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marzo 2016

Fleur East y su ‘Play That Sax’: los motivos por los que idolatro su actuación en ‘Likes’

Deformación profesional. O mejor dicho, pasión profesional. Desde adolescente he invertido demasiadas horas de mi vida en comparar actuaciones musicales del mismo artista en diferentes programas. Con esta particular obsesión, me he recorrido los tele-tours promocionales de cantantes, especialmente internacionales.

Disfruto descubriendo la misma interpretación musical en distintos shows. Comparo realización, escenografía, platós, discurro ideas…

Y una de mis últimas obsesiones es recorrerme los platós de la tele internacional a través de Fleur East y su pegadizo Sax. Ella ya es una grande y, como las grandes, canta en directo. Es más, cuela siempre el nombre de aquel programa que pisa en el mismo minuto de la canción. Porque la mejor improvisación es la que está muy ensayada. También, como las grandes, lleva su propio grafismo para incluir en las grandes pantallas de leds que inundan los decorados de las cadenas del mundo.

Aunque, curiosamente, una de las versiones televisivas que más veo y reveo del Sax de Fleur East es en un programa español que, además, no cuenta con espectaculares alardes escenográficos ni gigantes pantallones caros colgados de la pared.

Y es que Likes no tendrá el plató más grande. Es minúsculo. De hecho, ese lugar antes era un matadero de pollos. Pero el formato sabe contagiar la energía del tema a través de una realización brillante, que dibuja una historia de principio a fin. Con reflejos, pero también definiendo el tono y los personajes. Incluso contextualizando al espectador el instante en el que se mueven la presentadora, Raquel Sánchez Silva, y sus colaboradores de la mesa a la grada, para despedir el show bailando con el público.

Porque todo cuenta y este Sax no se hizo en el plató más espectacular, pero la realización sí supo transmitir el carisma de la cantante e impulsarlo. Porque lo más importante es narrar una historia. Siempre. También cuando solo dispones 3 minutos de un hit:

https://www.youtube.com/watch?v=8T1H_Ogf2E8

También acudió a El Hormiguero (está pegado al plató de Likes). Atención a los planos de Pablo Motos y Ana Obregón bailando. No se nota nada que, en realidad, Fleur East grabó su tema otro día. Pero lo que está claro que Obregón tiene práctica en estos menesteres. Tantas galas de varietés a sus espaldas…

Top Of The Pops, simplemente brutal:

La Voz Holanda (The Voice Holland, vamos)

The Jingle Bell Ball

Alan Carr: Chatty Man

https://www.youtube.com/watch?v=0Or8c43yLu8

‘1,2,3 hipnotízame’: lo mejor y lo peor de un show poco creíble (VÍDEOS)

No ha sido casual. Tras el éxito internacional de los programas de hipnosis, esta noche Antena 3 ha probado suerte con un formato de estas características. Se llama 1,2,3 hipnotízame y sigue la estela de varios shows que han logrado grandes datos de audiencia en países de nuestro entorno, especialmente You’re Back In The Room, en la britática ITV, y Stars Sous Hypnose, del principal canal francés TF1.

Manel Fuentes y Jandro han presentado este espacio que hipnotiza a diferentes personajes populares: Mario Vaquerizo, El Cordobés, Enrique San Francisco, Anabel Alonso, El Monaguillo, Bustamante… El objetivo:  poner a los invitados en situaciones imposibles, inauditas o surrealistas por obra y gracia de la hipnosis. La misma fórmula que ha triunfado en Francia con diferentes especiales temáticos, en los que un elenco de famosos son sugestionados por el hipnólogo Messmer, que les hace perder el control racional. Una especie de Mira quién baila, pero con el poder de la mente como protagonista. Incluso algunas de las tramas del programa español se han parecido, aunque en el de Antena 3 el plató es bastante más pequeño y menos espectacular.

No obstante, la versión española no se ha conformado sólo con utilizar a famosos como cobayas a la francesa y también ha utilizado al público en el estudio. Pero no sólo para hacer gags, también poniendo al personal a jugar en el colofón del show: cuando tres voluntarios han sido incapaces de abrir una urna con 25.000 euros. Tenían la llave, pero su sugestión hipnótica les inducía a realizar acciones delirantes justo en el momento de destapar la caja con el dinero (en vez de utilizar la llave, usaban otros utensilios -un plátano, una cucharilla o el propio dedo-). Así que se quedaron sin la pasta, claro.

