Marilyn Monroe, 5th Helena Drive

Tiene cuatro habitaciones, tres baños, techos de madera, suelo de terracota, grandes ventanales al jardín… y una estupenda piscina. Aunque ella nunca se bañó en esa piscina. Es la casa de Marilyn Monroe, en el número 5 de Helena Drive de Los Ángeles, donde la actriz murió tal día como hoy hace 55 años.

maryn monroe casa

Las causas de su fallecimiento son y serán siempre un gran misterio sin esclarecer realmente. Pero en esa casa, esa misma y extraña noche, surgía el mayor mito e icono de la historia del cine. Hoy los medios recuerdan este inmortal fallecimiento que la propia Marilyn presagió, sin saberlo, al colgar en la puerta de la casa de sus sueños un cartel que rezaba: “Aquí acaba el viaje”.

Cuando tener una escalera mecánica era ser cosmopolita

Las ciudades de provincia no tocan la modernidad hasta que cuentan con una escalera mecánica. En Santander, la primera escalera estuvo en un mini centro comercial que se construyó, en 1965, junto a la Catedral. Eran los grandes almacenes Woolworth, que te traían todo lo que necesitabas para tu familia, el hogar y te abrían al universo de las escaleras mecánicas. Ser cosmopolita era esto.

woolworth santander almacenes

Woolworth estaba en Madrid, Palma de Mallorca, Alicante, Málaga, Granada y Córdoba, y eligió también mi ciudad natal, Santander, porque aún no se había instalado en ella ni El Corte Inglés ni Galerías Preciados. Sólo Simago reinaba en la capital de La Montaña junto a otros almacenes de tinte local. Como eran los ya desaparecidos Ribalaygua y Lainz, que tenían ascensor pero no escaleras mecánicas.

ribalaygua lainz centro comercial

Con Woolworth  llegó a Santander la escalera mecánica. Pero la evolución se frenó rápido, pues, poco más de una década después, Woolworth fracasó y cerró todos sus establecimientos españoles. Lo hizo en octubre de 1980. Yo ni había nacido, no me dio tiempo a conocer la experiencia Woolworth . Pero sí la tienda Zara, que ocupó después prácticamente dos plantas de ese edificio comercial, mientras que el resto del inmueble se decidió reutilizar como una sucursal bancaria y oficinas, abriendo unas ventanas en las paredes de piedra e incorporando varias plantas más encima, acristaladas, para viviendas.

zara

Pero, ahora, las escaleras mecánicas han vuelto al edificio de Woolworth, ya que Inditex se quedado con todo el espacio del ocupaban aquellos olvidados grandes almacenes y ha reabierto su tienda principal en Santander, el Zara, con una reforma a fondo que ha devuelto a este bloque la función comercial para el que fue concebido.

nuevo zara

No obstante, ahora los santanderinos ya no se fijan en las escaleras mecánicas. Están inmunes, pues en los últimos años las cuestas principales de la empinada ciudad se han llenado de rampas mecánicas para que nadie se canse. Pero ni con esas somos cosmopolitas.

Historia apoyada con imágenes del archivo de El Diario Montañés y El Tomavistas de Santander

Sobre lo que me pasa viendo ‘Late Motiv’

Tengo un problema de deformación profesional adquirida: cuando veo la televisión se me ocurren análisis. Todo el rato. Da igual el programa, serie, pausa publicitaria o fundido a negro: las razones del éxito, lo mejor y lo peor, el valor añadido de no sé cuál, lo que debes aprender de.., el error de programación de tal… Así todo el día. Incluso, a veces, me pongo a hacer tele con el móvil. Incluso, a veces, bajo la escalera sintiéndome Raffaella Carrá. Porque yo soy mucho de Raffaella Carrá. De la Raffaella de la tele. No tanto de la Raffaella de la música, claro.

Así que tanto trabajar -con, contra, de y sobre la tele-, lo flipo yo conmigo mismo si me pillo disfrutando con lo que pasa dentro de la tele. Y eso me está sucediendo con esta temporada de Late Motiv de Buenafuente en #0. Uno de esos luminosos programas que, de repente, te hacen volver a sentir la tele con esa genuina e ingenua ilusión que creías perdida. Y, de repente, te acuerdas del motivo por el que te gusta tanto la tele.

Mierda, ya he hecho otro artículo.