Monthly Archives

septiembre 2015

6 claves para entender el liderazgo informativo de La Sexta en la noche electoral catalana

1.999.000 espectadores ( 12.2 por ciento de cuota de pantalla) han seguido el escrutinio electoral de las últimas elecciones catalanas por La Sexta. El especial del canal verde ha sido la referencia informativa de la televisión nacional, por encima de TVE (1.166.000 fieles, con un pobre 6,6 por ciento de share), cadena que reunía siempre un liderazgo holgado en este tipo de acontecimientos y que, sin embargo, en la última legislatura, ha perdido esa confianza de las grandes audiencias al apostar por una programación más irrelevante a nivel televisivo y periodístico. A diferencia de antaño, cuando la cadena pública era pionera en retransmisiones de acontecimientos de relevancia y calado social.

Ahora, en cambio, La 1 se centra en un formato encorsetado y cero atractivo visualmente. En el otro extremo está La Sexta, que anoche, con el programa de Antonio García Ferreras y Ana Pastor, demostró su modelo televisivo consolidado. Un modelo que ha incorporado con destreza al periodismo la esencia del instinto de la televisión.

1. Periodismo que entiende la televisión

Porque La Sexta hace periodismo sin olvidarse de que está haciendo televisión. En puesta en escena, en realización visual, en grafismo e incluso en música. La primera media hora del programa fue épica. La banda sonora se entremezclaba con una emisión en multipantalla, que dejaba constancia del importante despliegue de la cadena. Primero mostrando en emisión, de forma simultánea, a todos los periodistas de la cadena desplazados en los epicentros informativos de la jornada. Después, conectando con Ana Pastor y los distintos líderes políticos frente a la fachada de una espectacular casa Batlló, reformada por Gaudí.

A las puertas del mítico edificio, en pleno Paseo de Gracia, Pastor tomó el primer pulso de la noche.  Y, tras devolver la periodista la conexión a Madrid, el canal nos mostró hasta la forma en la que iban entrando los diferentes líderes políticos en el emblemático inmueble. De esta forma, el canal incorpora una narrativa televisiva a la información pura y dura, multiplicando el interés en las grandes audiencias gracias a una emisión con una versátil mirada propia.

2. La tecnología al servicio de la información

La realización multipantalla y el grafismo son los protagonistas silenciosos de la noche. Aquí La Sexta huye de grandes parafernalias efectistas (como hizo TV3 con su realidad virtual por las escaleras del Parlament) para apostar por una realización práctica que no deja escapar al espectador. El público vive en directo el escrutinio con el recuento sobreimpresionado a la izquierda de la imagen. También se incorpora un contador que marca los votos que hay a favor de la independencia y del resto de formaciones.

Como un gran carrusel deportivo, la audiencia cuenta con marcadores, muy prácticos, que dan los datos en tiempo real. Además, el equipo de realización va dividiendo la pantalla en diferentes conexiones que van mostrando lo que sucede en los distintos puntos calientes informativos, con una inteligente característica: la imagen incluso se adelanta a los propios presentadores. Está pasando, lo estás viendo. El canal aporta ese plus de emoción.

3. Pluralidad política y visual

La Sexta ha sabido ordenar con inteligencia a los diferentes analistas en dos mesas de debate diferenciadas. Por un lado, en Madrid con Ferreras, están los periodistas. En otro, en Barcelona con Pastor, acuden los diferentes líderes de las formaciones políticas. Así se organiza un debate que, a veces, puede convertirse en gallinero. Los analistas y los políticos se complementan, de esta forma, a la información de los periodistas desplazados a las diferentes sedes de los partidos. Con esta diversidad de escenarios, la retransmisión es más versátil. No sólo en opiniones, también visualmente: al encontrarse en dos espacios diferenciados.

4. El lugar reconocible

La casa Batlló se ha convertido en el cuartel general de La Sexta. Un icono de Gaudí como reconocible decorado para el espectador. La audiencia nota el despliegue. Y la emisión lo agradece, pues se enriquece al “pisar la calle” y salir del mundo paralelo de un frío estudio de TV. Eso sí, se podría haber sacado más partido al emblemático edificio. El interior que acogió el programa especial, con unos paneles decorativos que representan la antítesis de la arquitectura de Gaudí, recordaba a un plató pobre del canal. Una característica que se subsanó con planos de la fachada de la Casa Batlló en las transiciones a publicidad.

5. Sembrar (y recoger)

La Sexta se ha convertido en referente de credibilidad en este tipo de emisiones por su trabajo en el día a día como canal pegado a la información crítica. Lo hace con programas como Al Rojo Vivo, Más Vale Tarde, El Intermedio o La Sexta Noche. También con espacios que se han hecho socialmente relevantes al marcar la agenda informativa, como Salvados, La Sexta Columna o El Objetivo. La programación de La Sexta ha fidelizado al público comprometido con la información. Los datos evidencian que cuentan con la sólida confianza de este sector de la audiencia.

