprende de la mejor historia del cine y la televisión y que, al mismo tiempo, experimenta con las nuevas plataformas de la comunicación.

Porque en los tiempos que vivimos el talento en efervescencia se encuentra en las redes, con Youtube a la cabeza. Estas redes que permiten explorar en la creatividad sin cortapisas y que, además, sirven de plataforma para recuperar los universos analógicos con los que crecimos. Como los librojuegos, porque lo “transmedia” no es nuevo. La imaginación también se puede tocar en papel.

Y eso hace ahora Fidel Lorite, que tras dirigir videoclips y dirigir sus Dulces Pesadillas con Kika Lorace, ha editado un librojuego, Pestañas Asesinas, basado en el corto que dirigió él mismo. Está editado por Libros de Autoengaño y cuenta con una portada ilustrada por David Kohlver y con lettering de Efe Suárez.

pestanas-asesinas

Sale a la venta este próximo lunes 7 de noviembre. Antes Fidel se pasó por nuestro programa de radio, Historias de la tele, y hablamos de nuestras cosas. También, al final, de Pestañas Asesinas. Aunque poco, vale.

Eurodrama: las influencias de Chikilicuatre en los ensayos de Barei en Eurovisión

Eurodrama. Ya está aquí Eurovisión 2016. La gran competición entre las televisiones públicas europeas (y algunos países del extrarradio) es uno de los más importantes acontecimientos musicales, mediáticos y también virales, pues el eurofestival ha entendido la esencia de las redes sociales, abriendo los ensayos a los eurofans. De esta forma, el programa se convierte en una especie de reality para los propios artistas que ven como son examinados por su público durante cada pase previo de su número.

El efecto sorpresa no es tan importante como ver las tripas del festival. Así Eurovisión logra su objetivo de que se comenten intríngulis, se genere debate y, sobre todo, se amplifique la expectación por la gran gala final del sábado 14.

Y Barei ya está sufriendo esta particular contraindicación de este gigante talent show internacional. Los espectadores pueden ver a través de Internet los primeros ensayos, especialmente gracias a las propias grabaciones de eurofans acreditados en el pabellón y, como consecuencia, opinan. De hecho, opinan mucho.

Los vídeos del segundo ensayo de Barei, celebrado este domingo, nos han remitido a otro clásico de España en Eurovisión: al mismísimo (y recordado) Rodolfo Chililicuatre. ¿Por qué? Lo diseccionamos a continuación.

1. En estos ensayos previos, las coristas del Say Yay!, que así se llama el tema, guardan la espalda de Barei con coreografía incluida. Unos pasos de baile muy al estilo del ‘robocop’. Y ya se sabe que el robocop fue una de las reivindicaciones de Chikilicuatre en su propuesta eurovisiva.

coristas robocop

2. Además, en el segundo ensayo, Barei ha acudido con un peinado con una cierta reminiscencia al tupé de Chikilicuatre. Rodolfo fue un adelantado a su tiempo, está claro.

barei y chikilicuatre

3. Y, sobre todo, Barei propone una caída en plena actuación, como giro dramático sorpresa. Se cae, para luego levantarse. Será una metáfora de la letra en inglés pero inevitablemente recuerda a otro tropezón clásico, que también fue el gran momento del ‘Chiki Chiki‘ : el trompazo de Silvia Abril como bailarina oficial de Rodolfo. Inolvidable y desternillante instante para la historia de la televisión.

-Caída Barei

barei caida

– Caída Silvia Abril

caida silvia abril

La única diferencia es que la caída de Silvia Abril era pura comedia. España se reía de Eurovisión y de sí misma, sin complejos y con sano sentido del humor. Con Barei el traspiés pretende llamar la atención del público europeo, como seña de identidad para que el espectador europeo recuerde la actuación a la hora del televoto. ¿Lo conseguirá? ¿O parecerá que tenemos mala pata? Lo que está claro es que Barei cuenta con una excelente calidad vocal y ese es su valor añadido para triunfar en Eurovisión 2016.


> CHIKILICUATRE: LOS MOTIVOS QUE DEMUESTRAN QUE HA SIDO LA MEJOR PROPUESTA DE ESPAÑA EN EUROVISIÓN

Tráiler teaser de ‘Como la espuma’ de Roberto Pérez Toledo

El primer avance teaser de “Como la espuma, nuevo largometraje de Roberto Pérez Toledo (Seis puntos sobre Emma y Los amigos Raros) ya ha visto la luz. La película es una comedia de emociones en la que quince personajes se encuentran (y desencuentran) en una vieja mansión en la que está teniendo lugar una orgía. Del amanecer al atardecer, todos vivirán una experiencia sexual y emocional que les cambiará la vida. Nunca una orgía estuvo tan plagada de sentimientos.

 ver sinopsis de la película

El reparto coral está formado por Sara Sálamo, Daniel Muriel, Diego Martínez, Miguel Diosdado, Elisa Matilla, Pepe Ocio, Carlo D’Ursi, María Cotiello, Adrián Expósito, Sergio Torrico, Jonás Berami, Nacho San José, Javier Ballesteros, Álex Villazán, Raquel Quintana y David Mora.

“En ‘Como la espuma’ sigo jugando a lo que más me apasiona como guionista y director: crear historias de vínculos y personajes en las que el trabajo de los actores es la materia prima principal. Aquí hay una historia coral que envuelve a quince personajes que han acudido, por un motivo o por otro, a una casa en la que está ocurriendo algo parecido a una orgía. Todos están buscando trozos de verdad en el lugar menos propenso para ello. Y he querido que el resultado sea un hora y media de diversión veraniega y sin complejos en en la que el sexo es puro sentimiento“, comenta Pérez Toledo.

