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septiembre 2016

Alizee, el éxito efímero y el realizador atacado

¿Alguien recuerda Alizee? Esa jovencita francesa que alcanzó la popularidad sintiéndose literalmente una lolita. Calentó al personal por las televisiones europeas y extrarradios con su sensual candidez de falda corta. Y, después, continuó su carrera con J’en Ai Marre (no confundir con “Ay, madre”). La disquetera o discográfica dio en la diana con la puesta en escena. Una coreografía incontrolable para ella y para el espectador…

Las teles aprovecharon, de nuevo, el show de la sugerente Alizee. Pero especialmente este programa francés del que recuperamos su actuación. Abrimos ya desde falsodirecto.com el club de fans de el realizador de este formato por su capacidad de bailar con la música en cada fugaz plano. Cámaras pinchadas con el tiempo exacto. A corte. Sin miedo a la velocidad. Al ritmo. Al compás. Al sonido del público (incluso a los silbidos). Trasmitiendo la fuerza del tema y con Alizee sabiendo mirar a una cámara de referencia. Tele que te deja pegado. Levantando a los franceses del sofá. Y a mi mismo.

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La televisión modernícola: Nancy Sinatra, ¡scopitone!

No está muy claro cuál fue el primer videoclip. Desde que existen las imágenes, la música se ha complementado como un guante a los encuadres, a los movimientos de cámara, al zoom. Primero como un arte, después como una creativa manera de promoción. Así nació el videoclip, género que ha traspasado la pantalla hasta viralizarse en Internet. Casi siempre vivo, casi siempre imaginativo, casi siempre contando una historia. Porque los mejores videoclips son los que narran. Son los que crean sensaciones. Son los que arriesgan. Son los que creen en la música, la realización y la puesta en escena que no entiende de fronteras, que crece en el lenguaje universal.

Así lo consumo Nancy Sinatra. Cuando la televisión estaba aún conociéndose a sí misma (también en España, desde los Estudios de Prado del Rey), Nancy llegó con su transgresora y arrolladora actitud frente a la cámara. Inventó un videoclip para la historia sin saber lo que era un videoclip, su visibilidad ayudó a que las televisiones se atrevieran más a la hora de envolver la música y las discográficas entendieran mejor la importancia de contar una historia atractiva a través de las canciones. Era 1966. Con ustedas y ustedes, un espectáculo de realización, escena e interpretación. Con ustedas y ustedes, These Boots Are Made For Walkin. Vanguardia aún HOY.

nancy-sinatra-primer-videoclip

‘La Soga’ de Alfred Hitchcock: el poder de los decorados analógicos

Si hay una escenografía que me ha impactado desde niño es la de La Soga, donde Alfred Hitchcock propuso el reto de rodar el filme en un plano secuencia. Pero, claro, el metraje no daba para tanto. Sólo tiraba unos 10 minutos, así que, en realidad, el director planificó ocho planos “pegados”, con siete cortes, que se intentaban integrar en elementos estéticos de la coreografía de los actores, para no entorpecer la continuidad narrativa.

LA SOGA

La esencia del teatro llevada al cine con una brillantez visual, jugando con el ritmo interno del plano. Un plano secuencia magistral pero difícil en la época, pues la cámara debía realizar un recorrido tan sigiloso como complejo. Y la cámara, Technicolor, era pesada y grande. De hecho, incluso había que mover los decorados “en directo” para posibilitar la grabación. Lo hacían mediante ruedas tiradas de poleas. Con mucha vaselina, eso sí, para que no se hiciera ruido.

rope-set

No había posibilidad de error por parte de los actores, pero tampoco de los técnicos. Todos tenían cada paso minuciosamente coreografiado y marcado. Como la propia cámara. Como los propios decorados.

plano la soga

Porque en La Soga Hitchcock se ató a una poderosa interpretación de los actores, una planificación de movimientos de cámara perfecta y, además, un decorado espectacular  y crucial para transmitir el paso de las horas y dotar a la historia de más fuerza.

Alfred Hitchcocok mandó construir uno de los cicloramas más interesantes de la historia del cine. Un fondo que emulaba casi 35 kilómetros del Nueva York de la época y que enriquecía la sugestión del espectador.

set la soga

Porque ese skyline era un envoltorio perfecto como aliado de la trama. Tanto en el gran ventanal con la vertiginosa ciudad al fondo, como las ventanas, más pequeñas, de la derecha del salón: con unos imponentes neones, supuestamente de un cartel publicitario de la azotea del edificio, que iban amplificando la tensión de la trama, en cada brusco y constante encendido y apagado.

la soga fondo

El ciclorama estaba iluminado por 8.000 bombillas incandescentes, 200 tubos de neón e incluso tenía un sistema para desprender humo de determinadas chimeneas. También se realizaron unas nubes de fibra de vidrio, que se iban cambiando a lo largo del paso del día, para contagiar más veracidad. Realismo de cartón-piedra que daba el pego mejor que muchos efectos digitales. Era el cine que creaba maquetas que transmitían una mágica verdad.

Por cierto, Alfred Hitchcock se reservaba su tradicional cameo también en esa silueta neoyorquina. Esta vez, en forma de neón en una azotea. ¿Lo encuentras?

Hitchcock-cameo- Rope- 1949-3- Neon

 

> Las maquetas de ‘El Coloso en Llamas’ (que ardieron de verdad)

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