Jugar sugestionado es otro ingrediente del triunfo de este género a nivel internacional. Es el caso del programa de hipnosis de los sábados en UK, You’re Back In The Room. Un concurso en el que los participantes deben superar diferentes pruebas que son muy sencillas pero, sin embargo, se les complican porque sufren patosas órdenes post-hipnóticas. De esta forma, el concurso se convierte en una comedia loca.

Famosos, juegos… y peatones. Porque 1,2,3 hipnotízame también ha salido al exterior del plató, para realizar una pequeña pieza callejera, donde los hipnotizados han sido viandantes. Esto remite a varios programas de éxito internacional, especialmente uno de Canadá, Les HYP-GAGS de Messmer. O lo que es lo mismo, la versión en hipnosis de los ya habituales docushows de magia  de magos, como Dynamo (en España se emite en Discovery Max) que van sorprendiendo a la gente por la ciudad, ya sea en una plaza pública, en lo alto de un rascacielos o en su puesto de trabajo.

La escasez de formatos televisivos revolucionarios a nivel internacional ha propiciado que las cadenas estén a la caza y captura de nuevos shows que llamen la atención. Así ha surgido la resurrección de los formatos con hipnosis colectiva, que ya tuvieron cierta repercusión en los noventa (aquí en España ya vimos a Toni Kamo durmiendo a los invitados de Hola Raffaella o un espacio en Telecinco con Bibiana Fernández llamado Hip, hip, hipnosis, que no funcionó).

Y Antena 3 ha intentado probar esta tendencia global, de forma sigilosa, en esta noche de Semana Santa. Lo ha hecho con un programa especial sencillo, que ha emulado a sus homólogos internacionales.

LO MEJOR

El acierto es que el show ha huido de lo ridículo (nadie se ha convertido en gallina) y ha pretendido aportar una mirada más constructiva y curiosa. Y, en una noche con baja competencia, la novedad ha hecho que el programa lidere con un 19.5 por ciento de share y 2.997.000 espectadores.

LO PEOR

El problema: aunque la hipnosis de Jeff Toussaint es cierta, como el casting se compone por famosos demasiado habituales a eso del show business de Atresmedia, parecían jugando a un programa de Me Resbala cualquiera y, por tanto, el formato no ha resultado muy creíble por un espectador resabiado de las artimañas de la tele.

La audiencia necesita más que una explicación y un chasquido de dedos para creerse lo que sale por la pantalla plana. Y en eso 1,2,3 Hipnotízame no ha aprobado, pues no ha logrado profundizar en la fuerza de la hipnosis de verdad. Ha sido una oportunidad perdida para crear un programa de mayor recorrido. Se ha quedado a medias, en pruebas superficiales y tópicas (calambres en el micrófono de Bustamante -lo nunca visto-, Anabel Alonso lanzando sal, Vaquerizo olvidándose del número 7 …). Ha faltado más espectáculo imprevisible de prime time. Ha faltado ser un poco más traviesos, más surrealistas, más emocionantes, más genuinos.

@borjateran

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Los 8 aciertos que han convertido a Antena 3 en un referente en series de calidad

Antena 3 ha consolidado su imagen como referente en series de calidad. En una televisión en la que son tan importantes los símbolos como el resultado, Atresmedia ha sabido hacerse con la marca de gran compañía de ficción.

Un objetivo alcanzado fruto de años de trabajo, aciertos, errores  y cierto riesgo. Porque los responsables de Antena 3, con Javier Bardají al frente, no han tenido miedo de saltarse, de vez en cuando, el guion de los manoseados estereotipos de la series españolas rompe-audiencias.

De hecho, el departamento de ficción, dirigido por Sonia Martínez, ha contado con la intuición de avanzar en la inversión de historias atrevidas más allá de los resortes que acostumbraba el prime time cañí de una cadena privada. Eso sí, sin perder la perspectiva de que se trata de una emisora comercial, que debe contar con un amplio espectro de públicos.