La trayectoria del director

Roberto Pérez Toledo, licenciado en Comunicación Audiovisual, es director y guionista de más de una veintena de cortometrajes (GLOBOS, VUELCO, NUESTRO PROPIO CIELO, LOS GRITONES O ROTOS son algunos de los más populares) que han recorrido festivales de los cinco continentes y logrado más de un centenar de premios.

En 2012 estrenó su primer largometraje, SEIS PUNTOS SOBRE EMMA, que ganó las Biznagas de Plata a la Mejor Actriz (Verónica Echegui) y el Mejor Guion en el Festival de Málaga, el Premio del Público y el Premio a la Mejor Ópera Prima en Cinespaña (Francia) o el Premio a la Mejor Ópera Prima en MadridImagen, entre otros galardones.

En 2013 participó en el largometraje colectivo AL FINAL TODOS MUEREN, junto a otros tres directores y con el apadrinamiento de Javier Fesser, y en 2014 lanzó la tv-movie (rodada según el manifiesto #littlesecretfilm) LOS AMIGOS RAROS, emitida en el canal Calle 13 y después convertida en un fenómeno viral en la red, donde acumula dos millones de visionados. En los dos últimos años, ha escrito y dirigido también los cortometrajes de la campaña de San Valentín de El Corte Inglés.

“Como la espuma” está producida por Potenza Producciones y Pony Films, en coproducción con La Panda Productions, y se estrenará a principios de verano.

Fleur East y su ‘Play That Sax': los motivos por los que idolatro su actuación en ‘Likes’

Deformación profesional. O mejor dicho, pasión profesional. Desde adolescente he invertido demasiadas horas de mi vida en comparar actuaciones musicales del mismo artista en diferentes programas. Con esta particular obsesión, me he recorrido los tele-tours promocionales de cantantes, especialmente internacionales.

Disfruto descubriendo la misma interpretación musical en distintos shows. Comparo realización, escenografía, platós, discurro ideas…

Y una de mis últimas obsesiones es recorrerme los platós de la tele internacional a través de Fleur East y su pegadizo Sax. Ella ya es una grande y, como las grandes, canta en directo. Es más, cuela siempre el nombre de aquel programa que pisa en el mismo minuto de la canción. Porque la mejor improvisación es la que está muy ensayada. También, como las grandes, lleva su propio grafismo para incluir en las grandes pantallas de leds que inundan los decorados de las cadenas del mundo.

Aunque, curiosamente, una de las versiones televisivas que más veo y reveo del Sax de Fleur East es en un programa español que, además, no cuenta con espectaculares alardes escenográficos ni gigantes pantallones caros colgados de la pared.

Y es que Likes no tendrá el plató más grande. Es minúsculo. De hecho, ese lugar antes era un matadero de pollos. Pero el formato sabe contagiar la energía del tema a través de una realización brillante, que dibuja una historia de principio a fin. Con reflejos, pero también definiendo el tono y los personajes. Incluso contextualizando al espectador el instante en el que se mueven la presentadora, Raquel Sánchez Silva, y sus colaboradores de la mesa a la grada, para despedir el show bailando con el público.

Porque todo cuenta y este Sax no se hizo en el plató más espectacular, pero la realización sí supo transmitir el carisma de la cantante e impulsarlo. Porque lo más importante es narrar una historia. Siempre. También cuando solo dispones 3 minutos de un hit:

https://www.youtube.com/watch?v=8T1H_Ogf2E8

También acudió a El Hormiguero (está pegado al plató de Likes). Atención a los planos de Pablo Motos y Ana Obregón bailando. No se nota nada que, en realidad, Fleur East grabó su tema otro día. Pero lo que está claro que Obregón tiene práctica en estos menesteres. Tantas galas de varietés a sus espaldas…

Top Of The Pops, simplemente brutal:

La Voz Holanda (The Voice Holland, vamos)

The Jingle Bell Ball

Alan Carr: Chatty Man

7 reflexiones de Manuela Carmena en su discurso en la marcha del Orgullo 2015

Por primera vez, un alcalde de Madrid ha recibido la marcha del Orgullo LGTB.

Ha sido este sábado, 4 de julio de 2015, cuando Manuela Carmena ha dado la bienvenida a los manifestantes a ‘la ciudad del abrazo’. Lo ha hecho, bajo la atenta mirada de la estatua de Cristóbal Colón,  en un discurso histórico. No sólo por la novedad, también por el fondo de sus palabras: valorando la diversidad, la tolerancia y la riqueza sexual.

Así imitaba Lina Morgan a Marujita Diaz

Lina Morgan también imitó a Marujita Diaz. Lo hizo con ese grado de corrosión con el que siempre se conecta con el público a la primera. Incluso soltó uno de los habituales ‘chimpún’ de los de la folclórica.

Sucedió en un capítulo del adictivo Hostal Royal Manzanares, adictivo porque es ponerte a ver fragmentos de la serie y no poder parar. Como también adictivo fue este peculiar momento de MaruMorgan, un instante para la telehistoria:


 

Porque el éxito de Morgan se basó en muchas circunstancias, aunque había una especialmente importante: sabía crear el guiño que congeniaba con la complicidad más espontanea de la audiencia.

ANÁLISIS A FONDO > Lina Morgan, la última gran cómica