‘Carlos, Rey Emperador’: crónica de un discreto resultado de audiencia

TVE ha paralizado anoche la emisión de Carlos, Rey Emperador. La última serie histórica de La 1 se ha despedido este lunes hasta nuevo aviso.Un adiós temporal que ha congregado a un discreto 11.5 por ciento de share con 1.925.000 espectador . Ahí está el problema de fondo: la ficción evidencia cada semana debilidades de audiencia, que repercuten en la media de La 1 de Televisión Española.

Así que la cadena pública ha decidido dar unas prematuras vacaciones de Navidad a la historia de Carlos de Habsburgo, que no ha conectado con el público con la misma fuerza de Isabel.

Era de prever, pues la vida del emperador no es tan reconocible como la existencia de sus abuelos los Reyes Católicos. Al contrario, es menos empática y más densa de explicar: con un gran arco de personajes y reinos en los que es fácil perderse. Y este parón de emisión propiciará que aún se puedan desenganchar más fieles, al enfriarse las tramas con el tiempo.

Y es que la vida de Isabel contenía los mimbres de una gran protagonista de culebrón, en el buen sentido de la palabra. El perfil del Rey Emperador cuenta con un envoltorio más bélico y menos romanticón. Y, al final, el éxito de las actuales ficciones históricas está en que abrazan un comercial equilibrio entre los amores de telenovela y la documentada realidad.

No todo lo que se ve es cierto, está recreado y dramatizado, pero sí que se plasman pasajes históricos casi al milímetro. Incluso reproduciendo poderosas frases literales de los protagonistas, que están recogidas en documentos de la época.

No obstante, esta vez, el épico Carlos de Habsburgo no ha logrado conquistar audímetros. Lo suyo eran otro tipo de territorios. A pesar de contar con una cuidada fotografía, decorados reales y un espectacular vestuario, la historia no ha contagiado con el gancho que necesita el prime time de la generación del culebrón romanticón.

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@borjateran

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