9 reflexiones con las que Maruja Torres me inspiró en su paso por ‘Late Motiv’

1. “El periodismo no está en crisis. Lo que está en crisis son las empresas, que se han lanzado a hacer tonterías o que las ha ahogado la crisis. Pero los periodistas más resistentes siguen haciéndolo, cobrando mucho menos, inventándose la vida. El periodismo cómo va a estar en crisis, con lo que hay que contar”.

2. “Hay que matizar siempre mucho”.

3. “Cada día que vivimos, lo vivimos por primera vez. Por mucho que yo haya vivido, por mucho que yo sepa, para mi la vejez es nueva. Para mí levantarme por la mañana, aparte de un milagro, es novedoso. Soy una mujer que he aprendido a vivir sola desde muy temprano, que no echo en falta compañía porque tengo muy buenos amigos. Y buenos amigos librepensadores como yo. Y eso es la mayor compañía que puedes tener”.

4. “No tengo miedos. El único miedo que deberíamos tener es el de no vivir la vida bien. Y considerando lo mal que la está viviendo mucha gente, tendríamos que agradecer la nuestra y no tocarle las narices al vecino”.

5. “Estamos muy intensos todo el rato, pero la intensidad no se corresponde con la profundidad. Estamos superficialmente intensos”.

6. “Parte de los lectores se han convertido en creyentes que quieren que les digas lo que ellos piensan”.

7. “Lo primero que hay que hacer es humanizar al enemigo y si humanizas al enemigo, poco a poco, dejará de ser enemigo. Encontrémonos en un punto medio”.

8. “Si me prodigo más no me tendrás el mismo aprecio”.

9. “No te harás rico/rica ni tienes por qué, haciendo periodismo. Pero serás feliz”. Maruja Torres.

Marilyn Monroe, 5th Helena Drive

Tiene cuatro habitaciones, tres baños, techos de madera, suelo de terracota, grandes ventanales al jardín… y una estupenda piscina. Aunque ella nunca se bañó en esa piscina. Es la casa de Marilyn Monroe, en el número 5 de Helena Drive de Los Ángeles, donde la actriz murió tal día como hoy hace 55 años.

maryn monroe casa

Las causas de su fallecimiento son y serán siempre un gran misterio sin esclarecer realmente. Pero en esa casa, esa misma y extraña noche, surgía el mayor mito e icono de la historia del cine. Hoy los medios recuerdan este inmortal fallecimiento que la propia Marilyn presagió, sin saberlo, al colgar en la puerta de la casa de sus sueños un cartel que rezaba: “Aquí acaba el viaje”.

Nos lo tenemos que hacer mirar: sobre Paula Vázquez y la libertad de opinión

Paula Vázquez brilla tanto en tele y fuera de la tele porque no es parte del decorado: es Paula Vázquez con todas sus consecuencias“. No me he podido reprimir, y este sábado he lanzado este tuit al aire.

¿Por qué lo he hecho? En un tiempo en el que todo el mundo opina de todo en las redes sociales, es curioso como criticamos a profesionales de la televisión por atreverse a ser ellos mismos a través de esas mismas redes sociales.

Sólo hablan como uno más. Con sus filias, con sus fobias, con sus pasiones, con sus pataletas, con sus expectativas, con sus decepciones, con sus ilusiones.

Pero no todo el mundo puede hablar como uno más. Estamos en la era de lo políticamente correcto. Una era que sufren especialmente los comunicadores de la televisión, donde da la sensación de que cada vez más hay menos profesionales del medio con ganas de mojarse en temas cotidianos: por temor a caer mal a alguien, por temor a que no te contrate tal canal o tal productora, por temor a ganar imagen de conflictivo, por temor represalias (que existen), por temor, al final, a ser uno mismo.

Curiosa paradoja porque, al final, los mejores comunicadores, esos inolvidables que nos han hecho felices y han traspasado las barreras de la pantalla, ya fuera grande, mediana o ahora más pequeña, son aquellos que contaban con el valor de la carismática espontaneidad que se salía de lo corriente por su carácter, por su mirada propia, por su autenticidad. Eso es la buena televisión, la que sale de los cánones y la que no tiene muchos pelos en la lengua.