6. Periodismo vivo

El periodismo es nervio. El periodismo es emoción. El periodismo es honestidad crítica. El periodismo es contexto y análisis. Y La Sexta, en un especial como el de anoche, logra transmitir esa esencia del periodismo televisivo despierto, comprometido, rápido de reflejos, guerrero, que se moja pero no impone, que entra al trapo, repregunta, que incluso es distendido cuando el clima lo requiere. En definitiva, un periodismo que está vivo. Y eso no lo pudieron decir todos los canales anoche. La Sexta, sí.

@borjateran

Y ADEMÁS…

La Sexta, un modelo de negocio

5 prejuicios sobre TVE que debemos derribar para tener una televisión pública mejor

6 obstáculos que sufre diariamente un periodista de informativos

Pekín Express regresa: los errores que debe subsanar el programa

Los fans de Pekín Express están de enhorabuena. Atresmedia ha decidido renovar el concurso. Ya están abiertas las líneas telefónicas para participar en el casting de la nueva edición.

Sopresa este regreso, pues el programa no fue un gran éxito de audiencias. A pesar de que el formato volvió con un buen casting y demostrando su capacidad de movilizar al público más tuitero, Pekin Express no alcanzó las expectativas que se esperaban. Un resultado de share del que no era culpa ni del desparpajo de los aventureros ni la propia presentadora, Cristina Pedroche.

De cara a la próxima etapa, la dirección del espacio debe apostar, de nuevo, por Pedroche aunque sin caer en la trampa de atar en exceso su carisma al guion. Ya que en esta primera etapa sus presentaciones pecaron de demasiado rígidas e intensas. Se apagó su frescura para potenciar el estereotipo de “institucional” maestra de ceremonias de reality. Fue un error.

No se vio a la Pedroche espontánea de Zapeando o Los Viernes al Show. En este sentido, era curioso observar como la presentadora desprendía más química en el making of (que se emitía después) del programa que en la emisión real. No obstante, este fallo es fácil de arreglar: dejando a Pedroche más libertad para jugar durante la grabación, incluso participando en retos junto a los concursantes.

Otro fallo de la temporada pasada es que, aunque el montaje de imágenes del programa fue eficaz y los concursantes carismáticos, la mayoría de estos participantes evidenciaban que estaban resabiados de tele. Eran buenos, sí, pero el programa necesita perfiles que contagien más ingenuidad. El éxito está en el equilibrio entre el friki y el aventurero de verdad.

Tampoco ayudó que faltara la imprevisibilidad del directo. Y es que, en España, la tele-realidad que rompe los audímetros aún necesita un plató como identificable punto de encuentro, con un presentador que potencia la sensación de gala en directo en la que todo puede pasar (aunque sea grabada, como MasterChef). Pekín Express no tiene eso, ni lo necesita, pero el público de una cadena con las dimensiones de Antena 3 lo prefiere.

Y es que el género de docushow que representa Pekín Express aún no ha conectado con la curiosidad de las grandes cuotas de pantalla españolas. Hay una parte del público que se auto excluye de programas así, pues no entienden su dinámica, a medio camino entre documental y espectáculo de emociones.

Porque el gran problema de Pekín Express es el canal en el que se ha emitido, Antena 3. Su lugar era una cadena de dimensiones más jóvenes como La Sexta. Como en anteriores etapas se programó con éxito en otro canal, Cuatro, una frecuencia con un público objetivo que entiende las características del formato.

Pero ahora, en su regreso, Pekín Express sí podría relanzarse en La Sexta. Es su emisora natural. Y, además, La Sexta lo necesita para ampliar y rejuvenecer su oferta de programas de entretenimiento. Así que canal verde y Pekín Express se complementan a la perfección. Y ya si se les ocurre realizar un programa en directo que envuelva cada entrega del programa, el regreso de Pekín será un buen aliado para la marca Sexta. Aunque para eso hace falta más presupuesto, claro.

> Pekín Express: los 5 puntos fuertes de la primera temporada de Cristina Pedroche

@borjateran

Y ADEMÁS…

¿Por qué parece imposible reproducir en la tele de hoy un éxito como ‘Sospresa, sorpresa’?

