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marzo 2016

La contestación de Cristina Pedroche a sus críticos

Tendré un hijo y le querré mucho, pero nunca tanto como a David”. Es el titular de Cristina Pedroche, publicado en una entrevista de La Vanguardia, que ha generado polémica en las redes sociales.

La colaboradora de Zapeando es una artista viral, diana perfecta de las redes sociales. No crea indiferencia. Cada uno de sus movimientos es vigilado y comentado. Pero esta declaración venía impregnada de un mensaje perturbador que ha descolocado incluso a los que pasan de esa sensación tuitera que produce la presentadora.

Y Cristina Pedroche ha contestado a aquellos que le han convertido en trending topic durante 7 horas. No ha querido dejar pasar este vorágine de comentarios en una red social que critica tan rápido como olvida en el mismo instante en el que aparece otra historia de la que opinar.

Esto es lo que ha argumentado, intentando rebatir (o tal vez alimentando inconscientemente más las críticas) en su blog de la revista Hola:

Y digo yo… ¿por qué no señalamos con el dedo a esa gente que dice querer por encima de todo a sus mascotas? No, no, peor, a esas mujeres que deciden ellas solas no tener hijos. ¡¡¡Ooohhh!!! ¡¡¡Esas sí que son malas!!! ¡¡¡Jajajaja!!! ¡¡Por favor, no seamos absurdos!! Que haya gente que no piense o no sienta como nosotros no es malo. De hecho, ¡es lo más lógico y normal! Yo no juzgo y no me gusta ser juzgada… Yo abogo por la libertad y que cada uno sienta como quiera. No quiero decirle a nadie a quién tiene que querer, ni si más o si menos. Oye, pero de verdad, si durante unos segundos os sentís mejor metiéndoos conmigo… ¡¡hacedlo!!” (>lee su post al completo)

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@borjateran

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Los errores que están cometiendo los nuevos canales de TDT en abierto (antes de emitir)

Las nuevas licencias de TDT preparan sus contenidos para la puesta de largo de sus cadenas. Antena 3 ya ha lanzado su Atreseries, Telecinco prepara otro temático de nombre Be Mad, 13 TV estrena frecuencia propia, Real Madrid deja el pago… Pero, ¿y los nuevos operadores?

Existen dos grupos independientes que cuentan con una gran oportunidad de impulsar la pluralidad de la oferta de TDT en abierto y dinamizar la industria audiovisual. Son los canales que ocuparán las licencias otorgadas a las compañías Secuoya y Kiss FM, con el canal Ten y DKiss TV.

Sin embargo, las cadenas están fallando en la táctica de promoción de sus frecuencias antes de la emisión. El principal error ha sido que no han logrado diferenciarse desde antes de su nacimiento de otro tipo de canales.

Aún no han creado expectación real. Al contrario, han optado por programar, en su emisiones en pruebas, unos vídeos promocionales que caen en todos los tópicos del canal de televisión generalista sin rumbo claro. Estos anuncios, que para más inri se repiten una y otra vez, promueven la sensación de que no se va a ofrecer nada nuevo. De hecho, los dos spots podían ser intercambiables entre ambas cadenas. No posicionan las marcas. No crean marca.

Con estas propuestas, se está dejando escapar una buena ocasión para realizar una acción fuera de lo común desde las propias emisiones en pruebas. Una acción para picar la curiosidad del público ya resabiado de televisión. Se podía haber huido de este tipo de vídeos en bucle para incorporar una experiencia visual que fuera jugando con el televidente. Más allá de un anuncio convencional sin entidad.

Tampoco se está exprimiendo el universo de las multipantalla de las redes sociales (de Youtube a Instagram, pasando por Twitter y Facebook) para involucrar a los espectadores en la gestación de los proyectos.

Un espectador que, con estos vídeos introductorios, observa la llegada de estos canales como frecuencias que no van a aportar nada especialmente diferente a lo que vienen ofreciendo Atresmedia, Mediaset o Discovery Max en sus parrillas de docushows que “empeñan a lo bestia” o redecoran casas (u hoteles) en 20 minutos.

Incluso el canal de Secuoya ha cambiado su nombre antes de nacer. Por suerte ha sido una decisión acertada: han modificado la denominación de ’10’ por ‘Ten’, propuesta con más posibilidades de cara a jugar con la imagen de marca e identidad visual.

En este sentido, en su emisión en pruebas, Ten ya ha arrancado promociones de los contenidos con los que se va a lanzar el canal. Con espacios como Este hotel es una ruina (en la foto de arriba), Mi restaurante es el mejor, Efecto Carbonaro y La gran aventura.

Pero no es suficiente. Tanto Kiss TV como Ten deberán llevar a cabo otras medidas que hagan sentir al espectador más partícipe y cómplice de los nuevos canales. Porque el consumidor no puede entender ambas propuestas como meros contenedores de programas enlatados, que discurren por la parrilla de forma inconexa.

Y en esa búsqueda de la complicidad con su público puede ser un buen aliado invertir en un determinado programa con plató, al poder ser en directo,  a modo buque insignia (como realizan las radio fórmulas musicales con sus shows matinales), que estructure y haga más reconocible su parrilla (por ejemplo, en late night donde existe un público que se siente huérfano de entretenimiento de estreno). No son necesarias grandes inversiones ni rimbombantes parafernalias, pero sí transmitir mirada propia y no sólo producto intercambiable en la parrilla de cadenas rivales. O si no, el futuro será la desintegración por absorción o, en su defecto, el alquiler de la frecuencia a terceros.

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La Sexta cumple 10 años: las lecciones televisivas aprendidas del canal verde

¡Tenemos El Mundial!”. Así, eufórico, Emilio Aragón encendió el canal que él mismo presidía, La Sexta. Se trataba de un golpe de efecto para animar a la población, adicta al fútbol, a sintonizar esta flamante cadena en el caos del mando a distancia.

El balompié era el gancho perfecto para una emisora que llegaba con el deporte y la comedia como reclamos de una una parrilla más caótica que la de su principal competidor, Cuatro, que vio la luz sólo unos meses antes, con una estructura más definida y una identidad de marca más contundente.

La puesta de largo de La Sexta fue diferente. Con menos fuegos de artificio y un lanzamiento más escalonado en lo que a productos se refiere. De hecho, paradójicamente, el canal empezó sin noticias. Los Telediarios llegaron más tarde.

Aún quedaba tiempo para que la cadena verde se convirtiera en un referente informativo, aunque ya tenía el germen de su esencia periodística: La Sexta nació con El Intermedio debajo del brazo. Al principio, como un revista de prensa semanal, donde Wyoming diseccionaba las locuras de los medios de comunicación. Pero la idea no tiró mucho en audiencias en su primer año.

Sin embargo, los responsables del canal tuvieron paciencia y aguantaron el formato, que fue encontrando su personalidad hasta ser uno de los pilares diarios de la emisora.

Una década después, este 27 de marzo, La Sexta celebra esos diez años de existencia en su mejor momento de audiencias e imagen de marca. Atresmedia puede sacar pecho. La historia de La Sexta ha demostrado seis principios básicos del éxito televisivo.

1. La contraindicación de los derechos deportivos

La estrategia de los primeros años de La Sexta ha evidenciado que las grandes competiciones deportivas no fidelizan espectadores (factor clave para que una televisión goce de buena salud). De poco sirve tener un 36,4 por ciento de share, si al terminar la Fórmula 1 el público huye y la media mensual se queda estancada en sólo un 5,6 por ciento de cuota de pantalla. Así que cuidado con eso de adquirir derechos deportivos en exceso, pues te hipotecan el resto de la programación sin margen de maniobra para invertir en una parrilla con formatos sólidos de largo recorrido y reconocibles para el espectador.

2. Más allá de las mayorías

Tras la fusión con Antena 3, Atresmedia ha entendido la importancia de diferenciar la imagen de La Sexta de su canal principal. Los dos canales hacen sinergias técnicas, pero sin confundir al espectador. De esta forma, se han mantenido separadas las redacciones de informativos (a diferencia de Cuatro y Telecinco) y se ha impulsado la posición de la identidad del canal verde, con targets complementarios a la emisora principal, Antena 3. Lo que permite arriesgar más en contenidos por encima de la obsesión de ser líder de audiencias. Porque la competitividad no siempre va unida al liderazgo tradicional.

3. El periodismo es buscar, no calcar noticias

El periodismo televisivo no puede quedarse en la información de agencia, nota de prensa o refrito de comunicado de gabinete. El periodista debe ser un buscador de historias. Programas como Salvados o El Objetivo, entre otros, han puesto en la palestra temas olvidados o supuestamente más “complicados” para los grandes públicos. Verificando datos en tiempos de efectistas titulares instantáneos. En definitiva, La Sexta se ha permitido apostar por la esencia del periodismo, enriqueciéndolo con los actuales lenguajes audiovisuales y ampliado el limitado prisma de enfoques que acostumbraba la televisión privada. Así se ha convertido en referencia de información.

4. La vida en directo

La Sexta ha tenido claro el valor de las horas en directo para afianzar una programación y organizar una parrilla en la que el espectador recibe con transparencia el qué, cuándo y cómo emiten cada producción. La Sexta ha definido bien sus franjas. Sin descuidar las cortinillas de paso a publicidad (con inversión en su línea visual más allá de imágenes generadas por ordenador) y manteniendo los espacios con un margen de paciencia para intentar que cuajen. Así es fácil saber qué ponen en un canal con pilares estructurales claros, que emiten en directo: Al Rojo Vivo en la mañana, Zapeando/Más vale tarde en la tarde o El Intermedio en la franja telonera del prime time. Todos son programa definidos y fácilmente identificables. Te gusten, o no te gusten. Sabes que están, aunque no los veas. Además, la audiencia tiene la percepción de que si pasa algo está ahí La Sexta para contarlo con su personalidad en directo.

5. La personalidad propia

Como en la BBC u otras cadenas que son referencia, una amplia mayoría de presentadores o periodistas de La Sexta demuestran mirada propia. Todo el rato. No son bustos parlantes, no son perfectos. Marcan su diferencia desde una apasionada seguridad. Y hablan el mismo lenguaje de la calle, con claridad, incisión y sin demasiado miedo a mojarse cuando toca. Ese es otro de los principios fundamentales del éxito de la televisión: el presentador no debe ser tan solvente que parezca parte del inerte decorado del plató, su función es conectar con la complicidad viva del espectador a través de la textura de la personalidad propia. De Chicote a Ferreras. De Évole a Cristina Pardo.

6. No tomarse demasiado en serio

La televisión necesitaba una mirada crítica que paliara los derroteros tan pretendidamente intensos en los que se estaba moviendo. Y entonces apareció Sé lo que hicisteis con Patricia Conde, Ángel Martín y compañía. Un espacio que realizó un retrato desternillante y despiadado de nuestra pequeña pantalla en su máximo esplendor, no dejando títere con cabeza. Incluso teniendo la inteligencia de autoparodiarse desde el primer momento. Esta es, sin duda, una de las claves de la mejor televisión: la capacidad para verse desde fuera y colocarse en el lugar del espectador, sin temor de desmontar la propia tele y reírse de uno mismo:

@borjateran

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Belén Esteban, el arma de Telecinco para subir la audiencia: ¿ahora a Supervivientes?

Supervivientes regresa pronto a la parrilla televisiva. Ya existe un equipo de la productora en Honduras para preparar los prolegómenos de un reality que necesita un golpe de efecto con el que sorprender a una audiencia que ya se las sabe todas en esto de los concursos de supervivencia con caras populares.

La reinvención española de La isla de los famosos, aunque comparte infraestructura con otras versiones internacionales, se ha centrado en los últimos años más en la polémica entre los concursantes que en la esencia aventurera del formato original.

En España no importan tanto las pruebas físicas, la pesca diaria o la superación de los náufragos. Tras el lanzamiento de helicóptero, Telecinco ha puesto el foco en las disputas de los participantes, a lo Gran Hermano pero en una playa. Esta materia prima es sin duda el fuerte del canal de Mediaset.

Sin embargo, tras el culebrón que se formó en la edición de Rosa Benito o la aparición de Isabel Pantoja en la temporada de Kiko Rivera, en Telecinco necesitan algo más para propiciar un repunte del interés de un formato ya veterano y que viene precedido por una edición insípida (la actual) de Gran Hermano VIP.

No sólo eso, el verano pasado, el reality Pasaporte a la isla, con la misma esencia de Supervivientes -pero a las afueras de Madrid-, resultó un fiasco considerable con cancelación anticipada. Lección aprendida: no se puede estirar la fórmula de un espacio de estas características de una forma tan low cost y sin un elenco con cierta capacidad de crear expectativa con sus fichajes.

Así que, como en España lo de menos es la superación y la supervivencia, el show necesita un buen casting que llame a la masa a ver el programa más allá del arranque con el morbo del sufrimiento de los lanzamientos desde el helicóptero. Y, claro, parece que no se les ha ocurrido otra cosa que tentar al más evidente de los fichajes infalibles: Belén Esteban. Así lo ha publicado Vertele en exclusiva.

A primera vista, la nueva temporada no pinta bien. Están fichados los ya visto ganadores de Pasaporte a la isla Mari Carmen (la señora madre de ¿Quién quiere casarse con mi hijo?) y un tal Cristian (un prototipo de Mujeres y hombres y viceversa), y también se sabe seguro que participará Mila Ximénez, un engranaje para dar el toque Sálvame al show. Pero se ve que Telecinco cree que lo que su audiencia quiere es tener a Belén Esteban en la isla.

Y es que está comprobado que, cada vez más, estos formatos necesitan mucho combustible para seguir haciendo ruido y generando conversaciones, tuits, memes… La Esteban es fuente obvia de momentazos, y más en la isla, pero parece complicado que ella se lance a Supervivientes sin condiciones especiales. Pero algo se les ocurrirá en Mediaset. Aunque, quizás, lo que deberían pensar realmente es en cómo depender menos de Belén Esteban a la hora de asegurarse el éxito de sus programas…

@borjateran

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¿Eran actores los anónimos hipnotizados en ‘1,2,3 hipnotízame’? Lo explicamos

Tras su éxito internacional, la hipnosis ha regresado a la televisión en España con 1, 2, 3 hipnotízame. Y lo ha hecho con la inevitable misma polémica de siempre: ¿es real o son actores? Aunque, en esta ocasión, el debate se ha acrecentado porque se ha “descubierto” que uno de los anónimos del público que fue hipnotizado ha sido figurante en series como Acacias 38. Diferentes usuarios de las redes sociales ponían el foco en este hecho.

 

Como consecuencia, rápidamente, se ha dado por seguro que es un actor interpretando una hipnosis. Sin embargo, en realidad, no hay que quedarse en la superficie para ir más al fondo del asunto. En la trastienda de la televisión, existe un perfil de personaje que se presenta a todo tipo de cástings: da igual que sea para hacer sombra a los Alcántara en el fondo de un plano, en Cuéntame, o para tener un papel con frase en una ficción de sobremesa. También acuden de público a los programas. No suele fallar a cualquier grabación donde se les requiera.

Casi todos están inscritos en las mismas agencias de figuración o visitan el mismo tipo de webs (como SoloActores.com o Yatecasting.com), y se suelen apuntar a todos los formatos que necesitan ‘extras’ o público. 1,2, 3 hipnotízame no iba a ser menos.

Pero eso no quiere decir que el figurante en cuestión no haya sido hipnotizado y esté interpretando papel. Al contrario, lo normal es que este tipo de shows grabados (Me resbala, La voz….) compartan público que se presta a los gajes del show durante largas horas de grabación, ya sea aplaudir, cantar, bromear o, en este caso, ser hipnotizados. Ocurre igual con el resto de la grada: es probable que todos estén curtidos en otras figuraciones en series o como público habitual en programas.

El error de 1,2,3 Hipnotízame ha radicado en que, en una especie de obsesión por el ritmo televisivo, no han explicado cómo y por qué funciona la hipnosis. No han divulgado cómo son las pruebas de sugestión para entrar en ‘trance’. Un fallo, pues entender este proceso, bien explicado, es lo que necesita la audiencia de la televisión de hoy y también puede ser interesante para potenciar la cuota de pantalla, ya que este ejercicio transmite más veracidad. Pero eso no pasó. La hipnosis simplemente parecía arte de magia. Y el espectador sólo vio gags que podían ser emitidos en otros programas cómicos como Me resbala.

El debate sobre si la hipnosis en un programa de televisión es real o cierta siempre es inevitable, nos hemos convertido en muy incrédulos, y más si simplemente se espectaculariza y no se explica. Pero la hipnosis existe, es cierta, no es una invención televisiva.  Todos los participantes, famosos y anónimos, de 1,2,3 hipnotízame pasaron las pruebas de sugestión.

Es más, el programa no necesitaría, en ningún caso, contar con actores, porque con el público del plató basta. Es mucho más fácil (y barato) buscar a aquellas personas más abiertas a la hipnosis en la grada que poner a interpretar a actores. Otra cosa es que ese mismo público de esa grada sea de agencia, y que como tal, un día está aquí y al siguiente da vueltas por las calles de cartón piedra de Acacias 38. Porque esa es su ocupación diaria.

+ANÁLISIS > 1,2,3 Hipnotízame: lo mejor, lo peor y las referencias televisivas internacionales del show de hipnosis de Antena 3 (VÍDEOS)

@borjateran

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