Los miedos del audímetro: ¿por qué Ana Rosa Quintana no calló en el minuto de silencio en París?

En esta última semana, las cadenas de televisión han desplazado a sus primeros espadas a París. Hemos visto a presentadores acostumbrados a plató, como Susanna Griso, Antonio García Ferreras o Ana Rosa Quintana, a pie de calle. De esta forma, los principales canales pretenden demostrar su compromiso con la información al trasladar a sus rostros más reconocibles al lugar de los hechos. Se trata más de marketing que de información, pues ese trabajo se puede realizar con enviados especiales y con los maestros de ceremonias en su plató de Madrid. Sin embargo, así se pretende demostrar la capacidad de reacción de las emisoras, que te informan desde el mismo epicentro de la noticia.

No obstante, esto ha traído consecuencias de indignación viral, que evidencian el difícil límite entre información y espectáculo en acontecimientos de este calado. Así ha sucedido con la actitud de Ana Rosa Quintana, en plena conexión en directo, justo cuando se rendía un minuto de silencio por las víctimas en los alrededores de uno de los restaurantes atacados,Le Petit Cambodge.

El minuto de silencio se produjo. La plaza transmitía una mudez emocionante, pero Ana Rosa Quintana no calló. “Vamos a respetar el minuto de silencio”, dijo. Pero no lo hizo. Con frases como “Cada vez llega más gente, cada vez el altar es mayor. Hemos visto a la madre de uno de los que murió aquí… es impresionante el momento que estamos viviendo”, quebró el silencio en el corazón de París. Lo que ha propiciado una lógica indignación en las redes sociales.

En las imágenes, incluso se ve a una persona en la concentración observando a la presentadora española con cara de perplejidad irritada. Hasta el actor español residente en la capital francesa, Agustín Galiana, al que iba a entrevistar Quintana (a su lado, de espaldas, en la foto de arriba), se giró e intentó desaparecer del encuadre, como avergonzado.

¿Por qué Ana Rosa Quintana no respetó el minuto de silencio que se estaba viviendo a su alrededor? El problema es cuando el periodismo deja de ser periodismo para estar más pendiente de aquello que se creen convenientes a la hora de atrapar a las audiencias y que no se te escape ningún espectador a la competencia. Es decir, a Espejo Público de Susana Griso en este caso.

Tal vez, habituada a los engranajes televisivos para que no cambie de canal el público, Quintana pensó que si respetaba el minuto de silencio sus espectadores, impacientes, podían desconectar. Así que optó por rellenar ese minuto de frases sin percatarse del error. Porque en televisión un silencio puede hundir el share. O eso dicen.

Con este gesto en busca de aguantar a los televidentes en su programa, Ana Rosa Quintana no se percató de que lo más poderoso a nivel televisivo era el emocionante silencio que se respiraba en el lugar en el que estaba. Ese silencio conmovedor decía mucho más que cualquier comentario. Ese silencio, que su voz contaminó, era lo noticioso, era lo que quería sentir su audiencia. Y es que, en televisión, es mejor sentir que atarse a los miedos de las tácticas para mantener la audiencia. Aunque la batalla de las cuotas de pantalla no siempre lo permita.

@borjateran

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