El miedo de las cadenas de TV a las matemáticas

13 cosas que todavía se pueden hacer gracias al Teletexto

Cómo manipular a los concursantes de ‘Gran Hermano’ en cuatro sencillos pasos

La fobia de las grandes audiencias a los programas pregrabados

Ylenia versus Silvia Abril: las 4 razones por las que la imitación ha mejorado a la versión original

Ylenia ha sido la protagonista televisiva de la noche. El clonador de Tu cara me suena decidió que Silvia Abril reprodujera el hit musical del verano (así lo constatan los diez millones de reproducciones de Youtube) y Sálvame ha optado por contraatacar llevando a la verdadera a su plató. Pero, ¿qué interpretación del Pégate es mejor? ¿Original o copia? Lo que está claro es que en TCMS, la Ylenia de mentira ha derrochado cuatro cualidades que aún no ha demostrado la real. Paradojas de nuestra televisión (e industria musical).

1. Ylenia de mentira canta en directo <> Ylenia de verdad necesita autotune

Ylenia Padilla aún está en primero de playback. Probablemente, Silvia Abril haya ensayado más horas para la actuación de esta noche que la de Benidorm para afrontar toda la grabación de su primer éxito. Ni falta que le hace, pues ella es un producto de la tele-realidad. Esa tele-realidad que crea ídolos. Incluso musicales. Pero ha sido Silvia Abril la persona que ha interpretado por primera vez el Pégate en directo en la televisión. Y sin retoques por ordenador, claro.


 
2. Ylenia de mentira se ríe de sí misma <> Ylenia de verdad cree que sube las audiencias

Ylenia Padilla publicó este jueves un tuit en el que arremetía contra la imitación en Tu cara me suena, reprochando que quisieran subir las audiencias con una parodia de ella. No se daba cuenta, tal vez, de que es un programa donde se clona a iconos de la música. Debería ser un honor para Ylenia estar en el plantel de imitados, junto a Freddie Mercury, Madonna, Anastasia  Katy Perry, que también han sido interpretados esta noche. Quizá es que Ylenia está más acostumbrada a las polémicas y discusiones televisadas que a los formatos de espectáculo musical. Menos aún está familiarizada con los programas de humor. Porque con la Ylenia de Silvia Abril sabe reírse de sí misma. Te ríes con ella, no de ella. 


 
3. Ylenia de verdad perrea <> Ylenia de mentira hace show

Ylenia Padilla se contonea. Mucho. Se nota el bagaje de la experiencia en las fiestas de Gandia Shore. Pero el videoclip está muy fragmentado.  Se puede resumir en un zaping de perreos y caras seductoras de discoteca a las cuatro de la mañana. En cambio, Ylenia de mentira hasta se aprende una coreografía. Y hace toda la canción del tirón. No sólo un playback abriendo y cerrando la boca. Hace un show. Un show delirantemente surrealista, pero show al fin y al cabo. Porque hasta para hacer las cosas divertidamente mal hay que saberlas hacer bien.


 
4. Ylenia de verdad se enfada mucho <> Ylenia de mentira levanta carcajadas

Ylenia Padilla es fruto de la televisión de la polémica. Así se ha convertido en un referente para una parte de la juventud que se identifica con su forma de entender la vida y su capacidad de superación. La verdadera Ylenia ejemplifica que es posible el triunfo con un golpe de suerte. Tiene talento para la tele de usar y tirar. Se desenvuelve con soltura en realities, programas de corazón, bolos de discoteca y no para de acuñar frases hechas para la posteridad, que se terminan contagiando socialmente. Las dicen tanto sus fans como sus detractores como otros que ni siquiera saben quien es la revelación de Gandía Shore que después fue a Gran Hermano Vip.

Pero la imitación de Ylenia, a cargo de Silvia Abril, no ha necesitado de ningún cabreo, de ninguna rebeldía, de ninguna polémica. Sólo ha necesitado espectáculo, algún que otro tropiezo y mucho sentido del humor para arrancar sonrisas a miles de personas. Es el valor añadido del arte de entretener con buen rollo, con capacidad de reírnos de nosotros mismos y nuestra propia sociedad. Y sin necesidad de enemistarse con nadie.

Más vídeos en Antena3

@borjateran

Y ADEMÁS…

> Ylenia: así se ha convertido en un referente de éxito

> Siete delirantes momentos de Silvia Abril en TV (VÍDEOS)

> Tu cara me suena 4: debilidades y fortalezas

Ylenia: así saca partido la industria discográfica a la telebasura

 

‘Priscilla, Reina del Desierto’: los 11 ingredientes para la receta del musical perfecto

Como los viejos teatros de Londres, París o Nueva York, el Nuevo Teatro Alcalá se esconde en una manzana de viviendas. Su fachada estrecha no evidencia el amplio espacio que guardan sus entrañas, donde se oculta un escenario que permite un complejo viaje como el que propone Priscilla, Reina del Desierto.

Un viaje entre la comedia sin complejos, la coreografía imposible y la purpurina que mata prejuicios. Un viaje, en definitiva, por la esencia del musical perfecto que se sustenta en 11 claves para el éxito.

