El debate de El País: así ha sido el asalto de la prensa tradicional a los lenguajes de la televisión

Los límites entre radio, prensa y televisión ya no existen. Internet ha removido el universo de los contenidos informativos. De hecho, los diarios tradicionales experimentan cada vez más con los vídeos. El último gran asalto mediático ha sido este mismo lunes: El País ha realizado su debate electoral con Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera. Y lo ha hecho a lo grande, con el síndrome de una cadena generalista de televisión.

Y ese ha sido el valor y, al mismo tiempo, inconveniente del formato utilizado por el grupo PRISA: una emisión moderna, solvente y elegante, pero que ha imitado demasiado a los debates electorales norteamericanos. Ha faltado una mayor personalidad propia e innovación, a tono con los engranajes de una emisión online.

En este sentido, inteligente ha sido incorporar público al plató, espectadores que han tenido posibilidad de preguntar y romper con la estructura de debate encorsetado por módulos estancos. Otro acierto ha sido apostar por la pantalla partida para enriquecer la emisión con constantes planos de reacción de los diferentes contrincantes. Expresivas imágenes en multipantalla nos mostraban a cada candidato, pero sin abusar: una realización sencilla, equilibrada, tranquila y cero apabullante, perfecta para un espectador interesado en la política.

Pero el diario, en rasgos generales, ha decidido ir a lo seguro, sin dar margen al error que surge de los experimentos novatos. Lo ha hecho con una tradicional puesta en escena: luminoso fondo azulado, que busca un ambiente agradable y simula una profundidad suficiente para generar amplitud.

Sin olvidar, la importancia de los símbolos en el decorado: cruciales en una retransmisión de estas características. Así, se ha dejado vacío el atril de Rajoy. Lo podían haber retirado, como se suele realizar en todo tipo de programas (donde nunca se dejan sillas vacías), pero el púlpito ahí se ha quedado, como elemento melodramático que deja en evidencia a un presidente del Gobierno que, a esa misma hora, se encontraba de entrevista con Pedro Piqueras en Telecinco (ante una audiencia mucho mayor).

Porque la contradicción de este debate es que ha sido un acierto de El País para mantenerse como referente y potenciar su imagen en el nuevo escenario interactivo pero, sin embargo, no ha llegado a los grandes públicos, pues sólo se emitía in streaming (y por 13TV, que conectó con la señal, aunque con constantes interrupciones de los contertulios de la cadena).

Todavía el streaming no está tan democratizado. Probablemente, un grueso de votantes indecisos no conectaron aún con este primer debate, sí lo harán dentro de siete días con el encuentro a cuatro en Atresmedia, que vaticinamos pulverizará audiencias.

Así que este primer choque de Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera, presentado con cercanía y reflejos por Carlos de Vega, ha servido para dar un paso más en la comunicación política en España y, sobre todo, para que los propios candidatos cojan práctica de cara al debate de Antena 3 y La Sexta, que conducirán el próximo lunes Ana Pastor y Vicente Vallés. Ya estarán, por tanto, sus asesores estudiando defectos, fortalezas del contrincante y dibujando nuevas estrategias para el debate de Atresmedia, más decisivo.

Vivimos la campaña más televisiva, tanto que hasta un diario como El País ha entrado en el interesante juego de la televisión online, que es un terreno que dará muchas sorpresas en el futuro más próximo. Eso sí, que nadie se quede atascado en reproducir los roles de la televisión tradicional y entienda, con amplitud de miras, los engranajes de la personalidad próxima, sin intermediarios, de los contenidos en el universo interactivo de las nuevas plataformas. Con otros lenguajes, con otras puestas en escena, con otros tempos de consumo, pero donde la mirada propia seguirá siendo fundamental. Como en la prensa de siempre.

@borjateran

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