Nos lo tendremos que mirar, pues. Podemos estar de acuerdo o no con las reflexiones de Paula Vázquez, yo no siempre lo estoy, claro, como tampoco pretendo que todo el mundo esté de acuerdo con mis artículos. En eso consiste el juego: en aprender con respeto los unos de los otros, incluso con posibilidad de mojarnos y hasta equivocarnos. Que nadie quite esa posibilidad a nadie, tampoco a los presentadores de televisión. De hecho, aquellos que son idílicos bustos parlantes, que parecen la parte más previsible e impoluta del decorado, son los que hacen más aburrida y olvidable la televisión.

>>> Y ya que estamos, os dejo la entrevista que hicismos a Paula Vázquez en nuestro programilla de radio ‘Historias de la tele’. Fue hace unas semanas con la excusa del reality El Puente, donde aprovechamos para hablar de su trayectoria. Y sí, de nuevo, se mojó.

La televisión que hace flipar al propio protagonista del playback

En más de una clase con futuros creadores de televisión he terminado poniendo esta actuación de un especial navideño de Un, dos, tres. Son Carmen y Antonio Morales, hijos de Rocío Dúrcal y Junior, que formaron un dúo cantarín en los ochenta con canciones de más calado de lo que se aparentaba a primera vista. Como este Sopa de Amor.

Una vez más, Chicho Ibáñez Serrador huyó de gastar tiempo de su programa en una canción de promoción sin más, así que quitó los pies de micro y apostó por una delirante historia con un patoso camarero como protagonista. Consecuencia directa: la canción se convertía en un magnético sketche que atrapaba el interés del espectador pero, también, de los dos propios críos que estaban interpretando su hit.

Ellos mismos miraban de reojo el delirio al que estaban asistiendo. Lo hacían con una ingenuidad que traspasaba la pantalla hasta acariciar la emoción de un televidente que vivía ese momento con su particular inocencia.

Ese es el entretenimiento televisivo más brillante, el que invierte tiempo en un creativo guion que devuelve al espectador a esa ingenuidad que creía haber perdido. Y si, encima, los propios protagonistas también lo están disfrutando in situ y con cara de flipe, entonces, el resultado es supercalifragilisticoespialidoso:

Mad In Spain: dime cómo entras en un plató de TV y te diré si la audiencia se va

Telecinco ha estrenado un programa de debate, Mad in Spain se llama. Vale, correcto. Un debate entre dos ‘Españas’ para solucionar la franja dominical, en vivo y en directo, que deja libre Supervivientes.  Muy bien. Pero el programa no ha terminado de tirar en cuota de pantalla, a pesar de ser interminable. En su primera emisión, la tertulia ha salido rana con unos agitadores que estaban cual pulpo en garaje afrontando temas vacíos, sin chicha y sin personajes VIP con experiencia personal de lo que se hablaba. Claro que eso necesita un presupuesto extra.

Pero el problema del programa lo resume la forma en la que entraron los contertulios al estudio. Oye, un poco de alegría, de energía, de personalidad propia. La mayoría entraban con cara de qué es esto.

Y, claro, en vez de contagiar la percepción de que ahí comenzaba un apasionante debate, en realidad, la aparición estelar de los “agitadores” transmitió que aquello iba a ser un muermo hacia ninguna parte.

CLASE PRÁCTICA DE CÓMO ENTRAR EN UN SHOW DE PRIME TIME

ASÍ SÍ. Jordi González asomó con cierta ironía por la puerta, en plan “ya hemos comenzado”.

JORDI GONZALEZ ENTRA MAD IN SPAIN

ASÍ NO. Salvador Sostres entró como si tuviera hora para hacer la declaración de la renta.

SALVADOR SOSTRE

ASÍ SÍ. Nuria Marín apareció con una energía vitaminada. Paso firme, brazos arriba, euforia iniciática, va.

NURIA MARIN MAD IN SPAIN

ASÍ NO. Lucía Etxebarría salió con media sonrisa de qué hago yo aquí, si lo mío son los documentales de La 2 o, en su defecto, Acorralados.

LUCIA

En general, lo que tenía que haber sido un desfile efervescente fue una aparición de tertulianos desubicados. Entrada lenta, arritmica, con un público que ni vitoreaba más que reproducir un aplauso cual autómatas, lo que no invitaba a quedarse en el canal.