Y entendiendo la importancia de que el público identifique la ficción con el canal. No programando series de forma deslavazada e integrándolas como un todo que es el sello de ficción de la compañía. De ahí que incluso su nuevo canal temático de series remita directamente al nombre de Atresmedia, Atreseries. Una buena estrategia promocional para seguir impulsando la marca como factoría de referencia de la ficción. Aunque, en realidad, sea una frecuencia con un gran peso de reposiciones. Pero el espectador reconoce el sello rápidamente. Porque a la hora de producir ficción es tan importante el qué como el dónde se emite. 

Y Atresmedia ha logrado esta identidad como la gran compañía televisiva de series gracias a, al menos, 8 aciertos en su producción de ficción.

1. Más allá del cartón-pierda

Ya no es lo habitual una serie rodada en un frío plató con una escenografía que evidencia que es de un frío plató. Los culebrones diarios se libran, pero el espectador ya no acepta decorados artificiosos. Las localizaciones reales son imprescindibles. También en el universo de la comedia, que ya no siempre se queda en el estudio de sitcom para salir a lugares más creíbles. Como ha sucedido con Allí Abajo, el valor extra de la serie es que en vez de ser rodada en Madrid, se realiza en un palacio cien por cien sevillano, otorgando un plus de frescura visual a las tramas.

2. Los protagonsitas también pueden ser malos.

Tras el precedente de Vis a Vis, ya ningún directivo de un canal de televisión español se llenará la boca diciendo que, en un prime time generalista, jamás funcionará una serie que corra con demasiados riesgos narrativos con personajes extremos, oscuros, con ciertos toques sórdidos y muchas incorreciones políticas, e incluso con protagonistas que no caen bien. Y esto último parecía imposible, pues se entendía el éxito televisivo desde un protagonista en positivo o víctima, que el espectador sentía empático y cómplice. Error, pues los protagonistas de ficción también pueden descolocar al espectador.  Vis a Vis ha roto con estas manías.

3. El ritmo no es tener prisa

La primera temporada de Bajo Sospecha contaba con un ritmo sosegado, que era crucial para atrapar al espectador a través de una inteligente claustrofobia emocional. Los creadores de la ficción no cayeron en el dislate habitual de confundir ritmo con velocidad. Porque en la ficción española las prisas han llegado a matar al clímax de la historia.

4. El glamour de la fotografía

La televisión ha recuperado su posición a la altura de la fotografía cinematográfica. El mimo en la realización visual era habitual en los ochenta, aunque se fue perdiendo en los noventa con la implantación de la teleserie que se grababa sin tiempo para los detalles. Pero una serie para la pequeña pantalla también debe cuidar el plano a plano, el envoltorio. El espectador lo agradece. Sin miedo a jugar con texturas, luces y sombras.

5. Actores famosos, y otros que no tanto

Sin un buen cabeza de cartel para vender el producto parece que una serie no podía salir adelante. Con este panorama, nuestra televisión se enfrentaba a un círculo vicioso de actores, del que parecía no existir escapatoria. Pero hay vida más allá de Resines y Coronado. Porque la televisión no sólo es reconocer, también es descubrir. Y series como Vis a Vis han descubierto a un gran elenco de magníficas secundarias pero, también, a una vibrante protagonista. Su nombre, Maggie Civantos. Era una gran desconocida. Y eso no ha afectado a la serie. También ha sucedido en Allí Abajo, con gran parte del elenco virginal de popularidad a nivel nacional. Porque el buen producto se puede vender sin necesidad de nombres rotulados con luces de neón.

6. Los éxitos no se guardan en el cajón (demasiado)

La contraprogramación no cesa en las cadenas privadas. En Atresmedia también. De hecho, la próxima semana Allí abajo salta del viernes al martes. Nuevo cambio de programación para ser más competitivos en la táctica de la contienda por las audiencias.

Pero desde Antena 3 sí que han aprendido, o eso parece, que la espera entre una y otra temporada de una serie de éxito no debe dilatarse en exceso. O el público fidelizado se esfuma, se desmotiva, olvida los intringulis de la historia y se transforma en una emisión imposible aquello de relanzar el producto.

Antena 3 crea expectación con parones que no se eternizan más de la cuenta. Así los fans de las serie mantienen las ganas y crecen la expectativas. Además, la cadena siempre tiene una cartera de series en producción, de las que va lanzando pequeñas píldoras en los procesos de preproducción y rodaje, potenciando esa imagen de factoría que no cesa de crear e invertir en nuevas historias.

7. No solo una historia de amor, rodeada de muchas tramas para toda la familia.

Para liderar un prime time, ya no es necesario que exista un arco de tramas para el gusto de cada miembro de la familia. El superpoder está en enamorar, apasionar o descolocar con una buena historia que entre por los ojos. Y en ese afán de sumergirse en historias, Atresmedia ha dado luz verde a producciones como Refugiados, que parecía que iban a romper con determinadas lacras de la ficción nacional. Una oportunidad perfecta para invertir en series con un target específico, más minoritario, que generara industria e impulsara otras marcas más determinadas dentro del grupo, como la imagen de La Sexta.

Sin embargo, Refugiados pinchó. No aguantó la historia. Lección aprendida, no se puede lanzar una premisa con muchas ínfulas para quedarte en una serie de personajes donde la ciencia ficción es anecdótica. Probablemente, tenían que haber definido más una premisa a tono con los márgenes presupuestarios. Pero lo intentaron con todas las consecuencias. Y eso en sí mismo ya ha sido un paso hacia adelante, un paso del que aprender.

8. Intuición

El proyecto de Fortunata y Jacinta, el próximo lanzamiento de La Embajada, la turbia Apaches… Sobre todo en los últimos dos años, la estrategia de Atresmedia parece más encaminada a entusiasmar al espectador con historias contundentes que realizar producciones desde la obsesión de lo que ha funcionado o no en nuestra televisión. Y ahí la intuición es clave. Una intuición que se tramite a la hora de proyectar el producto, pero que también se cuida en el lanzamiento.  Porque la televisión es marca. Incluso los fracasos pueden convertirse en marca.

Y en Antena 3 han abierto la veda para experimentar desde la televisión privada y han obligado a que sus competidores se pongan también manos a la obra con productos más arriesgados. Lo han logrado sin olvidar el tipo de audiencia generalista de sus canales, pero con cierta intuición a la hora de palpar los gustos e inquietudes de un público cada vez más maduro y curtido en series internacionales. Y ahí está el porvenir de nuestra industria. El riesgo sensato de las televisiones privadas en producciones con mirada propia.

@borjateran

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De Espinete a Dora, la exploradora: los pilares del éxito de la programación infantil no cambian (tanto)

Ruidosos, hiperactivos e histriónicos. El día del estreno de estos hipervitaminados dibujos animados, el 14 de agosto de 2000, pocos imaginaban que su protagonista, Dora, se convertiría en una gran musa latina mundial.

“Dora se ha ganado a los niños por su espíritu aventurero, curioso, honesto y amable, pero también porque se trata de un personaje femenino y latino que está muy preparado y no tiene miedo a nada”, explica su creadora Valerie Walsh Valdés. No le falta razón, aunque, también, el éxito de Dora, la exploradora va más lejos de fomentar valores luchadores o de su dedicación en promover el interés precoz por otros idiomas (apostando por el bilingüismo en sus tramas). Sobre todo, la serie ha sabido aprovechar desde la tele el lenguaje de Internet para conquistar a las nuevas generaciones de niños.

Porque Dora hace a sus pequeños espectadores partícipes de cada aventura. Sus diálogos insisten en la participación de los niños desde su casa. Dora persiste, una y otra vez, hasta convertir la emisión tradicional en toda una producción interactiva, donde el pequeño es un actor más e incluso cuenta con sus huecos en los diálogos, en forma de silencio, para que responda a los estímulos del dibujo animado.

Dora, la exploradora ha demostrado que para triunfar con una serie de animación no son necesarios grandes alardes escénicos (de hecho, esta ficción es demasiado básica). Lo importante es definir con una clarísima sencillez el mensaje didáctico a lanzar. Enseñar gracias a una buena ración de aventuras fantasiosas, centradas en un puñado de personajes reconocibles para el espectador (Botas, Mapa…). Al igual que hacían los personajes de Barrio Sésamo.

Porque Dora sigue los infalibles patrones educativos que incorporaron los pioneros de la televisión infantil Lloyd Morrisett y Joan Ganz Conney en Barrio Sésamo. Estos creadores tuvieron claro que un show para niños debía ser una sucesión de elementos breves, claros, con ideas repetidas hasta la saciedad (lejos-cerca) para hacer llegar el mensaje. Sin olvidar la apuesta por las canciones pegadizas. Así daban en la diana del futuro de la televisión: multiestimulada. La infantil, pero también la adulta.

La tecnología ha avanzado, los dibujos animados pueden ser más espectaculares y la experiencia de usuario intenta ser más compleja y dinámica, pero la ingenuidad de un niño se mantiene completamente intacta. Dora, la exploradora, como aquel primer Barrio Sésamo, no necesita más parafernalias que la repetición de términos conjugados con imaginación para conectar con esa mirada cómplice de las nuevas generaciones, la misma mirada con la que hace 30 años idolatrábamos las ocurrencias de Espinete. Porque ni la televisión ni los niños han cambiado tanto como parece.

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@borjateran

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Los terribles tuits de los seguidores de ‘Mujeres y hombres y viceversa’ (y sus circunstancias)

La capacidad de diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal. La capacidad de discernir entre el dolor y la frivolidad. La capacidad de distinguir entre lo relevante y lo superfluo.

Ha vuelto a suceder. Las redes sociales han explosionado en indignación por diferentes tuits de supuestos seguidores de Mujeres y hombres y viceversa que han criticado, públicamente, la supresión del programa de Telecinco para informar sobre los terribles atentados en Bruselas.

Cierta audiencia de Mujeres y hombres y viceversa (nunca hay que generalizar) es una representación sintomática de un parte latente de la sociedad. Muy minoritaria, por suerte, pero latente.

El programa de Emma García es un éxito de audiencias tradicionales y, también, en las redes sociales. Un programa en el que chicas y chicos guapos, peripuestos y recauchutados buscan la fama mientras nos hacen creer que quieren encontrar el amor.

Y el formato cuenta con un público muy fiel, es un espacio perfecto para conectar con un espectador pretendidamente joven. Sin embargo, no se emite en un horario en el que los jóvenes deban estar, a priori, frente al televisor.

En esa franja, a partir de las 12,20 horas, si eres joven estás estudiando o trabajando. ¿Entonces cómo se entiende su éxito en este target? Sólo existe una explicación lógica: el programa tiene a un sector de seguidores de la población Ni.Ni, aquella que ni estudia ni trabaja. Aquella que, en cierto sentido, no tiene más expectativas que ver las citas de unos tronistas repeinados en su día a día.

Así que estos seguidores crean su particular rebelión en redes sociales cuando Telecinco varía la programación a causa de una noticia de última hora, como ya sucedió por el trágico caso del avión de la compañía alemana Germanwings, que provocó que se alargara El programa de AR y se retrasara Mujeres y hombres y viceversa.

Los seguidores más exaltados del show de Emma García no entienden que la actualidad manda ante una información terriblemente relevante. Y no dudan en expresarlo públicamente con tuits bochornosos, repletos de faltas de ortografía para más inri.

El fenómeno se ha repetido con los atentados en Bruselas, pero incluso creando un efecto nuevo: en el instante en el que MYHYV se ha retirado de la emisión por un asunto de tal relevancia informativa, también han existido determinados usuarios de las redes que han imitado estas conductas como mera provocación. El objetivo: crear más show viral. Lo han conseguido, con trending topic como premio.

 

¿Se puede bromear con asuntos de tal calado? ¿Cuáles son los motivos que promueven que alguien pueda expresarse de esta manera en la red social y sin ningún tipo de remordimiento?

De nuevo, se resquebraja la capacidad de diferenciar entre lo que está bien y lo que está mal. La capacidad de discernir entre el dolor y la frivolidad.

Sus tuits sorprenden, indignan, decepcionan y nos hacen preguntarnos en qué mundo vive, y con qué clase de valores, esa mínima parte de nuestra juventud. Se trata de un público que existe, que está ahí a diario, frente al televisor, sin demasiadas expectativas vitales, en una sociedad que no ha logrado despertarles inquietudes.

@borjateran

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‘Los Gipsy Kings’: lo que hay detrás de su éxito

Los Jiménez, los González, los Montoya… Las dinastías gitanas siguen triunfando como protagonistas de la segunda temporada de Los Gipsy Kings, en Cuatro.

No es un reality, no es un docushow. Los Gipsy Kings es un especie de sitcom con la realidad como base. Una hilarante comedia documental con un explosivo casting televisivo, con perfiles complementarios entre sí. Para (casi) todos los gustos.

Familias que desmontan y, al mismo tiempo, montan los prejuicios sobre los gitanos. Son ellos mismos, con sus circunstancias, con sus expresiones, con su oda a lo excesivo. Cuando son ingenuos, o cuando directamente se lo hacen.

Aunque el punto fuerte de Los Gipsy Kings es que no se ríe de sus personajes desde esa superioridad habitual en este género. Al contrario, las tramas se construyen, mano a mano, en un lúdico juego entre los artífices del programa y sus protagonistas, que se prestan a airear su vida con cierto instinto del espectáculo.

Las sagas gitanas son cómplices del espacio, y eso se contagia en el espectador que disfruta de una emisión muy agradable de ver. La realización visual cuenta con una fotografía cálida y un montaje en paralelo, entre las diferentes dinastías, que traza las historias sin dejar ningún resquicio al aburrimiento.

Todo guiado con una voz en off, a cargo de Tete Delgado, que pone la guinda ácida a este programa que no se queda en un desfile de extravagancias para dibujar personajes queribles. Porque Los Gipsy Kings es un programa en positivo.

Y ahí viene la clave que está detrás de los buenos resultados de Los Gipsy Kings: este formato ha dado un paso adelante en el género de la televisión tróspida (Quién quiere casarse con mi hijo, Un príncipe para tres princesas…), demostrando que para mantener la audiencia no basta sólo con la carcajada que surge de ridiculizar a los protagonistas (con músicas, soniquetes, imágenes descontextualizadas…)

El público de largo recorrido, el que aguanta hasta el final, necesita personajes de amplia evolución con los que poder empatizar desde una proximidad creciente y no desde una cortoplacista superioridad reconfortante. Los Gipsy Kings consigue este efecto para el éxito: sus protagonistas crecen con el paso de las semanas en personalidad pero, también, en emoción. La audiencia termina cogiéndoles cariño. A pesar de su picaresca, se hacen querer.

@borjateran

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Este es el cociente intelectual de Ylenia (según los golpes de efecto de ‘Sálvame’)

Gandía Shore, Gran Hermano VIP, Sálvame… Pero, visto lo visto, tal vez debería estar participando en Saber y Ganar. Porque Ylenia es superdotada. O al menos eso ha dictaminado la última entrega del test de inteligencia de Salváme.

Efectivamente, la psicóloga Irene López Assor ha certificado que la intérprete del éxito ‘Pégate’ es superdotada, pues cuenta con un cociente intelectual de 130, dato que en teoría apenas posee un 2% de la población. De los colaboradores del programa de Telecinco, sólo Jimmy Giménez Arnau supera, hasta la fecha, con un 136, a la de Benidorm.

De nuevo, el equipo de Sálvame recurre a los test de inteligencia para estirar la cuerda de la exposición de sus colaboradores. No sólo bastan los polígrafos, el programa necesita constantes acontecimientos que aviven la expectación de su audiencia, generen noticias en los medios y provoquen más piques entre los protagonistas del show.

Otra cosa es la credibilidad del espectador. Lo que menos importa es que el público se crea (o no) los “rigurosos” datos que estos tests o polígrafos aportan. Son, simplemente, una herramienta más para montar el espectáculo. Si el cociente de Ylenia es de 130, no está tan lejos del 160 de Albert Einstein o Stephen Hawking.

Igual España se está perdiendo a una lumbreras que bien podría reformular las teorías físicas… Como mínimo, seguro que la creadora del “hasta nunqui” es capaz de dar con una fórmula infalible para seguir viviendo del cuento el tiempo que haga falta.

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@borjateran

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40 años de la primera aparición de Mayra Gómez Kemp y Ruperta en ‘Un, dos, tres’ (VÍDEOS)

Tal día como hoy, hace 40 años,  aparecieron por primera vez dos iconos de la televisión en Un, dos, tres… responda otra vez. Uno de carne y hueso, otro de la imaginación de cartón-piedra. Tal día como hoy, hace 40 años, la audiencia de TVE descubría a Mayra Gómez Kemp y Ruperta.

Por aquel entonces aún estaba Kiko Ledgard a los mandos del mítico concurso. Era 1976 y el show de Chicho Ibáñez Serrador empezaba a ser un gran éxito que las clases más conservadoras del país no terminaban de entender del todo.

Lógico, pues Un, dos, tres estaba reinventando la maquinaria del incipiente espectáculo televisivo español. No sólo al incorporar el espectáculo musical a un programa-concurso, también al aprovechar las artimañas del universo de la ficción para enriquecer el juego, algo novedoso incluso a nivel internacional. Con elementos de la comedia, del suspense y hasta de los géneros del terror.

Así nacía el personaje de Ruperta, que era más que una mascota. Su presencia dinamizaba un programa que reunía, en una hora y media, muchos programas (concurso de preguntas, pruebas físicas, comedia, números musicales, participación del público…). Ruperta potenciaba la tensión, servía de elemento recurrente y conectaba con una peculiar complicidad del espectador.

Pero no sólo Ruperta debutó en aquel programa, que se emitió aquel 19 de marzo, también se estrenaron las secretarias Victoria Abril o María Casal y la mismísima Mayra Gómez Kemp, que pasó por el plató sigilosa, como actriz puntual, sutil, en un segundo plano, con sólo un papelillo en la subasta.

Mayra había llegado para quedarse. Chicho decidió que era la persona perfecta para sustituir al que parecía insustituible, el carismático Ledgard. Pero Gómez Kemp contaba con varios superpoderes para transformarse en la nueva maestra de ceremonias del show más complejo de la época. Primero, su increíble memoria, que le permitía controlar a la perfección todo el guion de un programa que se realizaba en una época sin pinganillos (chivatos que llevan los presentadores en la oreja). Segundo, que era una artista todoterreno. Lo mismo te cantaba, bailaba, interpretaba… contaba con un gran instinto del show. Tercero, que conocía las entrañas del programa por sus colaboraciones previas. Y cuarto, que era mujer. La primera mujer al frente de un concurso.  TVE rompía tabúes de la época. 

Ruperta, por su parte, fue un encargo al recordado dibujante José Luis Moro, habitual de TVE. El propio Chicho puso su voz a esta extraña calabaza. Acelerada analógicamente, pero era su voz.

La carismática calabaza (que dicen que inspiró el diseño de otro clásico, Naranjito) se convirtió rápidamente en un elemento fundamental en el discurrir del concurso. Otorgaba un plus de personalidad al formato, a pesar de que era temido por los concursantes. Y es que solía ocultar regalos negativos durante la subasta. Aunque, sin embargo, Ruperta también entregó el mayor premio de la historia del Un, dos, tres… ¡responsa otra vez!: un coche, un apartamento en Jávea (Alicante), un yate y un cheque de 5 millones de pesetas.

Chicho mató a la Ruperta en el 1983. En su lugar, llegó Doña Botilde. Pero, sin embargo, Ibáñez Serrador tuvo que resucitar a la querida calabaza en 1991. El público lo pedía. Y regresó para quedarse. La simpática mascota se mantuvo hasta el plano final del último Un dos tres… ¡a leer esta vez!, que se emitió en 2004. Dijo adiós, con su chistera de dibujo animado, antes del fundido a negro del programa. Fue su hasta siempre desde aquellos legendarios Estudios Buñuel que están siendo derribados.

@borjateran

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El musical de ‘Friends’: razones que evidencian que es un fiasco

¡Friends ya tiene musical propio! De nuevo, se juega con las ilusiones de los millones de fans de la mítica ficción. Porque la noticia del regreso de Friends vende. Mucho. De ahí que el rumor sobre el retorno de la pandilla neoyorquina resurja una y otra vez, de diferentes formas. Y ahora es en formato musical.

Pero, que nadie se emocione demasiado, pues es una “versión” no oficial en la que nada tienen que ver los creadores de la producción, Marta Kauffman y David Crane. Tampoco contará con los actores protagonistas ni con espectaculares puestas en escena.

Sólo es un homenaje, con cierto grado amateur, creado por un fan de la ficción, Eli Golden, que en realidad ha realizado una parodia de la serie para un teatro de Chicago. Vamos, que no llega ni a ser un musical al estilo Broadway como se están imaginando los fieles de Friends.

Una vez más, las ansias de la nostalgia por ver un retorno de la esencia de Friends nos hace desvirtuar un hecho en sí. El musical real de Friends no existe. Y menos aún sin los intérpretes que encarnaron a Monica, Rachel, Phoebe, Chandler, Ross y Joey no forman parte del musical.

Porque la esencia de Friends va estrechamente unida a la fusión que surgió de la imaginación de los creadores de la mítica ficción y textura de la interpretación que aportó la personalidad de los actores. Porque Friends es una historia marcada por las entretelas de sus actores protagonistas.

Sin lo uno ni lo otro, el musical de Friends anunciado no se puede catalogar como tal. Es sólo un golpe publicitario, una función que piratea el título de una mítica serie como gancho para lograr protagonismo.

@borjateran

ASÍ NOS MARCÓ (DE VERDAD) ‘FRIENDS’:

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Chikilicuatre: los motivos que demuestran que ha sido la mejor propuesta de España en Eurovisión

Sí, Rodolfo Chikilicuatre ha sido la mejor propuesta de España en Eurovisión a nivel televisivo. Al menos en los últimos diez años. Porque nunca hay que olvidar que Eurovisión es un gran espectáculo de televisión, y la candidatura de TVE en el año 2008 logró crear una actuación rotunda que no pasaba desapercibida. En tono, en puesta en escena y en historia. Porque Chikilicuatre narraba una historia, a través del guion que retrataba a unos antihéroes, que destacaban sobre el resto y encarnados por unos actores que se toman su trabajo muy en serio. Porque el buen humor es muy serio. De ahí que fueran hasta a las recepciones institucionales que se celebran en Eurovisión caracterizados de sus personajes.

A diferencia de lo que sucede habitualmente con nuestros cantantes eurovisivos, el equipo del chiki chiki no dio palos de ciego y diseñó una estrategia clara y firme. Desde su elección en aquella gala presentada por Raffaella Carrá en los Estudios Buñuel hasta el regreso a España. Inolvidable es la conexión con Carrá, tras el festival, en la que Silvia Abril, que encarnaba a una de las bailarinas (Disco-Gráfica) se tropezaba vía satélite y su compañera decía aquello de “Gracias, Andorra“. Todo un homenaje a la intensidad exagerada de los tópicos eurovisivos. Porque el buen cómico nunca se relaja:

El efecto Chikilicuatre diseñó una actuación con entidad propia. No improvisó. Marcó una coreografía perfecta para la emisión: la guitarra de Chikilicuatre, la rotulación en el fondo del escenario de los particulares nombres de los bailes (“el robocop, el crusaito”) y los delirios de las bailarinas, donde la milimetrada caída de Silvia Abril fue gran protagonista de la noche.

Como consecuencia, la actuación no pasó desapercibida. España fue cómplice y se reía de sus propios complejos en un festival que se suele hacer el sueco con nosotros. Esta vez, a diferencia de otras, no pretendimos imitar tendencias que aparentemente funcionan. No quisimos ser nada que no somos. Y Chikilicuatre se colocó en un decente decimosexto puesto, mejorando la posición española (desde Ramón en 2004, quedó décimo).

La propuesta no se parecía a nada ni a nadie. Era Chikilicuatre, un personaje surgido como una gran broma de Buenafuente que, al final, logró infiltrarse entre los artistas que se presentaban a la selección abierta de TVE en MySpace. Llegó a la final y fue elegido por el público. Como si fuera una catarsis colectiva, España se alió con Chickilicuatre y la canción alcanzó uno de los mejores datos de audiencia de los últimos eurovisiones con 13,9 millones de españoles y un 78,1 por ciento de share.

TVE no se centró en contentar sólo a los eurofans. La cadena apostó por un formato que abría democraticamente las posibilidades de participar en Eurovisión y lo siguió hasta las últimas consecuencias, sin vetar a nadie por canal o peculiaridad. Así ganó el humor. Un humor bien diseñado, con un trabajo de producción e interpretación de larga duración, que hizo Marca España internacional: como un país que sabe crear propuestas diferentes y relativiza Eurovisión como lo que es: un gran show televisivo en el que mejor sorprender que imitar. Contra todo pronóstico Chiquilicuatre tuvo su sentido: ocho años después, ver su actuación nos sigue sacando una nostálgica sonrisa. Y demuestra la mejor televisión, la del instinto del espectáculo antes, durante y después de salir a escena, la que se atreve a romper convenciones para encontrar algo único e irrepetible… inolvidable.

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