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marzo 2016

Fleur East y su ‘Play That Sax’: los motivos por los que idolatro su actuación en ‘Likes’

Deformación profesional. O mejor dicho, pasión profesional. Desde adolescente he invertido demasiadas horas de mi vida en comparar actuaciones musicales del mismo artista en diferentes programas. Con esta particular obsesión, me he recorrido los tele-tours promocionales de cantantes, especialmente internacionales.

Disfruto descubriendo la misma interpretación musical en distintos shows. Comparo realización, escenografía, platós, discurro ideas…

Y una de mis últimas obsesiones es recorrerme los platós de la tele internacional a través de Fleur East y su pegadizo Sax. Ella ya es una grande y, como las grandes, canta en directo. Es más, cuela siempre el nombre de aquel programa que pisa en el mismo minuto de la canción. Porque la mejor improvisación es la que está muy ensayada. También, como las grandes, lleva su propio grafismo para incluir en las grandes pantallas de leds que inundan los decorados de las cadenas del mundo.

Aunque, curiosamente, una de las versiones televisivas que más veo y reveo del Sax de Fleur East es en un programa español que, además, no cuenta con espectaculares alardes escenográficos ni gigantes pantallones caros colgados de la pared.

Y es que Likes no tendrá el plató más grande. Es minúsculo. De hecho, ese lugar antes era un matadero de pollos. Pero el formato sabe contagiar la energía del tema a través de una realización brillante, que dibuja una historia de principio a fin. Con reflejos, pero también definiendo el tono y los personajes. Incluso contextualizando al espectador el instante en el que se mueven la presentadora, Raquel Sánchez Silva, y sus colaboradores de la mesa a la grada, para despedir el show bailando con el público.

Porque todo cuenta y este Sax no se hizo en el plató más espectacular, pero la realización sí supo transmitir el carisma de la cantante e impulsarlo. Porque lo más importante es narrar una historia. Siempre. También cuando solo dispones 3 minutos de un hit:

https://www.youtube.com/watch?v=8T1H_Ogf2E8

También acudió a El Hormiguero (está pegado al plató de Likes). Atención a los planos de Pablo Motos y Ana Obregón bailando. No se nota nada que, en realidad, Fleur East grabó su tema otro día. Pero lo que está claro que Obregón tiene práctica en estos menesteres. Tantas galas de varietés a sus espaldas…

Top Of The Pops, simplemente brutal:

La Voz Holanda (The Voice Holland, vamos)

The Jingle Bell Ball

Alan Carr: Chatty Man

https://www.youtube.com/watch?v=0Or8c43yLu8

‘1,2,3 hipnotízame’: lo mejor y lo peor de un show poco creíble (VÍDEOS)

No ha sido casual. Tras el éxito internacional de los programas de hipnosis, esta noche Antena 3 ha probado suerte con un formato de estas características. Se llama 1,2,3 hipnotízame y sigue la estela de varios shows que han logrado grandes datos de audiencia en países de nuestro entorno, especialmente You’re Back In The Room, en la britática ITV, y Stars Sous Hypnose, del principal canal francés TF1.

Manel Fuentes y Jandro han presentado este espacio que hipnotiza a diferentes personajes populares: Mario Vaquerizo, El Cordobés, Enrique San Francisco, Anabel Alonso, El Monaguillo, Bustamante… El objetivo:  poner a los invitados en situaciones imposibles, inauditas o surrealistas por obra y gracia de la hipnosis. La misma fórmula que ha triunfado en Francia con diferentes especiales temáticos, en los que un elenco de famosos son sugestionados por el hipnólogo Messmer, que les hace perder el control racional. Una especie de Mira quién baila, pero con el poder de la mente como protagonista. Incluso algunas de las tramas del programa español se han parecido, aunque en el de Antena 3 el plató es bastante más pequeño y menos espectacular.

No obstante, la versión española no se ha conformado sólo con utilizar a famosos como cobayas a la francesa y también ha utilizado al público en el estudio. Pero no sólo para hacer gags, también poniendo al personal a jugar en el colofón del show: cuando tres voluntarios han sido incapaces de abrir una urna con 25.000 euros. Tenían la llave, pero su sugestión hipnótica les inducía a realizar acciones delirantes justo en el momento de destapar la caja con el dinero (en vez de utilizar la llave, usaban otros utensilios -un plátano, una cucharilla o el propio dedo-). Así que se quedaron sin la pasta, claro.

Jugar sugestionado es otro ingrediente del triunfo de este género a nivel internacional. Es el caso del programa de hipnosis de los sábados en UK, You’re Back In The Room. Un concurso en el que los participantes deben superar diferentes pruebas que son muy sencillas pero, sin embargo, se les complican porque sufren patosas órdenes post-hipnóticas. De esta forma, el concurso se convierte en una comedia loca.

Famosos, juegos… y peatones. Porque 1,2,3 hipnotízame también ha salido al exterior del plató, para realizar una pequeña pieza callejera, donde los hipnotizados han sido viandantes. Esto remite a varios programas de éxito internacional, especialmente uno de Canadá, Les HYP-GAGS de Messmer. O lo que es lo mismo, la versión en hipnosis de los ya habituales docushows de magia  de magos, como Dynamo (en España se emite en Discovery Max) que van sorprendiendo a la gente por la ciudad, ya sea en una plaza pública, en lo alto de un rascacielos o en su puesto de trabajo.

La escasez de formatos televisivos revolucionarios a nivel internacional ha propiciado que las cadenas estén a la caza y captura de nuevos shows que llamen la atención. Así ha surgido la resurrección de los formatos con hipnosis colectiva, que ya tuvieron cierta repercusión en los noventa (aquí en España ya vimos a Toni Kamo durmiendo a los invitados de Hola Raffaella o un espacio en Telecinco con Bibiana Fernández llamado Hip, hip, hipnosis, que no funcionó).

Y Antena 3 ha intentado probar esta tendencia global, de forma sigilosa, en esta noche de Semana Santa. Lo ha hecho con un programa especial sencillo, que ha emulado a sus homólogos internacionales.

LO MEJOR

El acierto es que el show ha huido de lo ridículo (nadie se ha convertido en gallina) y ha pretendido aportar una mirada más constructiva y curiosa. Y, en una noche con baja competencia, la novedad ha hecho que el programa lidere con un 19.5 por ciento de share y 2.997.000 espectadores.

LO PEOR

El problema: aunque la hipnosis de Jeff Toussaint es cierta, como el casting se compone por famosos demasiado habituales a eso del show business de Atresmedia, parecían jugando a un programa de Me Resbala cualquiera y, por tanto, el formato no ha resultado muy creíble por un espectador resabiado de las artimañas de la tele.

La audiencia necesita más que una explicación y un chasquido de dedos para creerse lo que sale por la pantalla plana. Y en eso 1,2,3 Hipnotízame no ha aprobado, pues no ha logrado profundizar en la fuerza de la hipnosis de verdad. Ha sido una oportunidad perdida para crear un programa de mayor recorrido. Se ha quedado a medias, en pruebas superficiales y tópicas (calambres en el micrófono de Bustamante -lo nunca visto-, Anabel Alonso lanzando sal, Vaquerizo olvidándose del número 7 …). Ha faltado más espectáculo imprevisible de prime time. Ha faltado ser un poco más traviesos, más surrealistas, más emocionantes, más genuinos.

@borjateran

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Los 8 aciertos que han convertido a Antena 3 en un referente en series de calidad

Antena 3 ha consolidado su imagen como referente en series de calidad. En una televisión en la que son tan importantes los símbolos como el resultado, Atresmedia ha sabido hacerse con la marca de gran compañía de ficción.

Un objetivo alcanzado fruto de años de trabajo, aciertos, errores  y cierto riesgo. Porque los responsables de Antena 3, con Javier Bardají al frente, no han tenido miedo de saltarse, de vez en cuando, el guion de los manoseados estereotipos de la series españolas rompe-audiencias.

De hecho, el departamento de ficción, dirigido por Sonia Martínez, ha contado con la intuición de avanzar en la inversión de historias atrevidas más allá de los resortes que acostumbraba el prime time cañí de una cadena privada. Eso sí, sin perder la perspectiva de que se trata de una emisora comercial, que debe contar con un amplio espectro de públicos.

Y entendiendo la importancia de que el público identifique la ficción con el canal. No programando series de forma deslavazada e integrándolas como un todo que es el sello de ficción de la compañía. De ahí que incluso su nuevo canal temático de series remita directamente al nombre de Atresmedia, Atreseries. Una buena estrategia promocional para seguir impulsando la marca como factoría de referencia de la ficción. Aunque, en realidad, sea una frecuencia con un gran peso de reposiciones. Pero el espectador reconoce el sello rápidamente. Porque a la hora de producir ficción es tan importante el qué como el dónde se emite. 

Y Atresmedia ha logrado esta identidad como la gran compañía televisiva de series gracias a, al menos, 8 aciertos en su producción de ficción.

1. Más allá del cartón-pierda

Ya no es lo habitual una serie rodada en un frío plató con una escenografía que evidencia que es de un frío plató. Los culebrones diarios se libran, pero el espectador ya no acepta decorados artificiosos. Las localizaciones reales son imprescindibles. También en el universo de la comedia, que ya no siempre se queda en el estudio de sitcom para salir a lugares más creíbles. Como ha sucedido con Allí Abajo, el valor extra de la serie es que en vez de ser rodada en Madrid, se realiza en un palacio cien por cien sevillano, otorgando un plus de frescura visual a las tramas.

2. Los protagonsitas también pueden ser malos.

Tras el precedente de Vis a Vis, ya ningún directivo de un canal de televisión español se llenará la boca diciendo que, en un prime time generalista, jamás funcionará una serie que corra con demasiados riesgos narrativos con personajes extremos, oscuros, con ciertos toques sórdidos y muchas incorreciones políticas, e incluso con protagonistas que no caen bien. Y esto último parecía imposible, pues se entendía el éxito televisivo desde un protagonista en positivo o víctima, que el espectador sentía empático y cómplice. Error, pues los protagonistas de ficción también pueden descolocar al espectador.  Vis a Vis ha roto con estas manías.

3. El ritmo no es tener prisa

La primera temporada de Bajo Sospecha contaba con un ritmo sosegado, que era crucial para atrapar al espectador a través de una inteligente claustrofobia emocional. Los creadores de la ficción no cayeron en el dislate habitual de confundir ritmo con velocidad. Porque en la ficción española las prisas han llegado a matar al clímax de la historia.

4. El glamour de la fotografía

La televisión ha recuperado su posición a la altura de la fotografía cinematográfica. El mimo en la realización visual era habitual en los ochenta, aunque se fue perdiendo en los noventa con la implantación de la teleserie que se grababa sin tiempo para los detalles. Pero una serie para la pequeña pantalla también debe cuidar el plano a plano, el envoltorio. El espectador lo agradece. Sin miedo a jugar con texturas, luces y sombras.

5. Actores famosos, y otros que no tanto

Sin un buen cabeza de cartel para vender el producto parece que una serie no podía salir adelante. Con este panorama, nuestra televisión se enfrentaba a un círculo vicioso de actores, del que parecía no existir escapatoria. Pero hay vida más allá de Resines y Coronado. Porque la televisión no sólo es reconocer, también es descubrir. Y series como Vis a Vis han descubierto a un gran elenco de magníficas secundarias pero, también, a una vibrante protagonista. Su nombre, Maggie Civantos. Era una gran desconocida. Y eso no ha afectado a la serie. También ha sucedido en Allí Abajo, con gran parte del elenco virginal de popularidad a nivel nacional. Porque el buen producto se puede vender sin necesidad de nombres rotulados con luces de neón.

6. Los éxitos no se guardan en el cajón (demasiado)

La contraprogramación no cesa en las cadenas privadas. En Atresmedia también. De hecho, la próxima semana Allí abajo salta del viernes al martes. Nuevo cambio de programación para ser más competitivos en la táctica de la contienda por las audiencias.

Pero desde Antena 3 sí que han aprendido, o eso parece, que la espera entre una y otra temporada de una serie de éxito no debe dilatarse en exceso. O el público fidelizado se esfuma, se desmotiva, olvida los intringulis de la historia y se transforma en una emisión imposible aquello de relanzar el producto.

Antena 3 crea expectación con parones que no se eternizan más de la cuenta. Así los fans de las serie mantienen las ganas y crecen la expectativas. Además, la cadena siempre tiene una cartera de series en producción, de las que va lanzando pequeñas píldoras en los procesos de preproducción y rodaje, potenciando esa imagen de factoría que no cesa de crear e invertir en nuevas historias.

7. No solo una historia de amor, rodeada de muchas tramas para toda la familia.

Para liderar un prime time, ya no es necesario que exista un arco de tramas para el gusto de cada miembro de la familia. El superpoder está en enamorar, apasionar o descolocar con una buena historia que entre por los ojos. Y en ese afán de sumergirse en historias, Atresmedia ha dado luz verde a producciones como Refugiados, que parecía que iban a romper con determinadas lacras de la ficción nacional. Una oportunidad perfecta para invertir en series con un target específico, más minoritario, que generara industria e impulsara otras marcas más determinadas dentro del grupo, como la imagen de La Sexta.

Sin embargo, Refugiados pinchó. No aguantó la historia. Lección aprendida, no se puede lanzar una premisa con muchas ínfulas para quedarte en una serie de personajes donde la ciencia ficción es anecdótica. Probablemente, tenían que haber definido más una premisa a tono con los márgenes presupuestarios. Pero lo intentaron con todas las consecuencias. Y eso en sí mismo ya ha sido un paso hacia adelante, un paso del que aprender.

8. Intuición

El proyecto de Fortunata y Jacinta, el próximo lanzamiento de La Embajada, la turbia Apaches… Sobre todo en los últimos dos años, la estrategia de Atresmedia parece más encaminada a entusiasmar al espectador con historias contundentes que realizar producciones desde la obsesión de lo que ha funcionado o no en nuestra televisión. Y ahí la intuición es clave. Una intuición que se tramite a la hora de proyectar el producto, pero que también se cuida en el lanzamiento.  Porque la televisión es marca. Incluso los fracasos pueden convertirse en marca.

Y en Antena 3 han abierto la veda para experimentar desde la televisión privada y han obligado a que sus competidores se pongan también manos a la obra con productos más arriesgados. Lo han logrado sin olvidar el tipo de audiencia generalista de sus canales, pero con cierta intuición a la hora de palpar los gustos e inquietudes de un público cada vez más maduro y curtido en series internacionales. Y ahí está el porvenir de nuestra industria. El riesgo sensato de las televisiones privadas en producciones con mirada propia.

@borjateran

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De Espinete a Dora, la exploradora: los pilares del éxito de la programación infantil no cambian (tanto)

Ruidosos, hiperactivos e histriónicos. El día del estreno de estos hipervitaminados dibujos animados, el 14 de agosto de 2000, pocos imaginaban que su protagonista, Dora, se convertiría en una gran musa latina mundial.

“Dora se ha ganado a los niños por su espíritu aventurero, curioso, honesto y amable, pero también porque se trata de un personaje femenino y latino que está muy preparado y no tiene miedo a nada”, explica su creadora Valerie Walsh Valdés. No le falta razón, aunque, también, el éxito de Dora, la exploradora va más lejos de fomentar valores luchadores o de su dedicación en promover el interés precoz por otros idiomas (apostando por el bilingüismo en sus tramas). Sobre todo, la serie ha sabido aprovechar desde la tele el lenguaje de Internet para conquistar a las nuevas generaciones de niños.

Porque Dora hace a sus pequeños espectadores partícipes de cada aventura. Sus diálogos insisten en la participación de los niños desde su casa. Dora persiste, una y otra vez, hasta convertir la emisión tradicional en toda una producción interactiva, donde el pequeño es un actor más e incluso cuenta con sus huecos en los diálogos, en forma de silencio, para que responda a los estímulos del dibujo animado.

Dora, la exploradora ha demostrado que para triunfar con una serie de animación no son necesarios grandes alardes escénicos (de hecho, esta ficción es demasiado básica). Lo importante es definir con una clarísima sencillez el mensaje didáctico a lanzar. Enseñar gracias a una buena ración de aventuras fantasiosas, centradas en un puñado de personajes reconocibles para el espectador (Botas, Mapa…). Al igual que hacían los personajes de Barrio Sésamo.

Porque Dora sigue los infalibles patrones educativos que incorporaron los pioneros de la televisión infantil Lloyd Morrisett y Joan Ganz Conney en Barrio Sésamo. Estos creadores tuvieron claro que un show para niños debía ser una sucesión de elementos breves, claros, con ideas repetidas hasta la saciedad (lejos-cerca) para hacer llegar el mensaje. Sin olvidar la apuesta por las canciones pegadizas. Así daban en la diana del futuro de la televisión: multiestimulada. La infantil, pero también la adulta.

La tecnología ha avanzado, los dibujos animados pueden ser más espectaculares y la experiencia de usuario intenta ser más compleja y dinámica, pero la ingenuidad de un niño se mantiene completamente intacta. Dora, la exploradora, como aquel primer Barrio Sésamo, no necesita más parafernalias que la repetición de términos conjugados con imaginación para conectar con esa mirada cómplice de las nuevas generaciones, la misma mirada con la que hace 30 años idolatrábamos las ocurrencias de Espinete. Porque ni la televisión ni los niños han cambiado tanto como parece.

> La preocupante desaparición de los programas infantiles en TVE

@borjateran

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Los terribles tuits de los seguidores de ‘Mujeres y hombres y viceversa’ (y sus circunstancias)

La capacidad de diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal. La capacidad de discernir entre el dolor y la frivolidad. La capacidad de distinguir entre lo relevante y lo superfluo.

Ha vuelto a suceder. Las redes sociales han explosionado en indignación por diferentes tuits de supuestos seguidores de Mujeres y hombres y viceversa que han criticado, públicamente, la supresión del programa de Telecinco para informar sobre los terribles atentados en Bruselas.

Cierta audiencia de Mujeres y hombres y viceversa (nunca hay que generalizar) es una representación sintomática de un parte latente de la sociedad. Muy minoritaria, por suerte, pero latente.

El programa de Emma García es un éxito de audiencias tradicionales y, también, en las redes sociales. Un programa en el que chicas y chicos guapos, peripuestos y recauchutados buscan la fama mientras nos hacen creer que quieren encontrar el amor.

Y el formato cuenta con un público muy fiel, es un espacio perfecto para conectar con un espectador pretendidamente joven. Sin embargo, no se emite en un horario en el que los jóvenes deban estar, a priori, frente al televisor.

En esa franja, a partir de las 12,20 horas, si eres joven estás estudiando o trabajando. ¿Entonces cómo se entiende su éxito en este target? Sólo existe una explicación lógica: el programa tiene a un sector de seguidores de la población Ni.Ni, aquella que ni estudia ni trabaja. Aquella que, en cierto sentido, no tiene más expectativas que ver las citas de unos tronistas repeinados en su día a día.

Así que estos seguidores crean su particular rebelión en redes sociales cuando Telecinco varía la programación a causa de una noticia de última hora, como ya sucedió por el trágico caso del avión de la compañía alemana Germanwings, que provocó que se alargara El programa de AR y se retrasara Mujeres y hombres y viceversa.

Los seguidores más exaltados del show de Emma García no entienden que la actualidad manda ante una información terriblemente relevante. Y no dudan en expresarlo públicamente con tuits bochornosos, repletos de faltas de ortografía para más inri.

El fenómeno se ha repetido con los atentados en Bruselas, pero incluso creando un efecto nuevo: en el instante en el que MYHYV se ha retirado de la emisión por un asunto de tal relevancia informativa, también han existido determinados usuarios de las redes que han imitado estas conductas como mera provocación. El objetivo: crear más show viral. Lo han conseguido, con trending topic como premio.

 

¿Se puede bromear con asuntos de tal calado? ¿Cuáles son los motivos que promueven que alguien pueda expresarse de esta manera en la red social y sin ningún tipo de remordimiento?

De nuevo, se resquebraja la capacidad de diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal. La capacidad de discernir entre el dolor y la frivolidad.

Sus tuits sorprenden, indignan, decepcionan y nos hacen preguntarnos en qué mundo vive, y con qué clase de valores, esa mínima parte de nuestra juventud. Se trata de un público que existe, que está ahí a diario, frente al televisor, sin demasiadas expectativas vitales, en una sociedad que no ha logrado despertarles inquietudes.

@borjateran

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