1. TEMAZOS EN DIRECTO

La historia de Priscilla se cuenta a través de grandes éxitos de cuando las pistas de baile eran pistas de baile. De Tina Turner a Gloria Gaynor. Sin tregua. Y eso se agradece. En cualquier musical. Mejor aún, cuando no se meten las canciones con calzador. Como pasa en este, donde los temas están a tono con el momento, sin forzar en exceso la trama.

2. COREOGRAFÍAS IMPOSIBLES

Un musical es sinónimo de coreografía. No sólo del elenco, también de los elementos escénicos de cartón-piedra. Todo va coordinado. Es más, si algún actor o bailarín se salta los movimientos marcados puede ser atropellado por cualquier decorado. Ejem. En Priscilla, el espectador vive la experiencia de asombrarse con las magnéticas coreografías de cada miembro del casting. Una explosión atlética.

3. UN MUERTO

Todo musical de éxito que se precie debe contar con un conflicto ñoño con final feliz. Un poco de sentimentalismo, vamos. Y ya mejor si hay algún muerto. Con su funeral. Y todo. Funeral en el que todos acaban cantando, claro. Y el ataúd termina dando más vueltas que una peonza por obra y gracia de la coreografía. El vivo al hoyo y el muerto al bollo. O era al revés. Porque lo musicales también son sensibles.

4. VESTUARIO DISCRETO

El vestuario debe ser excéntrico. Eso lo saben los grandes creadores de musicales. La señora suspira con su abanico en el patio de butacas “uy, qué pocholada“. Porque ver un musical como Priscilla supone descubrir diseños de moda imposibles e imponibles. La imaginación en telas. De hecho, en Priscilla, el escenario se acaba llenando de especies del desierto australiano y aledaños reproducidas en trajes.

5. CARNAZA

Por supuesto, como también sucede en el género español de La Revista, en el buen musical no puede faltar despelote del elenco. Porque un musical no es lo mismo sin el cuerpo de baile en paños menores. No iba a ser menos Priscilla. El erotismo es un saludable motor vital. También en el showbussines.

6. ALARDE ESCÉNICO

El gran valor añadido de Priscilla es que logra el más difícil todavía con la puesta en escena. Iluminación, leds, pantallas pero, no menos importante, tramoya tradicional. El epicentro es el autobus, un elemento vivo en escena, por dentro y por fuera. No para de metamorfosearse en toda la función gracias a alardes técnicos que lo convierten en una caja de emociones.

7. PÚBLICO PARTÍCIPE

Un buen musical también supone la experiencia colectiva entre amigos y conocidos. En Priscilla hay un momento que diferentes voluntarios suben al escenario para probar una coreografía. Un aliciente, pero que se consuma con inteligencia: pues no molesta a las personas que prefieren quedarse sentadas, sin ser arte y parte. Sólo es un guiño de entreacto.

8. LA HISTORIA

Ya sea un programa de televisión, un show de radio o un musical teatral, sin contar una historia no se va a ninguna parte. Una historia que sabe lo que debe narrar evitando esos rodeos de paja, en los que termina el espectador desconectando. Priscilla no te lo permite. Te mantiene atento. Y vivo toda la función. Con ganas de más.

9. El HUMOR CÓMPLICE

La comedia es básica en el espectáculo musical. Pero no cualquier tipo de comedia. La mejor es la que es cómplice con el espectador, se ríe de sí misma y se adapta, cuando el guion lo permite, a la idiosincrasia nacional.

10. ACTORES CON SUPERPODERES

Repetir a diario cualquier musical es un trabajo complicado. Pero todavía más complicado si en escena hay que lidiar con tantos cambios de vestuario, coreografías y movimientos de puesta en escena. Incluso con dos funciones seguidas en fin de semana. Pero ellos lo hacen como tal cosa, hasta consiguiendo hacer sentir al público que está viviendo una función especial. Y es verdad, pues nunca se repetirá. La fuerza expresiva de los protas del Priscilla español es digna de mención Christian Escuredo, Jaime Zatarain o José Luis Mosquera. Interpreta, cantan, bailan. También de las tres voces femeninas principales, que aparecen y desaparecen en los lugares más inesperados de la puesta en escena.

11. CHIMPÚN FINAL

Es cuando el patio de butacas y el escenario se convierten en uno. El público en pie, el saludo final de los actores y la sobredosis musical de despedida y cierre. La fiesta que no quieres que se acabe. Ese es el mejor adiós de un musical, aquí no se puede ser rácano. No hay que quedarse corto. Cuanto más dura ese clímax, ese chimpún final, más posibilidades tienes de que el espectador salga contento y de que el mejor marketing, del boca-oreja, surta efecto. De que tu musical sea un éxito.

priscilla el musical

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies